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miércoles, 9 de abril de 2014

España y la nueva economía

Hay consenso en actualizar al alza las previsiones económicas para nuestro país. 2014 es el año de la recuperación. Para que ésta sea sólida, es menester evolucionar hacia la economía digital, un nuevo enfoque motivador hacia los negocios, apostar por la sostenibilidad y lo social, potenciar la industria, apoyar la pyme, aumentar la financiación, e impulsar la internacionalización de la empresa española y las exportaciones. Y, con los datos positivos, promover la esperanza y la confianza en nosotros mismos, los españoles.

Hace menos de un mes, en febrero de 2014, se produjo una prodigiosa convergencia en las previsiones económicas para nuestro país: el consenso de organismos internacionales y de fuentes de información patrias (Banco de España, Gobierno, Funcas, Servicios de Estudios de grandes entidades financieras como La Caixa y BBVA, etc) convenía que España crecería, en términos de Producto Interior Bruto (PIB) un 1%, este año.

Muy poco después, los mismos analistas internacionales (FMI, Comisión Europea, OCDE) coincidían con los servicios de estudios nacionales en actualizar al alza esas previsiones económicas, elevándolas al 1,2% para 2014. Muy recientemente, el Banco de España, en su Boletín Económico de marzo de 2014, pone su firma a dicho crecimiento, en línea con FUNCAS y con la patronal, la CEOE. Todos coinciden, además, en afirmar que, entre este ejercicio y el siguiente, habrá creación neta de empleo: en torno a 400.000 nuevos puestos de trabajo, entre 2014 y 2015, dicen esas fuentes de información. Los datos de desempleados inscritos en los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo INEM) correspondientes a febrero de este año, ya advertían un cambio de tendencia, por el que se empieza a dejar de destruir empleo neto, y se empieza a crear empleo neto. Como se deduce de la anterior frase, lo importante es –perdón por la redundancia-, el “saldo neto”. En ese sentido, descontado el efecto de la estacionalidad, se estaría creando empleo neto en nuestro país desde hace seis meses y, en los últimos doce, ya habría 61.000 cotizantes nuevos a la Seguridad Social. Cierto, son datos exiguos, que se quedan cortos para una sociedad con 4,8 millones de parados inscritos en los servicios públicos de empleo y, 5,9 millones de desempleados, según la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).

A la vista de estos datos y, tras más de seis años de crisis, podemos optar por quedarnos con los datos negativos y caer en el pesimismo o, como fruto de una decisión libérrima, agarrarnos a los incipientes datos positivos, al objeto de potenciar, si no el optimismo, al menos, fomentar la esperanza que deriva en la necesaria confianza, tanto individual como colectiva, que necesitamos para salir de la crisis, abandonar la recesión y volver al crecimiento económico.

Los datos, lo que algunos llaman con desdén “las estadísticas”, nos dicen que España abandonó la recesión en la segunda mitad de 2013: la economía creció el 0,1% en el tercer trimestre y el 0,2% en el cuarto. El Banco de España pone de manifiesto que ya se produjo un repunte del consumo interno y prevé que esta tendencia se consolide suavemente en el primer trimestre de 2014. BBVA Research afirma que España crecerá el 0,4% en los tres primeros meses del año.

Si en 2013 aumentó un tanto el consumo interno, fundamentalmente tiraron de la economía las exportaciones, que en el conjunto del año crecieron el 5,2%, reduciendo a la mitad el déficit comercial. Cada vez más, España necesita menos financiación exterior, lo cual es una excelente noticia. España exportó bienes y servicios por casi 240.000 millones de euros y ya fueron 140.000 las empresas españolas que exportaron, fundamentalmente a la Unión Europea, pero también a otros destinos. El gran reto no es ya que exporten las grandes empresas, sino que lo haga la pyme, que es el 99,88% de nuestro tejido empresarial y el 63% del empleo, según datos del DIRCE que elabora el INE, y que fueron hechos públicos este mismo mes, correspondientes al 1 de enero de 2013.

Como indica un estudio de la aseguradora Mapfre, ahora lo que necesitan las pymes para exportar es asesoramiento, puesto que el 38% de ellas lo intentan sin ningún tipo de ayuda –ni asesoramiento, ni financiación-, y muchas fracasan desgraciadamente en el empeño.

Crecer rápido gracias a la economía digital

Una encuesta reciente del INE ponía de manifiesto que el entorno económico, la crisis, la falta de financiación eran frenos para la expansión de las pyme. Es ahí donde hay que poner énfasis para que la economía española inicie el despegue. César Alierta, presidente de Telefónica, enmarcó muy bien la cuestión cuando, en el Foro Económico celebrado en Bilbao a principios de marzo (Foro Global España 2014), afirmó que, en habiendo ya desaparecido las suspicacias internacionales que despertaba la economía española, ahora el reto es conseguir “un crecimiento rápido”. El presidente de la primera empresa de España no habla solamente de crecimiento, sino de crecimiento rápido: ahí está la esencia de la cuestión, la piedra angular sobre la que fundamentar esa creación de empleo –fuerte y estable- que todos deseamos.

¿Cómo conseguirlo? Con un nuevo modelo de crecimiento, basado en el desarrollo de la economía del conocimiento. Se trata de un nuevo modelo productivo, en el que las nuevas tecnologías de la información juegan un papel esencial, tanto para la población general –ocio, formación, entretenimiento, educación, conectividad, movilidad, etc-, como para las empresas, puesto que pueden incrementar su productividad y su competitividad. Además, estos incrementos de productividad son más sanos que los que –a lo largo de ya seis años- ha dado lugar la devaluación salarial que ha habido en España, como consecuencia del descenso de los salarios y de los costes laborales en general.

Telefónica puede hablar de estos menesteres –nuevos modelos productivos más competitivos-, porque tiene la “autoridad” (ese concepto que se podría equiparar a “preeminencia fruto de la experiencia, el conocimiento y el ejemplo”, versus la “potestas”, el poder a secas) para hacerlo: en 2013 incrementó sus beneficios un 16,9% y está protagonizando una transformación radical de sus estructuras y orientación de negocio, para convertirse “en una telco digital líder en crecimiento y eficiencia”. Algo estará haciendo bien Telefónica cuando aparece entre las empresas más admiradas del mundo, según el prestigioso ranking de la revista norteamericana Fortune, de marzo de 2014. Más aún, Telefónica aparece en ese ranking mundial, no sólo en el listado general de empresas con más reputación, sino que, con una alta puntuación, es la segunda empresa del sector de Telecomunicaciones más admirada del mundo, por encima de otros gigantes como –por estricto orden-, Telenor, ATT, Vodafone, América Móvil, Deustche Telekom y  Nippon Telegraph & Telephone.

Telefónica está abanderando una transformación de su negocio, del sector, de la economía y la sociedad enteras, en línea con lo que ya se ha hecho en la primera economía del planeta, Estados Unidos, que nos sirve como ejemplo exitoso a imitar. Sabemos que Estados Unidos salió de la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha generado 8,5 millones de empleos netos, en buena medida gracias a la intervención de las tecnologías de la información en los procesos organizativos de las empresas, y en sus operaciones.

No en vano –la última, la semana pasada-, la mayor parte de las reuniones del presidente Obama con empresarios, tienen lugar con primeros ejecutivos de empresas tecnológicas emblemáticas del Silicon Valley. Asistente habitual a dichas reuniones con Barack Obama es Eric Schmidt, autor, junto con Jared Cohen, de la obra reciente “The new digital age: reshaping the future of people, nations and business” (La nueva era digital: transformando el futuro de la sociedad, los países y los negocios), publicado por Alfred a. Knopf, en 2013. El título lo dice todo y tiene la credibilidad de venir de la mano del presidente de una empresa significativa y pionera del Silicon Valley. Es una transformación que también está llevando a cabo una empresa española, igualmente emblemática, como Telefónica, en nuestro país y en los mercados internacionales en los que opera. Admiro profundamente Estados Unidos y sus negocios, pero creo que los españoles tenemos sobrados motivos para sentirnos orgullosos de nosotros mismos: si no, seguramente, Telefónica no estaría presente en el listado de empresas más admiradas del mundo de la revista Fortune (marzo 2014, aunque también destacó en 2013).

Los norteamericanos, incluso antes de salir de la recesión, ya tenían muy claro el camino para recuperar el crecimiento rápido, del que hablaba muy bien César Alierta. En mis habituales viajes por Estados Unidos entre 2009 y 2013, he podido acumular hasta 300 libros de economía que anticipaban con certeza la hoja de ruta que hay que seguir para tener éxito. Por citar solo algunos (menciono tres obras, solamente, de entre trescientas…, por mero sentido común), “After the music stopped” (Cuando paró la música, de Alan S. Blinder, 2013, The Penguin Press), “Capitalism 4.0” (Anatole Kaletsky, 2010, Public Affairs in paper), “Macrowikinomics” (Don Tapscott y D. Williams, 2010, Altantis Books)…: todos estos libros hablan de la necesaria transformación de los negocios hacia el entorno digital, como la mejor forma de conseguir ese “rápido crecimiento” al que aludía César Alierta. Los norteamericanos, además, optaron –como casi siempre, en su caso-, por ver el lado bueno de las cosas, la botella medio llena, con ese espíritu emprendedor que les caracteriza y que, cuando se convive con ellos, es contagioso.

Por eso, me parece muy oportuno citar aquí el segundo libro autobiográfico del presidente Obama (“The audacity of hope”, 2006, Canongate): porque los españoles –para quienes en un 81%, el paro sigue siendo la primera de nuestras preocupaciones, en marzo de 2014-, estamos muy necesitados de “esa audacia de la esperanza” de que habla Obama: necesitamos creer más en nosotros  mismos y en nuestras posibilidades. Y, esto, en mi opinión, no es engañarse al solitario, sino decidir cambiar de actitud, con fortaleza, con reciedumbre, con esfuerzo, que a todos cuesta.

Nueva actitud hacia los negocios

En ese sentido y a este respecto, es muy adecuada la obra del magnate estadounidense de los negocios, Donald Trump, “Think like a champion: an informal education in business and life”, 2009, Vanguard Press (“Piensa como un campeón: una educación informal para los negocios y la vida). Me consta que, en Europa, y en España, hay prejuicios hacia el enfoque que tienen los norteamericanos sobre los negocios: son agresivos y quieren ganar. Considero esa actitud como una enorme virtud y hasta publiqué un libro económico y empresarial sobre el tema, titulado “Éxito con o sin crisis” (2012, LID): si los negocios van bien –menuda obviedad-, se genera riqueza y empleo: ¿y acaso no es esto lo que todos queremos para España?

Para ello, es necesario un cambio fuerte de actitud hacia el mundo de los negocios, en España: es un cambio psicológico, social y sociológico, que derive en comportamientos nuevos. En agosto de 2011 tuve la ocasión de conocer a Donald Trump, en la torre que lleva su nombre, en Nueva York. Me contó la siguiente anécdota: en un seminario con directivos europeos, pidió que levantaran la mano aquellos que se consideraban “vendedores”; muy pocos elevaron sus brazos. En cambio, un bosque de manos se vio, cuando preguntó quiénes se consideraban “consultores”: prácticamente todos. “En Europa, ser vendedor está mal visto; por eso todos quieren identificarse con la profesión tan prestigiosa de consultor”. Trump hizo la misma pregunta en otra convención de directivos en Estados Unidos: a la pregunta de quiénes se consideraban vendedores, levantaron orgullosos la mano, la práctica totalidad de los asistentes.

Vender es hacer negocios y no solo no hay nada que objetar a ello, sino todo lo contrario. Por eso, me parece tan relevante el profundo cambio que otra empresa española está queriendo llevar a cabo en sus estructuras internas, que afectarán positivamente a toda la sociedad: El Corte Inglés, que es líder en España en financiación al consumo y que se está expandiendo exitosamente al negocio digital del comercio electrónico, sin nada que envidiarle al gigante Amazon, está poniendo en marcha un nuevo sistema de incentivos para sus vendedores. Parece mentira que, a estas alturas del siglo XXI haya que recordar en España que, a mayor motivación, más incentivos tenemos las personas para querer conseguir objetivos. En el caso de El Corte Inglés, a más ventas, los más de 60.000 vendedores que tiene, también cobrarán más dinero. No me puedo imaginar a nadie que tenga algo que objetar ante algo tan manifiestamente bueno como esta política. Quizá alguien pudiera decir: ¡eso es capitalismo! Mi respuesta sería, “bienvenido al mundo de los negocios del siglo XXI”. En la medida en que El Corte Inglés es una de las más importantes empresas de nuestro país, y líder en el sector de Distribución –uno de los que más confianza infunde en la población general, especialmente en ese 51% de la sociedad que conforman las mujeres-, sus actuaciones en este contexto tienen un valor ejemplar esencial.

Qué mejor que incentivar el consumo interno, sin descuidar el ahorro. Algunas buenas noticias recibimos: en enero y febrero, España ha batido récords en la entrada de turistas extranjeros (FRONTUR, encuesta del INE), pero también se ha incrementado el turismo nacional: en total, más de seis millones de turistas o lo que es lo mismo, un incremento del 13%. En AENA, que conoce el tráfico en aeropuertos, nos dicen que en los dos primeros meses del año, el tránsito de viajeros se ha incrementado el 2,4%, tras muchos meses de caídas. El sector del automóvil “tira para arriba” de la economía, desde distintos puntos de vista: aumenta la producción (9%), en febrero; aumentan las matriculaciones (7%) y aumentan las exportaciones. El Plan PIVE 5, sin lugar a dudas, ayuda a incentivar la demanda en la compra de coches.

Otros sectores quieren seguir el mismo patrón de comportamiento, como el tecnológico, que quiere un Plan Renove para remozar el parque tecnológico empresarial en España. Hay que tener en cuenta que, según la consultora IDC, la venta de ordenadores se redujo en España en 2013 un 24,9%: la industria (Intel, HP, Microsoft, etc) quiere poner en manos de los consumidores y las empresas los mejores y nuevos equipos a precios mucho más asequibles. De conseguirlo, se daría un paso de gigante en la construcción de la economía del conocimiento, cuando el INE (marzo de 2014) nos dice que el 68% de los españoles entre 18 y 74 años acceden ya a Internet, según su retrato sociodemográfico del internauta español. Otras empresas tecnológicas, como SAGE, ponen foco en ayudar a la pyme a ser más productiva y competitiva, al incorporar las tecnologías de la información a sus procesos.

Financiación, sostenibilidad y responsabilidad social

Si a las pymes españolas no les va bien, no lograremos el crecimiento económico rápido de que hablaba el presidente de Telefónica. Bien está el componente digital y tecnológico, ya comentado; también, el cambio cultural y sociológico orientado a la consecución de objetivos y resultados. Ahora bien, sin financiación para las pymes, no hay nada que hacer. El expresidente de la Reserva Federal norteamericana, Ben Bernanke, lo deja meridianamente claro en su obra “The Federal Reserve and the financial crisis” (La Reserva Federal y la crisis financiera; Princeton, 2013): Estados Unidos no hubiera remontado su peor recesión desde la Gran Depresión de 1929, de no haber sido gracias a la intervención de dos componentes esenciales: las tecnologías de la información en las empresas y, en otro orden de cosas, la financiación necesaria.

En el caso de España –mucho más que en el resto del mundo desarrollado-, nuestras pyme dependen más de la financiación bancaria que de cualquier otro tipo de financiación (80% en España; 50% en Alemania; 30% en Estados Unidos). Quizá, por eso, estamos viendo cómo todos los bancos españoles importantes (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Popular,  Bankinter, etc) se vuelcan en ofrecer crédito a las pyme. En su última encuesta trimestral, el Banco de España identificaba varias cuestiones interesantes a este respecto: que, por un lado, aumentaban las peticiones de crédito de las pequeñas y medianas empresas y que, por otro, las grandes entidades financieras estaban dispuestas a relajar los criterios que exigen para conceder crédito nuevo –y, de hecho, éste ya ha aumentado-. De ambas cuestiones se podía concluir que, quizá el crédito bancario a las pymes –tras varios años de caída; el 8% acumulado en 2013- podría por fin incrementarse.

Algunos bancos, en línea con esa nueva necesaria cultura que prima el querer vender rentablemente sin avergonzarse por ello, están enviando miles de vendedores especializados a las pyme para ofrecerles sus servicios. Es el caso de CaixaBank, que combina ese enfoque personalizado en la atención al cliente, con el hecho de haber recibido varios galardones internacionales por ser el banco más innovador, tecnológicamente, del mundo. En una reciente intervención pública en Londres, el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, afirmaba que, este ejercicio, 2014, sería un año de transición hacia la consecución de la mejora del margen de intereses, que estimaba, en su caso, podía incrementarse un 5%. Este dato es muy relevante, porque ese margen es el que indica –como un termómetro- cómo evoluciona la marcha del negocio tradicional bancario: se presta dinero cobrando un interés, y se remunera a quien lo deposita en la entidad financiera. La diferencia entre lo uno y lo otro es el llamado margen de intermediación: qué más quiere la banca que dedicarse a su negocio propiamente dicho –conceder créditos a particulares y empresas-, y hacerlo de manera rentable. Si sale bien, es un “win-win”, donde todas las partes salen ganando, ya que quienes reciben los créditos –empresas, familias-, pueden financiar sus operaciones y sus compras, y los bancos ganan dinero, sabiendo que les serán devueltos los créditos, con intereses.

Más allá de esto, con un planteamiento estrictamente capitalista y humanista, es necesaria una nueva forma de hacer banca –al igual que antes hablábamos de una nueva forma de hacer negocios-, que introduce en la ecuación la variable de “lo social”. CaixaBank lo pone en práctica de manera concreta a través de la Obra Social de La Caixa, que en el Estudio ADVICE de éxito empresarial (2014), se identifica con “innovación, creación o mantenimiento del empleo, sostenibilidad, contribución social, proyectos sociales, promoción de la cultura y protección del medioambiente”. La Caixa dedica 500 millones de euros anuales a tales menesteres.

Son características de “la nueva economía” que, también algunos de los mejores economistas norteamericanos descubrieron ya hace años, indicando el camino a seguir: también en este punto tan importante, la bibliografía es muy abundante y llama la atención la identificación de las temáticas de las obras con las actividades de La Caixa: así, en “The Economics of enough: how to run the economy as if the future matters” (La economía de lo suficiente:  dirigir la economía como si el futuro importase; Diane Coyle, 2011, Princeton), se habla de sostenibilidad y cuidar los recursos naturales, al tiempo que se expone cómo, en el siglo XXI y, también desde el mundo de las finanzas, se puede trasladar el crecimiento económico generado por el libre mercado, a la mejora de la calidad de vida de las personas.

En “The Globalization Paradox. Democracy and the future of the world economy” (La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial; Dani Rodrik, 2011, Norton) se trata de cómo conseguir un crecimiento sostenible y equilibrado, que abarca el comercio, las finanzas y el mercado de trabajo. El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz –ex asesor económico de Bill Clinton, como el autor antes mencionado, Alan S. Blinder- en “The Price of inequality” (El precio de la desigualdad, 2012, Penguin Group), expone la necesidad de un crecimiento equilibrado para todos, en que se cierren las brechas sociales abiertas por la crisis económica, no “tirando para abajo a los de arriba”, sino fomentando el emprendimiento y el fortalecimiento de la clase media. Ciertamente, con un enfoque más templado y moderado que su colega Paul Krugman en “End this depression now!” (¡Acabad con esta depresión, ya! 2012, Norton), también nobel en Economía.

Y, en la misma línea de promover el desarrollo económico y social, los economistas Laurence J. Kotlikoff y Scott Burns, explican las recetas de un crecimiento económico que no hipoteque a las generaciones futuras: ni, por un lado, penalice a nuestros mayores, que merecen pensiones dignas en la vejez, ni, por otro, ponga el peso de una enorme deuda sobre los hombros de los jóvenes, evitando por tanto “The Clash of Generations: Saving ourselves, our kids and our economy” (El choque generacional: salvarnos nosotros, nuestros hijos y nuestra economía; 2012, MIT Press). Por último, en “Return to prosperity” (Vuelta a la prosperidad; Arthur B Laffer y Stephen Moore, 2010, Threshold Editions) se pone énfasis en potenciar la industria, para que “América pueda recuperar su posición económica de superpotencia”: por la misma regla de tres, La Caixa muestra su apuesta por España gracias a su cartera de participadas, con empresas importantes como Abertis, Gas Natural Fenosa, AGBAR o Repsol, entre otras, todas ellas compañías líderes en sus sectores de actividad.

Abertis es un caso emblemático: cuando corren ríos de tinta en España sobre el rescate público de las autopistas de peaje, resulta que la compañía menos afectada por esa cuestión, es la empresa líder mundial en gestión de infraestructuras, Abertis, con el mayor número de kilómetros en autopistas de peaje del mundo. Es la ventaja de ser una compañía fuertemente internacionalizada, presente en muchos países, tan dispares como Francia o Chile, pero expandiéndose a nuevos mercados como el australiano. Abertis es paradigma de las empresas del IBEX-35, columna vertebral de nuestra economía, puesto que, las ventas de las compañías que están en ese mercado de valores, se incrementaron un 3% de media el año pasado y, en conjunto, dos tercios del negocio lo hicieron fuera de España. En el caso de las empresas constructoras (OHL, Ferrovial, ACS, FCC, Acciona, Sacyr), se ha llegado a contabilizar que, en 2013, el 84% de sus pedidos vinieron del exterior, según diversas fuentes.

No cabe ninguna duda que queda mucho camino por recorrer. El desánimo en la población, tras muchos años de crisis, es grande. No pueden ignorarse problemas tan grandes como el desempleo. Pero, si no hay esperanza, España no volverá a crecer. Y la esperanza debe apoyarse en hechos concretos, para apalancarse en ellos. Estos hechos son los datos positivos que nos ofrece la economía española. Y el ejemplo de tantas grandes empresas nacionales –hemos mencionado algunas-, que marcan el camino a seguir, como hoja de ruta que ya han aplicado exitosamente, la economía y la empresa norteamericanas.

Publicado previamente en El Confidencial Digital el 28 de marzo de 2014

martes, 17 de septiembre de 2013

Las grandes empresas (Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Inditex) y los bancos (Caixabank, BBVA, Santander) mantienen el respaldo de los españoles a pesar de la crisis

Las grandes empresas españolas, y por tanto las marcas más conocidas, mantienen el aprecio de los españoles a pesar de la crisis económica, que en España lleva ya más de cinco años. Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Inditex... por este orden, reciben el mayor apoyo. Y algo semejante ocurre con los grandes bancos.

Según un estudio realizado por ADVICE Strategic Consultants, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, a pesar del gran escepticismo en la ciudadanía por la crisis, hay un grupo de grandes empresas que, por el grado de cercanía que han conseguido establecer con la sociedad española, siguen siendo altamente exitosas.

Preguntados por los parámetros del éxito de las grandes empresas, los españoles verbalizan los siguientes: la “mejor atención y trato a sus clientes”; la “oferta de productos o servicios de excelente calidad”; que las “empresas sean respetuosas con el cuidado del medioambiente”, “la innovación”, “la acción social”, “la gestión empresarial”, el líder empresarial” y la “internacionalización” y “el precio”.

Telefónica y El Corte Inglés
Los sondeos y estudios realizados por la citada consultora concluyen que la primera compañía en valoración de los españoles es Telefónica, a la que, curiosamente, sigue su propia marca comercial, Movistar.
Telefónica, según los datos, triunfa por su excelente gestión, la estrategia de negocio, su líder empresarial, la innovación y su expansión internacional.  Es conocida por el 100% de los españoles mayores de edad y se ha convertido en una gran empresa “cercana y familiar” para el 87%. Le siguen, por este orden, El Corte Inglés, Mercadona e Inditex.





Cuando se pregunta a los españoles qué atributos del éxito empresarial asocian con esas empresas, destacan los siguientes: El Corte Inglés es sinónimo de “excelente atención al cliente” y “calidad de sus productos y servicios”. Hay encuestados que, en los llamados “verbatims” o declaraciones textuales, dicen que “El Corte Inglés siempre está ahí”: es decir, forma parte del paisaje o, lo que es lo mismo, los españoles no concebirían una España sin El Corte Inglés en ella.






La gran distribución
La relación entre la empresa y el sector económico al que pertenece es esencial para entender los vínculos entre las grandes empresas y los españoles. De acuerdo con el estudio citado, el sector de Gran Distribución es el que tiene mejor imagen y al que se le concede más confianza (que es la medida de la reputación).

Mercadona e Inditex, no sorprendentemente, son especialmente vinculadas por los españoles con un parámetro positivo: “Precio”.

En el extremo opuesto está el Sector Público y el ámbito de “lo público”, que se identifica enormemente con la política.

Los bancos, a pesar de todo
Los tres grandes bancos, Caixabank, BBVA y Santander, también estén presentes entre las empresas más exitosas, a pesar de que el sector en cuanto tal, es decir, ‘la banca’, no tiene precisamente muy buena imagen. En España esos tres bancos afectan a nueve de cada diez españoles mayores de edad (porcentajes superiores al 90%) y tienen relación con 7 de cada diez.

Se trata de los bancos más sólidos, más fuertes y solventes y con mejores resultados, y las personas de la calle así lo manifiestan también. Por eso, a pesar de la percepción negativa que se tiene sobre el sistema financiero, la fotografía cambia, cuando a los ciudadanos se les pregunta por entidades financieras concretas.

Lo social ‘vende’
A los bancos se les aplican los mismos criterios del éxito empresarial que al resto de grandes empresas, pero de entre ellos destaca Caixabank, por un motivo, sencillo pero poderoso, que ‘blinda’ a esa entidad para hacer su negocio de manera exitosa en España: la acción social, lo que los expertos denominan la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).




Según el estudio de ADVICE Strategic Consultants, lo ‘social' vende. Las personas están dispuestas a comprar productos y servicios de aquellas empresas que se preocupan de la sociedad, que cuidan de ella.

Por ese motivo, la Responsabilidad Social Empresarial es un factor del éxito en el negocio.

Los españoles asocian la RSE a varios factores: “crear o mantener empleo”, “apostar por la innovación”, “ofrecer una buena relación de calidad-precio en los productos”, “invertir en proyectos sociales” y “cuidar el medio ambiente”. En esos parámetros, Caixabank destaca como la primera gran empresa española, trascendiendo no solo a su propio sector de actividad sino a todos los sectores.

Informarse sobre economía y empresa
El estudio concluye también que llama la atención la forma en que los españoles se informan sobre las grandes empresas.

En su Barómetro del Consumidor de primavera de 2013, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ya había llamado la atención sobre dos factores: primero, la creciente importancia que los españoles dan a la información de contenido económico y empresarial; segundo, que los medios de comunicación (prensa, radio, televisión e Internet) son la fuente más fiable de conocimiento empresarial para los españoles, y en la que tienen más confianza y otorgan más credibilidad.

El Estudio ADVICE, llevado a cabo con posterioridad a la encuesta del CIS, dice que, siendo imposible conocer directamente (por experiencia personal) a todas las grandes empresas en España, los españoles siguen informándose acerca de las compañías a través de “las noticias que sobre ellas aparecen en prensa, radio, televisión e Internet” con el 61%.

“Las campañas de publicidad de las empresas” le sigue en relevancia (60%), y a continuación aparece “el tipo de actividad económica a que se dedican las empresas” (60%), aunque la gran empresa muchas veces trasciende al sector, como le sucede a Telefónica, La Caixa o El Corte Inglés. Los “patrocinios” y “las noticias en Internet (medios de comunicación online, redes sociales, blogs)” son muy relevantes para el 57%, ambos.







La realidad es que la gran empresa afecta a todos en su vida diaria, y el estudio considera compañías de energía, como Iberdrola, Repsol, Endesa o Gas Natural. También, las empresas de Gestión de Infraestructuras, donde la primera en la mente de los españoles es Abertis, seguida por Ferrovial y OHL; a continuación, Acciona, ACS, Sacyr y FCC.

Las empresas tecnológicas ya no son ajenas a los españoles, en un país en el que el 67% se ha conectado a Internet en el último año; de ellos el 73% se conecta a diario, y el 86,9% busca información económica y empresarial: dato éste que no debería extrañar en un país en el que para el 82%, la primera preocupación es el paro.

Las tecnologías de la información vinculan a los españoles con Apple, Google, Microsoft, IBM o HP. Y, en una nación en el que (dato INE, enero 2013) al 99,88% de las empresas son pymes, tiene sentido que destaquen las empresas que, como SAGE, se ocupan de hacerle la vida más llevadera a las pymes y los autónomos.

Disociación entre el ‘sistema’ y la sociedad
Jorge Díaz-Cardiel, socio director general de ADVICE Strategic Consultants, comenta, sobre los resultados del estudio, que en España se vive un momento en el que “se produce una fuerte disociación entre el ‘sistema’ y la sociedad.

Muchas encuestas muestran que el entramado político y económico de nuestro país va por un lado, y la población general va por otro. “Cuando hablamos de ‘población general’, nos referimos a los 47 millones de personas que viven en España, tanto españoles como extranjeros residentes en nuestro país, personas con capacidad de votar, comprar, casarse o emigrar.

Para un correcto funcionamiento de la sociedad, es imprescindible “tener en cuenta la voz de la gente”. Sin embargo, algo no va, “cuando los ciudadanos expresan habitualmente en las encuestas que piensan –están convencidos- que el sistema se ha olvidado de ellos. Una conclusión fuerte y clara nos viene a la mente: hay que buscar lazos entre sociedad y sistema para evitar una ruptura total, que no sería buena para nadie”.
“La búsqueda de estos vínculos -exproductos a los ciudadanos, nos el estudio, que en España se viven "y buena imagen posibles cabezas de lista, como ocurre con lplica Díaz-Cardiel- ha sido uno de los principales objetivos del Estudio ADVICE de Éxito Empresarial. Es un estudio de mercado basado en encuesta cuantitativa, con un índice de confianza estadística del 95,5% y margen de error del +-3,2%: se trata de un rigor científico similar al que tienen los mejores estudios del INE, el CIS o el ICO.

Se podrá estar de acuerdo o no con los resultados del Estudio, pero no será posible dudar de la verdad de los datos”. Díaz-Cardiel añade: “Si las grandes empresas quieren vender sus productos a los ciudadanos, parece tremendamente importante que esas compañías tengan en cuenta la opinión de sus clientes (consumidores) o potenciales clientes. Es éste un enfoque sociológico de la economía y la empresa que, nos dice el estudio ADVICE, es necesario si las grandes empresas quieren tener éxito. Ha habido campañas de marketing que han obtenido un sonoro fracaso porque fueron concebidas sin tener en cuenta el parecer de los receptores de esos mensajes. Por contraste, el estudio nos dice que las grandes empresas que se esfuerzan por tender lazos informativos con los ciudadanos, son las que más éxito tienen”.

Publicado previamente el 24 de junio en el Confidencial Digital

Los españoles y sus empresas

El Estudio Advice de éxito empresarial establece vínculos entre las empresas y la población general. Vivimos un momento especial, en el que la ciudadanía desconfía de muchas instituciones. Las empresas, que son las que generan riqueza, pueden tender puentes entre el sistema económico y político y la población.

Lo ideal es tener una versión de las empresas que venga de líderes de opinión y de la sociedad
Es la opinión pública la que otorga credibilidad a las compañías. Por eso es tan importante que la población general exprese lo que entiende que son las principales grandes empresas. Las personas dicen lo que tienen en la cabeza, sin trampa ni cartón.

Las compañías, en general, se dirigen a los 47 millones de personas que vivimos en España: nos ofrecen sus productos y servicios. Es lógico que nosotros tengamos una opinión sobre estas, basada en informaciones y en nuestra experiencia y relación con ellas. Pretender que únicamente opinen los expertos es hurtar a las propias compañías una información vital para su propia gestión orientada al éxito. Lo ideal es tener una visión integral, tanto de líderes de opinión como de la sociedad.

Parámetros del éxito empresarial

Sobre las claves del éxito empresarial, destaca que el 66% otorga una importancia de 9 o 10, en una escala de cero a 10 a la “mejor atención y trato a sus clientes”; el 64%, a la “oferta de productos o servicios de excelente calidad”, y el 57%, a que las “empresas sean respetuosas con el cuidado del medio ambiente”. Si se tiene en cuenta la consideración o importancia que le dan a esos factores por encima del siete, la relevancia de esos factores se dispara: 93% para la atención a los clientes, 93% para la oferta de calidad y 88% para el respeto al medio ambiente.

Además, para el 87%, la innovación tiene un gran peso, por encima del siete. La acción social es también muy relevante, para el 85% es un factor de éxito superior a siete, de los cuales, el 45% le da importancia de 9 o 10.

La gestión empresarial obtiene una calificación superior al siete (83%), lo que da valor al líder, que aporta positivamente al negocio, si lo hace bien. Con igual calificación se sitúa la internacionalización (76%), especialmente importante cuando el mercado interior –tanto el consumo como la inversión– está contraído. 

Comunicación entre empresas y sociedad

Nadie ama lo que no conoce, dice el refrán. ¿Cómo nos informamos sobre las empresas? Los medios de comunicación siguen siendo un formidable canal de comunicación empresarial y, especialmente, como factor de éxito del negocio, poniendo en valor la función del director de comunicación. El 65% cree que el “tener buenas relaciones con los medios de comunicación es una clave de éxito empresarial”, por encima del siete.
Al ser imposible conocer directamente (experiencia personal) a todas las grandes empresas en España, los españoles siguen informándose acerca de las compañías a través de las noticias que sobre ellas aparecen en prensa, radio y televisión. El 61% otorga a este canal un peso superior a siete. 

Las campañas de publicidad de las empresas le siguen en relevancia, (60%) y el tipo de actividad económica a que se dedican las empresas (60%), aunque la gran compañía muchas veces trasciende al sector, como le sucede a Telefónica, El Corte Inglés o La Caixa. Los patrocinios y las noticias en internet (redes sociales o blogs) son muy relevantes para el 57%.

Familiaridad o cercanía entre empresas y población general

El vínculo entre los españoles y la gran empresa es fuerte. Telefónica es la compañía que tiene un vínculo más cercano con los españoles: para el 87%, tiene una gran cercanía, mucha familiaridad y dicen conocerla “muy bien” o “bastante bien”. Es el ejemplo de compañía que trasciende su sector de actividad y es punto de referencia para la población general: es empresa de éxito, con excelente gestión empresarial y una exitosa estrategia de internacionalización.

A continuación se sitúa El Corte Inglés, que, además, sobresale por su atención a los clientes y la calidad de sus productos y servicios.

Telefónica es la compañía que tiene el vínculo más cercano con los españoles, seguida de El Corte Inglés
Por detrás de ambas se encuentran Mercadona e Inditex-Zara. El sector de la gran distribución genera confianza al 60% de los españoles.

Grandes empresas de todos los sectores tienen fuertes vínculos con los españoles. El sector financiero en su conjunto atraviesa un momento delicado por la percepción que los españoles tienen de él. Sin embargo, los ciudadanos no miden a los bancos globalmente, sino que los consideran también de manera individual. La Caixa destaca por su responsabilidad social empresarial, convertida esta característica en un factor atractivo de éxito empresarial para los españoles y ejerce un efecto positivo hacia sus empresas participadas. Están Santander, BBVA y Banco Sabadell; también, Banco Popular y Bankinter.

La energía, con Iberdrola, Repsol, Endesa, Gas Natural y Cepsa, nos son cercanas. Y las tecnologías de la información (TIC) forman parte de nuestra vida diaria, con empresas tan diversas, entre otras, como Google, Microsoft, IBM, Hewlett-Packard y Blackberry. Un 11% dice conocer muy bien o bastante bien a Sage, posiblemente porque es una empresa orientada a las pymes y autónomos, en un país en el que el 98% de nuestro tejido empresarial lo componen las pymes. 

Abertis, seguida por Ferrovial, Acciona, ACS y FCC son empresas de gestión de infraestructuras cercanas a la sociedad; como lo son Pascual, Danone, Nestlé y Kraft, en alimentación.

La responsabilidad social empresarial como factor de éxito tangible

Tras cinco años de crisis económica, la responsabilidad social es un parámetro medible del éxito empresarial: la apuesta por lo social es un valor positivo para los españoles, especialmente cuando se identifica con cuestiones tan tangibles como “crear o mantener empleo”, “respetar el medio ambiente”, “ofrecer la mejor calidad-precio en sus productos y servicios”, “invertir en innovación” y “apoyar económicamente proyectos sociales”. 

Tras La Caixa-CaixaBank van Mercadona, Inditex-Zara, Telefónica y El Corte Inglés, por su RSE, seguidas por Repsol, Santander, Endesa y BBVA.

Publicado previamente en Cinco Días el 7 de Mayo del 2013