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lunes, 21 de julio de 2014

China, 7,5, EEUU, 3: gana USA..., en PIB, por supuesto

El Gobierno chino se había propuesto que, este año, la economía creciera el 7,5%. Así lo ha hecho en el segundo trimestre, versus el 7,4% del trimestre anterior. Estados Unidos, que venía de un fuerte retroceso en el primer trimestre (-2,9%, PIB), crecerá muy posiblemente el 3%. El estudio de los datos muestra una realidad que no es evidente: Estados Unidos fortalece su recuperación y China tiene que mantenerse a flote con gran esfuerzo para cumplir sus objetivos.

Si pudieran establecerse comparaciones homogéneas, nos daríamos cuenta que estamos hablando de realidades distintas, al analizar el crecimiento del PIB americano y el de China. Un crecimiento del 3% en Estados Unidos, con fuerte creación de empleo como la actual, llevaría a un período prolongado de prosperidad, con equilibrio fuerte en sectores de actividad y en regiones. En cambio, para China, crecer por debajo del 7% sería lo equivalente a una recesión en Estados Unidos.

Hay que tener en cuenta que el poder de compra en Estados Unidos, la renta per cápita y el nivel de vida sigue siendo muy superior en Norteamérica por comparación con el chino. De 1.500 millones de chinos (200 millones más que los que reconoce el censo oficial del Gobierno) solo 400 millones podrían tener niveles de renta relativamente equivalentes a los de los norteamericanos, con unos ingresos medios anuales de 36.000 dólares, por comparación con la media estadounidense, de 51.000 dólares: y, aún así, hay una fuerte divergencia. Y, verdaderamente, el problema no es ése, sino los restantes 1,1 billones de chinos (casi tantos como población tiene la India, con 1,2 billones), que todavía viven en relativa pobreza. Además, los chinos más ricos viven en la costa, donde se agolpan en ciudades como Shanghai, versus el interior del país, que es rural y francamente pobre. Hay fuertes desequilibrios regionales, en China.

Xi Jinping -presidente chino- prometió corregir los desequilibrios económicos y sociales de China, pero está descubriendo que no solo no es fácil, sino que -todavía peor-, para mantener el ritmo de crecimiento, China ha de estimular esos mismos desequilibrios con los que tiene que acabar. Por ejemplo, "la burbuja del crédito". Se supone que China debe empujar el consumo interno -ahora, los chinos que ganan dinero, dedican la mitad de sus ingresos al ahorro, tanto por cuestiones culturales como por miedo al futuro- para compensar un crecimiento muy basado en las exportaciones. Dado que el resto del mundo compra poco, animar el consumo interno se convierte en inminente necesidad. Pues bien, cada vez que el PIB baja ligeramente -y lleva haciendo desde 2010-, el gobierno chino estimula el crédito, creando una gran burbuja que ya preocupa el Occidente, dado que los bancos chinos se encuentran entre los más grandes del mundo por activos. No es menos preocupante que el gobierno china tenga invertidos 1,3 trillones de dólares en activos del Tesoro norteamericano.

El crecimiento económico norteamericano en el segundo trimestre se ha basado en los siguientes componentes: producción acelerada, aumento del consumo de las familias y la inversión y la recuperación del turismo nacional y extranjero. La creación de empleo en el trimestre ha sido de 272.000 nuevos puestos de trabajo al mes, de media. En cambio, China, a pesar de aumentar en una décima su crecimiento, sigue estancada. Más aún, la evolución del crecimiento en cada país en los últimos cuatro años no podía ser más divergente: el PIB chino creció el 12% en 2010, cuando Estados Unidos aún luchaba por salir de la recesión y su crecimiento no llegaba al 2%. Del 12% del 2010, China ha pasado al 7,5% del 2014, mientras Estados Unidos ha aumentado del 2% de media al 3% con el que acabará el año: las diferencias esenciales hay que encontrarlas en las ventas del comercio minorista y en la producción industrial: las ventas al por menor, en China aumentaron el 22% en 2010, mientras este año se han acelerado el 12%. El crecimiento de la producción industrial en China fue del 18% en 2010 versus el 8% de 2014.

En cambio, ambos componentes son fuertes y equilibrados en el caso americano: la producción industrial estadounidense, según la Reserva Federal aumenta este año el 5,5%, contribuyendo un 12% al PIB. El Libro Beige de la Reserva Federal de 16 de julio, constata el aumento del consumo y de las ventas al por menor en todo  el país, así como el fuerte incremento de la actividad industrial. Solo el mercado inmobiliario muestra desequilibrios según la zona del país de que se trate e, incluso, dentro de cada estado y ciudad. Cosa que no deja de ser una obviedad, porque en una ciudad de 14,5 millones de habitantes como Los Ángeles, los precios de la vivienda en Beverly Hills han aumentado un 45% (una de las zonas más ricas del país), mientras que en los extrarradios los precios apenas han aumentado.

El "S&P/Case-Shiller 20-City Composite Home Price Index" -que mide el valor del mercado inmobiliario en las 20 mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos: Atlanta, Boston, Charlotte, Chicago, Cleveland, Dallas, Denver, Detroit, Las Vegas, Los Angeles, Miami, Minneapolis, New York, Phoenix, Portland, San Diego, San Francisco, Seattle, Tampa y Washington, D.C.- muestra un crecimiento del valor de la vivienda medio del 10,8% en los seis primeros meses del año, pero con fuertes variaciones según ciudades.

El crecimiento económico en Estados Unidos, que va acompañado de fuerte creación de empleo muestra una evolución positiva en los últimos años, porque se está acelerando: esto llevará a la FED a no sólo seguir reduciendo la compra de deuda pública y terminar con el Quantitative Easing en octubre de este año, sino también, aumentar los tipos de interés, que ahora están cerca del 0%. En cambio el crecimiento chino, que se ha reducido a la mitad en los últimos seis años, habrá de seguir fundamentándose en el crédito (ha aumentado el 16,2% en lo que va de año, según el Banco Central Chino), con la consiguiente formación de una burbuja.

Lo dijimos en estas mismas páginas en 2010, lo reiteramos en 2012 y volvemos a insistir en 2014: "ésta" es una carrera a largo plazo, en la que China empieza a dar síntomas de cansancio; por el contrario, Estados Unidos empieza a coger carrerilla y acelerar el paso de su crecimiento.


Publicado previamente el 18 de julio en mi blog en Cinco Días EE.UU y Mercados Emergentes

martes, 15 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (III). Las Telecomunicaciones empujan el crecimiento económico

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación a todos los hogares.

Las Telecomunicaciones –que aportan un 0,3% al crecimiento de manera acumulada durante períodos de diez años mediante la inversión en fibra óptica: el Gobierno entiende que las compañías del sector habrán de invertir en España en torno a 25.000 millones de euros hasta 2020 para hacer realidad ese crecimiento- están jugando un papel esencial en el impulso de la recuperación.

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación tanto en fibra óptica como en 4G (fijo y móvil) a todos los hogares de España. De hecho, en mayo, Telefónica alcanzó la cifra de 800.000 clientes de fibra óptica (FTTH). Tan solo en ese mes consiguió más de 100.000 clientes y está en disposición de batir un record trimestral. Telefónica ya ha alcanzado 6,1 millones de unidades inmobiliarias con su red de fibra óptica y su objetivo es llegar a 10 millones a final de año. Con la compra de E-Plus, Telefónica aumentará sus ingresos un 5% y sumará 25,5 millones de clientes en telefonía móvil, convirtiéndose en líder del sector en Europa. Estos logros no son solo buenos para esta gran empresa, sino que afectan al crecimiento económico de todo el país y al bienestar de los ciudadanos.

El valor macroeconómico de estos datos, por tanto, es su aportación al PIB, por parte de una gran empresa española como es Telefónica. Dadas las condiciones antes explicadas, el PIB se incrementaría un 0,3% (Gobierno de España, OCDE, World Economic Forum). Y, al líder, siguen el resto de compañías de telecomunicaciones (Vodafone, Orange, etc), en plena transformación del sector hacia una mayor integración, como ya sucedió en EEUU (“The Endless crisis” y “The making of global capitalism” son dos obras que lo explican muy bien).

Lo que diferencia la economía española –desarrollada- de las emergentes, es la fuerte penetración de las tecnologías de la información en la vida de las personas y las empresas. En sus dos estudios de 2014 (uno, sobre Competitividad Global, el otro sobre Implantación de las TIC en 148 países), The World Economic Forum sitúa a España en una posición privilegiada en cuanto a “innovación” y “preparación tecnológicas”. Y este hecho no sucede por generación espontánea. Es gracias a grandes empresas como Telefónica las que lo hacen posible: Telefónica es una de las mayores compañías de telecomunicaciones del mundo por capitalización bursátil y número de clientes. Apoyándose en las redes fijas, móviles y de banda ancha, así como en su oferta de servicios digitales, la compañía se está transformando en lo que se ha dado en llamar una “Telco Digital”, lo que le posiciona muy favorablemente para satisfacer las necesidades de sus clientes y aumentar el crecimiento en nuevos ingresos.

Hace 25 años, Telefónica era omnipresente –solo- en España; hoy, en cambio, también lo es en 24 países, y, con una base de clientes de más de 313 millones de accesos, Telefónica tiene una fuerte presencia en España, Europa y Latinoamérica, donde concentra la mayor parte de su estrategia de crecimiento. Sus accionistas no son solo grandes inversores institucionales. El capitalismo popular participa del éxito de Telefónica: es una empresa privada que tiene más de 1,5 millones de accionistas directos y que cotiza en el mercado continuo de las bolsas españolas y en las bolsas de Londres, Nueva York, Lima y Buenos Aires.
Gracias a la innovación tecnológica –donde tanto el Consejo Empresarial de la Competitividad que preside César Alierta, primer ejecutivo de Telefónica, como CEOE y COTEC han pedido más esfuerzos al Gobierno, en línea con las demandas de la patronal tecnológica española- España ha avanzado puestos en los rankings de competitividad global, y, según la escuela de negocios suiza IMD, en la primera mitad de 2014, España ha escalado del puesto 45 al 39, adelantando a naciones fuertemente industrializadas, como Italia, por ejemplo.

Las Tecnologías de la Información en la Sociedad

 

El avance de la Sociedad de la Información –que la patronal tecnológica española pide con fuerza para que haya de verdad un nuevo modelo productivo en el país, no basado en el ladrillo sino en el conocimiento- es uno de los fines que Telefónica se ha propuesto, como empresa de referencia en España. Según los datos recogidos por el Informe de la Sociedad de la Información 2013 de la Fundación Telefónica, el año 2013 y la primera mitad de 2014 se ha caracterizado por el imparable avance de la demanda de servicios TIC en un difícil contexto macroeconómico. Esta consolidación de la vida digital en España lo muestra que el 71,6% de ciudadanos, dos puntos más que en 2012, habían accedido a Internet en los últimos tres meses. En términos absolutos, 24,8 millones de españoles de entre 16 y 74 años se conectan a Internet, 700.000 usuarios más que un año antes.

Pero es que el uso de Internet no sólo se extiende sino que cada vez es más intensivo. Así, 18,6 millones de personas acceden a la Red todos los días, el 53,8% de la población entre 16 y 74 años. Los jóvenes entre 16 y 24 años son los más asiduos, ya que el 86% se conectan a diario, y lo hacen al menos una vez cada tres meses el 97,4%.

El 64,1% de los usuarios de internet en los últimos tres meses participa en redes sociales de carácter general (Facebook, Twitter o Tuenti) creando un perfil de usuario o enviando mensajes. Este porcentaje aumenta hasta el 94,5% entre los jóvenes de 16 a 24 años. Por sexo, la participación de las mujeres (65,6 por cien) es algo mayor que la de los hombres (62,8 por cien).

La conexión a la red se hace cada día más fuera de la vivienda habitual o el centro de trabajo. Así lo manifiestan el 69,9% de los usuarios de internet. El dispositivo más utilizado para acceder a Internet en movilidad es el teléfono, con el 63,2%, al que siguen los ordenadores portátiles (incluidos netbooks y tablets), con el 31,6% y el resto (PDAs, videoconsolas, etc.) con el 6,3%.
El número de smartphones sigue creciendo, y ya existen en el mundo casi tantos teléfonos móviles -6.800 millones-  como personas - 7.100 millones - .

Pero si 2013 ha sido el año de la consolidación del liderazgo de los smartphones como terminal preferido por los usuarios de Internet, la gran novedad ha sido la irrupción con fuerza de las tabletas, cuyas ventas a nivel mundial ya superan las de los ordenadores portátiles.
Y también crece exponencialmente la cifra de televisores conectados: el 24% de los internautas ya conectan la televisión a Internet, un 33% más que en 2012.

Relacionado con los dispositivos, tampoco cesa de crecer el consumo de aplicaciones. A finales de 2012 más de 1.200 millones de personas usaban aplicaciones móviles y se prevé que este dato crezca casi en un 30%, lo que supondría que en 2017 se llegaría hasta los 4.400 millones de usuarios.

La preferencia por la movilidad ha impulsado la penetración de la banda ancha móvil (BAM) hasta las 60,4 líneas por cada 100 habitantes. La conexión en movilidad, cada vez más utilizada, hace que la banda ancha móvil sea el motor del avance de la Sociedad de la Información y sume 9,5 millones de nuevos usuarios en el último año. En total ya son 26 millones los móviles en España que tienen Internet. Esto implica que la penetración de la BAM prácticamente se ha duplicado en dos años, lo que le convierte en el servicio de telecomunicaciones con mayor crecimiento.

En cuanto a la banda ancha fija, el tipo de conexión que más ha crecido ha sido la fibra óptica, que ya supera el medio millón de líneas y ha crecido cerca de un 90% en un año. La evolución en la cobertura de fibra, desplegada mayoritariamente por Telefónica y que llegaba a finales de 2013 a 3,5 millones de hogares, hace posible que las redes FTTH acaparen el 89% de los nuevos accesos a redes de nueva generación, lo que convierte a esta tecnología en la que más aumenta en su implantación.

Los usuarios consolidan la tendencia de evolucionar hacia un modelo basado en la descarga de contenidos en el momento que se quieren consumir, más que la posesión de esos contenidos. El tipo de conexión más utilizada en los hogares españoles es la línea xDSL, con 7,05 millones de líneas, que representa el 75,6% del total de accesos, seguido del cable, con 1,9 millones de accesos y el 20,1 por cien del total de accesos residenciales.

El comercio electrónico escala posiciones dentro de las actividades que los usuarios realizan en la Red. De los 820 millones de habitantes que residen en la UE, 529 millones usan Internet y de ellos casi la mitad, unos 250 millones son usuarios de comercio electrónico. En España durante el primer trimestre de 2013 el comercio electrónico mostró un incremento del 15,1% hasta alcanzar los 2.822,6 millones de euros de volumen de negocio y en ese mismo período se ejecutaron 43,5 millones de operaciones.

La Administración, la sanidad y la educación son las áreas de actividad donde el uso de internet está aumentando su impacto sobre el ciudadano. Más de 365 millones de trámites con la Administración General del Estado se registraron por vía electrónica en 2012, un 66% del total y 4 puntos más que un año antes. Ello permitió a España situarse por primera vez por encima de la media europea en número de usuarios de la eAdministración, con un 45% de ciudadanos que interactuaron con las Administraciones Públicas a través de internet.

Publicado previamente el 9 de julio en El Confidencial Digital

El estado de la economía española en cinco capítulos (II). Aumentan el consumo y el comercio electrónico

La confianza del consumidor avanza por la mejor percepción de la situación económica.

Los datos positivos de la economía española se reflejan en el estado de ánimo de los españoles, aun con prudencia: La confianza del consumidor avanza por la mejor percepción de la situación económica. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas CIS, el índice de confianza del consumidor (ICC) se situó en 84,9 puntos en mayo, 2,9 puntos por encima del dato del mes anterior, gracias a un aumento de 6 puntos en la valoración de la situación actual. Al igual que ocurrió el mes de abril, con este nuevo aumento, la confianza volvió a valores que no se observaban desde mediados de 2007, a pesar de que el índice de expectativas ha tenido un leve descenso de 0,1 puntos. En relación al mismo mes del pasado año, el avance continúa siendo muy significativo; el incremento del índice de confianza del consumidor, alcanza los 34,1 puntos, con ganancias muy similares en términos absolutos para la valoración de la situación actual (36,4) y las expectativas (31,8).

Y, aunque el crédito a hogares ha descendido un 5,3% y el crédito a empresas cayó casi un 10% -en ambos casos, en lo que va de año, aunque aumente el llamado crédito “nuevo” o “solvente”, el que tiene garantías de que será devuelto a la entidad financiera que lo presta- las medidas adoptadas a principios de junio por el Banco Central Europeo dan esperanzas de que, por fin, se abra el grifo del crédito para familias y pymes: la inyección de liquidez por importe de 400.000 millones de euros, así como la reducción de los tipos de interés al 0,15% (mínimo histórico) deberían ayudar a conseguir dicho objetivo.

Las mejores perspectivas económicas podrían traducirse en un aumento del consumo, que el Gobierno, con los indicadores adelantados de actividad, cifra en el primer semestre del año en un 3%: entre 2009 y 2013 las familias españolas redujeron, de media, el consumo un 14,5%, bien para cancelar deuda –como indicaba el Banco de España-, bien por falta de poder adquisitivo, bien para ahorrar cara al futuro. Eso sí, por vez primera desde hace seis años, el Observatorio Cetelem Consumo Europa 2014 ha detectado en los primeros seis meses del año una mejora del estado de ánimo de los españoles: esa mejoría hace que el 33% de los españoles (26% en 2013) piense aumentar sus gastos en los próximos 12 meses. Este porcentaje, no obstante, está por debajo de la media europea, 40% (33% el año anterior). El 38% de los españoles piensa aumentar su ahorro en el mismo período. Es el mismo porcentaje que en 2013 y un punto por encima de la media europea (37%, frente al 39% de 2013), lo que muestra una actitud de cautela, sobre todo en el corto plazo.

El 46% de la intención de compra en los próximos 12 meses se centra en ocio y viajes; el 32% en ‘smartphones’, y el 18% en un coche nuevo (15%, de ocasión). Para los próximos tres meses, siguen ganando ocio y viajes (24,6%), tecnología e informática supone el 3,4%, el coche nuevo apenas el 3,2% y el de ocasión, el 2,2%.

El comercio electrónico –justo cuando arranca la temporada de rebajas- podría ser un buen acicate para el aumento del consumo en los próximos meses: El 54% de los españoles ha reconocido que compra por Internet durante el periodo de rebajas, un porcentaje que se ha incrementado en 10 puntos respecto a 2013 (44%) y que convierte a España en el país europeo que más crece en este sector, según un estudio realizado por Sarenza.

Las principales razones de los consumidores para decantarse por el ‘e-commerce’ son la disponibilidad, el cómodo acceso, la rapidez, la competitividad, la atención personalizada y la seguridad, en los métodos de pago. El Corte Inglés, la principal empresa de gran distribución de España, hace años ya que se convirtió en el baluarte del comercio electrónico en todas las categorías de producto, en nuestro país, y, en los dos últimos ejercicios ha dado el salto a Europa a través de sus plataformas de venta online, amenazando a gigantes estadounidenses tradicionales de Internet, como Amazon, que no están habituados a las formas de comportamiento de los consumidores europeos. El Corte Inglés, con muchas décadas de conocimiento de los consumidores en sus centros comerciales, puede adaptarse más fácilmente a los deseos de un consumidor que ya conoce y quien, al mismo tiempo, está muy familiarizado con su marca.

La reforma fiscal recientemente anunciada por el Gobierno, que supondrá un ahorro para los contribuyentes de 9.000 millones de euros a lo largo de 2015 y 2016, especialmente entre las rentas más bajas, podría ser un acicate para la actividad económica. El Gobierno fía parte de la reducción del déficit, a pesar de la rebaja de impuestos, al aumento de la recaudación por dos vías: más actividad económica y más eficacia en la lucha contra el fraude fiscal. La reforma fiscal tendría un efecto positivo directo en el PIB del 0,5%.

Los inversores internacionales ven España como un lugar atractivo para invertir: según el World Investment Report presentado en junio por Naciones Unidas, España se convirtió en 2013 en el noveno país del mundo en recibir inversión extranjera directa, por importe de 29.000 millones de euros, un 52% más que en 2012. La tendencia se consolidaría en 2014, aumentando la inversión también este ejercicio: en los seis primeros meses del año, la inversión extranjera directa en empresas españolas ha alcanzado los 26.800 millones de euros. Inversores institucionales y grandes inversores privados –George Soros, Bill Gates, entre otros- fiados en la recuperación económica y en los activos de nuestras empresas, han decidido dedicar recursos a empresas de diversos sectores, sea Prosegur en seguridad o FCC en construcción.

Algunas consecuencias positivas se están notando: según la Central de Balances del Banco de España (datos de junio), las empresas no financieras aumentaron sus beneficios en un 49,3%, durante el primer trimestre del año, y las grandes empresas españolas volvieron a contratar personal, con el efecto tractor que eso supone para el ecosistema de pymes, proveedores que tienen tratos comerciales con ellas.


Publicado previamente el 8 de julio en El Confidencial Digital

jueves, 10 de julio de 2014

Celebración del 4 de Julio en EEUU: 288.000 parados menos

Los conservadores en Estados Unidos no paran de citar el último estudio de Quinnipiac, según el cual Barack Obama, con un 33% sería el peor presidente de América desde 1945, superado -incluso- por George W. Bush, con un 28% (a mayor porcentaje, en este estudio, peor se considera al Presidente). Ronald Reagan, Bill Clinton y John F. Kennedy, en cambio, aparecen como los mejores presidentes del siglo. En los tres últimos casos, la economía norteamericana vivió momentos gloriosos, de gran crecimiento y creación de empleo, aunque a Reagan le tocó lidiar con la recesión de principios de los 80' y el Crash bursátil de 1987, al igual que a Clinton con la recesión de 1992 y el estallido de la burbuja de Internet de 2000. Pero, en ambos casos, el crecimiento económico superó el 3% de media y la generación de empleo fue de 200.000 empleos mensuales. Esto, lo recuerdan bien los norteamericanos.

Teóricamente, hoy, se iban a hacer públicos los datos de empleo del mes de junio, pero al ser fiesta del 4 de Julio, la comunicación se realizó ayer. Los datos han sido tan positivos, que han superado las previsiones más optimistas. Hace unos días, Bloomberg llevó a cabo una encuesta entre economistas de Wall Street. The Wall Street Journal hizo otra: en ambos casos, el famoso "consenso de analistas" decía que se crearían 215.000 puestos de trabajo en junio y que, por tanto, la tasa de paro quedaría en el 6,3%. Wrong. No way. El dato ha sido de 288.000 parados menos y la tasa de desempleo se ha reducido en un 0,2%, bajando hasta el 6,1%: hasta la FED (Reserva Federal) se ha quedado -gratamente- "sorprendida", porque ese porcentaje se acerca a su objetivo de paro del 6% para aumentar los tipos de interés y dejar de comprar deuda pública e hipotecaria. Las buenas noticias han llegado antes de lo esperado, para bien de todos.

Aquellos que quieren poco al presidente dicen que el desempeño de la economía -con un decrecimiento del PIB de -2,9%- en el primer trimestre, fue un desastre. Aún así, tendrían que explicar cómo es posible que, con esos datos tan malos, se crearan de media mensual 190.000 empleos en el primer trimestre del año. El año 2013 comenzó con una tasa de paro del 7,9% y la media mensual de creación de empleo fue de 210.000, el año pasado. En el segundo trimestre de 2014 ha sido de 272.000 cada mes. Intuyo que habría muchos países que estarían deseosos de experimentar un crecimiento económico poco brillante desde el punto de vista estadístico, a cambio de una tan fuerte creación de empleo como la norteamericana. Sin lugar a dudas, el 4 de Julio va a ser un gran día de celebración, gracias a la generación de esos 288.000 nuevos empleos en junio.

Aunque, ¿no es cierto que, en todos sitios, hay aguafiestas, especialmente en las celebraciones? Los que no quieren al presidente ponen todo tipo de pegas a la creación de empleo con Obama. Sin embargo, algunos datos son elocuentes, como respuesta a sus críticas. Si dicen que ha descendido el paro debido al efecto desánimo (hay menos tasa de actividad porque personas que buscaban empleo han dejado de hacerlo, fruto del desánimo), la respuesta adecuada es que, ese efecto desánimo se ha reducido en dos tercios y que, por tanto, incluso tenido en cuenta, la tasa de paro subiría solamente del 6,1% al 6,5%. Y esto, aun incluyendo a los parados de larga duración, que en Estados Unidos son aquellos que buscan trabajo durante seis meses (no dos años, como sucede en algunos países de Europa).

¿Y qué ocurre con todos aquellos que buscan trabajo? En Europa, una persona con un trabajo a tiempo parcial no estaría considerada desempleada. Si se quiere, podemos tener en cuenta a los que trabajan a tiempo parcial en Estados Unidos y desearían hacerlo a tiempo completo, y los consideramos como desempleados: la tasa de paro estaría en el 12%, versus el 11,9% de la Unión Europea o el 25,8% de algunos países de Europa.

Buscarle tres pies al gato a los datos del paro de Estados Unidos, con una tan fuerte creación de empleo es una labor inútil. A Reagan, Clinton y Kennedy se les considera excelentes presidentes porque con ellos se vivió prosperidad económica. Con Obama, se ha recuperado mucho terreno perdido desde la Gran Recesión de 2007-2009. Hoy la tasa de paro está mejor que en septiembre de 2008, cuando se hundió Lehman Brothers. Hay casi 9 millones de nuevos puestos de trabajo. Y, si se cumplen las previsiones de analistas y economistas, el crecimiento económico del segundo trimestre será del 3%, como en las mejoras épocas de Bill Clinton. Es muy posible que sea su desempeño económico aquello que los norteamericanos recuerden de Obama, cuando este deje el poder y, muy posiblemente, le pase el testigo -tras pasar por las urnas en 2016- a otro presidente (o presidenta) demócrata.

Publicado previamente el 4 de julio en el blog de Cinco Días EE.UU y Mercados Emergentes


lunes, 30 de septiembre de 2013

Economía española: tendencia a la estabilización

La economía española está tocando fondo. Es una forma de verbalizar que, es altamente improbable, que el Producto Interior Bruto de España siga cayendo. Antes de ponerme a escribir, he repasado una treintena de informes económicos actuales, propios y ajenos. La tentación es abrumar con abundancia de datos. Sin embargo, tiendo a pensar que, tanto los líderes de opinión, como la población general en nuestro país, están un tanto hartos de tanto número, especialmente de naturaleza económica. Las personas estamos buscando ansiosamente un titular que nos dé la certidumbre de que la crisis económica toca a su fin: casi con toda certeza, puede afirmarse que, a finales de 2013, la economía de España dejará de estar en signo negativo. Y, en 2014, y durante los cinco años siguientes, cabe prever una tendencia creciente a la estabilización económica de España.

Vale la pena matizar lo que estamos diciendo. El primer paso hacia la recuperación económica es que el Producto Interior Bruto deje de ser negativo, es decir, se deje de destruir riqueza y, al mismo tiempo, se pongan las bases para que pueda generarse negocio. Las previsiones últimas del Gobierno de España, y la de todos los servicios de estudios económicos sin excepción, muestran que el decrecimiento del PIB nacional se va aminorando conforme avanza el año. Cada vez se destruye menos riqueza. Un vistazo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que abarcan el primer semestre del año, todavía muestra, que la mayor parte de los indicadores económicos, tanto de oferta como de demanda, están en negativo, pero cada vez son menos negativos.  Un dato destaca por ser crecientemente positivo: las exportaciones, que ya acumulan más de un 7% sobre el año anterior.

Los hogares y empresas necesitan confianza

Es verdad que la demanda interna no acaba de arrancar: consumo de hogares, consumo de las Administraciones Públicas y la inversión, continúan con ratios negativos. Todo tiene su explicación, tras más de cinco años de crisis económica. El consumo de los hogares está directamente relacionado con el nivel de renta disponible, con el endeudamiento de las familias, con la situación laboral de los individuos, con su capacidad de ahorro y con la percepción actual y futura que tienen las personas, sobre la economía en general y su situación económica individual.

Sobre el nivel de renta disponible, el Banco de España nos dice, en su Encuesta sobre la Riqueza Económico-Financiera de las Familias españolas, que, en 2013, en general, somos un 10% más pobres que hace cinco años. Al mismo tiempo, los costes laborales se han ido reduciendo paulatinamente, tanto los salariales, como por el menor coste de las indemnizaciones por despido. Los costes laborales han descendido una media del 3,6%, lo cual ha repercutido negativamente en la capacidad de renta disponible de individuos y familias. La otra cara de la moneda es que las empresas han aumentado su productividad y han podido repercutir esos menores costes en los precios de sus productos, más fácilmente vendibles fuera de España, lo cual explica, en parte, el aumento de las exportaciones.

Las Grandes Empresas abren camino al exterior

Entre todo el año 2012, y lo que llevamos de 2013, el número de empresas exportadoras ha aumentado un 30% y ya son más de 130.000 las compañías españolas que venden productos y servicios fuera de España. En casi todos los sectores y de muchas maneras. Un buen ejemplo es el ámbito de las infraestructuras: hoy, la primera empresa del mundo de gestión de infraestructuras es española, Abertis, con fuerte presencia en Brasil y otros países iberoamericanos y, ahora, con la vista puesta en Estados Unidos y otros mercados anglosajones. Telefónica se afianza como la primera empresa de telecomunicaciones de Europa, tras sus operaciones corporativas en Alemania (KPN) e Italia (Telecom Italia). El Corte Inglés se lanza de lleno a un proceso de expansión por Europa, haciendo uso del comercio electrónico. Y un banco netamente español, el primero, Caixa Bank (del Grupo La Caixa), recibe el galardón de mejor banco del mundo en innovación tecnológica, por parte de Euromoney. Santander y BBVA se expanden fuera de España.

Los ejemplos son muchos. Fundamentalmente, afectan, o son casos de éxito, protagonizados por grandes empresas. El reto es que el siguiente grupo de compañías que exporte, sea el de las pymes, las que suponen el 99% de nuestro tejido empresarial, y sostienen el 63% del empleo.

Reducir el déficit y consolidación fiscal

El consumo de las Administraciones Públicas aun no puede crecer: España debe cumplir unos objetivos muy estrictos de déficit público, pactados con Bruselas (6,5% del PIB, este año) y, aunque el presidente del Gobierno ha anunciado que, “este año, no habrá más recortes” del gasto público ya previsto, también es cierto que la inversión pública cerrará el año en niveles bajos. Incluso, desde muchos ámbitos –especialmente privados-, se pide al Gobierno que entre en el fondo de la cuestión del déficit público que, simplificando mucho, puede resumirse en exceso de administraciones, y demasiado número de funcionarios. Algunas reformas del Gobierno (ley de unidad de mercado y ley de reforma de las administraciones públicas, entre otras) deberían ayudar a racionalizar el sector público haciéndolo más eficaz y eficiente, al tiempo que se favorece la actividad empresarial y el comercio entre las comunidades autónomas. Pero, aun así, en el corto plazo, no se notarán los efectos positivos de estas reformas en la economía. Más aún, el gobierno, en su actualización del Plan de Estabilización y Reformas de 26 de abril, elaboró un escenario, conforme al cuál cabía prever efectos positivos en la economía –fruto de las reformas- a lo largo de un período de diez años. La reforma laboral y la reforma financiera son buenos ejemplos de ello.

La reforma laboral no ha impedido que la tasa de paro haya llegado, en el primer trimestre de 2013, al 27,16% de la población activa, aunque haya descendido al 26,26% en el segundo trimestre. España sigue siendo uno de los países con el mayor porcentaje de desempleados del mundo desarrollado (OCDE). Nos supera Grecia, por ejemplo, en este mal dato. Pero la tasa de paro de la Zona Euro es del 12,1%, la de Alemania –país de referencia en Europa- es del 5,4% y la de Estados Unidos, que tiene por objetivo alcanzar el pleno empleo en 2016, hoy, es del 7,3%. La tasa de paro no es un dato abstracto: es tan abultada, que –según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS- casi todas las familias españolas conocen algún familiar, amigo o vecino que está en situación desempleo.

En términos absolutos, según la Encuesta de Población Activa (EPA, que nos da el dato oficial de paro), hay casi seis millones de parados en España. Y los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo INEM) tienen registrados algo menos de cinco millones de desempleados. Los costes para el Estado de las prestaciones por desempleo son una partida elevadísima del gasto público, como el pago de las pensiones o los intereses de la deuda pública: deuda que ya alcanza el 92,2% del PIB, dato muy preocupante.

Luces y sombras de la Reforma Laboral

La tan elevada tasa de paro significa, en términos sociológicos y psicológicos, que muchos millones de personas caen en el desánimo. Un millón de familias españolas, según el INE, tienen a todos sus miembros en situación de desempleo. Gracias a Dios que, en España, existe la Iglesia Católica, Cáritas, fundaciones y todo un tercer sector que ayuda a paliar las situaciones dramáticas que se derivan de la elevada tasa de desempleo. Pero, sobre todo, es la existencia de fuertes lazos familiares intergeneracionales lo que sostiene el sistema, evitando una ruptura total entre población general y lo que los anglosajones denominan el “establishment”. Un Estudio reciente de La Caixa cuantificaba la economía sumergida en el 18,9% del PIB. 

De otra manera, no se explica que, en España, no haya un estallido social. Y, sin embargo, sin la reforma laboral, en su primer año de aplicación (entró en vigor en febrero de 2012), se habrían destruido un millón de puestos de trabajo adicionales y, en lo que llevamos de ejercicio, otros 267.000 empleos. Las empresas tienen mayor flexibilidad para acomodar sus costes: reducción de salarios, por ejemplo, a cambio de mantener el empleo. Como consecuencia de la reforma laboral, España creará empleo cuando haya crecimiento económico, al menos, del 1%.

Reforma Financiera: era necesaria e ineludible

El elevado desempleo y el endeudamiento de las familias (un 32% de su renta disponible, por ejemplo, de media, va destinado a pagar la hipoteca), impiden ver la realidad económica actual y futura con optimismo. Otra cosa es que los datos macroeconómicos que conocemos nos animen a pensar que estamos tocando fondo en la caída: ¿cuánto más se puede seguir cayendo? Tomemos por caso el sector financiero. En 2009 se inició la reforma del sistema financiero. Se ha reducido el número de entidades y, algunas, han sido nacionalizadas. Pero, los bancos, hoy, son más fuertes y esto es esencial para el sostenimiento de todo el sistema económico: sin financiación es imposible que haya actividad empresarial. Se ha exigido a los bancos reforzar sus balances. Se han incrementado capital y provisiones. Hay una mayor supervisión para evitar que los bancos asuman operaciones de alto riesgo que les pongan en peligro a ellos y, por tanto, a sus clientes.

Si no se hubiera salvado el sistema financiero español, en junio de 2012, con casi 40.000 millones de euros provenientes de Europa (fruto del Memorándum de Entendimiento, que concedía hasta 100.000 millones de euros para ayudas a los bancos, hasta diciembre de este año), es altamente probable que los bancos con problemas hubieran empujado al sector y a toda la economía para abajo. Eso hubo que evitarlo a toda costa, como se hizo en Estados Unidos entre 2008 y 2009, “rescatando” a la gran banca de inversión: hoy los cinco primeros bancos norteamericanos han aumentado su tamaño en un 30% y tienen activos equivalentes al 56% del PIB estadounidense, que crece a un ritmo del 2,5% de media y genera 190.000 empleos mensuales. Es menester que, ahora, fluya la financiación bancaria a las pymes, en España.

Apuesta por modelos productivos, como Norteamérica

Estados Unidos puede mostrarnos el camino de la recuperación, también, debido a su apuesta por ciertos modelos productivos. Norteamérica impulsa la Sociedad del Conocimiento, y un 10% de las ayudas públicas del famoso “paquete de estímulo económico de Obama o Recovery Act” (febrero de 2009) fue destinado a la inversión en tecnologías de la información por parte de las empresas americanas. Este es uno de los factores clave que explica por qué Estados Unidos ha crecido tres veces más que Europa desde junio de 2009, cuando Norteamérica abandonó la recesión. Esto debería ser un acicate para que el Gobierno español apueste decididamente por impulsar su Agenda Digital, que va en la misma dirección. De esta manera, podría conseguirse que las empresas sean más competitivas vía ganancias de productividad en sus procesos, y no solo mediante la reducción de los costes laborales. Japón, con las políticas de estímulo de su primer ministro Shinzo Abe, va por el mismo camino, con crecimientos del 3,5% y del 4,1% de su PIB, en los primer y segundo trimestres del año.

La apuesta por la industria es altamente necesaria. Los países que más crecen, tienen potentes sectores secundarios. Así sucede en los casos estadounidense, alemán o japonés, donde la industria supone una media de 24% del PIB. En cambio, en España, hoy, es del 15% (dato del INE) o del 13% (dato de Eurostat, que utiliza una metodología distinta de medición). En cualquier caso, la industria y la manufactura son esenciales para crear riqueza y salir de la crisis. Estados Unidos tiene treinta y dos (32) motores económicos: tecnologías de la información (Costa Oeste), entretenimiento y ocio (California), turismo (Florida, California), juego (Nevada), finanzas (Costa Este, Boston, Nueva York), automóvil (Detroit), energía (Texas, el Golfo de México), etc. Todo ello junto, conforma un PIB, en el que el consumo privado supone el 71%. Y el consumo, basado en la confianza, empuja la producción y el empleo: es un círculo virtuoso que necesitamos en España. La cuestión  clave es que, en cada uno de esos motores económicos, hay manufactura. Y cada empleo creado en manufactura, genera cuatro empleos de apoyo. En el caso de las tecnologías de la información, por cada puesto de trabajo en producción creado, se generan otros dieciséis de soporte. Es lo que, en economía, se llama “un multiplicador de puestos de trabajo”.

En España hay muchas incógnitas por resolver. Saber que este año decreceremos menos de lo previsto (-¿1,2%?), que la tasa de paro rondará el 26%, y que el año que viene la economía estará en positivo (+¿0,7?) son datos que indican que lo peor de la crisis podría quedar atrás. Hay que saber, queremos saber, si la economía estará plana y no creará empleo en diez años, o si, por el contrario, habrá revulsivos fuertes que impulsarán el crecimiento. La construcción fue el gran motor del crecimiento económico entre 1998 y 2007. Posiblemente, esto no vuelva a suceder, pero sí sabemos algunos síntomas positivos: el precio de la vivienda sigue cayendo, pero menos (-12,7%). La inversión extranjera empieza a venir a nuestro país: más de 150.000 millones de euros deseando ser invertidos. Proyectos como Eurovegas (17.000 millones de euros y 260.000 puestos de trabajo) podrían venir a España y estimular la economía. Inversores institucionales empiezan a comprar grandes lotes de viviendas. La crisis geopolítica en muchos países árabes (Norte de África, Egipto, Siria, etc) estimula nuestro turismo, que supone más del 10% del PIB y, ya en agosto de 2013, ha experimentado su mejor mes en la historia, con más de 42 millones de visitantes en lo que va de año.

Queda mucho por hacer, en términos de estimular el crecimiento económico y generación de empleo. De esto hablaremos en próximas tribunas. Por ahora, al menos, se están poniendo las bases para que la economía se estabilice, condición sine qua non, para volver a crecer.

Publicadoen el Confidencial Digital el 30 de septiembre de 2013