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jueves, 12 de marzo de 2015

Factores del éxito de las Empresas Tecnológicas de EEUU

La economía norteamericana sigue siendo el motor económico mundial. Ha crecido un 3,9% en el tercer trimestre del año, espoleada por el consumo interno y la inversión. La tasa de paro descendió al 5,8%. La industria repunta, con multitud de empresas trayendo de vuelta a casa la producción, y poniendo de nuevo de moda el “made in America”. Las economías emergentes, en cambio, se desaceleran, especialmente China, Rusia y Brasil. México es una positiva excepción. Europa solo creció el 0,2% y, a las puertas de la deflación, se ha escapado por los pelos de una tercera recesión…, por ahora. Hace ya un año avisamos –y lo publicamos por doquier- que esta situación se iba a producir y, el tiempo y los hechos, nos han dado la razón.

Las compañías tecnológicas norteamericanas se han beneficiado de la bonanza económica: el 85% han batido las previsiones de ingresos de los analistas, y el 67% han superado las expectativas de beneficios. El caso más emblemático es Apple, que ha conseguido una revalorización del 47% en el año y, el 25 de noviembre, se convertía en la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo, con 702 billones de dólares: supera en 1,7 veces a la compañía que, hasta hace poco, era la más valorada del mundo, Exxon Mobil. La caída de los precios del petróleo (de casi el 40%, hasta los 80 dólares el barril) no ayuda a las compañías energéticas de ese mercado: brevemente, hasta Microsoft volvió al podio de segunda empresa más valorada del mundo por capitalización bursátil, superando a Exxon, aunque su reinado fue fugaz, efímero, y, en cualquier caso, sin llegar a más de la mitad del de Apple.

Hewlett-Packard, HP, en cambio, ha decepcionado a los inversores. Las expectativas eran muy elevadas, tras el anuncio, hace un mes y medio, de la separación en dos compañías del negocio empresarial y del negocio de ordenadores e impresoras. Los inversores querían atisbar destellos de la nueva estrategia y de que los nuevos datos iban a avalar esa nueva dirección. Aunque HP se ha revalorizado un 34% en bolsa en lo que va de año, la decepción por los resultados fue mayúscula: la facturación y los beneficios globales descendieron, tanto los del año, como los del trimestre. La facturación de todas las líneas de negocio, excepto la de los pc’s, también descendió. Las explicaciones de los analistas –muchos citados por Bloomberg- han sido que, esos primeros resultados tras el anuncio de Spin off, manifiestan que se trata de una estrategia defensiva de HP, no ofensiva; al menos, por el momento. Aún es pronto para juzgar.

En otras palabras: HP tendría que salir al mercado a ganar cuota, en vez de defenderla. Precisamente, la lógica detrás de la separación está en el refrán de “zapatero a tus zapatos”, buscando la eficacia y la eficiencia en costes: se supone que una HP dedicada a vender solo ordenadores e impresoras, triunfará más en su mercado frente a sus competidores. La respuesta de Dell ha sido significativa: “que vengan, porque vamos a por ellos”. También Lenovo, ya líder mundial. Y, en el caso de los sistemas empresariales, software, servidores, almacenamiento, informática empresarial, cloud y servicios, pasa tres cuartos de lo mismo: desde IBM a Oracle y EMC, muchas empresas están esperando a una Hewlett-Packard Enterprise más pequeña, a la que robar cuota de mercado. La HP actual tendrá muy difícil –aunque afirma que la va a mantener- sostener la estrategia de centralización de compras, y perderá muchas sinergias que generaban economías de escala y ahorros de costes.

Y, con respecto al tamaño, este trimestre HP ha facturado 28,8 billones de dólares, grosso modo. Apple anuncia que el próximo trimestre facturará entre 63 y 66 billones. Apple supera en tamaño a HP con gran diferencia. Y no solo en tamaño, volumen y beneficios. Recuerdo que, en Intel –una compañía muy exitosa por parámetros empresariales, séptima marca del mundo en valoración, a pesar de no vender directamente al consumidor: las personas no compramos procesadores como hacemos con las hamburguesas- se utilizaba mucho la expresión “value proposition” o propuesta de valor. Apple lo está haciendo posible gracias a sus revolucionarios productos y su marketing revelador: teléfonos con pantalla más grande, tabletas más finas y con más funcionalidades, relojes inteligentes, cercanía al consumidor gracias a sus “outlets” o tiendas –que ahora imita el rey del comercio electrónico, Amazon.com-, etc.

Son buenos ejemplos de lo que podría hacer Hewlett-Packard, HP. Cuando los analistas han visto que ciertos directivos de la compañía se escudaban en que las venta de pc’s (especialmente algunos portátiles, los notebooks) aumentaban facturación en un 4% para justificar lo acertado de su estrategia, se han llevado las manos a la cabeza. La solución a los problemas de HP no está en hacer más de lo mismo, dicen. Sino en ser disruptiva en marketing y productos.

Como dije en mi segunda biografía sobre el presidente Obama, citándole a él (“La reinvención de Obama”, LID, 2011): “uno no puede hacer dos veces la misma cosa de la misma manera y esperar un distinto resultado”. HP debe cambiar radicalmente si, de verdad, pretende reinventarse. Hace meses que, desde Reino Unido me llegan ecos de que, en SAGE, hay un nuevo CEO mundial que, precisamente, llega con esa misma actitud: revolucionarlo todo para triunfar. No hace falta ser un gurú de la gestión como Michael Porter para, con él, apreciar una clara ventaja competitiva en la reinvención constante. Le sirve a SAGE, le sirve a Apple. Le sirvió a IBM. Le toca el turno a HP.

Publicado previamente en Cinco Días el 2 de diciembre de 2014

viernes, 30 de enero de 2015

IBM: “¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?”

La frase es de Louis V. Gerstner, quien fuera emblemático presidente de IBM. En su obra, explica la fabulosa y radical transformación del gigante azul en los años noventa. En 1993, con cientos de miles de empleados, falta de sinergias y tecnologías anticuadas, IBM se había convertido en su peor enemigo. Y la competencia hacía daño: los HP (Hewlett-Packard), Sun, Oracle y tantos otros crecían a costa de IBM. Apple vivía su propia transición, en la que Jobs no era protagonista: el mismo Steve Jobs que en 1984 atacó al gigante azul con su famoso anuncio basado en la estética de la película de Ridley Scott, Blade Runner, en que IBM es identificado con el Gran Hermano. Eran tiempos duros para la informática personal y fabulosos para los grandes sistemas, hasta que la tendencia se invirtió y a IBM el cambio cogió desprevenida y con paso cambiado. Tuvo que venir un gestor como Louis V. Gerstner para hacer bailar el elefante (IBM) y provocar en él una reacción que le resucitara. Y lo consiguió con éxito.

Los analistas financieros dicen que, veinte años más tarde de aquellos acontecimientos, IBM está necesitada de una transformación radical. Lo afirman tras constatar que los ingresos de IBM han descendido un 4%, versus las estimaciones, en el último trimestre. La facturación de IBM hoy es la misma que en 2008. Primero Sam Palmisano, después la actual presidenta, Virginia Rometty, han dedicado 108 billones de dólares a la compra de acciones de IBM y 38 billones a la remuneración del accionista.

Con razón, la acción de IBM se ha revalorizado tanto en los últimos años: la propia empresa ha comprado sus acciones como si fueran oro. Los analistas financieros creen que es una forma artificial de inflar el valor y accionistas esenciales de IBM, como Warren Buffett, principal y mejor inversor en Bolsa de todos los tiempos, se ha hecho con el 7% de IBM, superando su aversión “por las empresas tecnológicas, siempre impredecibles”, poniendo sus esperanzas en la generación de EPS a futuro (earnings per share) por parte de IBM.

¿Tiene IBM una estrategia en marcha? 

Rometty no para de decir que sí, al tiempo que explica que los cambios llevan tiempo. Pero el tiempo no está a su favor, como le ha sucedido a Hewlett-Packard (HP), quien tras años de transformación ha decidido separarse en dos empresas (spin off). La presidenta de IBM afirma que la cuestión esencial no es si IBM tiene una estrategia exitosa sino si va a ser capaz de llevarla a cabo con la rapidez que exigen los nuevos tiempos de la “Segunda Era de Internet”.

La alianza en movilidad con Apple y SAP en el cloud, la venta de la fabricación de chips a Globalfoundries (que no su diseño ni el I+D), el traspaso de ordenadores personales y hardware auxiliar a Lenovo, el nuevo foco en Big Data, cloud, servicios (frente al estancado negocio tradicional de hardware, software y servicios de IBM)…, son todos movimientos que forman parte de una estrategia que ya inició Palmisano y ha continuado con fuerza renovada Rometty.

Si la cuestión a resolver, es el tiempo de ejecución, Virgina Rometty tiene un formidable ejemplo en lo que ya hizo Louis V. Gerstner, y publicó en su libro, “¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?”. Basta con adaptar y aplicar el manual a los nuevos tiempos.

Publicado previamente el 23 de octubre de 2014 en Muy ComputerPro