Mostrando entradas con la etiqueta Gallup. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gallup. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de julio de 2014

TIC y Vivienda animan la confianza económica en EEUU

El Índice de Confianza Económica que publica cada semana Gallup muestra una recuperación en la tercera semana de julio, en línea con la evolución de los siete primeros meses del año, indicando una tendencia que se está consolidando en 2014. La confianza económica de los estadounidenses se ha recuperado tres puntos y, aunque permanece en terreno negativo (-15), vuelve a los niveles de abril y mayo, tras una reciente caída.

La confianza de los americanos en la economía ha sido estable este año. Goldman Sachs y otras fuentes de información anticipan un crecimiento del 3,3% en PIB de aquí a finales de 2014. En el primer semestre, el país ha experimentado la más fuerte creación de empleo en 15 años, reduciéndose la tasa de paro al 6,1% de la población activa. La riqueza financiera neta de los hogares y el empleo en el sector privado ya han superado los niveles de 2008. El crédito a las pymes ha alcanzado su nivel más algo en siete años.

El panorama económico norteamericano es mucho mejor que el de Japón y la Unión Europea. La Gran Recesión de 2007-2009 hizo que los negocios estadounidenses se reconvirtieran, haciéndose más productivos y más competitivos: los costes de producción son menores y el sistema financiero se ha recapitalizado, especialmente tras la entrada en vigor de la Reforma Financiera Dodd-Frank de julio de 2010. Por ahora, no hay burbuja inmobiliaria, aunque los precios de la vivienda se han recuperado, especialmente en las mejores zonas metropolitanas.

Las empresas -especialmente las pymes- compran e implementan más tecnologías de la información que nunca, incrementando su productividad media un 20%. El sector tecnológico tira de la economía hacia arriba y se ve recompensado por ello: grandes compañías como Intel y Apple alcanzan resultados récord en el segundo trimestre. Otras, como Hewlett-Packard y Microsoft, siguen su proceso de reestructuración, para adaptarse al nuevo entorno digital, que dominan "los cuatro grandes" (Apple, Amazon, Google y Facebook).

Especialmente duro es el ajuste de Microsoft, que despedirá a 18.000 empleados en el ejercicio fiscal 2015 -que ha comenzado en julio de 2014-, en su mayor parte provenientes de su división de móviles, tras la compra de Nokia. Una vez más, el fenómeno de "creative destruction" enunciado por Schumpeter. En los años 90' HP y Microsoft lo fueron todo en el mundo del hardware y del software, respectivamente. Pero los modelos de negocio digitales del siglo XXI no tienen nada que ver con los de aquellos años.

Los consumidores lo han asumido, lo han hecho propio fuertemente. Los hogares norteamericanos son los que tienen más productos tecnológicos del mundo, seguidos por los de Japón y Corea del Sur. Ni siquiera durante los últimos años de leve recuperación económica los hogares han dejado de comprar teléfonos inteligentes y tabletas, que siguen al alza. Aunque ha llevado siete años, el consumo, que supone el 70% del PIB nacional, se está recuperando en todos los sectores, no solo en el tecnológico. La recuperación de la bolsa y del valor de las casas ha hecho que la riqueza financiera neta de las familias vuelva a los niveles de 2007, en su punto más alto antes del estallido de la crisis. La creación de empleo ha sido muy fuerte en la primera mitad de 2014.

Como consecuencia, se recupera la confianza económica del consumidor, que llega casi a niveles previos a los de la crisis. El consumo de las familias podría aumentar de manera pareja al del PIB (3%) este año, conforme aumenta su renta disponible y se modera el ritmo de ahorro. En un año, la tasa de paro podría situarse en el 5%, si continúa el ritmo de creación de empleo de los últimos seis meses, con una media de 248.000 nuevos puestos de trabajo netos cada mes.

Una sana recuperación del mercado inmobiliario era inevitable. Como ya indicamos, el Índice Case-Schiller ha aumentado el 25%, en las 20 principales áreas metropolitanas del país. La construcción de nueva vivienda, además, vuelve a ser fuerte, con algo más de un millón de viviendas construídas este año -por debajo de las 1,5 millones anuales construídas en los años previos a la crisis, pero más del doble de la media de 2007-2012-. Las previsiones apuntan a 1,2 millones de nuevas viviendas en 2015 y 1,6 millones en los años siguientes.

El mercado de la construcción y la vivienda son esenciales para que aumente el consumo y la confianza económica, porque -al igual que las tecnologías de la información- tienen un "efecto tractor" sobre otros sectores de la economía, como los auxiliares de la construcción, servicios, electrónica de consumo, transporte y logística, etc.

La crisis obligó a muchos jóvenes a permanecer con sus padres en vez de independizarse, como era costumbre en Norteamérica, a partir de los 18 años: según Harvard's Joint Center for Housing Studies, el ratio de formación de hogares aumentará hasta los 1,2 millones al año, conforme los jóvenes se independizan y, en consecuencia, aumenta el porcentaje de población adulta y en edad de trabajar.


Publicado previamente el 23 de julio en mi blog de Cinco Días EE.UU y mercados emergentes

miércoles, 16 de julio de 2014

El consumo interno no despega en Estados Unidos..., y por qué

La FED (Reserva Federal norteamericana) ha decidido finalizar su programa de "quantitative easing" (compra de deuda pública e hipotecaria) en octubre de 2014. La Reserva Federal empezó a apoyar a los mercados en 2008, cuando parecía que -especialmente, tras la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de aquel año- Wall Street se venía abajo. El banco central estadounidense ha estado reduciendo paulatinamente la compra de bonos desde septiembre del año pasado -10 billones de dólares menos cada mes- y realizará la última compra en octubre de 2014, por importe de 15.000 millones de dólares. Desde que se inició el programa, hasta su finalización, las tres rondas de QE (quantitative easing) habrán supuesto un balance de 4,4 trillones de dólares o, lo que es lo mismo, cuatro veces más que el coste económico de la guerra de Iraq entre 2003 y 2013, por utilizar una comparación ("The 1 trillion dolar war", del premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz).

La FED ha tomado estas decisiones porque entiende que se están cumpliendo los objetivos para los que dichos programas fueron diseñados: primero, la tasa de desempleo se acerca ya al 6%. Segundo, el crecimiento económico, a final de año, alcanzará el 3%, en términos PIB. Tercero, la inflación ronda el objetivo del 2%; es decir, la Reserva Federal ha impulsado el aumento de los precios, en un esfuerzo por estimular el crecimiento económico. Y, fruto de este mayor crecimiento, la FED espera que aumenten los salarios de manera que aumente la capacidad de adquisitiva de los hogares norteamericanos y, en consecuencia, se estimule el consumo. La creación de 272.000 empleos nuevos al mes en el último trimestre va en esta línea, aunque los salarios todavía no han respondido en la misma medida que la creación de empleo.

La inflación aumentó en mayo el 1,8%, comparado con el mismo mes del año anterior, el mejor dato desde octubre de 2012, y el que más se acerca al objetivo de la FED de un aumento de los precios del 2%. "Adjusted for inflation", que se dice en inglés, el consumo cayó por segundo mes consecutivo. Tras seis años de lenta recuperación económica (2% de crecimiento medio del PIB entre 2009 y 2013, versus el 3% de recuperaciones previas), los norteamericanos se han vuelto más cautos en sus gastos.

El aumento de los precios en mayo se ha traducido en que se ha encarecido el carrito de la compra y, sobre todo, la gasolina, que en Norteamérica es un artículo de primera necesidad. Según el CPI (Consumer Price Index) del Departamento de Trabajo, el precio de los alimentos aumentó el 0,5% en mayo respecto a abril. Y los precios de la gasolina están en su máximo histórico en seis años, teniendo en cuenta que ya estamos en verano, cuando el consumo de gasolina aumenta.

El Departamento de Comercio hizo público su informe sobre el consumo interno el pasado 26 de junio: en mayo, la compra de ropa decreció el 0,9% respecto a abril (ya ajustados los precios a la inflación); las comidas fuera del hogar se redujeron en un 0,4% y la asistencia a las salas de cine se derrumó el 10,3%. Hay que tener en mente que el consumo en Norteamérica supone el 70%  del PIB,  y que su crecimiento medio en los últimos seis años ha sido análogo al del Producto Interior Bruto: 2,2% cada trimestre, versus el 3% de la recuperación de 1993-2000. Los salarios han aumentado el 2,5% cada año desde 2009, comparado con el 4,3% de los años del boom inmobiliario (2001-2007).

Si hubiera que seguir al pie de la letra la famosa obra de Piketty ("El Capital en el siglo XXI"), estaríamos verdaderamente observando esa fuerte divergencia en la evolución de ingresos de que habla el economista francés. Las rentas más altas se han visto beneficiadas por la subida de la bolsa y los precios de las casas. Son los menos. En el extremo opuesto, una inmensa mayoría de la fuerza laboral no ha visto un aumento significativo de sus salarios. Según el último estudio de ADVICE Strategic Consultants, "el 49% de los consumidores estadounidenses necesitaría un aumento del salario antes de decidir salir de compras", lo que se traduciría en que, primero, muchos viven con lo justo para pagar los gastos familiares y no les queda mucho excedente para consumir más allá de lo necesario e imprescindible, y, segundo, que ha aumentado el ahorro familiar en un entorno de incertidumbre. Otro estudio de RCB Cappital Markets llega a las mismas conclusiones: "el consumidor tiene el dinero en el bolsillo, pero no la confianza de salir a la calle y comprar".

El índice de confianza económica de Gallup del 8 de julio se mantenía en el -16, inalterable desde principios de junio. De hecho, el índice de gasto del consumidor de la propia Gallup indicaba que los norteamericanos gastaron de media 91 dólares en junio, versus 98 dólares del mes anterior. Y esto en un contexto de fuerte creación de empleo.

Hay una conclusión clara: esta es una recuperación económica con fuerte creación de puestos de trabajo, pero no de aumento del poder adquisitivo de la fuerza laboral, puesto que las empresas optan por aumentos de productividad vía contención salarial, al tiempo que el consumidor se ha vuelto más cauto, tras haber aprendido las lecciones del pasado.


Publicado previamente el 14 de julio en el  blog en Cinco Días EE.UU y mercados emergentes