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martes, 7 de octubre de 2014

Predictibilidad de los PGE del año que viene

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2015 eran predecibles desde que, el pasado 30 de abril, el Gobierno envió a Bruselas la actualización del Plan de Estabilidad, un nuevo cuadro macroeconómico, y el Plan Nacional de Reformas. Ha habido nuevos matices, como el crecimiento del PIB: este año, +1,3% (+1,2% en abril) y, en 2015, del +2%, frente al 1,8% anterior. Estimamos, entonces, se crearían 600.000 empleos entre 2014 y 2015: el Gobierno afirmó que serán 622.000, dejando la tasa de paro en el 24% (venimos del 26,01%).

La predictibilidad no se deriva de anuncios previos, sino de la coherencia de los planes de estabilidad, cuadros macroeconómicos y planes de reformas de 2012, 2013 y 2014, que han tenido su reflejo en los correspondientes PGE. En 2013 la economía se contrajo el -1,2%. El panorama, tras seis años de crisis, no empezó a despejarse hasta el verano de 2013, cuando la economía pasó del rojo al negro: son ya cuatro trimestres en positivo, con creación neta de empleo. La proyección a futuro de esta tendencia es la que permite anticipar mayores crecimientos y más generación de trabajo. La labor se está consiguiendo gracias a las reformas, y las ganancias de competitividad, traducidas en el aumento de las exportaciones (34% del PIB en 2013) y número de empresas exportadoras (100.000 en 2007; 150.000 en 2014), así como en incremento de la productividad empresarial, vía contención de los costes laborales.

El nuevo escenario macroeconómico sostiene que la demanda interna contribuirá al crecimiento, compensando al sector exterior, en buena parte debido a la desaceleración que está viviendo Europa. Una de las prevenciones que pudiera ponerse a estos presupuestos es el que no prevean suficientemente la “posible tercera recesión europea” (Joaquín Almunia), de la que habla hace meses Mario Draghi y Luis de Guindos ha mencionado recientemente.

La predictibilidad en la economía es una ciencia basada en datos, defienden varios presidentes de la Reserva Federal norteamericana: Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen.

En lo que a España se refiere, sabíamos que los actuales presupuestos serían como son –y ya lo publicamos con anterioridad–, gracias a las reformas iniciadas en 2012, que están empezando a tener efectos positivos en la economía y, sobre todo, los tendrán a medio y largo plazo: las reformas laboral, financiera y de las AAPP, la consolidación fiscal (alcanzando los objetivos de déficit público), las leyes de desindexación de la economía, la de garantía de unidad de mercado; el Plan Estratégico de Internacionalización de la economía española 2014-2015; la Ley de Apoyo a Emprendedores, la Ley de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial, entre otras muchas. Posiblemente, sea este el Gobierno que, desde 1976, mayores iniciativas legislativas haya adoptado en materia económica en menos de una legislatura.

No vamos a repetir lo que las páginas de este diario van a explicar con profusión: la congelación salarial a funcionarios, el aumento del 0,25% de las pensiones, ingresos y gastos, el peso de la deuda y el pago de intereses, etc. Sino poner énfasis en el siguiente reto que, pensamos, debería reflejarse más intensamente en los PGE: la inversión en TIC. Cierto, ahí está la Agenda Digital que ha dado luz a nueve proyectos específicos, especialmente la Ley General de Telecomunicaciones, con impacto directo en el PIB. Pero hace falta más, como ya apuntamos hace un año a propósito de los PGE 2014.

Los PGE-2015 dedican 6.395,40 millones de euros a I+D+i (1,8% del total de inversión; +4,8% sobre año anterior). El presidente del Consejo Empresarial de la Competitividad, César Alierta –presidente de Telefónica– recordó al Gobierno, en una reunión del dicho Consejo, la necesidad de invertir más en I+D+i para cambiar el patrón de crecimiento económico español y desarrollar un nuevo modelo productivo. CEOE y CEPYME (también CCOO y UGT) pidieron lo mismo. La pyme supone (INE, DIRCE, marzo 2014) el 99,88% de nuestro tejido empresarial y 62,8% del empleo. Según la Radiografía de la Pyme SAGE-2014, la pyme española considera las TIC imprescindibles para la gestión de su negocio, en un 7,6 sobre 10.

Como hacen EE UU o Israel, los presupuestos deberían recoger esas demandas y aumentar sustancialmente la inversión en TIC para, de una vez por todas, crear la economía española del conocimiento.

Publicado previamente el 30 de septiembre de 2014 en Cinco Días

lunes, 30 de septiembre de 2013

Presupuestos...sin modelo de crecimiento

Los presupuestos para 2014 nos encuentran analizando treinta estudios sobre previsiones. Empresas y familias toman decisiones sobre sus cuentas, en función de expectativas que les infundan confianza. El Gobierno ha anunciado unos presupuestos, apoyado en un leve crecimiento económico. Es una declaración de que la recesión ha terminado, aunque con matices: el presidente ha dejado claro que la recesión se acaba, pero la crisis continúa, y el ministro de Economía ha verbalizado que la salida de la recesión es técnica. Sencillamente, equivale a decir que, aunque los números sean positivos, la ciudadanía apenas notará la mejoría.

Evitaremos la tentación de abrumar con datos. El Gobierno fía sus presupuestos a la mejora de la actividad, que cuantifica en el 0,7% (PIB). Ansiamos se cumpla. 2013, en cambio, cerrará en negativo, con el -1,3% y una tasa de paro del 26,6% –que ya anticipamos en febrero de 2012, cuando se aprobó la Reforma Laboral–, que bajará al 25,9% en 2014. El Ejecutivo manifiesta confianza en sus números. Somos partidarios de hacer solo afirmaciones fundadas en cifras: el Gobierno ha expresado certidumbre en sus afirmaciones, y contundencia en el tono, con abundancia de datos. Pudiere pensarse que se trata de presupuestos elaborados por técnicos y no por políticos. Llama la atención la coherencia de estos presupuestos con los de 2013; también con las previsiones revisadas junto con el plan de reformas del pasado 26 de abril. De hecho, la vicepresidenta ha destacado que se mantienen “la contención”, “las reformas” y “los esfuerzos de los ciudadanos”. Son unos presupuestos que Soraya Sáenz de Santamaría, ha calificado de “responsables y realistas” y que suponen una constante búsqueda de equilibrios, muchas veces entre extremos opuestos.

Equilibrios: El Gobierno elabora unos presupuestos “para crecer”, pero lo hace desde los recortes (13.000 millones). El mayor crecimiento económico permitiría, en cambio, elevar el “techo de gasto (+2,7%) hasta los 133.259 millones. La salida de la recesión, afirmó Luis De Guindos, será “según criterios técnicos”, pero a lo largo del año que viene dejará de destruirse empleo, y “en términos EPA, habrá tasa de creación de empleo neta”: eso sí, reconociendo una moderada caída de la población activa.

Un dato positivo es la reducción del endeudamiento neto con el exterior (50.000 millones). Y, aunque el ministro de Hacienda haya puesto énfasis en que la mayoría del gasto estará dirigido a las obligaciones del estado del bienestar (pensiones y prestaciones por desempleo), lo cierto es que nos hubiera gustado ver también un fuerte foco en políticas incentivadoras del crecimiento. El gasto ministerial (34.584 millones) se reducirá el 4,7%, destacando, por este orden, Sanidad (-22,6%), Industria (-21,3%), Fomento (-17,6%) y Educación (-17,2%). Se incrementa la inversión en I+D, el 1,3%. Obama dedicó el 10% de su paquete de estímulo a inversión tecnológica en las empresas, por contraste.

Otra buena noticia es que baja (-5,2%) el pago de los intereses de la deuda (36.590 millones, 27,4% del gasto, que ascenderá a 132.259 millones). Al menos, mejora la capacidad de financiación de España. La siguiente partida del gasto se dedica a aportaciones a la Seguridad Social, transferencias al SPEE (antiguo INEM) y a la CNMC, con 31.752 millones (23,82% del gasto). Aumenta la previsión de recaudación tributaria (+1,1%; 179.750 millones), gracias a la mejora de la actividad económica, al tiempo que no habrá más subidas de impuestos; el compromiso es bajarlos, “como las bonificaciones de la Ley de Emprendedores”. Una de cal y otra de arena, de nuevo: el sector exterior aportará al crecimiento (+1,2%), gracias a las exportaciones (+5,5%): la mejora de la posición competitiva española frente al exterior, permitiría alcanzar superávit (+3,4%). En cambio, la demanda interna seguirá lastrando el crecimiento el 0,4%, debido a la construcción, y el retroceso del consumo público (-2,9%). Los objetivos de déficit se mantienen: 6,5%, este año, y 5,8% en 2014. 

Para el Gobierno, 2014 es un punto de inflexión “en crecimiento, empleo, exportaciones e inversiones”. Querríamos saber cómo será posible y si será sostenible. Creemos en los modelos productivos y en el fortalecimiento de la industria. La primera ministra de Israel, Golda Meir, decía que la queja de los judíos con Moisés era que “tras 40 años en el desierto, nos trajo al único lugar de Oriente Medio sin petróleo”. Israel apostó por las TIC, donde no tiene nada que envidiar a EE UU.

Publicado previamente en Cinco Días el 28 de Septiembre de 2013