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jueves, 12 de marzo de 2015

Distribución, demanda interna y contribución social

Las fuentes de información económica que vamos conociendo durante 2015 coinciden en mejorar las previsiones macroeconómicas de España para 2015 y 2016. Entre otras, están el FMI, la Comisión Europea y la OCDE, entre las internacionales. Las españolas más relevantes, como La Caixa Research, BBVA y Santander también son más optimistas. El Gobierno, más cauto, esperará a finales de abril para actualizar el cuadro macroeconómico que enviará a la Comisión Europea, al tiempo que pondrá al día el Plan de Reformas. Será la tercera vez que lo haga, desde que gobierna. Hasta ahora, las previsiones siempre han sido mejores y los datos económicos (crecimiento del PIB y del empleo), también.

En los años previos, la demanda externa y las exportaciones habían sido los motores del crecimiento económico. A finales de 2014, como puso de manifiesto el Banco de España en su Boletín Económico de enero, se produjo un cambio en la composición del crecimiento económico en el que la demanda interna tomaba el testigo a la externa. Los hogares, con más renta disponible porque aumentó el empleo en 2014, y porque se han quitado de encima deudas (“progresivo despalancamiento”, dice el Banco de España), han gastado más. El comercio al por menor lo notó especialmente, con aumento de su facturación por vez primera desde 2007. El Corte Inglés, por ejemplo tuvo, solo en el mes de diciembre pasado, once millones de visitantes únicos en su tienda online, incrementando su facturación por esa vía en un 60%, consolidando su liderazgo en el comercio electrónico de nuestro país. La Navidad fue buena para el comercio retail, que aumentó sus ventas el 6,5%, en Navidad.

El papel central que ha desempeñado en el cuatro trimestre del año el consumo interno, concretamente de las familias, pone en primer plano la contribución de la Distribución al crecimiento económico. Conforme la recuperación económica se afiance y, con ella, aumente la confianza y el empleo, cabe prever un mayor consumo de las personas. Ahí, la Gran Distribución tiene mucho que decir, porque es uno de los sectores de actividad que, según una mayoría de españoles “más contribuye a la recuperación” y “tiene mejor imagen”, según el Estudio Advice de Éxito Empresarial 2014. Una empresa destaca sobremanera en este ámbito, que es El Corte Inglés: hasta tal medida es punto de referencia en nuestro país, que tan solo en 2013, recibió 600 millones de visitantes en sus diversos centros comerciales.

La proximidad –como concepto, cercanía, familiaridad- de El Corte Inglés juega a su favor. Es empresa muy bien percibida por el 78% de los españoles, especialmente entre las mujeres de todas las edades. El hecho de que sea una Gran Empresa de Gran Distribución “que vende de todo”, la hace particularmente atractiva para los hombres, también. Y su apuesta por el comercio electrónico, como ya hemos visto, de manera exitosa, le granjea el favor de los jóvenes entre 24 y 34 años, especialmente.

Podría pensarse que, como toda la población tiene necesidades de compra, en la que medida en que El Corte Inglés provee de todo, la convierte en una empresa hacia la que hay una gran favorabilidad; y así es, según datos del Estudio Advice entre 2011 y 2014. Al mismo tiempo, en los años de crisis, muchas personas lo han pasado, y lo están pasando mal. La actitud global favorable que tiene la sociedad española hacia El Corte Inglés, no se deriva solo de su contribución económica al ser el primer empleador de España. También está asociada a lo que los expertos llaman responsabilidad social empresarial, o lo que la población general entiende como, simplemente, contribución social.

Ejemplos no faltan. En 2014, El Corte Inglés donó más de 50.000 euros, con la participación de empleados y clientes, a Médicos Sin Fronteras en su lucha contra el Ébola. Hoy esta enfermedad ha sido desplazada por otras noticias, del primer plano de la actualidad, pero en 2014 fue tema central de atención y preocupación y, El Corte Inglés, quiso ayudar económica y solidariamente a quienes más hacen sobre el terreno para salvar vidas.

En otro orden de cosas, aunque todos queremos comer, desgraciadamente no todos tienen los medios a su alcance para conseguirlo. Casi 14 millones de españoles se encuentran hoy cerca del umbral de la pobreza, especialmente pensionistas, parados, y familias de rentas muy bajas. El Corte Inglés quiso paliar su sufrimiento y contribuir a su bienestar entregando a Cáritas, Cruz Roja, Bancos de Alimentos y otras organizaciones, 2.200 millones de toneladas de alimentos para hacérselos llegar a los más necesitados, en 2014.

Como vemos, la contribución a España de la Distribución y de una gran empresa como El Corte Inglés tiene muchas facetas: la macroeconómica, para animar el crecimiento del país y la demanda interna –motor del crecimiento-, la del empleo con más de 100.000 empleados, sus familias, y las de miles y miles de pymes y autónomos que hacen sus negocios gracias a El Corte Inglés. Y la social, que es involucración activa y positiva con sus grupos de interés, con el ánimo de ayudar activa y eficazmente.

Publicado previamente en Cinco Días el 11 de febrero de 2015

martes, 7 de octubre de 2014

Predictibilidad de los PGE del año que viene

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2015 eran predecibles desde que, el pasado 30 de abril, el Gobierno envió a Bruselas la actualización del Plan de Estabilidad, un nuevo cuadro macroeconómico, y el Plan Nacional de Reformas. Ha habido nuevos matices, como el crecimiento del PIB: este año, +1,3% (+1,2% en abril) y, en 2015, del +2%, frente al 1,8% anterior. Estimamos, entonces, se crearían 600.000 empleos entre 2014 y 2015: el Gobierno afirmó que serán 622.000, dejando la tasa de paro en el 24% (venimos del 26,01%).

La predictibilidad no se deriva de anuncios previos, sino de la coherencia de los planes de estabilidad, cuadros macroeconómicos y planes de reformas de 2012, 2013 y 2014, que han tenido su reflejo en los correspondientes PGE. En 2013 la economía se contrajo el -1,2%. El panorama, tras seis años de crisis, no empezó a despejarse hasta el verano de 2013, cuando la economía pasó del rojo al negro: son ya cuatro trimestres en positivo, con creación neta de empleo. La proyección a futuro de esta tendencia es la que permite anticipar mayores crecimientos y más generación de trabajo. La labor se está consiguiendo gracias a las reformas, y las ganancias de competitividad, traducidas en el aumento de las exportaciones (34% del PIB en 2013) y número de empresas exportadoras (100.000 en 2007; 150.000 en 2014), así como en incremento de la productividad empresarial, vía contención de los costes laborales.

El nuevo escenario macroeconómico sostiene que la demanda interna contribuirá al crecimiento, compensando al sector exterior, en buena parte debido a la desaceleración que está viviendo Europa. Una de las prevenciones que pudiera ponerse a estos presupuestos es el que no prevean suficientemente la “posible tercera recesión europea” (Joaquín Almunia), de la que habla hace meses Mario Draghi y Luis de Guindos ha mencionado recientemente.

La predictibilidad en la economía es una ciencia basada en datos, defienden varios presidentes de la Reserva Federal norteamericana: Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen.

En lo que a España se refiere, sabíamos que los actuales presupuestos serían como son –y ya lo publicamos con anterioridad–, gracias a las reformas iniciadas en 2012, que están empezando a tener efectos positivos en la economía y, sobre todo, los tendrán a medio y largo plazo: las reformas laboral, financiera y de las AAPP, la consolidación fiscal (alcanzando los objetivos de déficit público), las leyes de desindexación de la economía, la de garantía de unidad de mercado; el Plan Estratégico de Internacionalización de la economía española 2014-2015; la Ley de Apoyo a Emprendedores, la Ley de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial, entre otras muchas. Posiblemente, sea este el Gobierno que, desde 1976, mayores iniciativas legislativas haya adoptado en materia económica en menos de una legislatura.

No vamos a repetir lo que las páginas de este diario van a explicar con profusión: la congelación salarial a funcionarios, el aumento del 0,25% de las pensiones, ingresos y gastos, el peso de la deuda y el pago de intereses, etc. Sino poner énfasis en el siguiente reto que, pensamos, debería reflejarse más intensamente en los PGE: la inversión en TIC. Cierto, ahí está la Agenda Digital que ha dado luz a nueve proyectos específicos, especialmente la Ley General de Telecomunicaciones, con impacto directo en el PIB. Pero hace falta más, como ya apuntamos hace un año a propósito de los PGE 2014.

Los PGE-2015 dedican 6.395,40 millones de euros a I+D+i (1,8% del total de inversión; +4,8% sobre año anterior). El presidente del Consejo Empresarial de la Competitividad, César Alierta –presidente de Telefónica– recordó al Gobierno, en una reunión del dicho Consejo, la necesidad de invertir más en I+D+i para cambiar el patrón de crecimiento económico español y desarrollar un nuevo modelo productivo. CEOE y CEPYME (también CCOO y UGT) pidieron lo mismo. La pyme supone (INE, DIRCE, marzo 2014) el 99,88% de nuestro tejido empresarial y 62,8% del empleo. Según la Radiografía de la Pyme SAGE-2014, la pyme española considera las TIC imprescindibles para la gestión de su negocio, en un 7,6 sobre 10.

Como hacen EE UU o Israel, los presupuestos deberían recoger esas demandas y aumentar sustancialmente la inversión en TIC para, de una vez por todas, crear la economía española del conocimiento.

Publicado previamente el 30 de septiembre de 2014 en Cinco Días

martes, 15 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (IV). Contribución Social de las Grandes Empresas

Gracias a la consecución de beneficios, grandes empresas como Telefónica pueden luchar contra el trabajo infantil.

El mundo de los negocios no es solo terreno para hacer dinero  y desarrollar económicamente la sociedad: gracias a la consecución de beneficios, grandes empresas como Telefónica pueden luchar contra el trabajo infantil (168 millones de niños en todo el mundo) y, como dice el presidente de Telefónica, César Alierta, “desde Fundación Telefónica contribuimos, a través del programa Proniño, a ofrecer oportunidades para mejorar el proyecto de vida de la infancia más vulnerable de Latinoamérica, apoyando una educación de calidad con el apoyo de la tecnología”. Telefónica está ayudando a casi 17 millones de niños en Latinoamérica a que cambien el mundo del trabajo infantil por el de la escuela y la educación.

La toma de conciencia social por parte de las grandes empresas españolas desemboca necesariamente en quien, en nuestro país, más se identifica de manera práctica con la Responsabilidad Social Empresarial. Algo muy fuerte sucede en el mundo empresarial de nuestra nación cuando –“de repente”-, La Caixa se convierte en la tercera fundación más importante del mundo, con activos de 20.000 millones de euros y una dotación de 5.826 millones (el 0,6% del PIB).

La cuestión es muy relevante, porque visto con perspectiva, La Caixa es una de las empresas más importantes del país. A través de Criteria (Caixa Holding), tiene por un lado, el primer banco de España, CaixaBank, que con casi 14 millones de clientes es líder en el mercado bancario nacional. Es accionista importante en Telefónica (5,4%) y en Repsol (11,8%), compañías líderes en sus respectivos mercados y, en el caso de Telefónica, la primera empresa de España. Al mismo tiempo, su cartera industrial e inmobiliaria contiene participaciones esenciales en Gas Natural Fenosa (34,5%), Abertis, (19,2%), AGBAR (24,2%), SABA (50%) y otras. No cabe pensar en coincidencias cuando los datos muestran que esas empresas son líderes en sus respectivos mercados, sea el energético, el de gestión de infraestructuras o el de “utilities”.

En lo que el director general ejecutivo de la Fundación Bancaria La Caixa, Jaume Giró, ha dado en llamar el “capitalismo humanista”, La Caixa contribuye a la sociedad mediante su Obra Social, la más grande de España, con una dotación anual mantenida en el tiempo, de 500 millones de euros. La Caixa se constituye en la primera fundación de Europa continental (Wellcome Trust, la segunda del mundo, tiene sede en Reino Unido) y tercera del mundo: la primera es la Fundación Bill y Melinda Gates, con sede en Estados Unidos.
Poder afirmar que España tiene la tercera fundación más importante del mundo (Fundación Bancaria La Caixa)  es un gran logro, dado que el negocio bancario, asociado al éxito empresarial, da aquí lugar a multitud de iniciativas sociales que verdaderamente ayudan a las familias y a las empresas. Sin olvidar que el banco de La Caixa (CaixaBank) ha conseguido subirse al pódium de las entidades financieras nacionales (de todos es sabido los procesos de internacionalización que han llevado a cabo Banco Santander y BBVA, primero, y ahora, Banc Sabadell y Banco Popular), con activos de más de 340.000 millones de euros, 13,6 millones de clientes y una cuota de mercado en el ámbito retail del 27,4%.

La realidad es que Cataluña, que encabeza la recuperación industrial en España es una de las pocas comunidades autónomas que puede decir que tiene 100 empresas que facturan más de 400 millones de euros. Todas juntas facturan 159.000 millones y, visto desde un punto de vista macroeconómico, se entiende que Cataluña suponga casi un 20% del PIB nacional. Su empresa más grande, líder del sector energético y gran multinacional presente en docenas de países es Gas Natural Fenosa, con ventas de 25.000 millones de euros en 2013 y beneficios de 1.445 millones. Es un motivo de orgullo para la economía y el mundo empresarial españoles; también para el catalán, siempre industrioso, trabajador y emprendedor.

Cuando en Estados Unidos –primera economía del planeta- no se habla de otra cosa sino del “shale gas”, cuya multinacional de referencia es Cheniere, resulta que la compañía pionera en contratar con dicha empresa estadounidense es Gas Natural Fenosa: ya en 2011 firmó un contrato con ella por 18.000 millones de euros a 20 años; en 2014 ha firmado otro por 9.500 millones de euros, también a 20 años. Otras empresas del sector energético en España, como Endesa e Iberdrola, han seguido la estela de Gas Natural Fenosa, aunque en menor medida. No sólo una gran empresa española entra por la puerta grande en Estados Unidos, sino que lo hace a través del “negocio de moda”, ya que el “shale gas” y la forma de extraerlo, (“fracking”) han revolucionado el mercado energético mundial y ha resultado ser esencial para los norteamericanos, que, por vez primera, desde que lo enunció el presidente Nixon a primeros de los 70’, han conseguido “la independencia energética”. Estados Unidos ha pasado de importar gas a exportarlo. Y una empresa  española como Gas Natural Fenosa, es coprotagonista de ese éxito.

El turismo está siendo un motor claro de la recuperación, puesto que cada vez llegan más turistas extranjeros y gastan más en nuestro país. Los datos no paran de actualizarse, siempre para mejor: La llegada de turistas extranjeros logró su mejor cuatrimestre desde 2007 –enero a abril de 2014: entre enero y abril de este año, al país llegaron 15,3 millones de visitantes foráneos, el 9,2% más que en el primer cuatrimestre de 2013, lo que representa el mayor crecimiento para los primeros cuatro meses de un año desde que inició la crisis económica. El mes de mayo no ha hecho sino confirmar la tendencia, porque, hasta ese mes, España recibió 21 millones de turistas extranjeros, lo que supone un aumento del 8% con respecto al mismo periodo del año anterior, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Tan solo en mayo, más de 6 millones de turistas internacionales visitaron el país, con un aumento del 5% en relación al mismo mes de 2013. En los cinco primeros meses del año casi todos los principales países emisores contribuyeron a este crecimiento, especialmente Reino Unido y Francia con 300.000 turistas extranjeros adicionales y crecimientos del 6% y del 11%, respectivamente.


 Publicado previament el 10 de julio por El Confidencial Digital

El estado de la economía española en cinco capítulos (III). Las Telecomunicaciones empujan el crecimiento económico

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación a todos los hogares.

Las Telecomunicaciones –que aportan un 0,3% al crecimiento de manera acumulada durante períodos de diez años mediante la inversión en fibra óptica: el Gobierno entiende que las compañías del sector habrán de invertir en España en torno a 25.000 millones de euros hasta 2020 para hacer realidad ese crecimiento- están jugando un papel esencial en el impulso de la recuperación.

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación tanto en fibra óptica como en 4G (fijo y móvil) a todos los hogares de España. De hecho, en mayo, Telefónica alcanzó la cifra de 800.000 clientes de fibra óptica (FTTH). Tan solo en ese mes consiguió más de 100.000 clientes y está en disposición de batir un record trimestral. Telefónica ya ha alcanzado 6,1 millones de unidades inmobiliarias con su red de fibra óptica y su objetivo es llegar a 10 millones a final de año. Con la compra de E-Plus, Telefónica aumentará sus ingresos un 5% y sumará 25,5 millones de clientes en telefonía móvil, convirtiéndose en líder del sector en Europa. Estos logros no son solo buenos para esta gran empresa, sino que afectan al crecimiento económico de todo el país y al bienestar de los ciudadanos.

El valor macroeconómico de estos datos, por tanto, es su aportación al PIB, por parte de una gran empresa española como es Telefónica. Dadas las condiciones antes explicadas, el PIB se incrementaría un 0,3% (Gobierno de España, OCDE, World Economic Forum). Y, al líder, siguen el resto de compañías de telecomunicaciones (Vodafone, Orange, etc), en plena transformación del sector hacia una mayor integración, como ya sucedió en EEUU (“The Endless crisis” y “The making of global capitalism” son dos obras que lo explican muy bien).

Lo que diferencia la economía española –desarrollada- de las emergentes, es la fuerte penetración de las tecnologías de la información en la vida de las personas y las empresas. En sus dos estudios de 2014 (uno, sobre Competitividad Global, el otro sobre Implantación de las TIC en 148 países), The World Economic Forum sitúa a España en una posición privilegiada en cuanto a “innovación” y “preparación tecnológicas”. Y este hecho no sucede por generación espontánea. Es gracias a grandes empresas como Telefónica las que lo hacen posible: Telefónica es una de las mayores compañías de telecomunicaciones del mundo por capitalización bursátil y número de clientes. Apoyándose en las redes fijas, móviles y de banda ancha, así como en su oferta de servicios digitales, la compañía se está transformando en lo que se ha dado en llamar una “Telco Digital”, lo que le posiciona muy favorablemente para satisfacer las necesidades de sus clientes y aumentar el crecimiento en nuevos ingresos.

Hace 25 años, Telefónica era omnipresente –solo- en España; hoy, en cambio, también lo es en 24 países, y, con una base de clientes de más de 313 millones de accesos, Telefónica tiene una fuerte presencia en España, Europa y Latinoamérica, donde concentra la mayor parte de su estrategia de crecimiento. Sus accionistas no son solo grandes inversores institucionales. El capitalismo popular participa del éxito de Telefónica: es una empresa privada que tiene más de 1,5 millones de accionistas directos y que cotiza en el mercado continuo de las bolsas españolas y en las bolsas de Londres, Nueva York, Lima y Buenos Aires.
Gracias a la innovación tecnológica –donde tanto el Consejo Empresarial de la Competitividad que preside César Alierta, primer ejecutivo de Telefónica, como CEOE y COTEC han pedido más esfuerzos al Gobierno, en línea con las demandas de la patronal tecnológica española- España ha avanzado puestos en los rankings de competitividad global, y, según la escuela de negocios suiza IMD, en la primera mitad de 2014, España ha escalado del puesto 45 al 39, adelantando a naciones fuertemente industrializadas, como Italia, por ejemplo.

Las Tecnologías de la Información en la Sociedad

 

El avance de la Sociedad de la Información –que la patronal tecnológica española pide con fuerza para que haya de verdad un nuevo modelo productivo en el país, no basado en el ladrillo sino en el conocimiento- es uno de los fines que Telefónica se ha propuesto, como empresa de referencia en España. Según los datos recogidos por el Informe de la Sociedad de la Información 2013 de la Fundación Telefónica, el año 2013 y la primera mitad de 2014 se ha caracterizado por el imparable avance de la demanda de servicios TIC en un difícil contexto macroeconómico. Esta consolidación de la vida digital en España lo muestra que el 71,6% de ciudadanos, dos puntos más que en 2012, habían accedido a Internet en los últimos tres meses. En términos absolutos, 24,8 millones de españoles de entre 16 y 74 años se conectan a Internet, 700.000 usuarios más que un año antes.

Pero es que el uso de Internet no sólo se extiende sino que cada vez es más intensivo. Así, 18,6 millones de personas acceden a la Red todos los días, el 53,8% de la población entre 16 y 74 años. Los jóvenes entre 16 y 24 años son los más asiduos, ya que el 86% se conectan a diario, y lo hacen al menos una vez cada tres meses el 97,4%.

El 64,1% de los usuarios de internet en los últimos tres meses participa en redes sociales de carácter general (Facebook, Twitter o Tuenti) creando un perfil de usuario o enviando mensajes. Este porcentaje aumenta hasta el 94,5% entre los jóvenes de 16 a 24 años. Por sexo, la participación de las mujeres (65,6 por cien) es algo mayor que la de los hombres (62,8 por cien).

La conexión a la red se hace cada día más fuera de la vivienda habitual o el centro de trabajo. Así lo manifiestan el 69,9% de los usuarios de internet. El dispositivo más utilizado para acceder a Internet en movilidad es el teléfono, con el 63,2%, al que siguen los ordenadores portátiles (incluidos netbooks y tablets), con el 31,6% y el resto (PDAs, videoconsolas, etc.) con el 6,3%.
El número de smartphones sigue creciendo, y ya existen en el mundo casi tantos teléfonos móviles -6.800 millones-  como personas - 7.100 millones - .

Pero si 2013 ha sido el año de la consolidación del liderazgo de los smartphones como terminal preferido por los usuarios de Internet, la gran novedad ha sido la irrupción con fuerza de las tabletas, cuyas ventas a nivel mundial ya superan las de los ordenadores portátiles.
Y también crece exponencialmente la cifra de televisores conectados: el 24% de los internautas ya conectan la televisión a Internet, un 33% más que en 2012.

Relacionado con los dispositivos, tampoco cesa de crecer el consumo de aplicaciones. A finales de 2012 más de 1.200 millones de personas usaban aplicaciones móviles y se prevé que este dato crezca casi en un 30%, lo que supondría que en 2017 se llegaría hasta los 4.400 millones de usuarios.

La preferencia por la movilidad ha impulsado la penetración de la banda ancha móvil (BAM) hasta las 60,4 líneas por cada 100 habitantes. La conexión en movilidad, cada vez más utilizada, hace que la banda ancha móvil sea el motor del avance de la Sociedad de la Información y sume 9,5 millones de nuevos usuarios en el último año. En total ya son 26 millones los móviles en España que tienen Internet. Esto implica que la penetración de la BAM prácticamente se ha duplicado en dos años, lo que le convierte en el servicio de telecomunicaciones con mayor crecimiento.

En cuanto a la banda ancha fija, el tipo de conexión que más ha crecido ha sido la fibra óptica, que ya supera el medio millón de líneas y ha crecido cerca de un 90% en un año. La evolución en la cobertura de fibra, desplegada mayoritariamente por Telefónica y que llegaba a finales de 2013 a 3,5 millones de hogares, hace posible que las redes FTTH acaparen el 89% de los nuevos accesos a redes de nueva generación, lo que convierte a esta tecnología en la que más aumenta en su implantación.

Los usuarios consolidan la tendencia de evolucionar hacia un modelo basado en la descarga de contenidos en el momento que se quieren consumir, más que la posesión de esos contenidos. El tipo de conexión más utilizada en los hogares españoles es la línea xDSL, con 7,05 millones de líneas, que representa el 75,6% del total de accesos, seguido del cable, con 1,9 millones de accesos y el 20,1 por cien del total de accesos residenciales.

El comercio electrónico escala posiciones dentro de las actividades que los usuarios realizan en la Red. De los 820 millones de habitantes que residen en la UE, 529 millones usan Internet y de ellos casi la mitad, unos 250 millones son usuarios de comercio electrónico. En España durante el primer trimestre de 2013 el comercio electrónico mostró un incremento del 15,1% hasta alcanzar los 2.822,6 millones de euros de volumen de negocio y en ese mismo período se ejecutaron 43,5 millones de operaciones.

La Administración, la sanidad y la educación son las áreas de actividad donde el uso de internet está aumentando su impacto sobre el ciudadano. Más de 365 millones de trámites con la Administración General del Estado se registraron por vía electrónica en 2012, un 66% del total y 4 puntos más que un año antes. Ello permitió a España situarse por primera vez por encima de la media europea en número de usuarios de la eAdministración, con un 45% de ciudadanos que interactuaron con las Administraciones Públicas a través de internet.

Publicado previamente el 9 de julio en El Confidencial Digital

El estado de la economía española en cinco capítulos (II). Aumentan el consumo y el comercio electrónico

La confianza del consumidor avanza por la mejor percepción de la situación económica.

Los datos positivos de la economía española se reflejan en el estado de ánimo de los españoles, aun con prudencia: La confianza del consumidor avanza por la mejor percepción de la situación económica. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas CIS, el índice de confianza del consumidor (ICC) se situó en 84,9 puntos en mayo, 2,9 puntos por encima del dato del mes anterior, gracias a un aumento de 6 puntos en la valoración de la situación actual. Al igual que ocurrió el mes de abril, con este nuevo aumento, la confianza volvió a valores que no se observaban desde mediados de 2007, a pesar de que el índice de expectativas ha tenido un leve descenso de 0,1 puntos. En relación al mismo mes del pasado año, el avance continúa siendo muy significativo; el incremento del índice de confianza del consumidor, alcanza los 34,1 puntos, con ganancias muy similares en términos absolutos para la valoración de la situación actual (36,4) y las expectativas (31,8).

Y, aunque el crédito a hogares ha descendido un 5,3% y el crédito a empresas cayó casi un 10% -en ambos casos, en lo que va de año, aunque aumente el llamado crédito “nuevo” o “solvente”, el que tiene garantías de que será devuelto a la entidad financiera que lo presta- las medidas adoptadas a principios de junio por el Banco Central Europeo dan esperanzas de que, por fin, se abra el grifo del crédito para familias y pymes: la inyección de liquidez por importe de 400.000 millones de euros, así como la reducción de los tipos de interés al 0,15% (mínimo histórico) deberían ayudar a conseguir dicho objetivo.

Las mejores perspectivas económicas podrían traducirse en un aumento del consumo, que el Gobierno, con los indicadores adelantados de actividad, cifra en el primer semestre del año en un 3%: entre 2009 y 2013 las familias españolas redujeron, de media, el consumo un 14,5%, bien para cancelar deuda –como indicaba el Banco de España-, bien por falta de poder adquisitivo, bien para ahorrar cara al futuro. Eso sí, por vez primera desde hace seis años, el Observatorio Cetelem Consumo Europa 2014 ha detectado en los primeros seis meses del año una mejora del estado de ánimo de los españoles: esa mejoría hace que el 33% de los españoles (26% en 2013) piense aumentar sus gastos en los próximos 12 meses. Este porcentaje, no obstante, está por debajo de la media europea, 40% (33% el año anterior). El 38% de los españoles piensa aumentar su ahorro en el mismo período. Es el mismo porcentaje que en 2013 y un punto por encima de la media europea (37%, frente al 39% de 2013), lo que muestra una actitud de cautela, sobre todo en el corto plazo.

El 46% de la intención de compra en los próximos 12 meses se centra en ocio y viajes; el 32% en ‘smartphones’, y el 18% en un coche nuevo (15%, de ocasión). Para los próximos tres meses, siguen ganando ocio y viajes (24,6%), tecnología e informática supone el 3,4%, el coche nuevo apenas el 3,2% y el de ocasión, el 2,2%.

El comercio electrónico –justo cuando arranca la temporada de rebajas- podría ser un buen acicate para el aumento del consumo en los próximos meses: El 54% de los españoles ha reconocido que compra por Internet durante el periodo de rebajas, un porcentaje que se ha incrementado en 10 puntos respecto a 2013 (44%) y que convierte a España en el país europeo que más crece en este sector, según un estudio realizado por Sarenza.

Las principales razones de los consumidores para decantarse por el ‘e-commerce’ son la disponibilidad, el cómodo acceso, la rapidez, la competitividad, la atención personalizada y la seguridad, en los métodos de pago. El Corte Inglés, la principal empresa de gran distribución de España, hace años ya que se convirtió en el baluarte del comercio electrónico en todas las categorías de producto, en nuestro país, y, en los dos últimos ejercicios ha dado el salto a Europa a través de sus plataformas de venta online, amenazando a gigantes estadounidenses tradicionales de Internet, como Amazon, que no están habituados a las formas de comportamiento de los consumidores europeos. El Corte Inglés, con muchas décadas de conocimiento de los consumidores en sus centros comerciales, puede adaptarse más fácilmente a los deseos de un consumidor que ya conoce y quien, al mismo tiempo, está muy familiarizado con su marca.

La reforma fiscal recientemente anunciada por el Gobierno, que supondrá un ahorro para los contribuyentes de 9.000 millones de euros a lo largo de 2015 y 2016, especialmente entre las rentas más bajas, podría ser un acicate para la actividad económica. El Gobierno fía parte de la reducción del déficit, a pesar de la rebaja de impuestos, al aumento de la recaudación por dos vías: más actividad económica y más eficacia en la lucha contra el fraude fiscal. La reforma fiscal tendría un efecto positivo directo en el PIB del 0,5%.

Los inversores internacionales ven España como un lugar atractivo para invertir: según el World Investment Report presentado en junio por Naciones Unidas, España se convirtió en 2013 en el noveno país del mundo en recibir inversión extranjera directa, por importe de 29.000 millones de euros, un 52% más que en 2012. La tendencia se consolidaría en 2014, aumentando la inversión también este ejercicio: en los seis primeros meses del año, la inversión extranjera directa en empresas españolas ha alcanzado los 26.800 millones de euros. Inversores institucionales y grandes inversores privados –George Soros, Bill Gates, entre otros- fiados en la recuperación económica y en los activos de nuestras empresas, han decidido dedicar recursos a empresas de diversos sectores, sea Prosegur en seguridad o FCC en construcción.

Algunas consecuencias positivas se están notando: según la Central de Balances del Banco de España (datos de junio), las empresas no financieras aumentaron sus beneficios en un 49,3%, durante el primer trimestre del año, y las grandes empresas españolas volvieron a contratar personal, con el efecto tractor que eso supone para el ecosistema de pymes, proveedores que tienen tratos comerciales con ellas.


Publicado previamente el 8 de julio en El Confidencial Digital

jueves, 10 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (I). La recuperación se consolida

España viene de una larga recesión que ha durado más de cinco años. Sin embargo, nuestra economía lleva tres trimestres seguidos en positivo.

España viene de una larga recesión que ha durado más de cinco años. Sin embargo, nuestra economía lleva tres trimestres seguidos en positivo y, si se confirman las previsiones del Gobierno, el Banco de España, Funcas o La Caixa Research, el segundo trimestre de este año sería el cuarto consecutivo en que el PIB crece. El Ministerio de Economía y Competitividad está convencido de que, este año, el Producto Interior Bruto (PIB) de España crecerá el 1,5%, superando, incluso, las previsiones que el Gobierno envió a Bruselas el 30 de abril, como parte del nuevo cuadro económico que acompañó al Programa de Estabilidad y al Plan de Reformas.

El arranque del año en positivo para nuestra economía se ha producido en un contexto internacional extraño: EEUU decreció en el primer trimestre un -2,9%, la Eurozona creció solo un 0,2%, y España, aumentó su riqueza exactamente el doble que Europa, el 0,4%. Las fuentes de información coinciden en destacar que, en 2013, las exportaciones de bienes y servicios (34,1% del PIB) fueron el principal motor del crecimiento. Las previsiones para 2014 apuntan a un aumento de la demanda interna, aunque leve, debido al mayor consumo de las familias y la inversión empresarial, al tiempo que aumentan las importaciones. En los seis primeros meses del año, el consumo privado ya ha aumentado el 3%, según el Ministerio de Economía y Competitividad.

No cabe duda que el desempleo en España sigue siendo muy elevado y que la tasa de paro está descendiendo lentamente (122.000 parados menos en junio, con datos de paro registrado del Servicio Público de Empleo, antiguo INEM). La buena noticia es que en los últimos doce meses ya se está creando empleo neto. Las agencias de calificación crediticia (Fitch, Standard & Poors y Moody’s) han mejorado durante el mes de junio sus perspectivas sobre la economía española porque los incipientes datos positivos de los últimos cuatro trimestres parecen consolidarse y convertirse en tendencia.

La deuda de las familias volvió a caer en mayo, por sexto mes consecutivo, y se situó en 769.535 millones de euros, la cifra más baja desde noviembre de 2006, según datos del Banco de España, que constata el proceso de desendeudamiento de los hogares españoles desde el inicio de la crisis económica. En concreto, la cifra registrada en el quinto mes del año es 1.969 millones inferior a la contabilizada en abril y supone un descenso del 5,2% en comparación con el mismo mes de 2013.

El descenso de mayo respecto al mes anterior (-0,25%) se explica por la caída de la deuda hipotecaria de las familias del 0,30%, hasta los 600.365 millones de euros, y por el descenso del 0,09% de los créditos al consumo, hasta 166.104 millones de euros.

En términos interanuales, los créditos al consumo descendieron un 8,8%, mientras que los créditos hipotecarios bajaron un 4,1%. A pesar de esta caída de la inversión en vivienda a lo largo de la crisis, el importe que las familias destinan a su hogar sigue ocupando la mayor parte de su endeudamiento, ya que supone más de dos tercios del mismo.

Por su parte, la deuda de las empresas cayó en mayo un 0,23% y sumó 1,044 billones de euros. En tasa interanual, la deuda empresarial bajó un 5,9%, como consecuencia del proceso de desendeudamiento de las compañías desde el inicio de la crisis.

Internacionalización de la empresa española

Un sector en el que se apoyó durante muchos años el crecimiento económico de España y que luego se vino abajo, se ha volcado recientemente en los mercados exteriores para levantar el vuelo: las grandes constructoras salvan los primeros resultados del año gracias a que tienen el 75% -de media- de su facturación en el exterior (OHL, FCC, Sacyr, ACS, Acciona, etc). Los inversores premian esa estrategia de internacionalización porque, con la excepción de algunas compañías, casi todas estas empresas se han revalorizado en Bolsa en los seis primeros meses del año.

Abertis -multinacional española líder mundial en gestión de infraestructuras, ajena a los problemas de la construcción-, con capacidad de invertir en proyectos por hasta 8.000 millones, tiene los ojos puestos en comprar autopistas en EEUU –entre otros mercados internacionales-, encargando a Barclays (ironías de la vida: el negocio de este banco en España podría ser adquirido por La Caixa, accionista de referencia en Abertis) que busque alternativas de inversión en Norteamérica. Y, quien dice Estados Unidos, en un punto de planeta, dice Israel, en Oriente Medio, país líder en tecnologías de la información y start-ups, donde Abertis está en negociaciones para adquirir el grupo de satélites Spacecom. Y la multinacional española, de origen catalán, y vocación mundial, sigue tendiendo sus tentáculos en Italia, en el negocio de antenas de telefonía (Wind y Telecom Italia).

El sector del automóvil lidera la recuperación de la industria: Los nuevos modelos disparan la producción de coches a más del 12%. De hecho, las plantas españolas no fabricaban a este ritmo desde los años 90. En abril, se fabricó un 15,7% más pese a tener menos días laborables, y las exportaciones crecieron un 8,35%. Mayo ha sido incluso mejor y la Asociación Española de Concesionarios adelanta que la venta de coches, en la primera mitad del año, podría incrementarse casi un 20%. Los continuos Planes VIVE han ayudado sobremanera a mantener a flote este sector tan vital para la economía española. Gran parte de la producción de vehículos en España no tiene solo por mercado final el local, sino también los mercados internacionales, mediante la exportación, especialmente a la Unión Europea.

Como lo es cualquier hecho que suceda en el sector más importante en volumen de toda nuestra economía, “los Servicios”: en marzo, la facturación del sector servicios registró su mayor repunte en 4 años (+3,9% de aumento). Al mismo tiempo, el ritmo de crecimiento de la actividad manufacturera acumula siete meses consecutivos en positivo y marca sus mejores cifras en 50 meses, siendo mayo y junio dos meses récord.

Publicado previamente el 7 de julio en  El Confidencial Digital

miércoles, 9 de abril de 2014

Empresa española estratégica, para economía y recuperación

El Foro Global España 2014 certificó la defunción de la recesión en España, y declaró el inicio de la recuperación. Dejando claro, eso sí, que será un camino lento, con sacrificios, donde el reto más importante es la reducción del desempleo; condición sine qua non para conseguir este último objetivo, se dijo en Bilbao, sede del encuentro, es seguir haciendo reformas.

Más relevante que aquellas, incluso, para estimular el crecimiento económico, fue esta declaración: “Son las empresas las que generan riqueza y empleo”. Las normas jurídicas, por sí solas, no suscitan, ni lo uno ni lo otro, a no ser que vayan acompañadas de una cultura del emprendimiento, como la norteamericana, donde no solo no se demoniza al empresario y, menos aún, a la empresa, sino que se le conceden todas las facilidades para que consiga esos dos nobles cometidos, de los que tan necesitada está España: crecimiento y empleo.

El papel de la empresa, aquí, es esencial, como pusieron de manifiesto esas instituciones que dijeron que, en 2014, España vuelve al crecimiento: el FMI, la OCDE, la Comisión Europea, el Banco de España, el INE o Servicios de Estudios privados (Caixa, BBVA). Las previsiones convergen hacia un crecimiento del PIB en 2014 del 1%, con tímida creación de empleo.

Puesto que fuentes de información autorizadas han enfatizado el sustancial valor de las empresas para generar riqueza, hemos querido medir qué grandes empresas españolas son estratégicas para la economía de nuestro país y la recuperación económica. El estudio de nuestra compañía sobre el éxito empresarial identifica empíricamente qué empresas son más exitosas, conforme a parámetros objetivos y metodología cuantitativa.

Según el estudio, en el primer trimestre de 2014, los españoles consideran que las empresas españolas más estratégicas para nuestra economía y más relevantes para la recuperación (crecimiento económico y empleo) son Telefónica, en primer lugar, que trasciende su sector; en gran distribución, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona y Mango. En bancos, CaixaBank (La Caixa), Santander y BBVA. En energía, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y Repsol. En gestión de infraestructuras, Abertis, Ferrovial, OHL, ACS, FCC, Sacyr y Acciona. En automoción, SEAT. En aerolíneas, Iberia. En Seguros, Mapfre.

Hay más sectores y empresas, pero éstas son las primeras. El 73,6% ha citado, al menos, una gran empresa española, que considera estratégica para nuestra economía. Además, hay siete grandes empresas (Telefónica, Santander, El Corte Inglés, La Caixa, Mercadona, BBVA y Mapfre) que están en la mente de más del 99% de los españoles.

En general, la referencia positiva a esas empresas ha sido relativamente mayor entre hombres, personas entre 25 y 54 años, con estudios superiores; profesionales y directivos. Aquellos que trabajan en gran empresa española o tienen familiares. Los residentes en poblaciones entre 10.001 y 50.000 habitantes.
Hay dos sectores vinculados con éxito: telecomunicaciones y gran distribución (el primero, más entre los hombres; el segundo, más entre las mujeres).

Telefónica, que lidera telecomunicaciones, influye positivamente por los enormes volúmenes de inversión, por su contribución directa al PIB (en línea con la OCDE o el World Economic Forum, doblar la fibra óptica supone incrementar el PIB un 0,3% anual); la innovación –principal factor para salir de la crisis–, la generación de empleo y el posibilitar vivencias esenciales para la población general (movilidad, conectividad, educación, diversión, etc) y las pymes (aumentos de productividad y competitividad). Telefónica es el gran campeón nacional, primera empresa española, aunque, adicionalmente, sea gran jugador mundial y primer operador europeo.

Gran distribución inspira confianza en la sociedad, y está presente en la vida de las personas y empresas, tanto en períodos de crisis como de bonanza. En un sentido, destaca primero El Corte Inglés, seguida por Mercadona; en otro ámbito, sobresalen Inditex y Mango. Algo notable: frente a la tradicional identificación de El Corte Inglés con sus centros comerciales, una gran mayoría de españoles ya considera a esa empresa como “un gigante en Internet”.

Otros sectores son considerados “necesarios”: energía, bancos, gestión de infraestructuras.

Sin energía, “las familias no tienen luz ni calor”, “la industria y las empresas no pueden funcionar”: parece obvio, pero la gente es sabia. Los españoles consideran esenciales a Iberdrola y a Gas Natural Fenosa; menos, a Endesa: cada vez pesa más su condición de “italiana”. En otros lares, Repsol.
Sobre los bancos, tres presidentes de la FED americana (Paul Volcker, Alan Greenspan y Ben Bernanke) definieron su actividad como “la sangre de la economía”: son estratégicos. Se reconoce la internacionalización de dos grandes bancos españoles (Santander y BBVA).

Dentro de España, para la sociedad, la población general y la mayoría de nuestro tejido empresarial –pyme– el banco de referencia es CaixaBank (La Caixa). Hay una realidad dual: CaixaBank es banco y, en su actividad nacional propia, es líder. Además, destaca por la Obra Social (La Caixa), reconocida hace décadas y que, desde que empezó la crisis, se entiende como parámetro de éxito, y forma de ayudar a la misma sociedad que le ha encumbrado: empleo, innovación, proyectos sociales, cultura, emprendimiento, medioambiente. La apuesta de La Caixa por España se manifiesta y concreta, también, en su cartera de participadas, a quienes afecta positivamente su relación: (Gas Natural Fenosa, Abertis, Repsol, AGBAR…).
En España, dos bancos siguen la estela de CaixaBank: Banco Sabadell –expandido en Estados Unidos– y Banco Popular, ambos con fuerte penetración en segmentos concretos.

En gestión de infraestructuras se reconoce una fuerte aportación de Abertis, en primer lugar, por ser líder mundial, y también de Ferrovial, OHL y ACS. En otro ámbito quedan Acciona, FCC y Sacyr.

Hay sectores donde sobresale un solo campeón nacional: en aerolíneas, Iberia, pues afecta al negocio turístico. En automoción, SEAT, aunque pertenezca a un grupo multinacional. En Seguros, Mapfre.
Hay más sectores (alimentación, TIC, hoteleras, etc), más empresas y, además, filiales de multinacionales. Hemos puesto foco donde lo han hecho los españoles: la gran empresa española, estratégica para nuestra economía y la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 25 de Marzo de 2014

Recuperación Económica: motivos para la esperanza

Hace meses que oímos hablar de recuperación económica, con abundancia de datos que, más adelante, repasaremos con brevedad. Sin embargo, son muchos los  que sostienen que, a pesar de las estadísticas de signo más positivo, la recuperación aún tardará en llegar a la llamada economía real, la de familias y empresas. Ambas cuestiones son ciertas: se ha iniciado la recuperación -la recesión ha llegado a su fin-, pero todavía habrá de pasar cierto tiempo hasta que las personas notemos los efectos positivos de manera tangible.

Hay dos cuestiones esenciales que vale la pena dejar claro desde el principio: primero, por qué está siendo lenta la recuperación; segundo, qué puede hacerse para acelerar la recuperación económica y que el crecimiento sea más sólido, de manera que se genere mucho empleo.

Para resolver ambas cuestiones, acudiré a lo que solía decir un gran maestro en economía y sociología: “la historia lo explica todo”. Las crisis económicas que tienen sus orígenes en problemas financieros tardan mucho más en resolverse. Este es el caso de la actual recuperación, y la tesis que sostienen los economistas Reinhart y Rogoff en su famoso estudio “This time is different” (Esta vez es diferente, Princeton, 2009), que ha inspirado las políticas económicas de la Casa Blanca: recordemos que Estados Unidos abandonó la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha crecido al 2,2% en PIB, de media, y creado 8,5 millones de puestos de trabajo. Estados Unidos es un buen ejemplo para España.

En su libro, Reinhart y Rogoff explican –tras un estudio hecho sobre 56 países en un período que abarca ocho siglos de historia económica- que las recuperaciones económicas fruto de crisis cuyo origen es financiero son, históricamente, muy lentas. La crisis que hemos vivido tuvo su origen en Estados Unidos entre 2007 y 2009 y sus raíces fueron financieras. En circunstancias normales, Norteamérica se habría recuperado muy rápidamente, pero el peso del sector financiero en ese país es muy fuerte: tan sólo los activos de los cinco grandes bancos de inversión, equivalen al 56% del Producto Interior Bruto nacional. Para los estándares americanos, su recuperación –de cinco años- ha sido lenta, aunque sostenida, y ahora, en los dos últimos trimestres de 2013, ha empezado a coger velocidad de crucero. En España, también ha habido que llevar a cabo una profunda reforma financiera (2009-2012) y, en los dos últimos trimestres del año pasado, la economía ha vuelto a crecer ligeramente.

Para saber cómo acelerar la recuperación es muy interesante leer la obra “Why nations fail” (Por qué fracasan las naciones, Crown Business, de Acemoglu y Robinson, 2012), que explica “los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”. Los autores, dos historiadores económicos de Harvard, también estudian economías de los cinco continentes a lo largo de la historia de la humanidad. Acaban concluyendo que las naciones más libres, con instituciones más inclusivas –lo opuesto a los monopolios-, la economía de libre empresa y libre mercado, y que más apuestan por las tecnologías de la información  y la innovación, son las que más prosperan a largo plazo: en ese sentido, los autores conceden a Estados Unidos un largo período de prosperidad, mientras que expresan que China tiene solo recorrido a corto plazo, a no ser que evolucione hacia un sistema político y económico más parecido al capitalismo y democracia de occidente.

Sobre el impacto de las tecnologías de la información en la economía y en la recuperación, diremos que –en lo que a España se refiere-, es menester un cambio esencial de nuestro modelo productivo, en el que la fabricación, la industria y la innovación tecnológicas tengan un enorme peso. En su discurso sobre el Estado de la Unión (29 de enero de 2014), el presidente Barack Obama explicó la apuesta de su administración por fortalecer la manufactura tecnológica y la innovación, como palancas del crecimiento económico que genera empleos, muy especialmente entre la clase media. Estados Unidos es la patria de Microsoft, Apple, Google, IBM, Facebook, Amazon, HP y tantos otros gigantes tecnológicos sin parangón. El tejido empresarial e industrial de España, hoy, no es como el norteamericano, pero ha de tender a parecerse, asemejarse, al estadounidense. Es hora de olvidarse de los tópicos del estilo de “que inventen ellos”. También podemos inventar nosotros. Para ello, hay que apoyar la innovación y el emprendimiento. Hay ejemplos positivos de ello en la economía española.

Casos de éxito españoles

En ese sentido, hemos conocido una iniciativa de Telefónica llamada “Open Future” (“Futuro Abierto”) para detectar más y mejor proyectos innovadores llevados a cabo por emprendedores a los que apoyar. Telefónica es una empresa eminentemente tecnológica y la que más invierte en innovación en España. Esta apuesta por apoyar a emprendedores que innovan, es una forma de generar riqueza directamente a la sociedad española y, dados los muy elevados volúmenes de inversión, es algo que solo pueden hacer grandes empresas como Telefónica que, además, lleven la innovación tecnológica en su ADN. En Estados Unidos, un puesto de trabajo nuevo generado en producción crea otros 4 de apoyo. Pero un nuevo puesto de trabajo de manufactura en tecnologías de la información hace que se creen otros dieciséis empleos de soporte: es lo que en economía se llama un multiplicador de puestos de trabajo. Por eso, iniciativas como la de Telefónica tienen un fuerte impacto positivo en la recuperación económica y en el bienestar social.

La sociedad española no es ajena a las tecnologías de la información. Según el informe “La Sociedad de la Información en España 2013”, elaborado por la Fundación Telefónica, destaca que en España existen 26 millones de móviles con internet, y que un 80% de los dispositivos que se venden son teléfonos inteligentes. La cifra supone la mitad del actual parque español de líneas móviles, que es de 52 millones, según la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia. Según este estudio, los españoles cada vez estamos más conectados a Internet: “Casi 19 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil unas 150 veces al día”, dice. Y son casi 24,8 millones de españoles los que acceden a Internet en la actualidad, 700.000 más que el año pasado. El 53,8% de la población entre 16 y 74 años accede a Internet a diario. Las famosas redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y muy especialmente, de los jóvenes (el 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años). El estudio resalta que la banda ancha móvil es uno de los motores del avance de la sociedad de la información, con 9,5 millones de nuevos usuarios en 2013.

El Estudio de la Fundación Telefónica rompe con los tópicos que hablan de una España retrasada tecnológicamente. La realidad es muy otra, porque las tecnologías de la información, cada vez más, forman parte de las vidas de las personas en su quehacer diario. Es necesario que esta realidad se traslade al mundo del trabajo y de la empresa. Los estudios nos dicen que nuestras pymes (el 99,88% del tejido empresarial español, según el INE) desean invertir en tecnologías de la información, para ser más productivas y competitivas -Estudio de la Radiografía de la Pyme de SAGE, 2013-. Lo que necesitan las pymes es financiación. 2014 podría ser el año en que se abra el crédito a las empresas, la tan necesaria financiación empresarial.

La reforma financiera se ha culminado con éxito, y hoy hay menos entidades en España que en 2009, pero las que existen, son mucho más fuertes. Los grandes bancos han presentado recientemente sus cuentas correspondientes a 2013 y, por lo general, han obtenido muy buenos números. Que los bancos sean rentables, que ganen dinero, es la condición previa necesaria para que el crédito a empresas y familias vuelva a fluir. Más aún, en un momento en que la sociedad pide a las grandes empresas que hagan una fuerte contribución social, el hecho de que los bancos ganen dinero hace posible esa aportación a la sociedad. Es el caso de La Caixa: CaixaBank ganó un 118,9% más en 2013, gracias a lo cual puede tener una plantilla de 32.000 empleados y una red de 5.730 oficinas, todo en España, lo que le permite atender personalmente a sus clientes, poniendo énfasis en alcanzar la excelencia en la calidad del servicio, y en la atención a las personas. Y, más aún, son beneficios que hacen posible que La Caixa dedique 500 millones a su Obra Social, de los que el 67% irá destinado a fines sociales y, el resto, a ciencia, medioambiente, cultura, educación e investigación.

Nuestra sociedad evoluciona hacia el mundo online y las grandes empresas están adelantándose a los tiempos, en España. El Corte Inglés se está convirtiendo en la primera compañía de gran distribución online de Europa, ofreciendo exitosamente miles de productos en muchas categorías, desde droguería a alimentación. Su plataforma de compraventa online no tiene nada que envidiar a la de los gigantes en Internet estadounidenses, como Amazon, y tampoco sus almacenes y centros de distribución de productos. En mis visitas a Estados Unidos siempre me había maravillado contemplar los inmensos almacenes de Amazon en el estado de Nevada. Los que tiene El Corte Inglés en Coslada para servir a sus millones de clientes que compran por Internet, no tienen nada que envidiar a los americanos.

La internacionalización y las exportaciones, se nos dice desde muchas fuentes de información, son dos de las vías de escape de la economía y las grandes empresas españolas. Quizá Sacyr tenga problemas con el Canal de Panamá, pero los medios de comunicación se han hecho eco de una potencial oferta de Abertis para comprar autopistas en Australia por un importe de 4.000 millones de euros. Abertis ya es, de hecho, la primera compañía del mundo en gestión de infraestructuras.

Si algo tienen en común Telefónica, CaixaBank (La Caixa), El Corte Inglés y Abertis es que son grandes empresas españolas, que triunfan, y que tienen un éxito que redunda en beneficio de la sociedad española, en línea con los parámetros de la incipiente recuperación económica: innovación, tecnologías de la información, financiación, contribución social, internacionalización.

Son motivos de esperanza para una economía que, en los dos últimos trimestres de 2013, volvió a crecer en positivo: el +0,1% y en +0,3%, en el tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente. No son el 4,1% y el 3,2% de la economía norteamericana, pero, por seguir estableciendo las analogías del principio sobre la evolución de ambas economías, podría decirse que España empieza a vivir ahora, los síntomas de recuperación que Estados Unidos experimentó en los inicios de la suya, en junio de 2009, cuando su PIB volvió a crecer.

2014 será el punto de inflexión positivo

Los datos disponibles apuntan a una mejora de las previsiones económicas para 2014, en España. El Gobierno, el Banco de España, el INE, Funcas, CEOE y muchos servicios de estudios nacionales e internacionales han mejorado sus expectativas sobre la economía española. El FMI prevé que España crecerá el +0,6%, el consenso de analistas sitúa el crecimiento en el 0,9% y el Gobierno lo eleva al 1% del PIB. Previsiblemente, en 2013 se cumplirá el objetivo de déficit público (6,5%), lo que haría más factible y creíble volver a conseguirlo en 2014.

Los empresarios empiezan a ver el panorama económico con ojos ligeramente más positivos. En enero, mejoró la confianza empresarial: El Indicador de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA), cuya publicación corresponde al Instituto Nacional de Estadística (INE), subió un 0,8% en el primer trimestre de este año respecto al trimestre anterior, con lo que registró así su cuarto aumento trimestral consecutivo. Esa mejora relativa de la confianza empresarial en el primer trimestre de 2014, se debe a la mejora de las expectativas y, sobre todo, a una mejor percepción de los empresarios sobre el último trimestre de 2013. 
Concretamente, en el primer trimestre de este año, el balance de expectativas (diferencia entre las opiniones de los empresarios optimistas y los pesimistas) mejoró una décima, hasta situarse en -28,7 puntos.

La economía arroja ya algunos datos positivos, como que la producción de coches ha crecido un 9,3%, hasta 2,1 millones de vehículos, y el turismo vivió en 2013 un año récord al recibir  60,6 millones de turistas extranjeros. Si ahora es menester lograr un equilibrio con la demanda interna, los datos de la patronal del turismo son alentadores, puesto que estima que el turismo nacional remontará en 2014: en el primer trimestre, el 30% de los viajeros españoles ya ha hecho reservas turísticas (medio de transporte, alojamiento, etc) para este año.

Las exportaciones viven un buen momento. Según el INE, el 50% de los exportadores prevé que venderá más este año; teniendo en cuenta que las exportaciones ya han aumentado un 5,4% y, como consecuencia, se ha reducido el déficit comercial en un 50%. El mercado de la vivienda tiende, por fin, a estabilizarse: según Tinsa, 400.000 viviendas serían absorbidas por el mercado en los próximos 4 años, conforme aumente el crecimiento económico y se vaya reduciendo la tasa de paro. Fitch, la agencia de calificación de riesgos norteamericana, estima que los precios de la vivienda seguirán bajando en 2014 para estabilizarse en 2015.

Durante la mayor parte de 2013, se produjo una aceleración de la producción industrial y la inversión extranjera podría alcanzar 40.000 millones en 2014. Hoy, hay 12.000 empresas extranjeras que emplean en España a 1,2 millones de personas. Los precios están bajo control, puesto que la inflación cerró 2013 en el 0,3%, la tasa más baja desde 1961. Y, según el Banco de España, como fruto de la reducción de deuda, ha aumentado el índice de riqueza económico-financiera de las familias españolas, subiendo un 20% (dato de septiembre de 2013), alcanzando niveles previos a los de la crisis.

Queda mucho camino por recorrer, especialmente en el ámbito de la reducción de los elevadísimos niveles de desempleo. Pero, al menos, la economía española empieza a remontar. Y, eso se nota en el exterior: según Financial Times, “La economía española empieza a emerger de la oscuridad”. Y, en uno de sus últimos informes, el banco de inversión norteamericano Morgan Stanley afirmaba que, entre inversores institucionales, "hay miedo de perder la oportunidad de invertir en España". Como dijo su colega JP Morgan, “Spain is back”.

Publicado previamente el 7 de febrero de 2014 en El Confidencial Digital

España y EEUU: recuperación y paralelismos

Los llamados hispanistas –Henry Kamen, Joseph Pérez, J.H. Elliott, Geoffrey Parker, etc–, historiadores anglosajones, fundamentalmente, especializados en la España del siglo XVI, coinciden en varias cuestiones: destacan el sentimiento de pertenencia de los españoles a un gran proyecto, y establecen paralelismos entre la España de los Austrias Mayores (Carlos V y Felipe II) y los Estados Unidos de los siglos XX y XXI, la denominada Norteamérica Imperial, por los historiadores Nigell Hamilton (American Caesars) y Stephen Graubard (The Presidents).

El poderío norteamericano no se basa solo en sus ejércitos, sino, esencialmente, en su fortaleza económica. Cuando Obama llegó a la presidencia, tras las elecciones de 2008, su libro de cabecera era The Post American World, (Fareed Zakaria), la más destacada de las obras que, entre 2007 y 2009, trataron la supuesta decadencia de Estados Unidos a favor de potencias emergentes como China. En enero de 2014, tras una recuperación económica que dura cinco años, Obama lee otras cosas (sobre todo, encuestas, porque es año electoral). Norteamérica ha creado 7,3 millones de puestos de trabajo, desde junio de 2009 y prevé que, en 2014, generará otros 2,3 millones adicionales, con crecimiento en PIB del 3%. La renta per cápita estadounidense (ajustada la inflación y, por tanto, estableciendo paridad con el poder de compra individual) es de 55.000 dólares anuales, versus 11.000 de China, en enero de 2014. A China le queda mucho camino que recorrer para alcanzar a Estados Unidos como primera potencia económica, aunque sea ya el primer exportador del mundo.

Obama ha estrenado el año con un buen balance económico, que se inició con su propia reforma financiera: primero, salvando a los bancos en febrero de 2009, para que no arrastraran con su caída a todo el tejido productivo y, a continuación, con la famosa legislación Dodd-Frank de julio de 2010. Es posible que, si escribieran de ello los hispanistas, establecieran analogías entre la reforma financiera de Obama y las llevadas a cabo en España desde 2009 y, especialmente, en 2012. La tasa de paro estadounidense, en diciembre de 2013, descendió al 6,7%, lo que unido al crecimiento económico (media del 2,2% en los últimos cinco años y el previsto para 2014, del 3% o más) y la estabilidad de precios, llevará a la Reserva Federal a reducir la compra de activos mensual, hipotecarios y de deuda pública, paulatinamente durante este año.

Los estadounidenses se sienten orgullosos de sus grandes empresas. Durante lo más profundo de la crisis, en 2009, parecía que el capitalismo de estado chino era una razonable alternativa al capitalismo de Occidente: cuatro de las diez primeras empresas mundiales eran chinas. En 2013, las aguas volvieron a su cauce y 9 de esas 10 grandes empresas eran norteamericanas. Los hispanistas destacan que, en la España del siglo XVI, cuando se quería iniciar un gran proyecto, se le denominaba “tamaña empresa, o gran empresa”: eran iniciativas de las que los españoles se sentían orgullosos. Y eran épocas en que nuestros principales marinos eran vascos, exitosos diplomáticos eran catalanes, grandes capitanes eran castellanos, extremeños, gallegos y andaluces.

La expresión “gran empresa” se utiliza hoy para denominar a las compañías más grandes y exitosas de España, algunas de las cuales han acompañado al presidente del Gobierno español en su visita a Estados Unidos.

Uno de los grandes logros, y motivos de orgullo, que ha podido mostrar España en su visita a la primera economía mundial, son las grandes empresas, que son vanguardia de nuestra economía: Telefónica, la empresa que más invierte en innovación en nuestro país –el principal acelerador del crecimiento económico y la competitividad empresarial, según estudios de la OCDE y The World Economic Forum- y que, según los medios de comunicación, ha animado a otras grandes empresas a ir a Estados Unidos, para mostrar que se puede salir de la crisis, y volver a crecer, como ya hiciera Norteamérica. También, ha estado CaixaBank, mejor banco de España, y el más innovador tecnológicamente del planeta (The Banker, Euromoney) o la primera compañía mundial de gestión de infraestructuras, Abertis, entre otras.

Poniéndose en los zapatos de los norteamericanos, es lógico que la representación española no haya sido solo política, sino esencialmente empresarial. A los estadounidenses (311 millones de habitantes) les impresiona fundamentalmente el tamaño, en todo. Y, muy especialmente, en el ámbito de los negocios. Es menester tener en mente, que Estados Unidos –gobierne quien gobierne–, es el gran adalid del capitalismo, la economía de libre mercado y la libre empresa. Estados Unidos no se comprende sin Apple, Google, Amazon, General Electric, IBM, HP, Citi o Facebook, entre otras. Como tampoco se entiende el panorama empresarial español sin Telefónica, La Caixa o El Corte Inglés, la más importante cadena de distribución de nuestro país, por ejemplo.

España ha dejado claro a Norteamérica que la crisis ha quedado atrás, la economía vuelve a crecer y, por tanto, podemos ser objeto seguro de su inversión, de la misma manera en que nuestras empresas pueden expandirse exitosamente en Estados Unidos. La futura ratificación del Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, vendría como anillo al dedo al nuevo patrón de crecimiento de nuestra economía: la brillante trayectoria de internacionalización de la gran empresa española, a la par que las exportaciones como motor del crecimiento económico, son garantía de la confianza que, en 2014, proyecta España.

La economía ha crecido positivamente dos trimestres seguidos: +0,1% y +0,3% en la segunda mitad del 2013. Las agencias de calificación crediticia –Moody’s, Fitch, S&P- han mejorado su perspectiva sobre España. En 2014, el crecimiento podría rondar el 1% (CEOE, Funcas, Servicios de Estudios de los grandes bancos, organismos internacionales, etc) y reducirse la tasa de paro al 25%. Más que el informe de JP Morgan (Spain is back), reformas, consolidación fiscal, aumentos de productividad y competitividad, innovación y la gran empresa española, que empuja todo el tejido empresarial español –compuesto mayoritariamente por pymes–, son el aval del nuevo panorama, que España expresó a Estados Unidos entre las paredes del Despacho Oval.

Publicado previamente en Cinco Días el 15 de enero de 2014

martes, 19 de noviembre de 2013

De la recuperación técnica a la real

España salió técnicamente de la recesión en el tercer trimestre del año, creciendo su PIB el 0,1%. Banco de España, INE, OCDE y servicios de estudios económicos nacionales e internacionales certifican que la economía española, aun decreciendo el -1,3% en 2013, está a punto de tocar fondo y de alcanzar un punto de inflexión, a partir del cual volver a crecer. Nuestro foco es la economía predictiva, anticipar qué va a suceder, e identificar tendencias futuras.

Diversas fuentes de información, desde el FMI a la Comisión Europea, prevén que, aunque España vuelva al crecimiento en 2014 –escenarios que varían desde el +0,2% del FMI al +0,8% de Funcas), las proyecciones a medio y largo plazo ofrecen un panorama con claroscuros: resumiendo, según esas previsiones, España tendría por delante cinco años de crecimiento que rondaría el 1% en PIB medio anual, con tasas de desempleo del 25% y una deuda pública que excedería el 100% del PIB. Además, hay que tener en cuenta matices de diversa naturaleza: desde las prudentes advertencias del ministro de Economía sobre que la recuperación debe todavía asentarse, al optimismo de la ministra de Empleo, quien sostiene que la economía española podría crear empleo, creciendo al 1%. Para CEOE, solo habrá recuperación cuando se genere empleo. Líderes empresariales con prestigio y autoritas, como César Alierta -Telefónica- e Isidre Fainé – La Caixa- afirman, con datos, que la recesión ha quedado atrás, aunque la recuperación no será para tirar cohetes. Son moderadamente optimistas y, al mismo tiempo, prudentes. Sabia actitud.

Nuestras grandes empresas son vanguardia, y un indicador de lo que está por venir. Si las exportaciones están empujando nuestra economía, estas compañías son ejemplo de internacionalización exitosa. Y, si sus resultados son mejores, al igual que su evolución en Bolsa –con una revalorización del IBEX 35 del 22%, en 2013-, todo hace prever que su ejemplo se extenderá a las pymes y la economía, en general; cuanto antes, mejor.

Las grandes empresas ya crean trabajo. En octubre, según la Seguridad Social, el empleo en las grandes empresas creció el +0,23% intermensual, con 11.300 trabajadores más. Algo similar sucede con la creación de empresas. La tasa de variación intermensual de grandes empresas inscritas en la Seguridad Social creció en octubre el +1,16%. Como destacaba, primero César Alierta, después Isidre Fainé y, más tarde, Ignacio Galán (Iberdrola), nadie duda ya que la economía española es “hoy, más productiva y competitiva que nunca”. La reducción de costes laborales (2008-2012) ha hecho que muchas compañías sean más productivas, y que hayan repercutido esa rebaja de costes en el precio final de sus productos, pudiendo venderlos de manera más competitiva en los mercados internacionales. Casi 140.000 empresas españolas exportan, lo cual es un record. Las exportaciones aportan positivamente al PIB y, por vez primera, el consumo interno está en positivo.

En cualquier caso, hacen falta más factores, para consolidar la recuperación, como el impulso de la demanda interna, tanto consumo de las familias como de la inversión, en empresas y en las Administraciones Públicas: en este último ámbito, además de su necesaria reforma, es menester exista inversión pública productiva, como sucede en Estados Unidos y Japón, que crecen al 2,8% y el 4,1%, respectivamente.
De entre los muchos parámetros que aún necesita España para crecer, dos son absolutamente imprescindibles. Por un lado, como ha destacado César Alierta, que las tecnologías de la información tengan más peso en el PIB y en la vida de las empresas. Por otro, que las pymes y la población general noten la recuperación, como ha puesto de manifiesto Isidre Fainé. Sus testimonios son muy útiles, porque ellos generan confianza y la sociedad española y los inversores les otorgan credibilidad, dentro y fuera de España.

Las pymes, -suponen el 99,88% del tejido empresarial y el 62,9% del empleo-, todavía no están experimentando las consecuencias positivas de la recuperación. En octubre, según Empleo, la tasa de variación intermensual de pymes inscritas en la Seguridad Social fue negativa (-0,20%): en el caso de las grandes empresas, por contraste, fue positiva. Algo similar sucede con el empleo: en octubre, las pymes destruyeron empleo (-0,44%, tasa variación intermensual), con 30.700 trabajadores menos. En cambio, las grandes empresas crearon empleo neto.

Existe una disociación entre los datos macroeconómicos de muchas fuentes de información, que empiezan a estar en positivo, así como el desenvolvimiento de las grandes empresas, que también es bueno, versus la realidad de las pymes y la de la propia ciudadanía, entendiendo por tal, a los casi 47 millones de personas que residimos en España.

Según datos del CIS de octubre, el 88,4% de los españoles consideran que la situación económica actual es mala. El 52,6% afirman que es “muy mala”. También, más del 80% de los españoles, piensan que la situación económica actual es peor que la de hace doce meses. El paro, con diferencia, sigue siendo la primera preocupación de los españoles (77,4%), seguida por los problemas de índole económica (32,7%). Cara al futuro, el 80% son pesimistas sobre la evolución de la economía el próximo año. Un dato: el 19% de los que hoy tienen trabajo, creen “bastante probable o muy probable”, que les despidan a lo largo de los próximos doce meses. No parece que, al menos en lo que a la economía se refiere, la población española viva un momento precisamente optimista. Tengamos en cuenta de dónde venimos: de seis años de crisis y de un nivel de paro con casi seis millones de desempleados.

Ya dijimos en estas páginas, a propósito de los Presupuestos Generales del Estado para 2014, que echábamos en falta modelos productivos para el crecimiento, como sí vemos en Estados Unidos, Japón o Israel. Ahora afirmamos que, en línea con las declaraciones de los más saben, como Alierta o Fainé, es menester acabar con la realidad dual de la recuperación económica a dos niveles, y que, de los números en positivo, se pase a un crecimiento económico sólido y sostenido, en que pymes y población sientan los efectos positivos, tangibles de la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 17 de noviembre de 2013

lunes, 30 de septiembre de 2013

Economía española: tendencia a la estabilización

La economía española está tocando fondo. Es una forma de verbalizar que, es altamente improbable, que el Producto Interior Bruto de España siga cayendo. Antes de ponerme a escribir, he repasado una treintena de informes económicos actuales, propios y ajenos. La tentación es abrumar con abundancia de datos. Sin embargo, tiendo a pensar que, tanto los líderes de opinión, como la población general en nuestro país, están un tanto hartos de tanto número, especialmente de naturaleza económica. Las personas estamos buscando ansiosamente un titular que nos dé la certidumbre de que la crisis económica toca a su fin: casi con toda certeza, puede afirmarse que, a finales de 2013, la economía de España dejará de estar en signo negativo. Y, en 2014, y durante los cinco años siguientes, cabe prever una tendencia creciente a la estabilización económica de España.

Vale la pena matizar lo que estamos diciendo. El primer paso hacia la recuperación económica es que el Producto Interior Bruto deje de ser negativo, es decir, se deje de destruir riqueza y, al mismo tiempo, se pongan las bases para que pueda generarse negocio. Las previsiones últimas del Gobierno de España, y la de todos los servicios de estudios económicos sin excepción, muestran que el decrecimiento del PIB nacional se va aminorando conforme avanza el año. Cada vez se destruye menos riqueza. Un vistazo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que abarcan el primer semestre del año, todavía muestra, que la mayor parte de los indicadores económicos, tanto de oferta como de demanda, están en negativo, pero cada vez son menos negativos.  Un dato destaca por ser crecientemente positivo: las exportaciones, que ya acumulan más de un 7% sobre el año anterior.

Los hogares y empresas necesitan confianza

Es verdad que la demanda interna no acaba de arrancar: consumo de hogares, consumo de las Administraciones Públicas y la inversión, continúan con ratios negativos. Todo tiene su explicación, tras más de cinco años de crisis económica. El consumo de los hogares está directamente relacionado con el nivel de renta disponible, con el endeudamiento de las familias, con la situación laboral de los individuos, con su capacidad de ahorro y con la percepción actual y futura que tienen las personas, sobre la economía en general y su situación económica individual.

Sobre el nivel de renta disponible, el Banco de España nos dice, en su Encuesta sobre la Riqueza Económico-Financiera de las Familias españolas, que, en 2013, en general, somos un 10% más pobres que hace cinco años. Al mismo tiempo, los costes laborales se han ido reduciendo paulatinamente, tanto los salariales, como por el menor coste de las indemnizaciones por despido. Los costes laborales han descendido una media del 3,6%, lo cual ha repercutido negativamente en la capacidad de renta disponible de individuos y familias. La otra cara de la moneda es que las empresas han aumentado su productividad y han podido repercutir esos menores costes en los precios de sus productos, más fácilmente vendibles fuera de España, lo cual explica, en parte, el aumento de las exportaciones.

Las Grandes Empresas abren camino al exterior

Entre todo el año 2012, y lo que llevamos de 2013, el número de empresas exportadoras ha aumentado un 30% y ya son más de 130.000 las compañías españolas que venden productos y servicios fuera de España. En casi todos los sectores y de muchas maneras. Un buen ejemplo es el ámbito de las infraestructuras: hoy, la primera empresa del mundo de gestión de infraestructuras es española, Abertis, con fuerte presencia en Brasil y otros países iberoamericanos y, ahora, con la vista puesta en Estados Unidos y otros mercados anglosajones. Telefónica se afianza como la primera empresa de telecomunicaciones de Europa, tras sus operaciones corporativas en Alemania (KPN) e Italia (Telecom Italia). El Corte Inglés se lanza de lleno a un proceso de expansión por Europa, haciendo uso del comercio electrónico. Y un banco netamente español, el primero, Caixa Bank (del Grupo La Caixa), recibe el galardón de mejor banco del mundo en innovación tecnológica, por parte de Euromoney. Santander y BBVA se expanden fuera de España.

Los ejemplos son muchos. Fundamentalmente, afectan, o son casos de éxito, protagonizados por grandes empresas. El reto es que el siguiente grupo de compañías que exporte, sea el de las pymes, las que suponen el 99% de nuestro tejido empresarial, y sostienen el 63% del empleo.

Reducir el déficit y consolidación fiscal

El consumo de las Administraciones Públicas aun no puede crecer: España debe cumplir unos objetivos muy estrictos de déficit público, pactados con Bruselas (6,5% del PIB, este año) y, aunque el presidente del Gobierno ha anunciado que, “este año, no habrá más recortes” del gasto público ya previsto, también es cierto que la inversión pública cerrará el año en niveles bajos. Incluso, desde muchos ámbitos –especialmente privados-, se pide al Gobierno que entre en el fondo de la cuestión del déficit público que, simplificando mucho, puede resumirse en exceso de administraciones, y demasiado número de funcionarios. Algunas reformas del Gobierno (ley de unidad de mercado y ley de reforma de las administraciones públicas, entre otras) deberían ayudar a racionalizar el sector público haciéndolo más eficaz y eficiente, al tiempo que se favorece la actividad empresarial y el comercio entre las comunidades autónomas. Pero, aun así, en el corto plazo, no se notarán los efectos positivos de estas reformas en la economía. Más aún, el gobierno, en su actualización del Plan de Estabilización y Reformas de 26 de abril, elaboró un escenario, conforme al cuál cabía prever efectos positivos en la economía –fruto de las reformas- a lo largo de un período de diez años. La reforma laboral y la reforma financiera son buenos ejemplos de ello.

La reforma laboral no ha impedido que la tasa de paro haya llegado, en el primer trimestre de 2013, al 27,16% de la población activa, aunque haya descendido al 26,26% en el segundo trimestre. España sigue siendo uno de los países con el mayor porcentaje de desempleados del mundo desarrollado (OCDE). Nos supera Grecia, por ejemplo, en este mal dato. Pero la tasa de paro de la Zona Euro es del 12,1%, la de Alemania –país de referencia en Europa- es del 5,4% y la de Estados Unidos, que tiene por objetivo alcanzar el pleno empleo en 2016, hoy, es del 7,3%. La tasa de paro no es un dato abstracto: es tan abultada, que –según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS- casi todas las familias españolas conocen algún familiar, amigo o vecino que está en situación desempleo.

En términos absolutos, según la Encuesta de Población Activa (EPA, que nos da el dato oficial de paro), hay casi seis millones de parados en España. Y los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo INEM) tienen registrados algo menos de cinco millones de desempleados. Los costes para el Estado de las prestaciones por desempleo son una partida elevadísima del gasto público, como el pago de las pensiones o los intereses de la deuda pública: deuda que ya alcanza el 92,2% del PIB, dato muy preocupante.

Luces y sombras de la Reforma Laboral

La tan elevada tasa de paro significa, en términos sociológicos y psicológicos, que muchos millones de personas caen en el desánimo. Un millón de familias españolas, según el INE, tienen a todos sus miembros en situación de desempleo. Gracias a Dios que, en España, existe la Iglesia Católica, Cáritas, fundaciones y todo un tercer sector que ayuda a paliar las situaciones dramáticas que se derivan de la elevada tasa de desempleo. Pero, sobre todo, es la existencia de fuertes lazos familiares intergeneracionales lo que sostiene el sistema, evitando una ruptura total entre población general y lo que los anglosajones denominan el “establishment”. Un Estudio reciente de La Caixa cuantificaba la economía sumergida en el 18,9% del PIB. 

De otra manera, no se explica que, en España, no haya un estallido social. Y, sin embargo, sin la reforma laboral, en su primer año de aplicación (entró en vigor en febrero de 2012), se habrían destruido un millón de puestos de trabajo adicionales y, en lo que llevamos de ejercicio, otros 267.000 empleos. Las empresas tienen mayor flexibilidad para acomodar sus costes: reducción de salarios, por ejemplo, a cambio de mantener el empleo. Como consecuencia de la reforma laboral, España creará empleo cuando haya crecimiento económico, al menos, del 1%.

Reforma Financiera: era necesaria e ineludible

El elevado desempleo y el endeudamiento de las familias (un 32% de su renta disponible, por ejemplo, de media, va destinado a pagar la hipoteca), impiden ver la realidad económica actual y futura con optimismo. Otra cosa es que los datos macroeconómicos que conocemos nos animen a pensar que estamos tocando fondo en la caída: ¿cuánto más se puede seguir cayendo? Tomemos por caso el sector financiero. En 2009 se inició la reforma del sistema financiero. Se ha reducido el número de entidades y, algunas, han sido nacionalizadas. Pero, los bancos, hoy, son más fuertes y esto es esencial para el sostenimiento de todo el sistema económico: sin financiación es imposible que haya actividad empresarial. Se ha exigido a los bancos reforzar sus balances. Se han incrementado capital y provisiones. Hay una mayor supervisión para evitar que los bancos asuman operaciones de alto riesgo que les pongan en peligro a ellos y, por tanto, a sus clientes.

Si no se hubiera salvado el sistema financiero español, en junio de 2012, con casi 40.000 millones de euros provenientes de Europa (fruto del Memorándum de Entendimiento, que concedía hasta 100.000 millones de euros para ayudas a los bancos, hasta diciembre de este año), es altamente probable que los bancos con problemas hubieran empujado al sector y a toda la economía para abajo. Eso hubo que evitarlo a toda costa, como se hizo en Estados Unidos entre 2008 y 2009, “rescatando” a la gran banca de inversión: hoy los cinco primeros bancos norteamericanos han aumentado su tamaño en un 30% y tienen activos equivalentes al 56% del PIB estadounidense, que crece a un ritmo del 2,5% de media y genera 190.000 empleos mensuales. Es menester que, ahora, fluya la financiación bancaria a las pymes, en España.

Apuesta por modelos productivos, como Norteamérica

Estados Unidos puede mostrarnos el camino de la recuperación, también, debido a su apuesta por ciertos modelos productivos. Norteamérica impulsa la Sociedad del Conocimiento, y un 10% de las ayudas públicas del famoso “paquete de estímulo económico de Obama o Recovery Act” (febrero de 2009) fue destinado a la inversión en tecnologías de la información por parte de las empresas americanas. Este es uno de los factores clave que explica por qué Estados Unidos ha crecido tres veces más que Europa desde junio de 2009, cuando Norteamérica abandonó la recesión. Esto debería ser un acicate para que el Gobierno español apueste decididamente por impulsar su Agenda Digital, que va en la misma dirección. De esta manera, podría conseguirse que las empresas sean más competitivas vía ganancias de productividad en sus procesos, y no solo mediante la reducción de los costes laborales. Japón, con las políticas de estímulo de su primer ministro Shinzo Abe, va por el mismo camino, con crecimientos del 3,5% y del 4,1% de su PIB, en los primer y segundo trimestres del año.

La apuesta por la industria es altamente necesaria. Los países que más crecen, tienen potentes sectores secundarios. Así sucede en los casos estadounidense, alemán o japonés, donde la industria supone una media de 24% del PIB. En cambio, en España, hoy, es del 15% (dato del INE) o del 13% (dato de Eurostat, que utiliza una metodología distinta de medición). En cualquier caso, la industria y la manufactura son esenciales para crear riqueza y salir de la crisis. Estados Unidos tiene treinta y dos (32) motores económicos: tecnologías de la información (Costa Oeste), entretenimiento y ocio (California), turismo (Florida, California), juego (Nevada), finanzas (Costa Este, Boston, Nueva York), automóvil (Detroit), energía (Texas, el Golfo de México), etc. Todo ello junto, conforma un PIB, en el que el consumo privado supone el 71%. Y el consumo, basado en la confianza, empuja la producción y el empleo: es un círculo virtuoso que necesitamos en España. La cuestión  clave es que, en cada uno de esos motores económicos, hay manufactura. Y cada empleo creado en manufactura, genera cuatro empleos de apoyo. En el caso de las tecnologías de la información, por cada puesto de trabajo en producción creado, se generan otros dieciséis de soporte. Es lo que, en economía, se llama “un multiplicador de puestos de trabajo”.

En España hay muchas incógnitas por resolver. Saber que este año decreceremos menos de lo previsto (-¿1,2%?), que la tasa de paro rondará el 26%, y que el año que viene la economía estará en positivo (+¿0,7?) son datos que indican que lo peor de la crisis podría quedar atrás. Hay que saber, queremos saber, si la economía estará plana y no creará empleo en diez años, o si, por el contrario, habrá revulsivos fuertes que impulsarán el crecimiento. La construcción fue el gran motor del crecimiento económico entre 1998 y 2007. Posiblemente, esto no vuelva a suceder, pero sí sabemos algunos síntomas positivos: el precio de la vivienda sigue cayendo, pero menos (-12,7%). La inversión extranjera empieza a venir a nuestro país: más de 150.000 millones de euros deseando ser invertidos. Proyectos como Eurovegas (17.000 millones de euros y 260.000 puestos de trabajo) podrían venir a España y estimular la economía. Inversores institucionales empiezan a comprar grandes lotes de viviendas. La crisis geopolítica en muchos países árabes (Norte de África, Egipto, Siria, etc) estimula nuestro turismo, que supone más del 10% del PIB y, ya en agosto de 2013, ha experimentado su mejor mes en la historia, con más de 42 millones de visitantes en lo que va de año.

Queda mucho por hacer, en términos de estimular el crecimiento económico y generación de empleo. De esto hablaremos en próximas tribunas. Por ahora, al menos, se están poniendo las bases para que la economía se estabilice, condición sine qua non, para volver a crecer.

Publicadoen el Confidencial Digital el 30 de septiembre de 2013