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miércoles, 16 de julio de 2014

España también tiene empresas exitosas

Hay países en que hablar del éxito es tan natural como en otros hablar del tiempo. En Estados Unidos, el éxito personal y el empresarial están bien vistos: las personas quieren mejorar. Los norteamericanos tienen admiración por los individuos y empresas que triunfan, y se sienten orgullosos de Steve Jobs, Bill Gates, Warren Buffett y tantos otros, al igual que de Apple, Microsoft y Berkshire Hathaway.

España también tiene empresas y empresarios exitosos. Generan riqueza y empleo para el país. Bien avanzado el siglo XXI, a nadie debería escandalizar poner en valor a compañías y personas que mejoran nuestra sociedad.

En 2004, iniciamos el Estudio Advice de éxito empresarial para identificar las empresas más exitosas de España y los 25 parámetros que hacen posible ese éxito. Semestralmente, se hacen mediciones empíricas que permiten elaborar rankings de empresas exitosas por cada factor. Los datos son contrastados con 600 líderes de opinión (empresarios, políticos, periodistas, analistas, economistas, tercer sector) y población general (muestra de 1.800 personas, índice de confianza del 95,5% y margen de error del 2,3%): los españoles tenemos mucho que decir sobre el éxito empresarial. Somos ciudadanos, electores, consumidores que recibimos mensajes de las empresas (noticias, publicidad, patrocinios) y tomamos la decisión de comprar unos u otros productos, encumbrando esta empresa y condenando al fracaso a aquella otra.

Somos 46,7 millones de personas con capacidad de discernimiento. No es de extrañar, teniendo este dato en cuenta, que las empresas más exitosas en España se encuentren entre las que tienen un mayor índice de vivacidad, que toma en consideración la notoriedad espontánea, la notoriedad total y la familiaridad o cercanía de esas empresas a los españoles: Telefónica, El Corte Inglés, La Caixa, Repsol, Gas Natural Fenosa, Santander, Inditex, Mercadona, BBVA, Iberdrola, Ferrovial, Acciona, Mango, ACS, Mapfre, Abertis y muchas más.

Hay una segunda premisa importante a la hora de considerar empresas exitosas en España. Es menester comparar peras con peras; no tiene sentido equiparar Apple Retail España –facturó 143 millones en 2013– con Gas Natural Fenosa, con ventas de 24.968 millones de euros. En Estados Unidos, tampoco compararíamos a la filial norteamericana de Abertis, aunque sea muy exitosa, con la casa matriz de HP.

El índice de vivacidad nos indica hasta qué punto los españoles tenemos fresca en la mente a esas grandes empresas, gracias a canales de comunicación concretos identificados empíricamente: la actividad económica a que se dedican; sus patrocinios; las noticias que protagonizan en prensa, radio y televisión; la publicidad, y las noticias que de ellas podemos leer en internet (y en blogs, redes sociales, etc.). Desde 2008, el interés de los españoles por la economía y las noticias empresariales se ha disparado, nos dicen el CIS y el INE: grande es el ansia que tenemos por saber el día y la hora de la recuperación económica, que –según el boletín de junio de 2014 del Banco de España– “está consolidándose”.

A cada empresa antes citada se asocian factores de éxito. La primera, Telefónica, está identificada con “excelencia en gestión empresarial”, “estrategia corporativa”, “innovación”, “internacionalización”, “presidente”, “calidad de productos y servicios” y “buenas relaciones con los medios de comunicación”. Su presidente, César Alierta, se relaciona con “gestión, liderazgo, reputación y buena imagen”. Telefónica –el 93,3% de españoles “saben a qué se dedica, y han visto noticias sobre ella en los medios de comunicación”– lidera su sector y se considera un jugador mundial, no pudiéndosela comparar, en justicia, con las filiales de sus competidores en España, a quienes supera con creces, cuando analistas y medios (Fortune, 2014) la sitúan por encima de Telenor, ATT, Vodafone, América Móvil, Deustche Telekom o Nippon Telegraph & Telephone.

Cuando se trata de bancos, el mercado nacional es esencial para los españoles: conocen la exitosa internacionalización de Santander y BBVA, y la cada vez mayor de Sabadell y Popular, pero, en suelo patrio, el líder es La Caixa (CaixaBank), recién convertida en la tercera fundación más importante del mundo, con 20.000 millones de euros en activos y una obra social de 500 millones cada año. La Caixa es reconocida como la empresa con mejor responsabilidad social, concepto que se concreta en “empleo”, “innovación”, “relación calidad-precio”, “proyectos sociales”, “contribución social” y “medio ambiente”. Su principal directivo es Isidro Fainé, reconocido por su “liderazgo, autoridad y prestigio”. Como banco, CaixaBank destaca por “productos-servicios de calidad”, “atención a los clientes”, “presidente”, “estrategia corporativa” y “gestión empresarial”.

El 90% de los españoles considera que “proporcionar productos y servicios de excelente calidad” y “la mejor atención y trato a los clientes” son fundamentales para el éxito empresarial. En España, El Corte Inglés es la compañía de referencia, tanto entre todas las empresas como en su sector, aunque se reconozca la internacionalización de Inditex y Mango, que, también, El Corte Inglés está implementando, a través de internet y el comercio electrónico, de la mano de Isidoro Álvarez. En “productos/servicios de calidad” lidera El Corte Inglés, y le siguen Inditex, Telefónica, Mercadona, La Caixa, Meliá, Repsol, Gas Natural Fenosa, Eroski, Iberia, BBVA, etcétera.

El sector energético ha protagonizado la actualidad: esto es compatible con que Gas Natural Fenosa sobresalga positivamente por “obtener buenos resultados económicos”, “innovación empresarial” y “responsabilidad social” (contribuir a la sociedad, eficiencia energética, sostenibilidad). La contribución a la sociedad es consecuencia de la obtención de buenos resultados económicos: 8 de cada 10 españoles quieren que las grandes empresas paguen impuestos en su territorio y, desde este punto de vista, es esencial que Gas Natural Fenosa, Repsol, Iberdrola o Endesa los obtengan.

“Cumplir lo prometido” es relevante en una economía de libre mercado, en la que el capitalismo popular –con millones de españoles invirtiendo en Bolsa– está muy extendido. En gestión de infraestructuras, Abertis es la empresa que más cumple lo prometido, y se le reconoce el liderazgo mundial de su sector, en que hay otras empresas españolas internacionalizadas: Ferrovial, OHL, ACS, Sacyr, Acciona, FCC.

En los albores de la recuperación, es buena noticia que los españoles –población general y líderes de opinión– reconozcan y aprecien el éxito de muchas empresas españolas.


Publicado el 15 de julio en  El FOCO de Cinco Días

martes, 15 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (IV). Contribución Social de las Grandes Empresas

Gracias a la consecución de beneficios, grandes empresas como Telefónica pueden luchar contra el trabajo infantil.

El mundo de los negocios no es solo terreno para hacer dinero  y desarrollar económicamente la sociedad: gracias a la consecución de beneficios, grandes empresas como Telefónica pueden luchar contra el trabajo infantil (168 millones de niños en todo el mundo) y, como dice el presidente de Telefónica, César Alierta, “desde Fundación Telefónica contribuimos, a través del programa Proniño, a ofrecer oportunidades para mejorar el proyecto de vida de la infancia más vulnerable de Latinoamérica, apoyando una educación de calidad con el apoyo de la tecnología”. Telefónica está ayudando a casi 17 millones de niños en Latinoamérica a que cambien el mundo del trabajo infantil por el de la escuela y la educación.

La toma de conciencia social por parte de las grandes empresas españolas desemboca necesariamente en quien, en nuestro país, más se identifica de manera práctica con la Responsabilidad Social Empresarial. Algo muy fuerte sucede en el mundo empresarial de nuestra nación cuando –“de repente”-, La Caixa se convierte en la tercera fundación más importante del mundo, con activos de 20.000 millones de euros y una dotación de 5.826 millones (el 0,6% del PIB).

La cuestión es muy relevante, porque visto con perspectiva, La Caixa es una de las empresas más importantes del país. A través de Criteria (Caixa Holding), tiene por un lado, el primer banco de España, CaixaBank, que con casi 14 millones de clientes es líder en el mercado bancario nacional. Es accionista importante en Telefónica (5,4%) y en Repsol (11,8%), compañías líderes en sus respectivos mercados y, en el caso de Telefónica, la primera empresa de España. Al mismo tiempo, su cartera industrial e inmobiliaria contiene participaciones esenciales en Gas Natural Fenosa (34,5%), Abertis, (19,2%), AGBAR (24,2%), SABA (50%) y otras. No cabe pensar en coincidencias cuando los datos muestran que esas empresas son líderes en sus respectivos mercados, sea el energético, el de gestión de infraestructuras o el de “utilities”.

En lo que el director general ejecutivo de la Fundación Bancaria La Caixa, Jaume Giró, ha dado en llamar el “capitalismo humanista”, La Caixa contribuye a la sociedad mediante su Obra Social, la más grande de España, con una dotación anual mantenida en el tiempo, de 500 millones de euros. La Caixa se constituye en la primera fundación de Europa continental (Wellcome Trust, la segunda del mundo, tiene sede en Reino Unido) y tercera del mundo: la primera es la Fundación Bill y Melinda Gates, con sede en Estados Unidos.
Poder afirmar que España tiene la tercera fundación más importante del mundo (Fundación Bancaria La Caixa)  es un gran logro, dado que el negocio bancario, asociado al éxito empresarial, da aquí lugar a multitud de iniciativas sociales que verdaderamente ayudan a las familias y a las empresas. Sin olvidar que el banco de La Caixa (CaixaBank) ha conseguido subirse al pódium de las entidades financieras nacionales (de todos es sabido los procesos de internacionalización que han llevado a cabo Banco Santander y BBVA, primero, y ahora, Banc Sabadell y Banco Popular), con activos de más de 340.000 millones de euros, 13,6 millones de clientes y una cuota de mercado en el ámbito retail del 27,4%.

La realidad es que Cataluña, que encabeza la recuperación industrial en España es una de las pocas comunidades autónomas que puede decir que tiene 100 empresas que facturan más de 400 millones de euros. Todas juntas facturan 159.000 millones y, visto desde un punto de vista macroeconómico, se entiende que Cataluña suponga casi un 20% del PIB nacional. Su empresa más grande, líder del sector energético y gran multinacional presente en docenas de países es Gas Natural Fenosa, con ventas de 25.000 millones de euros en 2013 y beneficios de 1.445 millones. Es un motivo de orgullo para la economía y el mundo empresarial españoles; también para el catalán, siempre industrioso, trabajador y emprendedor.

Cuando en Estados Unidos –primera economía del planeta- no se habla de otra cosa sino del “shale gas”, cuya multinacional de referencia es Cheniere, resulta que la compañía pionera en contratar con dicha empresa estadounidense es Gas Natural Fenosa: ya en 2011 firmó un contrato con ella por 18.000 millones de euros a 20 años; en 2014 ha firmado otro por 9.500 millones de euros, también a 20 años. Otras empresas del sector energético en España, como Endesa e Iberdrola, han seguido la estela de Gas Natural Fenosa, aunque en menor medida. No sólo una gran empresa española entra por la puerta grande en Estados Unidos, sino que lo hace a través del “negocio de moda”, ya que el “shale gas” y la forma de extraerlo, (“fracking”) han revolucionado el mercado energético mundial y ha resultado ser esencial para los norteamericanos, que, por vez primera, desde que lo enunció el presidente Nixon a primeros de los 70’, han conseguido “la independencia energética”. Estados Unidos ha pasado de importar gas a exportarlo. Y una empresa  española como Gas Natural Fenosa, es coprotagonista de ese éxito.

El turismo está siendo un motor claro de la recuperación, puesto que cada vez llegan más turistas extranjeros y gastan más en nuestro país. Los datos no paran de actualizarse, siempre para mejor: La llegada de turistas extranjeros logró su mejor cuatrimestre desde 2007 –enero a abril de 2014: entre enero y abril de este año, al país llegaron 15,3 millones de visitantes foráneos, el 9,2% más que en el primer cuatrimestre de 2013, lo que representa el mayor crecimiento para los primeros cuatro meses de un año desde que inició la crisis económica. El mes de mayo no ha hecho sino confirmar la tendencia, porque, hasta ese mes, España recibió 21 millones de turistas extranjeros, lo que supone un aumento del 8% con respecto al mismo periodo del año anterior, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Tan solo en mayo, más de 6 millones de turistas internacionales visitaron el país, con un aumento del 5% en relación al mismo mes de 2013. En los cinco primeros meses del año casi todos los principales países emisores contribuyeron a este crecimiento, especialmente Reino Unido y Francia con 300.000 turistas extranjeros adicionales y crecimientos del 6% y del 11%, respectivamente.


 Publicado previament el 10 de julio por El Confidencial Digital

miércoles, 9 de abril de 2014

Recuperación Económica: motivos para la esperanza

Hace meses que oímos hablar de recuperación económica, con abundancia de datos que, más adelante, repasaremos con brevedad. Sin embargo, son muchos los  que sostienen que, a pesar de las estadísticas de signo más positivo, la recuperación aún tardará en llegar a la llamada economía real, la de familias y empresas. Ambas cuestiones son ciertas: se ha iniciado la recuperación -la recesión ha llegado a su fin-, pero todavía habrá de pasar cierto tiempo hasta que las personas notemos los efectos positivos de manera tangible.

Hay dos cuestiones esenciales que vale la pena dejar claro desde el principio: primero, por qué está siendo lenta la recuperación; segundo, qué puede hacerse para acelerar la recuperación económica y que el crecimiento sea más sólido, de manera que se genere mucho empleo.

Para resolver ambas cuestiones, acudiré a lo que solía decir un gran maestro en economía y sociología: “la historia lo explica todo”. Las crisis económicas que tienen sus orígenes en problemas financieros tardan mucho más en resolverse. Este es el caso de la actual recuperación, y la tesis que sostienen los economistas Reinhart y Rogoff en su famoso estudio “This time is different” (Esta vez es diferente, Princeton, 2009), que ha inspirado las políticas económicas de la Casa Blanca: recordemos que Estados Unidos abandonó la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha crecido al 2,2% en PIB, de media, y creado 8,5 millones de puestos de trabajo. Estados Unidos es un buen ejemplo para España.

En su libro, Reinhart y Rogoff explican –tras un estudio hecho sobre 56 países en un período que abarca ocho siglos de historia económica- que las recuperaciones económicas fruto de crisis cuyo origen es financiero son, históricamente, muy lentas. La crisis que hemos vivido tuvo su origen en Estados Unidos entre 2007 y 2009 y sus raíces fueron financieras. En circunstancias normales, Norteamérica se habría recuperado muy rápidamente, pero el peso del sector financiero en ese país es muy fuerte: tan sólo los activos de los cinco grandes bancos de inversión, equivalen al 56% del Producto Interior Bruto nacional. Para los estándares americanos, su recuperación –de cinco años- ha sido lenta, aunque sostenida, y ahora, en los dos últimos trimestres de 2013, ha empezado a coger velocidad de crucero. En España, también ha habido que llevar a cabo una profunda reforma financiera (2009-2012) y, en los dos últimos trimestres del año pasado, la economía ha vuelto a crecer ligeramente.

Para saber cómo acelerar la recuperación es muy interesante leer la obra “Why nations fail” (Por qué fracasan las naciones, Crown Business, de Acemoglu y Robinson, 2012), que explica “los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”. Los autores, dos historiadores económicos de Harvard, también estudian economías de los cinco continentes a lo largo de la historia de la humanidad. Acaban concluyendo que las naciones más libres, con instituciones más inclusivas –lo opuesto a los monopolios-, la economía de libre empresa y libre mercado, y que más apuestan por las tecnologías de la información  y la innovación, son las que más prosperan a largo plazo: en ese sentido, los autores conceden a Estados Unidos un largo período de prosperidad, mientras que expresan que China tiene solo recorrido a corto plazo, a no ser que evolucione hacia un sistema político y económico más parecido al capitalismo y democracia de occidente.

Sobre el impacto de las tecnologías de la información en la economía y en la recuperación, diremos que –en lo que a España se refiere-, es menester un cambio esencial de nuestro modelo productivo, en el que la fabricación, la industria y la innovación tecnológicas tengan un enorme peso. En su discurso sobre el Estado de la Unión (29 de enero de 2014), el presidente Barack Obama explicó la apuesta de su administración por fortalecer la manufactura tecnológica y la innovación, como palancas del crecimiento económico que genera empleos, muy especialmente entre la clase media. Estados Unidos es la patria de Microsoft, Apple, Google, IBM, Facebook, Amazon, HP y tantos otros gigantes tecnológicos sin parangón. El tejido empresarial e industrial de España, hoy, no es como el norteamericano, pero ha de tender a parecerse, asemejarse, al estadounidense. Es hora de olvidarse de los tópicos del estilo de “que inventen ellos”. También podemos inventar nosotros. Para ello, hay que apoyar la innovación y el emprendimiento. Hay ejemplos positivos de ello en la economía española.

Casos de éxito españoles

En ese sentido, hemos conocido una iniciativa de Telefónica llamada “Open Future” (“Futuro Abierto”) para detectar más y mejor proyectos innovadores llevados a cabo por emprendedores a los que apoyar. Telefónica es una empresa eminentemente tecnológica y la que más invierte en innovación en España. Esta apuesta por apoyar a emprendedores que innovan, es una forma de generar riqueza directamente a la sociedad española y, dados los muy elevados volúmenes de inversión, es algo que solo pueden hacer grandes empresas como Telefónica que, además, lleven la innovación tecnológica en su ADN. En Estados Unidos, un puesto de trabajo nuevo generado en producción crea otros 4 de apoyo. Pero un nuevo puesto de trabajo de manufactura en tecnologías de la información hace que se creen otros dieciséis empleos de soporte: es lo que en economía se llama un multiplicador de puestos de trabajo. Por eso, iniciativas como la de Telefónica tienen un fuerte impacto positivo en la recuperación económica y en el bienestar social.

La sociedad española no es ajena a las tecnologías de la información. Según el informe “La Sociedad de la Información en España 2013”, elaborado por la Fundación Telefónica, destaca que en España existen 26 millones de móviles con internet, y que un 80% de los dispositivos que se venden son teléfonos inteligentes. La cifra supone la mitad del actual parque español de líneas móviles, que es de 52 millones, según la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia. Según este estudio, los españoles cada vez estamos más conectados a Internet: “Casi 19 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil unas 150 veces al día”, dice. Y son casi 24,8 millones de españoles los que acceden a Internet en la actualidad, 700.000 más que el año pasado. El 53,8% de la población entre 16 y 74 años accede a Internet a diario. Las famosas redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y muy especialmente, de los jóvenes (el 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años). El estudio resalta que la banda ancha móvil es uno de los motores del avance de la sociedad de la información, con 9,5 millones de nuevos usuarios en 2013.

El Estudio de la Fundación Telefónica rompe con los tópicos que hablan de una España retrasada tecnológicamente. La realidad es muy otra, porque las tecnologías de la información, cada vez más, forman parte de las vidas de las personas en su quehacer diario. Es necesario que esta realidad se traslade al mundo del trabajo y de la empresa. Los estudios nos dicen que nuestras pymes (el 99,88% del tejido empresarial español, según el INE) desean invertir en tecnologías de la información, para ser más productivas y competitivas -Estudio de la Radiografía de la Pyme de SAGE, 2013-. Lo que necesitan las pymes es financiación. 2014 podría ser el año en que se abra el crédito a las empresas, la tan necesaria financiación empresarial.

La reforma financiera se ha culminado con éxito, y hoy hay menos entidades en España que en 2009, pero las que existen, son mucho más fuertes. Los grandes bancos han presentado recientemente sus cuentas correspondientes a 2013 y, por lo general, han obtenido muy buenos números. Que los bancos sean rentables, que ganen dinero, es la condición previa necesaria para que el crédito a empresas y familias vuelva a fluir. Más aún, en un momento en que la sociedad pide a las grandes empresas que hagan una fuerte contribución social, el hecho de que los bancos ganen dinero hace posible esa aportación a la sociedad. Es el caso de La Caixa: CaixaBank ganó un 118,9% más en 2013, gracias a lo cual puede tener una plantilla de 32.000 empleados y una red de 5.730 oficinas, todo en España, lo que le permite atender personalmente a sus clientes, poniendo énfasis en alcanzar la excelencia en la calidad del servicio, y en la atención a las personas. Y, más aún, son beneficios que hacen posible que La Caixa dedique 500 millones a su Obra Social, de los que el 67% irá destinado a fines sociales y, el resto, a ciencia, medioambiente, cultura, educación e investigación.

Nuestra sociedad evoluciona hacia el mundo online y las grandes empresas están adelantándose a los tiempos, en España. El Corte Inglés se está convirtiendo en la primera compañía de gran distribución online de Europa, ofreciendo exitosamente miles de productos en muchas categorías, desde droguería a alimentación. Su plataforma de compraventa online no tiene nada que envidiar a la de los gigantes en Internet estadounidenses, como Amazon, y tampoco sus almacenes y centros de distribución de productos. En mis visitas a Estados Unidos siempre me había maravillado contemplar los inmensos almacenes de Amazon en el estado de Nevada. Los que tiene El Corte Inglés en Coslada para servir a sus millones de clientes que compran por Internet, no tienen nada que envidiar a los americanos.

La internacionalización y las exportaciones, se nos dice desde muchas fuentes de información, son dos de las vías de escape de la economía y las grandes empresas españolas. Quizá Sacyr tenga problemas con el Canal de Panamá, pero los medios de comunicación se han hecho eco de una potencial oferta de Abertis para comprar autopistas en Australia por un importe de 4.000 millones de euros. Abertis ya es, de hecho, la primera compañía del mundo en gestión de infraestructuras.

Si algo tienen en común Telefónica, CaixaBank (La Caixa), El Corte Inglés y Abertis es que son grandes empresas españolas, que triunfan, y que tienen un éxito que redunda en beneficio de la sociedad española, en línea con los parámetros de la incipiente recuperación económica: innovación, tecnologías de la información, financiación, contribución social, internacionalización.

Son motivos de esperanza para una economía que, en los dos últimos trimestres de 2013, volvió a crecer en positivo: el +0,1% y en +0,3%, en el tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente. No son el 4,1% y el 3,2% de la economía norteamericana, pero, por seguir estableciendo las analogías del principio sobre la evolución de ambas economías, podría decirse que España empieza a vivir ahora, los síntomas de recuperación que Estados Unidos experimentó en los inicios de la suya, en junio de 2009, cuando su PIB volvió a crecer.

2014 será el punto de inflexión positivo

Los datos disponibles apuntan a una mejora de las previsiones económicas para 2014, en España. El Gobierno, el Banco de España, el INE, Funcas, CEOE y muchos servicios de estudios nacionales e internacionales han mejorado sus expectativas sobre la economía española. El FMI prevé que España crecerá el +0,6%, el consenso de analistas sitúa el crecimiento en el 0,9% y el Gobierno lo eleva al 1% del PIB. Previsiblemente, en 2013 se cumplirá el objetivo de déficit público (6,5%), lo que haría más factible y creíble volver a conseguirlo en 2014.

Los empresarios empiezan a ver el panorama económico con ojos ligeramente más positivos. En enero, mejoró la confianza empresarial: El Indicador de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA), cuya publicación corresponde al Instituto Nacional de Estadística (INE), subió un 0,8% en el primer trimestre de este año respecto al trimestre anterior, con lo que registró así su cuarto aumento trimestral consecutivo. Esa mejora relativa de la confianza empresarial en el primer trimestre de 2014, se debe a la mejora de las expectativas y, sobre todo, a una mejor percepción de los empresarios sobre el último trimestre de 2013. 
Concretamente, en el primer trimestre de este año, el balance de expectativas (diferencia entre las opiniones de los empresarios optimistas y los pesimistas) mejoró una décima, hasta situarse en -28,7 puntos.

La economía arroja ya algunos datos positivos, como que la producción de coches ha crecido un 9,3%, hasta 2,1 millones de vehículos, y el turismo vivió en 2013 un año récord al recibir  60,6 millones de turistas extranjeros. Si ahora es menester lograr un equilibrio con la demanda interna, los datos de la patronal del turismo son alentadores, puesto que estima que el turismo nacional remontará en 2014: en el primer trimestre, el 30% de los viajeros españoles ya ha hecho reservas turísticas (medio de transporte, alojamiento, etc) para este año.

Las exportaciones viven un buen momento. Según el INE, el 50% de los exportadores prevé que venderá más este año; teniendo en cuenta que las exportaciones ya han aumentado un 5,4% y, como consecuencia, se ha reducido el déficit comercial en un 50%. El mercado de la vivienda tiende, por fin, a estabilizarse: según Tinsa, 400.000 viviendas serían absorbidas por el mercado en los próximos 4 años, conforme aumente el crecimiento económico y se vaya reduciendo la tasa de paro. Fitch, la agencia de calificación de riesgos norteamericana, estima que los precios de la vivienda seguirán bajando en 2014 para estabilizarse en 2015.

Durante la mayor parte de 2013, se produjo una aceleración de la producción industrial y la inversión extranjera podría alcanzar 40.000 millones en 2014. Hoy, hay 12.000 empresas extranjeras que emplean en España a 1,2 millones de personas. Los precios están bajo control, puesto que la inflación cerró 2013 en el 0,3%, la tasa más baja desde 1961. Y, según el Banco de España, como fruto de la reducción de deuda, ha aumentado el índice de riqueza económico-financiera de las familias españolas, subiendo un 20% (dato de septiembre de 2013), alcanzando niveles previos a los de la crisis.

Queda mucho camino por recorrer, especialmente en el ámbito de la reducción de los elevadísimos niveles de desempleo. Pero, al menos, la economía española empieza a remontar. Y, eso se nota en el exterior: según Financial Times, “La economía española empieza a emerger de la oscuridad”. Y, en uno de sus últimos informes, el banco de inversión norteamericano Morgan Stanley afirmaba que, entre inversores institucionales, "hay miedo de perder la oportunidad de invertir en España". Como dijo su colega JP Morgan, “Spain is back”.

Publicado previamente el 7 de febrero de 2014 en El Confidencial Digital