Mostrando entradas con la etiqueta Economía predictiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Economía predictiva. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de abril de 2014

En 2016, pleno empleo en Estados Unidos

Con el actual ritmo de generación de puestos de trabajo, la economía norteamericana alcanzará el deseado objetivo del pleno empleo en 2016. Para ello, la tasa de desempleo deberá ser del 5%, que es la medida estándar que utilizan los economistas. A finales del año que viene -2014- la tasa de paro será del 6,4%, bajando al 5,7% cuando termine 2015. Confiamos mucho en las predicciones de ADVICE Strategic Consultants, que se han demostrado acertadas en los últimos cinco años.

La actual tasa de paro en Estados Unidos es del 7%, la más baja en cinco años. En octubre de 2009, siendo Obama ya presidente, era del 10%. La generación de empleo en los últimos doce meses ha sido notable: una media mensual de 195.000 nuevos puestos de trabajo. En el último cuatrimestre, hubo 200.000  nuevos empleos mensuales en tres de los cuatro meses: noviembre, último mes medido, "produjo" 203.000 nuevos empleos. Todos estos datos son positivos en sí mismos. Y van en la dirección de conseguir los objetivos que se ha propuesto la Reserva Federal de reducir el desempleo al 6,5%, antes de acabar con la compra de bonos (85.000 millones de dólares todos los meses, entre deuda pública e hipotecaria). Los tipos de interés a corto plazo seguirán cercanos al 0% y, la inflación, muy por debajo del 2% (hoy, en el 0,7%).

Pero, hay que vivir en Norteamérica para, metiéndose en la piel de los estadounidenses, comprender por qué, desde el partido demócrata y del republicano y, sobre todo, desde la perspectiva de la ciudadanía, estas mejoras en el mercado de trabajo son claramente insuficientes. Para los americanos, todo lo que no sea pleno empleo es sinónimo de fracaso. Por eso añoran épocas doradas en que sí hubo pleno empleo, como sucedió con Kennedy o, más recientemente, con Bill Clinton.

Además, persisten desequilibrios importantes en el mercado de trabajo norteamericano. La tasa de paro entre los que no tienen estudios es del 10,8%. Entre los afro americanos, el desempleo es del 12,5%, el doble que entre los blancos. Los hispanos viven una situación francamente mejor, motivo por el que los dos grandes partidos estarán dispuestos a llegar a un acuerdo sobre la reforma de la inmigración, dado que hay 11 millones de latinos trabajando en situación ilegal que, de ser "naturalizados", pagarían impuestos y seguridad social, generando ingresos vitales en momentos delicados de reducción del déficit público.

Aunque Estados Unidos tiene una gran capacidad para endeudarse -la historia nos dice que las recuperaciones económicas posteriores a las recesiones, absorben los déficits generados y que la mayor actividad económica produce más ingresos, vía más recaudación de impuestos-, la necesaria reducción del déficit público a largo plazo (una década) ha hecho posible que republicanos y demócratas alcancen un acuerdo sobre el presupuesto de 2014, el primero que se produce en condiciones normales desde agosto de 2011.

Hay que tener en cuenta que 2014 es año electoral, porque se renovarán parcialmente las cámaras de Senado y Cámara de Representantes en noviembre de ese año. Congresistas y Senadores tienen un índice de aprobación del 10%, versus el 42% del presidente Obama. "Nadie" quiere enfrentarse al electorado, si puede ser acusado por el contrincante político de ser el causante de otro cierre del gobierno, por ejemplo, como sucedió en la primera quincena de octubre de este año.

Y, los efectos del llamado "Sequester" en la economía, han sido devastadores: han restado, como ya anticipamos en Cinco Días hace un año, exactamente, un 1,5% de crecimiento anualizado. Aún así, los datos de crecimiento económico del tercer trimestre han sido buenos: el 3,6% en PIB, versus el 2,8% inicialmente estimado. Aunque muchas empresas se han quitado de encima inventario, adelantando ventas que podrían restar crecimiento al cuarto trimestre, hay que tener en cuenta que, éste, coincide con la campaña de Navidad, cuando el consumo es más elevado y que, esto, podría dar sorpresas positivas.

En el tercer trimestre del año, los beneficios de las empresas, después de impuestos, aumentaron el 5,8%, lo que podría presuponer que los empresarios están más dispuestos a contratar e invertir más. Los salarios aumentaron el 2%. El gasto público se incrementó el 1,7% y el consumo doméstico subió el 1,4%.

En Estados Unidos, por mucho que se mejore, siempre habrá motivos para querer que las cosas vayan mejor. Está en su ADN. Por eso, no tiene sentido presuponer o prejuzgar (=ideas preconcebidas o prejuicios) lo que vaya a hacer la FED en sus reuniones del 17 y 18 de diciembre. Los norteamericanos siempre querrán "más y mejor", por lo que la FED mantendrá su política de estímulos hasta conseguir su objetivo. Esto beneficiará al candidato demócrata a las elecciones presidenciales de 2016. La presidencia de Obama, está ya encauzada: su legado será haber puesto la economía en orden tras la dura recesión de 2007-2009. Los réditos los recogerá su sucesor, en forma de ganancia electoral. Podría bien ser Hillary Clinton, si se lanza de nuevo a la carrera electoral, cuando llegue el momento.

Publicado previamente en el Blog de Cinco Días EE.UU y mercados emergentes el 16 de diciembre del 2013

Recuperación Económica: motivos para la esperanza

Hace meses que oímos hablar de recuperación económica, con abundancia de datos que, más adelante, repasaremos con brevedad. Sin embargo, son muchos los  que sostienen que, a pesar de las estadísticas de signo más positivo, la recuperación aún tardará en llegar a la llamada economía real, la de familias y empresas. Ambas cuestiones son ciertas: se ha iniciado la recuperación -la recesión ha llegado a su fin-, pero todavía habrá de pasar cierto tiempo hasta que las personas notemos los efectos positivos de manera tangible.

Hay dos cuestiones esenciales que vale la pena dejar claro desde el principio: primero, por qué está siendo lenta la recuperación; segundo, qué puede hacerse para acelerar la recuperación económica y que el crecimiento sea más sólido, de manera que se genere mucho empleo.

Para resolver ambas cuestiones, acudiré a lo que solía decir un gran maestro en economía y sociología: “la historia lo explica todo”. Las crisis económicas que tienen sus orígenes en problemas financieros tardan mucho más en resolverse. Este es el caso de la actual recuperación, y la tesis que sostienen los economistas Reinhart y Rogoff en su famoso estudio “This time is different” (Esta vez es diferente, Princeton, 2009), que ha inspirado las políticas económicas de la Casa Blanca: recordemos que Estados Unidos abandonó la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha crecido al 2,2% en PIB, de media, y creado 8,5 millones de puestos de trabajo. Estados Unidos es un buen ejemplo para España.

En su libro, Reinhart y Rogoff explican –tras un estudio hecho sobre 56 países en un período que abarca ocho siglos de historia económica- que las recuperaciones económicas fruto de crisis cuyo origen es financiero son, históricamente, muy lentas. La crisis que hemos vivido tuvo su origen en Estados Unidos entre 2007 y 2009 y sus raíces fueron financieras. En circunstancias normales, Norteamérica se habría recuperado muy rápidamente, pero el peso del sector financiero en ese país es muy fuerte: tan sólo los activos de los cinco grandes bancos de inversión, equivalen al 56% del Producto Interior Bruto nacional. Para los estándares americanos, su recuperación –de cinco años- ha sido lenta, aunque sostenida, y ahora, en los dos últimos trimestres de 2013, ha empezado a coger velocidad de crucero. En España, también ha habido que llevar a cabo una profunda reforma financiera (2009-2012) y, en los dos últimos trimestres del año pasado, la economía ha vuelto a crecer ligeramente.

Para saber cómo acelerar la recuperación es muy interesante leer la obra “Why nations fail” (Por qué fracasan las naciones, Crown Business, de Acemoglu y Robinson, 2012), que explica “los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”. Los autores, dos historiadores económicos de Harvard, también estudian economías de los cinco continentes a lo largo de la historia de la humanidad. Acaban concluyendo que las naciones más libres, con instituciones más inclusivas –lo opuesto a los monopolios-, la economía de libre empresa y libre mercado, y que más apuestan por las tecnologías de la información  y la innovación, son las que más prosperan a largo plazo: en ese sentido, los autores conceden a Estados Unidos un largo período de prosperidad, mientras que expresan que China tiene solo recorrido a corto plazo, a no ser que evolucione hacia un sistema político y económico más parecido al capitalismo y democracia de occidente.

Sobre el impacto de las tecnologías de la información en la economía y en la recuperación, diremos que –en lo que a España se refiere-, es menester un cambio esencial de nuestro modelo productivo, en el que la fabricación, la industria y la innovación tecnológicas tengan un enorme peso. En su discurso sobre el Estado de la Unión (29 de enero de 2014), el presidente Barack Obama explicó la apuesta de su administración por fortalecer la manufactura tecnológica y la innovación, como palancas del crecimiento económico que genera empleos, muy especialmente entre la clase media. Estados Unidos es la patria de Microsoft, Apple, Google, IBM, Facebook, Amazon, HP y tantos otros gigantes tecnológicos sin parangón. El tejido empresarial e industrial de España, hoy, no es como el norteamericano, pero ha de tender a parecerse, asemejarse, al estadounidense. Es hora de olvidarse de los tópicos del estilo de “que inventen ellos”. También podemos inventar nosotros. Para ello, hay que apoyar la innovación y el emprendimiento. Hay ejemplos positivos de ello en la economía española.

Casos de éxito españoles

En ese sentido, hemos conocido una iniciativa de Telefónica llamada “Open Future” (“Futuro Abierto”) para detectar más y mejor proyectos innovadores llevados a cabo por emprendedores a los que apoyar. Telefónica es una empresa eminentemente tecnológica y la que más invierte en innovación en España. Esta apuesta por apoyar a emprendedores que innovan, es una forma de generar riqueza directamente a la sociedad española y, dados los muy elevados volúmenes de inversión, es algo que solo pueden hacer grandes empresas como Telefónica que, además, lleven la innovación tecnológica en su ADN. En Estados Unidos, un puesto de trabajo nuevo generado en producción crea otros 4 de apoyo. Pero un nuevo puesto de trabajo de manufactura en tecnologías de la información hace que se creen otros dieciséis empleos de soporte: es lo que en economía se llama un multiplicador de puestos de trabajo. Por eso, iniciativas como la de Telefónica tienen un fuerte impacto positivo en la recuperación económica y en el bienestar social.

La sociedad española no es ajena a las tecnologías de la información. Según el informe “La Sociedad de la Información en España 2013”, elaborado por la Fundación Telefónica, destaca que en España existen 26 millones de móviles con internet, y que un 80% de los dispositivos que se venden son teléfonos inteligentes. La cifra supone la mitad del actual parque español de líneas móviles, que es de 52 millones, según la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia. Según este estudio, los españoles cada vez estamos más conectados a Internet: “Casi 19 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil unas 150 veces al día”, dice. Y son casi 24,8 millones de españoles los que acceden a Internet en la actualidad, 700.000 más que el año pasado. El 53,8% de la población entre 16 y 74 años accede a Internet a diario. Las famosas redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y muy especialmente, de los jóvenes (el 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años). El estudio resalta que la banda ancha móvil es uno de los motores del avance de la sociedad de la información, con 9,5 millones de nuevos usuarios en 2013.

El Estudio de la Fundación Telefónica rompe con los tópicos que hablan de una España retrasada tecnológicamente. La realidad es muy otra, porque las tecnologías de la información, cada vez más, forman parte de las vidas de las personas en su quehacer diario. Es necesario que esta realidad se traslade al mundo del trabajo y de la empresa. Los estudios nos dicen que nuestras pymes (el 99,88% del tejido empresarial español, según el INE) desean invertir en tecnologías de la información, para ser más productivas y competitivas -Estudio de la Radiografía de la Pyme de SAGE, 2013-. Lo que necesitan las pymes es financiación. 2014 podría ser el año en que se abra el crédito a las empresas, la tan necesaria financiación empresarial.

La reforma financiera se ha culminado con éxito, y hoy hay menos entidades en España que en 2009, pero las que existen, son mucho más fuertes. Los grandes bancos han presentado recientemente sus cuentas correspondientes a 2013 y, por lo general, han obtenido muy buenos números. Que los bancos sean rentables, que ganen dinero, es la condición previa necesaria para que el crédito a empresas y familias vuelva a fluir. Más aún, en un momento en que la sociedad pide a las grandes empresas que hagan una fuerte contribución social, el hecho de que los bancos ganen dinero hace posible esa aportación a la sociedad. Es el caso de La Caixa: CaixaBank ganó un 118,9% más en 2013, gracias a lo cual puede tener una plantilla de 32.000 empleados y una red de 5.730 oficinas, todo en España, lo que le permite atender personalmente a sus clientes, poniendo énfasis en alcanzar la excelencia en la calidad del servicio, y en la atención a las personas. Y, más aún, son beneficios que hacen posible que La Caixa dedique 500 millones a su Obra Social, de los que el 67% irá destinado a fines sociales y, el resto, a ciencia, medioambiente, cultura, educación e investigación.

Nuestra sociedad evoluciona hacia el mundo online y las grandes empresas están adelantándose a los tiempos, en España. El Corte Inglés se está convirtiendo en la primera compañía de gran distribución online de Europa, ofreciendo exitosamente miles de productos en muchas categorías, desde droguería a alimentación. Su plataforma de compraventa online no tiene nada que envidiar a la de los gigantes en Internet estadounidenses, como Amazon, y tampoco sus almacenes y centros de distribución de productos. En mis visitas a Estados Unidos siempre me había maravillado contemplar los inmensos almacenes de Amazon en el estado de Nevada. Los que tiene El Corte Inglés en Coslada para servir a sus millones de clientes que compran por Internet, no tienen nada que envidiar a los americanos.

La internacionalización y las exportaciones, se nos dice desde muchas fuentes de información, son dos de las vías de escape de la economía y las grandes empresas españolas. Quizá Sacyr tenga problemas con el Canal de Panamá, pero los medios de comunicación se han hecho eco de una potencial oferta de Abertis para comprar autopistas en Australia por un importe de 4.000 millones de euros. Abertis ya es, de hecho, la primera compañía del mundo en gestión de infraestructuras.

Si algo tienen en común Telefónica, CaixaBank (La Caixa), El Corte Inglés y Abertis es que son grandes empresas españolas, que triunfan, y que tienen un éxito que redunda en beneficio de la sociedad española, en línea con los parámetros de la incipiente recuperación económica: innovación, tecnologías de la información, financiación, contribución social, internacionalización.

Son motivos de esperanza para una economía que, en los dos últimos trimestres de 2013, volvió a crecer en positivo: el +0,1% y en +0,3%, en el tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente. No son el 4,1% y el 3,2% de la economía norteamericana, pero, por seguir estableciendo las analogías del principio sobre la evolución de ambas economías, podría decirse que España empieza a vivir ahora, los síntomas de recuperación que Estados Unidos experimentó en los inicios de la suya, en junio de 2009, cuando su PIB volvió a crecer.

2014 será el punto de inflexión positivo

Los datos disponibles apuntan a una mejora de las previsiones económicas para 2014, en España. El Gobierno, el Banco de España, el INE, Funcas, CEOE y muchos servicios de estudios nacionales e internacionales han mejorado sus expectativas sobre la economía española. El FMI prevé que España crecerá el +0,6%, el consenso de analistas sitúa el crecimiento en el 0,9% y el Gobierno lo eleva al 1% del PIB. Previsiblemente, en 2013 se cumplirá el objetivo de déficit público (6,5%), lo que haría más factible y creíble volver a conseguirlo en 2014.

Los empresarios empiezan a ver el panorama económico con ojos ligeramente más positivos. En enero, mejoró la confianza empresarial: El Indicador de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA), cuya publicación corresponde al Instituto Nacional de Estadística (INE), subió un 0,8% en el primer trimestre de este año respecto al trimestre anterior, con lo que registró así su cuarto aumento trimestral consecutivo. Esa mejora relativa de la confianza empresarial en el primer trimestre de 2014, se debe a la mejora de las expectativas y, sobre todo, a una mejor percepción de los empresarios sobre el último trimestre de 2013. 
Concretamente, en el primer trimestre de este año, el balance de expectativas (diferencia entre las opiniones de los empresarios optimistas y los pesimistas) mejoró una décima, hasta situarse en -28,7 puntos.

La economía arroja ya algunos datos positivos, como que la producción de coches ha crecido un 9,3%, hasta 2,1 millones de vehículos, y el turismo vivió en 2013 un año récord al recibir  60,6 millones de turistas extranjeros. Si ahora es menester lograr un equilibrio con la demanda interna, los datos de la patronal del turismo son alentadores, puesto que estima que el turismo nacional remontará en 2014: en el primer trimestre, el 30% de los viajeros españoles ya ha hecho reservas turísticas (medio de transporte, alojamiento, etc) para este año.

Las exportaciones viven un buen momento. Según el INE, el 50% de los exportadores prevé que venderá más este año; teniendo en cuenta que las exportaciones ya han aumentado un 5,4% y, como consecuencia, se ha reducido el déficit comercial en un 50%. El mercado de la vivienda tiende, por fin, a estabilizarse: según Tinsa, 400.000 viviendas serían absorbidas por el mercado en los próximos 4 años, conforme aumente el crecimiento económico y se vaya reduciendo la tasa de paro. Fitch, la agencia de calificación de riesgos norteamericana, estima que los precios de la vivienda seguirán bajando en 2014 para estabilizarse en 2015.

Durante la mayor parte de 2013, se produjo una aceleración de la producción industrial y la inversión extranjera podría alcanzar 40.000 millones en 2014. Hoy, hay 12.000 empresas extranjeras que emplean en España a 1,2 millones de personas. Los precios están bajo control, puesto que la inflación cerró 2013 en el 0,3%, la tasa más baja desde 1961. Y, según el Banco de España, como fruto de la reducción de deuda, ha aumentado el índice de riqueza económico-financiera de las familias españolas, subiendo un 20% (dato de septiembre de 2013), alcanzando niveles previos a los de la crisis.

Queda mucho camino por recorrer, especialmente en el ámbito de la reducción de los elevadísimos niveles de desempleo. Pero, al menos, la economía española empieza a remontar. Y, eso se nota en el exterior: según Financial Times, “La economía española empieza a emerger de la oscuridad”. Y, en uno de sus últimos informes, el banco de inversión norteamericano Morgan Stanley afirmaba que, entre inversores institucionales, "hay miedo de perder la oportunidad de invertir en España". Como dijo su colega JP Morgan, “Spain is back”.

Publicado previamente el 7 de febrero de 2014 en El Confidencial Digital

martes, 19 de noviembre de 2013

De la recuperación técnica a la real

España salió técnicamente de la recesión en el tercer trimestre del año, creciendo su PIB el 0,1%. Banco de España, INE, OCDE y servicios de estudios económicos nacionales e internacionales certifican que la economía española, aun decreciendo el -1,3% en 2013, está a punto de tocar fondo y de alcanzar un punto de inflexión, a partir del cual volver a crecer. Nuestro foco es la economía predictiva, anticipar qué va a suceder, e identificar tendencias futuras.

Diversas fuentes de información, desde el FMI a la Comisión Europea, prevén que, aunque España vuelva al crecimiento en 2014 –escenarios que varían desde el +0,2% del FMI al +0,8% de Funcas), las proyecciones a medio y largo plazo ofrecen un panorama con claroscuros: resumiendo, según esas previsiones, España tendría por delante cinco años de crecimiento que rondaría el 1% en PIB medio anual, con tasas de desempleo del 25% y una deuda pública que excedería el 100% del PIB. Además, hay que tener en cuenta matices de diversa naturaleza: desde las prudentes advertencias del ministro de Economía sobre que la recuperación debe todavía asentarse, al optimismo de la ministra de Empleo, quien sostiene que la economía española podría crear empleo, creciendo al 1%. Para CEOE, solo habrá recuperación cuando se genere empleo. Líderes empresariales con prestigio y autoritas, como César Alierta -Telefónica- e Isidre Fainé – La Caixa- afirman, con datos, que la recesión ha quedado atrás, aunque la recuperación no será para tirar cohetes. Son moderadamente optimistas y, al mismo tiempo, prudentes. Sabia actitud.

Nuestras grandes empresas son vanguardia, y un indicador de lo que está por venir. Si las exportaciones están empujando nuestra economía, estas compañías son ejemplo de internacionalización exitosa. Y, si sus resultados son mejores, al igual que su evolución en Bolsa –con una revalorización del IBEX 35 del 22%, en 2013-, todo hace prever que su ejemplo se extenderá a las pymes y la economía, en general; cuanto antes, mejor.

Las grandes empresas ya crean trabajo. En octubre, según la Seguridad Social, el empleo en las grandes empresas creció el +0,23% intermensual, con 11.300 trabajadores más. Algo similar sucede con la creación de empresas. La tasa de variación intermensual de grandes empresas inscritas en la Seguridad Social creció en octubre el +1,16%. Como destacaba, primero César Alierta, después Isidre Fainé y, más tarde, Ignacio Galán (Iberdrola), nadie duda ya que la economía española es “hoy, más productiva y competitiva que nunca”. La reducción de costes laborales (2008-2012) ha hecho que muchas compañías sean más productivas, y que hayan repercutido esa rebaja de costes en el precio final de sus productos, pudiendo venderlos de manera más competitiva en los mercados internacionales. Casi 140.000 empresas españolas exportan, lo cual es un record. Las exportaciones aportan positivamente al PIB y, por vez primera, el consumo interno está en positivo.

En cualquier caso, hacen falta más factores, para consolidar la recuperación, como el impulso de la demanda interna, tanto consumo de las familias como de la inversión, en empresas y en las Administraciones Públicas: en este último ámbito, además de su necesaria reforma, es menester exista inversión pública productiva, como sucede en Estados Unidos y Japón, que crecen al 2,8% y el 4,1%, respectivamente.
De entre los muchos parámetros que aún necesita España para crecer, dos son absolutamente imprescindibles. Por un lado, como ha destacado César Alierta, que las tecnologías de la información tengan más peso en el PIB y en la vida de las empresas. Por otro, que las pymes y la población general noten la recuperación, como ha puesto de manifiesto Isidre Fainé. Sus testimonios son muy útiles, porque ellos generan confianza y la sociedad española y los inversores les otorgan credibilidad, dentro y fuera de España.

Las pymes, -suponen el 99,88% del tejido empresarial y el 62,9% del empleo-, todavía no están experimentando las consecuencias positivas de la recuperación. En octubre, según Empleo, la tasa de variación intermensual de pymes inscritas en la Seguridad Social fue negativa (-0,20%): en el caso de las grandes empresas, por contraste, fue positiva. Algo similar sucede con el empleo: en octubre, las pymes destruyeron empleo (-0,44%, tasa variación intermensual), con 30.700 trabajadores menos. En cambio, las grandes empresas crearon empleo neto.

Existe una disociación entre los datos macroeconómicos de muchas fuentes de información, que empiezan a estar en positivo, así como el desenvolvimiento de las grandes empresas, que también es bueno, versus la realidad de las pymes y la de la propia ciudadanía, entendiendo por tal, a los casi 47 millones de personas que residimos en España.

Según datos del CIS de octubre, el 88,4% de los españoles consideran que la situación económica actual es mala. El 52,6% afirman que es “muy mala”. También, más del 80% de los españoles, piensan que la situación económica actual es peor que la de hace doce meses. El paro, con diferencia, sigue siendo la primera preocupación de los españoles (77,4%), seguida por los problemas de índole económica (32,7%). Cara al futuro, el 80% son pesimistas sobre la evolución de la economía el próximo año. Un dato: el 19% de los que hoy tienen trabajo, creen “bastante probable o muy probable”, que les despidan a lo largo de los próximos doce meses. No parece que, al menos en lo que a la economía se refiere, la población española viva un momento precisamente optimista. Tengamos en cuenta de dónde venimos: de seis años de crisis y de un nivel de paro con casi seis millones de desempleados.

Ya dijimos en estas páginas, a propósito de los Presupuestos Generales del Estado para 2014, que echábamos en falta modelos productivos para el crecimiento, como sí vemos en Estados Unidos, Japón o Israel. Ahora afirmamos que, en línea con las declaraciones de los más saben, como Alierta o Fainé, es menester acabar con la realidad dual de la recuperación económica a dos niveles, y que, de los números en positivo, se pase a un crecimiento económico sólido y sostenido, en que pymes y población sientan los efectos positivos, tangibles de la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 17 de noviembre de 2013

martes, 17 de septiembre de 2013

Economía: entender el presente y anticipar el futuro

Debido a la crisis, el interés por la economía es hoy esencial, para una gran mayoría de españoles. Siendo el paro y la situación económica del país, las principales preocupaciones de la opinión pública, parece lógico que se derive un fuerte deseo de saber qué sucede con la economía. Qué está pasando hoy y –si es posible-, anticipar qué va a suceder en el futuro. En este contexto, cobran una gran importancia las fuentes de información económica, y los medios de comunicación especializados en economía y empresa.

Hasta hace relativamente poco tiempo, la economía tenía mínimo interés para la gente, y era un terreno casi exclusivamente acotado para los expertos. Así fue durante los años de bonanza económica en España. Las cosas han cambiado radicalmente con la crisis, por dos motivos: primero, porque la crisis ya dura demasiados años: empezó en 2007 y, en el segundo trimestre de 2013, el Banco de España dice que el Producto Interior Bruto (PIB) ha decrecido el -0,1%. En el primer trimestre del año, cuando se supo por la Encuesta de Población Activa (EPA) que la tasa de paro era del 27,16%, el PIB decreció el -0,5%. En otras palabras: casi seis años después de que empezara la crisis, España continúa en recesión.

Despejar el futuro, reduciendo incertidumbre

El segundo motivo por el que las personas de la calle nos interesamos por la economía, es la búsqueda de certidumbre. El consumo de las familias, y la inversión de las empresas, suelen depender de si el horizonte económico está despejado, o si, por el contrario, se ven nubarrones en el horizonte. En los años de crisis, ambas variables de la demanda interna han sido negativas y, tan solo más recientemente, la exportación ha dado alegrías, con su aportación positiva al PIB nacional, tanto en 2012, como en el primer semestre de 2013.

Para gastar e invertir, personas y empresas necesitan saber qué va a pasar en el futuro. Nosotros creemos firmemente en la economía predictiva. Tanto es así que, hace ya años, en este mismo medio de comunicación (El Confidencial Digital) anticipamos la evolución del PIB y del empleo. Entonces recibimos críticas de lectores, que pusieron en solfa nuestras predicciones: no aportaron datos, sino valoraciones subjetivas ideológicas. Sin embargo, en 2010, 2011 y 2012 acertamos en nuestras predicciones, tanto de evolución de la economía como de la tasa de desempleo.

Simplificar las fuentes de información: datos e interpretación

Junto a la anticipación de tendencias, nos proponemos poner orden en el caos informativo existente en la actualidad, en torno a la economía, derivado de lo que denominamos la fragmentación –exasperante-, de las fuentes de información económica. Ya no existe una única fuente de información sobre la economía: se multiplican los servicios de estudios económicos –nosotros estudiamos los análisis de 25 de ellos, los más relevantes-, que, a veces, dicen cosas aparentemente contradictorias. También hay muchos medios de comunicación que hablan de economía, donde los datos son expuestos e interpretados de manera dispar en función de criterios que no siempre son técnicos, sino ideológicos.  Tenemos prensa, radio, televisión, internet…; y, en Internet, hay infinidad de fuentes de información económica.

Nosotros echamos en falta un “repositorio” de toda la información económica existente.  Un lugar donde se recoja toda la información relevante, los datos, que no las opiniones, aunque sí su significado, tanto para los individuos y familias, como para las empresas.  Significado, en este contexto, significa interpretación; por ejemplo, el dar respuesta a por qué las previsiones económicas de todos los servicios de estudios, públicos y privados, nacionales e internacionales, no han cambiado sustancialmente durante 2013 –el Gobierno, el 26 de abril empeoró sus previsiones para este año, cuando anunció su segundo “paquete” de reformas-, pero hoy se nos dice, desde muchas instancias, que la recesión está terminando y que empieza la recuperación. Para muchos, si los datos (negativos) no han variado, es difícilmente comprensible que, de un día para otro, hayamos de creer que las cosas van a ir a mejor. Y, de vez en cuando, aparecen fuentes de información internacional, como la OCDE y el FMI, que empeoran las previsiones económicas para nuestro país. Estas aparentes contradicciones generan incertidumbre y ansiedad en la ciudadanía: ¿Quién tiene razón?

Preguntas que responder, y dudas que resolver

Hay países de nuestro entorno, como Alemania y Francia, Estados Unidos y Japón, entre otros, que tienen una trayectoria económica más positiva que la española: la nuestra, se asemeja más a la de los llamados “países periféricos”, como Portugal e Italia, que son quienes peor lo están pasando. ¿Por qué esto es así? Hasta hace muy poco, el crecimiento de la economía mundial, dependía de las llamadas “economías emergentes”, como Brasil, Rusia, China e India, entre otros. Muy recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento económico mundial para 2013 y 2014, y aduce que la causa es la desaceleración en el crecimiento de esos países: ¿por qué?
Estados Unidos y Japón han apostado por políticas de estímulo de la demanda, y les está yendo bien. Alemania defiende la austeridad y, en cambio, Europa vive en recesión. ¿Por qué estas diferencias? Parece que existen distintas alternativas de política económica y que unas naciones han elegido unas –y descartado otras-, generando en unos casos crecimiento y, en otros, lo contrario: ¿Por qué?

Los modelos productivos varían de unos países a otros, con distintos resultados, bien de signo positivo, bien de signo negativo: los países más fuertes económicamente han apostado por la Industria, las Tecnologías de la Información y, también, la Construcción e Infraestructuras. En cambio, los países que peor lo están pasando, tienen un modelo productivo muy dependiente de los Servicios: sin ir más lejos, en España, “el 78,8% de las empresas españolas ejercen su actividad en el sector Servicios” afirma el Ministerio de Industria, Energía y Comercio de España, con datos del INE, en su Documento “Retrato de las PYME 2013”. ¿Por qué estas diferencias con distintos resultados, entre naciones que apuestan por unos u otros sectores productivos?

La lista de preguntas sería, casi, interminable. Baste decir que, en las siguientes tribunas pretendemos poner orden en el caos de fuentes de información económica existente, dar respuesta a tantas preguntas como sea posible, y anticipar lo que va a suceder en el futuro, para que empresas e individuos puedan tomar decisiones de inversión y compra, basándose en fundamentos sólidos.

Publicado previamente en el Confidencial Digital el 24 de julio de 2013