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martes, 15 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (III). Las Telecomunicaciones empujan el crecimiento económico

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación a todos los hogares.

Las Telecomunicaciones –que aportan un 0,3% al crecimiento de manera acumulada durante períodos de diez años mediante la inversión en fibra óptica: el Gobierno entiende que las compañías del sector habrán de invertir en España en torno a 25.000 millones de euros hasta 2020 para hacer realidad ese crecimiento- están jugando un papel esencial en el impulso de la recuperación.

La principal empresa del sector, Telefónica, quiere llevar redes de nueva generación tanto en fibra óptica como en 4G (fijo y móvil) a todos los hogares de España. De hecho, en mayo, Telefónica alcanzó la cifra de 800.000 clientes de fibra óptica (FTTH). Tan solo en ese mes consiguió más de 100.000 clientes y está en disposición de batir un record trimestral. Telefónica ya ha alcanzado 6,1 millones de unidades inmobiliarias con su red de fibra óptica y su objetivo es llegar a 10 millones a final de año. Con la compra de E-Plus, Telefónica aumentará sus ingresos un 5% y sumará 25,5 millones de clientes en telefonía móvil, convirtiéndose en líder del sector en Europa. Estos logros no son solo buenos para esta gran empresa, sino que afectan al crecimiento económico de todo el país y al bienestar de los ciudadanos.

El valor macroeconómico de estos datos, por tanto, es su aportación al PIB, por parte de una gran empresa española como es Telefónica. Dadas las condiciones antes explicadas, el PIB se incrementaría un 0,3% (Gobierno de España, OCDE, World Economic Forum). Y, al líder, siguen el resto de compañías de telecomunicaciones (Vodafone, Orange, etc), en plena transformación del sector hacia una mayor integración, como ya sucedió en EEUU (“The Endless crisis” y “The making of global capitalism” son dos obras que lo explican muy bien).

Lo que diferencia la economía española –desarrollada- de las emergentes, es la fuerte penetración de las tecnologías de la información en la vida de las personas y las empresas. En sus dos estudios de 2014 (uno, sobre Competitividad Global, el otro sobre Implantación de las TIC en 148 países), The World Economic Forum sitúa a España en una posición privilegiada en cuanto a “innovación” y “preparación tecnológicas”. Y este hecho no sucede por generación espontánea. Es gracias a grandes empresas como Telefónica las que lo hacen posible: Telefónica es una de las mayores compañías de telecomunicaciones del mundo por capitalización bursátil y número de clientes. Apoyándose en las redes fijas, móviles y de banda ancha, así como en su oferta de servicios digitales, la compañía se está transformando en lo que se ha dado en llamar una “Telco Digital”, lo que le posiciona muy favorablemente para satisfacer las necesidades de sus clientes y aumentar el crecimiento en nuevos ingresos.

Hace 25 años, Telefónica era omnipresente –solo- en España; hoy, en cambio, también lo es en 24 países, y, con una base de clientes de más de 313 millones de accesos, Telefónica tiene una fuerte presencia en España, Europa y Latinoamérica, donde concentra la mayor parte de su estrategia de crecimiento. Sus accionistas no son solo grandes inversores institucionales. El capitalismo popular participa del éxito de Telefónica: es una empresa privada que tiene más de 1,5 millones de accionistas directos y que cotiza en el mercado continuo de las bolsas españolas y en las bolsas de Londres, Nueva York, Lima y Buenos Aires.
Gracias a la innovación tecnológica –donde tanto el Consejo Empresarial de la Competitividad que preside César Alierta, primer ejecutivo de Telefónica, como CEOE y COTEC han pedido más esfuerzos al Gobierno, en línea con las demandas de la patronal tecnológica española- España ha avanzado puestos en los rankings de competitividad global, y, según la escuela de negocios suiza IMD, en la primera mitad de 2014, España ha escalado del puesto 45 al 39, adelantando a naciones fuertemente industrializadas, como Italia, por ejemplo.

Las Tecnologías de la Información en la Sociedad

 

El avance de la Sociedad de la Información –que la patronal tecnológica española pide con fuerza para que haya de verdad un nuevo modelo productivo en el país, no basado en el ladrillo sino en el conocimiento- es uno de los fines que Telefónica se ha propuesto, como empresa de referencia en España. Según los datos recogidos por el Informe de la Sociedad de la Información 2013 de la Fundación Telefónica, el año 2013 y la primera mitad de 2014 se ha caracterizado por el imparable avance de la demanda de servicios TIC en un difícil contexto macroeconómico. Esta consolidación de la vida digital en España lo muestra que el 71,6% de ciudadanos, dos puntos más que en 2012, habían accedido a Internet en los últimos tres meses. En términos absolutos, 24,8 millones de españoles de entre 16 y 74 años se conectan a Internet, 700.000 usuarios más que un año antes.

Pero es que el uso de Internet no sólo se extiende sino que cada vez es más intensivo. Así, 18,6 millones de personas acceden a la Red todos los días, el 53,8% de la población entre 16 y 74 años. Los jóvenes entre 16 y 24 años son los más asiduos, ya que el 86% se conectan a diario, y lo hacen al menos una vez cada tres meses el 97,4%.

El 64,1% de los usuarios de internet en los últimos tres meses participa en redes sociales de carácter general (Facebook, Twitter o Tuenti) creando un perfil de usuario o enviando mensajes. Este porcentaje aumenta hasta el 94,5% entre los jóvenes de 16 a 24 años. Por sexo, la participación de las mujeres (65,6 por cien) es algo mayor que la de los hombres (62,8 por cien).

La conexión a la red se hace cada día más fuera de la vivienda habitual o el centro de trabajo. Así lo manifiestan el 69,9% de los usuarios de internet. El dispositivo más utilizado para acceder a Internet en movilidad es el teléfono, con el 63,2%, al que siguen los ordenadores portátiles (incluidos netbooks y tablets), con el 31,6% y el resto (PDAs, videoconsolas, etc.) con el 6,3%.
El número de smartphones sigue creciendo, y ya existen en el mundo casi tantos teléfonos móviles -6.800 millones-  como personas - 7.100 millones - .

Pero si 2013 ha sido el año de la consolidación del liderazgo de los smartphones como terminal preferido por los usuarios de Internet, la gran novedad ha sido la irrupción con fuerza de las tabletas, cuyas ventas a nivel mundial ya superan las de los ordenadores portátiles.
Y también crece exponencialmente la cifra de televisores conectados: el 24% de los internautas ya conectan la televisión a Internet, un 33% más que en 2012.

Relacionado con los dispositivos, tampoco cesa de crecer el consumo de aplicaciones. A finales de 2012 más de 1.200 millones de personas usaban aplicaciones móviles y se prevé que este dato crezca casi en un 30%, lo que supondría que en 2017 se llegaría hasta los 4.400 millones de usuarios.

La preferencia por la movilidad ha impulsado la penetración de la banda ancha móvil (BAM) hasta las 60,4 líneas por cada 100 habitantes. La conexión en movilidad, cada vez más utilizada, hace que la banda ancha móvil sea el motor del avance de la Sociedad de la Información y sume 9,5 millones de nuevos usuarios en el último año. En total ya son 26 millones los móviles en España que tienen Internet. Esto implica que la penetración de la BAM prácticamente se ha duplicado en dos años, lo que le convierte en el servicio de telecomunicaciones con mayor crecimiento.

En cuanto a la banda ancha fija, el tipo de conexión que más ha crecido ha sido la fibra óptica, que ya supera el medio millón de líneas y ha crecido cerca de un 90% en un año. La evolución en la cobertura de fibra, desplegada mayoritariamente por Telefónica y que llegaba a finales de 2013 a 3,5 millones de hogares, hace posible que las redes FTTH acaparen el 89% de los nuevos accesos a redes de nueva generación, lo que convierte a esta tecnología en la que más aumenta en su implantación.

Los usuarios consolidan la tendencia de evolucionar hacia un modelo basado en la descarga de contenidos en el momento que se quieren consumir, más que la posesión de esos contenidos. El tipo de conexión más utilizada en los hogares españoles es la línea xDSL, con 7,05 millones de líneas, que representa el 75,6% del total de accesos, seguido del cable, con 1,9 millones de accesos y el 20,1 por cien del total de accesos residenciales.

El comercio electrónico escala posiciones dentro de las actividades que los usuarios realizan en la Red. De los 820 millones de habitantes que residen en la UE, 529 millones usan Internet y de ellos casi la mitad, unos 250 millones son usuarios de comercio electrónico. En España durante el primer trimestre de 2013 el comercio electrónico mostró un incremento del 15,1% hasta alcanzar los 2.822,6 millones de euros de volumen de negocio y en ese mismo período se ejecutaron 43,5 millones de operaciones.

La Administración, la sanidad y la educación son las áreas de actividad donde el uso de internet está aumentando su impacto sobre el ciudadano. Más de 365 millones de trámites con la Administración General del Estado se registraron por vía electrónica en 2012, un 66% del total y 4 puntos más que un año antes. Ello permitió a España situarse por primera vez por encima de la media europea en número de usuarios de la eAdministración, con un 45% de ciudadanos que interactuaron con las Administraciones Públicas a través de internet.

Publicado previamente el 9 de julio en El Confidencial Digital

lunes, 21 de diciembre de 2009

“The audacity to win”: David Plouffe, Campaign Manager, Obama for America


The inside story and lessons of Barack Obama’s historic victory

“Say you are a business trying to expand your percent of market share against an established brand-name product. Your competitor’s customers have been buying their product for decades and are unlikely to sample something new. How do you outsell that competitor without converting their customers? You have to recruit new buyers”. Ampliar la base electoral (tanto del bando Demócrata, como Republicano e Independientes) fue la piedra angular, fundamental, sobre la que el Director de Campaña “Obama for America”, David Plouffe, construyó el edificio que permitió a Barack Hussein Obama ganar las primarias y las elecciones de 2008 y convertirse en el Primer Presidente Afro Americano de los Estados Unidos de América.

En “The Audacity to win”, título a propósito extraído de la añada de libros autobiográficos de Obama (del segundo, “The Audacity of Hope”), David Plouffle cuenta, explica y describe, con todo lujo de detalle, cómo él y su equipo, consiguieron batir a Hillary Clinton en las primarias del Partido Demócrata, primero, y ganar a John McCain en las elecciones presidenciales de noviembre de 2008, después. El libro se acaba de publicar hace poco más de un mes y, gracias a la cortesía del autor, he podido leerlo muy rápidamente, al hacerlo llegar a mis manos poco después de salir a las librerías y estar él todavía de “tour”, promocionando el libro en Estados Unidos.

Con independencia de las ideas políticas de cada uno, creo sinceramente que éste es un libro que hará las delicias de Directores de Comunicación de diversas procedencias (también de periodistas): Dircoms , de la empresa privada que buscan nuevos métodos sobre cómo comunicar; para aquellos que trabajan en el sector público o en la política y quieren innovar en estrategias y/o en tácticas; para Directores de Comunicación (Dircom) que tienen inquietudes intelectuales y quieren leer un libro muy bien escrito que, en última instancia y, en palabras del autor, es “the inside story and lessons of Barack Obama’s historic victory”. Porque la gracia de todo este libro es que, gracias a lo que David Plouffe explica a lo largo de 390 páginas, Obama ganó las elecciones. A toro pasado, todos sabemos por qué ganó las elecciones y cómo lo consiguió. Más aún si, como un servidor y tantos otros, en su momento seguimos la campaña electoral durante los años 2007 y 2008, día tras día. Plouffe recoge toda esta historia política y electoral única en América en este volumen que, aseguro, se lee muy rápido, porque de lo bien que está escrito “te engancha desde el principio”.

Ampliar la base electoral del candidato Barack Obama, decíamos al principio. Incorporar a las minorías étnicas y raciales, así como a los grandes alejados de la política: los jóvenes. Este fue el gran reto que el Director de Campaña de Obama se fija desde el año 2006, cuando él y sus colegas de la firma dedicada a consultoría electoral, AKP, acarician la posibilidad de que Obama sea candidato presidencial dos años más tarde. ¿Por qué esa estrategia electoral? Porque desde el primer momento, queda claro que el enemigo a batir se llama Hillary Rodham Clinton. Para el Equipo de Obama, Hillary Clinton es sinónimo de varias cosas terroríficas: tiene en sus manos la maquinaria electoral y la organización más potente de todo el Partido Demócrata. Su nombre, su apellido, Clinton, es el de más popularidad de todo el país: conocimiento espontáneo y sugerido, además de notoriedad, mucha imagen y buena imagen, en general. Hillary está rodeada de un equipo de gente muy experta, ducha en muchas campañas electorales. Y, sobre todo, Hillary tiene mucho dinero y, junto con su marido, es una avezada conseguidora de fondos multimillonarios para sus campañas electorales. Dos grandes defectos identifica Plouffle en la candidatura de Hillary Clinton: su equipo lo componen “primma donnas” que luchan entre sí por tener poder y acceso a los Clinton, por un lado y, por otro, Hillary pertenece a “lo peor”, que para Plouffe es pertenecer al Establishment de Washington.

Plouffe quiere derrotar a Hillary Clinton desde el principio. Para ello, sabe que tiene que poner en práctica un nuevo tipo de campaña electoral. Primero, lo que en América llaman “a grassroots campaign”, con cientos, miles, millones de voluntarios en todo el país dispuestos a dejarse la piel trabajando para evangelizar, puerta a puerta, a favor de la candidatura de Obama. Segundo, mediante la utilización de las nuevas tecnologías. El planteamiento de Plouffe es sencillo…, y poderoso: si la tecnología forma parte de la vida ordinaria de las personas y, cada vez más, la población general utiliza las nuevas tecnologías para tantas cosas en su vida, ¿por qué dejar fuera la política de las nuevas tecnologías? Una buena website y la utilización intensiva de las redes sociales online iba a ser esencial para conseguir adeptos y levantar fondos para la campaña.

En opinión de Plouffe, la gente de Clinton sería incapaz de hacer nada de esto: llevaban demasiados años sin estar implicados personalmente en campañas electorales y estaban “out of touch with the new realities”. En otras palabras, les llama anticuados y considera que están fuera de juego. Peor aún, la perspectiva de la gente de Obama es que los Clinton estaban tan confiados en que iban a ganar que, como en la fábula de la liebre y la tortuga, cuando los Clinton quisieron ponerse las pilas, ya era demasiado tarde.

¿Quién es la gente de Obama? En el libro, Plouffe cita muchas personas, pero yo me quedo con dos, además del autor: con David Axelrod, socio de Plouffe y senior strategist de la campaña, y Robert Gibbs, Director de Comunicación. Estos tres mosqueteros son “the inner circle” de la campaña de Obama for America. A lo largo del libro aprendemos a conocerlos bien, así como a la familia Obama, con multitud de anécdotas inéditas, conversaciones, reuniones, conference calls, etc.

Desde los inicios, para Plouffe hay un objetivo fundamental: las primarias se ganan al principio y eso significa arrasar en Iowa, sobre todo, y en New Hampshire. Como sabemos, Obama, para sorpresa de todos, ganó en Iowa y Hillary hizo lo propio en New Hampshire. Plouffe partía de la premisa de que los Clinton no iban a hacer nada en Iowa, lo cual les daba la oportunidad a los de Obama de patearse las calles para apelar al votante registrado demócrata y persuadirle de que votara por Obama.

A lo largo de todas estas páginas descubrimos muchas cosas interesantes: las dudas del matrimonio Obama, sobre si presentarse o no a las elecciones (¿Cómo afectará la campaña a nuestra vida familiar? ¿Seremos capaces de organizar una campaña ganadora o será todo un esfuerzo inútil?); nos damos cuenta del “odio” que Plouffe y sus gentes profesan a Hillary y su entorno; el desprecio insultante que sienten por Sarah Palin o, sorprendentemente, el enorme respeto que les despierta el Presidente Bush y sus logros electorales durante dieciséis años.

Para los que nos dedicamos al oficio de las encuestas, descubrimos el inmenso valor que el Equipo de Obama daba a las encuestas pre-electorales y a las electorales. Las encuestas deben ser diarias, cercanas (en cada ciudad, estado, etc) y con muestras muy amplias y representativas, para que el margen de error sea muy pequeño y el índice de confianza y probabilidad, muy elevado: ¡qué gran lección! Plouffe se ríe de los Clinton a este respecto, porque “confiaban en las encuestas nacionales de Gallup”, y así les fue, que perdieron las primarias en estados clave…

Obama tenía enormes dudas sobre si presentarse o no. Impuso sus condiciones antes de tomar una decisión: sólo lo haría si eran capaces de organizar una campaña creíble. Obama y sus gentes debían responder a las demandas de cambio que exigía la sociedad americana, en 2006 y en adelante. La campaña, frente al “conventional wisdom” debía ser totalmente innovadora. Las vidas matrimoniales y familiares de los Obama no debían sufrir consecuencia de la campaña. Y, en última instancia, una actitud muy sana de higiene mental y de humildad: “si no ganamos, tampoco pasa nada”.

En el libro, insisto, muy bien escrito y con muchísimos datos y detalles, descubrimos cómo se gestó el lema electoral de “change we can believe in”, como si el cambio que propugnaba Hillary Clinton no fuera creíble. También aprendemos a conocer al autor y al Presidente. Eso sí, bajo una luz demasiado positiva, para ambos, como si no tuvieran defectos. Y este es una de las críticas que, en mi opinión, se le pueden hacer al libro. Consciente o inconscientemente, Plouffle se describe a sí mismo y a Obama demasiado positivamente y, muchas veces, “los demás” (los Clinton, Sarah Palin, McCain, etc.) son muy malos y tontos. Tanto maniqueísmo llega a ser molesto.

Al menos, y esto es mucho, el libro hace que encajen las piezas del puzzle y descubramos todos los entresijos de una campaña electoral exitosa. El libro puede dividirse en dos partes: las primarias contra Hillary Clinton y la campaña electoral contra McCain. En ambos casos destacan dos cuestiones: la importancia de las encuestas, como ya he dicho antes, y el estilo de Obama a la hora de tomar decisiones: es deliberativo, no es impulsivo, escucha todos los puntos de vista y, por fin, decide un rumbo concreto, asumiendo la responsabilidad.

En última instancia, el libro podría resumirse en lo siguiente: es una coctelera de la victoria de Obama, cuyos ingredientes son un candidato carismático y buen comunicador; una campaña y una maquinaria electoral innovadoras; millones de voluntarios adictos, enganchados y comprometidos a una causa; el uso inteligente de Internet , las nuevas tecnologías y las redes sociales online; un electorado deseoso de cambio; errores de bulto y demasiada confianza en las campañas de Clinton y McCain y conseguir dinero a raudales.

Es una lectura imprescindible, conseguible en inglés en Amazón (editorial Viking) por casi 28 dólares aunque, al escribir esto, descubrí una oferta de 16 dólares. Go for it! – Yes, you can!

domingo, 27 de septiembre de 2009

Redes sociales y su relación con las empresas en 2009


Como analistas, observamos la realidad, tanto para instituciones públicas como privadas, proveyéndolas de información para que puedan tomar decisiones de negocio. Con nuestro Estudio Global Advisor, tomamos el pulso a la realidad política, económica y social de 23 países de manera conjunta, aglutinando el 75% del PIB mundial: EE.UU, Canada, Brasil, México, Argentina, Corea del sur, China, Japón, Australia, Rusia, India, República Checa, Polonia, Hungría, Turquía, Suecia, Holanda, Bélgica, Alemania, Francia, Italia, España y Gran Bretaña.

Nuestro “leit motiv” es anticipar comportamientos y, nuestro lema, “nadie es impredecible”, especialmente en el ámbito de las tendencias sociales, gracias a la investigación de mercado basada en encuesta. Esto se aplica también al universo Internet y al de las redes sociales online. Llevamos estudiando Internet desde 1995 y, por tanto, tenemos información muy rica y una perspectiva histórica.

Lógicamente, a quienes entrevistamos, en este tipo de estudios online, son internautas, de todo tipo, con muestras muy amplias (1.000 personas, en cada país: suficiente, por ejemplo para, en un estudio pre-electoral telefónico, ser capaz de anticipar el resultado de unas elecciones generales en España, o en EEUU, con un mínimo margen de error, en participación y porcentaje de voto, aunque no en número de escaños).

Todo lo que se refiere a Internet (y, muy especialmente, su uso y comportamientos), lo medimos mensualmente; poniendo mucho énfasis en quién está en Internet, por qué está en Internet y para qué lo usan.

Para mí, el fenómeno de las redes sociales es un aspecto más de la globalización económica. En ese sentido y, precisamente porque pretendo ser breve, propondré varias lecturas, sobre cómo utilizar las redes sociales en el mundo de los negocios, la política y las finanzas. Todos estos libros tratan sobre networking, globalización y negocios: “The world is flat”, Thomas Friedman; “The world is curved”, David M. Smick; “The age of Turbulence” Alan Greenspan; “The post American world”, Fareed Zakaria; “Common Wealth: Economics for a Crowded Planet”, Jeffrey D. Sachs; “Networking with the Affluent”, Thomas J. Stanley y “Great Powers”, Thomas P.M. Barnett.

Un último comentario sobre la muestra del estudio: aunque son representativas de la población general con acceso a Internet de cada país, hemos puesto especial énfasis en los Líderes de Opinión, los Trend Setters y los llamados Early Adopters: porque este tipo de segmentos poblacionales suelen marcar tendencias antes de que éstas sean adoptadas por la gran mayoría de la población.

Redes sociales y empresas

Las redes sociales son un fenómeno realmente importante. Al principio, el crecimiento de redes sociales como Facebook, MySpace o You Tube se debió a la contribución del individuo: hoy el mundo de los negocios está tomando mayor protagonismo. Para las empresas, el interés por las redes sociales se debe a dos motivos, entre otros: primero, porque es ahí donde están muchas de sus audiencias. Segundo, porque tienen, o deberían tener, un enorme deseo de proteger sus marcas y su reputación corporativa.

Los hallazgos más importantes de nuestra exploración tienen que ver con el hecho de que los internautas en los países desarrollados están cada vez más integrados en las redes sociales. Los datos que aportamos ayudarán a los directores de marketing de empresas online y off-line a “atacar” comercialmente sectores de actividad, y a diseñar estrategias sobre cómo desarrollar o expandir su presencia en las redes sociales.

En algunos aspectos, las redes sociales online y los medios sociales online son simplemente nuevos canales de comunicación, como lo fueron la radio en los años 20, y la televisión en los 40.

Como con cualquier nueva plataforma, llevará algo de tiempo saber cómo mejor utilizar las redes sociales para difundir mensajes. La gran diferencia entre las plataformas del pasado y las del presente es el quién controla el contenido.

Pero, ¿por dónde empezar? Las posibilidades son infinitas, con más de 600 redes sociales de interés (relevantes para los internautas) en el mundo desarrollado. Lo que sí sabemos es que una gran proporción de aquellos involucrados en redes sociales son gente de entre 18 y 34 años, aunque esto está a punto de cambiar y, en lugares pioneros como los Estados Unidos, la gente tiende a congregarse en unos cuantos lugares importantes en Internet, dejando de lado otros muchos. Por diversos motivos.

Uno de los más tangibles beneficios de estas plataformas para los directores de marketing, de desarrollo de negocio y de comunicación, es el feedback que se reciben de ellas y la posibilidad de llegar a mercados nicho antes casi inaccesibles. Esto se aplica tanto al mundo de los negocios, como al de la política, hoy en día: cómo y dónde alcanzar a potenciales votantes que nunca acudirían a un meeting político, pero que sí se “congregarían” en una red social en Internet para interactuar con su líder.

El Presidente Barack Obama supo hacerlo muy bien durante las primarias presidenciales de 2008 y en la campaña electoral que le condujo a la victoria en noviembre del año pasado, atrayendo a gentes alejadas de la política: millones de jóvenes, así como afroamericanos e hispanos, además de votantes tradicionales demócratas desencantados con la política, decidieron unirse a Obama gracias a las redes sociales, como vehículo de comunicación, dado que Obama tenía un “producto” que él y su gente sabían iba a ser de interés para esos potenciales votantes. Las encuestas pre-electorales que llevamos a cabo desde Ipsos Public Affairs, mostraron cómo esos colectivos se iban acercando más y más al Partido Demócrata y a Obama, gracias a la inteligente utilización de las redes sociales en Internet: millones de potenciales votantes fueron movilizados gracias a estas herramientas.

La posibilidad de encontrar a los públicos objetivo deseados y la capacidad de comunicarse directamente con ellos es lo que hace a las redes sociales un fenómeno tan importante en un entorno de medios de comunicación tan cambiante. Basándonos en nuestra experiencia de tantas encuestas, el networking social online está (o debería estar) en lo más alto de las prioridades de “cosas que hacer” para muchas compañías.

Nuestras últimas estadísticas en USA muestran que la participación en el networking social online se incrementó un 4% de 2007 a 2008. Y sigue aumentando. La audiencia norteamericana de networking social se estima en torno a 122 millones de personas. Mientras MySpace es todavía el jugador más importante en el mercado americano, Facebook es, de lejos, la más grande y más conocida red social del mundo desarrollado: en 2009, un 93% de internautas a nivel mundial la conocen. Además, un 56% de internautas tienen un perfil en alguna red social (una o varias) y, de éstos, el 85% tienen un perfil personal en Facebook.

Redes como Facebook y Myspace empezaron, fundamentalmente, como herramientas de comunicación universitarias, pero, no nos equivoquemos, hoy están ahí para generar dinero. Si no fuera así, ¿por qué inversores líderes y negocios exitosos han invertido en ellas millones de euros, o compañías de capital riesgo siguen llamando a sus puertas?

Sin embargo, muchas de estas redes sociales están todavía intentando definir el cómo van a ganar dinero. De hecho, incluso Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, dijo a finales de 2008 que no tendría un plan de negocio sino al cabo de tres años. Y, a mediados de septiembre de 2009, anunciaba que había alcanzado ya el número de 300 millones de personas con perfil en su red social. Ninguna referencia a rentabilidad…, todavía.

La historia está llena de empresas punto.com que proveyeron de servicios gratis o los subvencionaron, sólo para acabar descubriendo que la gente no pagaría por ellos en el largo plazo. Casi con toda seguridad, esto no sucederá con las redes sociales, que están ahí para permanecer, aunque evolucionarán muy rápidamente, con nuevos usos y aplicaciones y, muchas de ellas al servicio no sólo del individuo, sino también de las empresas (siempre compuestas por personas/individuos, no lo olvidemos).

Utilizar inteligentemente las redes sociales

Incluso con toda esta incertidumbre, las empresas necesitan prestar atención a las redes sociales en Internet para hacer un seguimiento de su reputación corporativa, su imagen de marca, llegar a sus audiencias o compartir mensajes. Algunas compañías están en Internet en términos de networking social o como forma de presencia en un medio de comunicación social. Otras empresas intentan captar talento o compartirlo internamente. Eso sí, estamos hablando de un medio, cuya naturaleza es interactiva y las empresas deben saber que, si van a comunicar a través de las redes, están abriendo la posibilidad de recibir feedback, tanto bueno como malo, instantáneo, real, tangible y, muchas veces, en grandes volúmenes.

Otros muchos negocios están empezando a usar redes sociales para comunicar, tanto controlada como incontroladamente. Por ejemplo, el fabricante estadounidense de coches, Ford. En septiembre de 2008, Business Week publicó un artículo online sobre un vehículo poco contaminante de Ford. El problema es que ese modelo no estaba disponible en los Estados Unidos. El artículo generó miles de comentarios, la mayor parte negativos. Este es un buen ejemplo de una compañía que no pudo controlar la noticia o influir en ella, más allá de anunciar que lanzaba un nuevo coche.

Ford aprendió de sus errores: ha lanzado recientemente una página en Facebook, dedicada a su nuevo Ford Fiesta, que ha sido enormemente exitosa. Además, en estos tiempos tan duros económicamente, Ford ha aprovechado múltiples redes sociales para contar su versión del lanzamiento (aprovechando para explicar que, frente a su competencia, no ha pedido un rescate financiero del Gobierno Obama, como sí han hecho las otras dos grandes empresas automovilísticas de Detroit, GM y Chrysler, a costa de los contribuyentes). La noticia puede verse en You Tube, Twitter, de.li.cous, Scrib, Flickr, o Yahoo! Autos.

En el actual universo multicanal, las compañías tienen que utilizar todas las herramientas a su disposición para contar su versión de la noticia. Y, si uno decide no participar, como pasó en el artículo de Business Week, otros pueden contar otra versión; versión quizá menos benigna o, incluso, malintencionada.

No sólo los expertos en marketing, y aquellos con presencia online, necesitan entender el networking social en Internet, sino también asumir qué es aquello que se va a convertir en el siguiente gran fenómeno: por ejemplo, Twitter. Ciertamente, está atrayendo enorme atención de celebridades de los medios en Estados Unidos, como Oprah Winfrey o Richard Quest (CNN), quienes utilizaron esa red social de manera intensiva durante las elecciones presidenciales americanas, al igual que el propio Barack Obama, como ya he comentado.

Twitter, como todas las redes sociales, existe para acabar generando dinero. Es una simple cuestión del cómo y del cuándo. Las grandes empresas tienen que decidir si quieren y cómo quieren utilizar estas herramientas nuevas de comunicación, en su beneficio. Sólo tienen que dar un paso al frente.