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jueves, 12 de marzo de 2015

Distribución, demanda interna y contribución social

Las fuentes de información económica que vamos conociendo durante 2015 coinciden en mejorar las previsiones macroeconómicas de España para 2015 y 2016. Entre otras, están el FMI, la Comisión Europea y la OCDE, entre las internacionales. Las españolas más relevantes, como La Caixa Research, BBVA y Santander también son más optimistas. El Gobierno, más cauto, esperará a finales de abril para actualizar el cuadro macroeconómico que enviará a la Comisión Europea, al tiempo que pondrá al día el Plan de Reformas. Será la tercera vez que lo haga, desde que gobierna. Hasta ahora, las previsiones siempre han sido mejores y los datos económicos (crecimiento del PIB y del empleo), también.

En los años previos, la demanda externa y las exportaciones habían sido los motores del crecimiento económico. A finales de 2014, como puso de manifiesto el Banco de España en su Boletín Económico de enero, se produjo un cambio en la composición del crecimiento económico en el que la demanda interna tomaba el testigo a la externa. Los hogares, con más renta disponible porque aumentó el empleo en 2014, y porque se han quitado de encima deudas (“progresivo despalancamiento”, dice el Banco de España), han gastado más. El comercio al por menor lo notó especialmente, con aumento de su facturación por vez primera desde 2007. El Corte Inglés, por ejemplo tuvo, solo en el mes de diciembre pasado, once millones de visitantes únicos en su tienda online, incrementando su facturación por esa vía en un 60%, consolidando su liderazgo en el comercio electrónico de nuestro país. La Navidad fue buena para el comercio retail, que aumentó sus ventas el 6,5%, en Navidad.

El papel central que ha desempeñado en el cuatro trimestre del año el consumo interno, concretamente de las familias, pone en primer plano la contribución de la Distribución al crecimiento económico. Conforme la recuperación económica se afiance y, con ella, aumente la confianza y el empleo, cabe prever un mayor consumo de las personas. Ahí, la Gran Distribución tiene mucho que decir, porque es uno de los sectores de actividad que, según una mayoría de españoles “más contribuye a la recuperación” y “tiene mejor imagen”, según el Estudio Advice de Éxito Empresarial 2014. Una empresa destaca sobremanera en este ámbito, que es El Corte Inglés: hasta tal medida es punto de referencia en nuestro país, que tan solo en 2013, recibió 600 millones de visitantes en sus diversos centros comerciales.

La proximidad –como concepto, cercanía, familiaridad- de El Corte Inglés juega a su favor. Es empresa muy bien percibida por el 78% de los españoles, especialmente entre las mujeres de todas las edades. El hecho de que sea una Gran Empresa de Gran Distribución “que vende de todo”, la hace particularmente atractiva para los hombres, también. Y su apuesta por el comercio electrónico, como ya hemos visto, de manera exitosa, le granjea el favor de los jóvenes entre 24 y 34 años, especialmente.

Podría pensarse que, como toda la población tiene necesidades de compra, en la que medida en que El Corte Inglés provee de todo, la convierte en una empresa hacia la que hay una gran favorabilidad; y así es, según datos del Estudio Advice entre 2011 y 2014. Al mismo tiempo, en los años de crisis, muchas personas lo han pasado, y lo están pasando mal. La actitud global favorable que tiene la sociedad española hacia El Corte Inglés, no se deriva solo de su contribución económica al ser el primer empleador de España. También está asociada a lo que los expertos llaman responsabilidad social empresarial, o lo que la población general entiende como, simplemente, contribución social.

Ejemplos no faltan. En 2014, El Corte Inglés donó más de 50.000 euros, con la participación de empleados y clientes, a Médicos Sin Fronteras en su lucha contra el Ébola. Hoy esta enfermedad ha sido desplazada por otras noticias, del primer plano de la actualidad, pero en 2014 fue tema central de atención y preocupación y, El Corte Inglés, quiso ayudar económica y solidariamente a quienes más hacen sobre el terreno para salvar vidas.

En otro orden de cosas, aunque todos queremos comer, desgraciadamente no todos tienen los medios a su alcance para conseguirlo. Casi 14 millones de españoles se encuentran hoy cerca del umbral de la pobreza, especialmente pensionistas, parados, y familias de rentas muy bajas. El Corte Inglés quiso paliar su sufrimiento y contribuir a su bienestar entregando a Cáritas, Cruz Roja, Bancos de Alimentos y otras organizaciones, 2.200 millones de toneladas de alimentos para hacérselos llegar a los más necesitados, en 2014.

Como vemos, la contribución a España de la Distribución y de una gran empresa como El Corte Inglés tiene muchas facetas: la macroeconómica, para animar el crecimiento del país y la demanda interna –motor del crecimiento-, la del empleo con más de 100.000 empleados, sus familias, y las de miles y miles de pymes y autónomos que hacen sus negocios gracias a El Corte Inglés. Y la social, que es involucración activa y positiva con sus grupos de interés, con el ánimo de ayudar activa y eficazmente.

Publicado previamente en Cinco Días el 11 de febrero de 2015

Como EEUU, también España tiene empresas y empresarios exitosos

En el mundo anglosajón, de manera muy intensa en Estados Unidos, al llegar el fin de año las publicaciones económicas y políticas ensalzan logros económicos y empresariales. Por contraste con lo que sucede en otros lugares, en que se habla mal del capitalismo y la libre empresa, en Estados Unidos lo habitual es destacarlos en positivo. Lejos de considerarse al empresario como a un ogro, en Norteamérica los grandes empresarios son ídolos, mitos. Así ha sido con Lee Iacocca (Ford, Chrysler), Hewlett y Packard (HP), Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs y Tim Cook (Apple), Ben Page (Google) o Mark Zuckerberg (Facebook), entre otros muchos.

España también tiene grandes empresas y grandes empresarios, que han hecho mucho por la economía y por la sociedad. Es justo reconocerlo y otorgarles el mérito que les es debido. Las reformas económicas y las políticas públicas, por supuesto, son importantes, pero la microeconomía se aplica a las empresas, a su productividad y competitividad, a la financiación –sangre de la economía- que reciben de los bancos, a la innovación empresarial, a las tecnologías de la información, a su contribución social y preocupación medioambiental.

Las previsiones económicas del Gobierno, de Funcas, La Caixa o BBVA, entre otras fuentes de información, apuntan a una aceleración del crecimiento del Producto Interior Bruto a finales de este año y para 2015. Con crecimientos del PIB del 2% -o más- es de esperar una aceleración de la creación de empleo el año que viene. Con más puestos de trabajo, creados por las empresas, el poder adquisitivo de la población se incrementará y es razonable que se consolide la fuerza del consumo interno y de la inversión. Que continúe la pujanza de las exportaciones y que aumenten las importaciones. En 2013, anticipamos que 2014 sería el año bisagra de la recuperación, como así ha sido, tras cinco trimestres de crecimiento económico. 2015 bien podría ser el año del despegue de la economía, como todos queremos.

Este año ha sido el de los fundamentos para 2015. Y ha tenido y tendrá sus protagonistas. El despegue de la economía española no se entendería sin el protagonismo de César Alierta, presidente de Telefónica, de Isidre Fainé, presidente de La Caixa o del fallecido presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, sustituido por Dimas Gimeno. Son nuestros equivalentes españoles a esos líderes empresariales norteamericanos de que hablaba al principio. Cuando el Rey Felipe VI, se dirigió a las compañías que componen el Consejo Empresarial de la Competitividad en la sede de Telefónica, quien le contestó fue César Alierta, y allí estaban presentes esos empresarios que he mencionado. El Rey les habló del “efecto de arrastre” que las grandes empresas tienen respecto a las pymes, en innovación, financiación y ayuda a las exportaciones. Cientos de miles de pymes dependen positivamente de esas grandes empresas: por eso es tan importante que a éstas les vaya bien. Las grandes empresas son solo el 0,12% del tejido empresarial español, pero sostienen el 33% del empleo. César Alierta, en su respuesta al Rey esbozó un plan para crear más de dos millones de puestos de trabajo en los próximos años. Si los políticos prestan atención de lo que dicen los grandes empresarios, toman nota y actúan en consecuencia, el afianzamiento de la recuperación será mayor y más rápido.

En el podio de las grandes empresas en nuestro país, en 2014 han destacado varias compañías, por diversos motivos. Telefónica, La Caixa, El Corte Inglés, Gas Natural Fenosa, Abertis.

Telefónica ha consolidado su liderazgo en Europa. En España, donde ya era líder indiscutible, su oferta integrada Fusión ha revolucionado el mercado: no sólo ha tenido una gran aceptación entre consumidores, consiguiendo la más alta cuota de mercado en fibra (94%), sino que, además, ha convulsionado el sector de las telecomunicaciones en España, obligando a reaccionar a sus competidores, que han tenido que llevar a cabo operaciones corporativas de calado para sobrevivir. Vodafone, con la compra de ONO, y Orange con la compra de Jazztel.

Además, lo que más ha caracterizado a Telefónica ha sido su fuerte generación de beneficios, su evolución positiva en Bolsa y su fuerte contribución al PIB gracias a la inversión en I+D y en fibra óptica en hogares. Telefónica se ha convertido en una Telco Digital muy distinta de las tradicionales compañías de Telecomunicaciones, que avanza fuertemente la transformación digital de España y la Sociedad del Conocimiento.

Esto es esencial, porque, así, Telefónica contribuye de manera esencial a la creación de un nuevo modelo productivo en España, alejado del que creó en el pasado burbujas de nefasta memoria, para dar paso a un modelo sostenible, basado en la Economía del Conocimiento, que genera empleos de calidad. Es un modelo, además, que ofrece buena formación a los trabajadores, haciéndoles más empleables, al tiempo que pone a disposición efectiva de empresas y particulares, experiencias esenciales en movilidad, educación, ocio y entretenimiento, entre otros. La expansión de la fibra óptica de Telefónica contribuye, a 10 años vista en un 1% al PIB español, con todo lo que supone, adicionalmente, de creación de empleo (Advice, World Economic Forum, OCDE, ICTNET).

Sin lugar a dudas, Telefónica es el máximo exponente de la marca España en el mundo. Su internacionalización, impulsada y ejecutada con éxito por César Alierta, ha colocado a Telefónica “en el mapamundi” y Telefónica es conocida y reconocida en Europa continental, en Reino Unido, en China, en Iberoamérica. Es lógico que César Alierta sea el presidente del Consejo Español de la Competitividad y es loable que haga el esfuerzo de promocionar la marca España más allá de nuestras fronteras en tantos países del mundo: allá donde está Telefónica, empresas y población, ven a una empresa española exitosa que intenta hacer su vida más amable y mejor.

Otra gran empresa que está en el podio de los mejores en el año que acaba es La Caixa. Ha culminado con éxito su transformación en Fundación Bancaria, de la que dependen CaixaBank banco de referencia líder en España, las diversas participaciones empresariales de distinta naturaleza, que suponen una fuerte apuesta por la industrialización del país, así como la Obra Social. El impacto en la sociedad española –empresas y familias- de estos tres fundamentos de La Caixa, es esencial. 

Empezando por CaixaBank, que según el Estudio Advice de Éxito Empresarial, es el banco en que más confían los españoles (la tendencia evolutiva es positiva y aumenta con los años, 2011, 2012, 2013 y 2014), lo que repercute en el negocio, porque en banca de particulares, con más de 14 millones de clientes, CaixaBank es el primer banco de España, tanto en activo como en pasivo. Es además el banco que, en lo esencial, -la necesidad de financiación- más eficazmente apoya a las pymes españolas: según la Radiografía de la Pyme Sage 2013 y 2014 y los estudios del World Economic Forum, en una escala de 1 a 30, las pymes españolas dan un peso de 27 a la necesidad de financiación como su principal problema. Por eso, que el Estudio Advice de éxito empresarial otorgue posición de liderazgo de CaixaBank en ese ámbito, ayudando a pymes y autónomos, es tan importante.

CaixaBank, además, apuesta fuertemente por las tecnologías de la información para mejorar sus procesos internos, ser más productiva y competitiva y servir mejor a sus clientes. Ha recibido premios de publicaciones exitosas (The Banker, Euromoney) en los últimos años, como el mejor banco del mundo tecnológicamente hablando.

Por último, la Obra Social de La Caixa, que invierte desde hace muchos años 500 millones de euros cada año, contribuye a hacer más fácil la vida de la población: es empleo, innovación, calidad, medioambiente, proyectos sociales. Sin la Obra Social de La Caixa, la vida de muchas personas hubiera sido más dura durante la crisis.

El Corte Inglés, han publicado cientos de medios de comunicación, va a construir en el Paseo de la Castellana de Madrid, el centro comercial más grande del mundo. Si así fuese, sería un motivo de orgullo que sea una empresa española quien lo hiciere. El Corte Inglés es líder en gran distribución en España. Es la única gran compañía que ofrece todo tipo de productos y servicios en toda España, puesto que tiene una capilaridad que llega a todas las comunidades autónomas y a las provincias. Es un comercio de proximidad, gracias a sus centros comerciales. Los españoles verbalizan en el Estudio Advice de éxito empresarial que “una ciudad no está completa hasta que no tiene un centro de El Corte Inglés”. Al igual que Telefónica y La Caixa, El Corte Inglés es una empresa “familiar” para el 90% de los españoles mayores de edad, es decir, 9 de cada diez. Caracterizan a El Corte Inglés su calidad y la excelencia en la atención al cliente, dos parámetros esenciales del éxito empresarial. Es empresa netamente española, pero –en no teniendo nada que envidiar a Amazon.es, con quien compite en igualdad de condiciones en el comercio electrónico, incluso superando en ventas mensuales y anuales al gigante americano en España- se está expandiendo exitosamente en Europa gracias al e-commerce. Una anécdota: a las mujeres españolas (51% de la población según el INE), “El Corte Inglés les cae muy bien”.

La energía es esencial para la vida de las familias y el correcto funcionamiento de las empresas. Pero no basta con el abastecimiento: la economía y la sociedad piden más a las compañías energéticas. Gas Natural Fenosa, multinacional española presente en medio mundo y con origen catalán, ha conseguido dar a la sociedad lo que ésta necesita. No sólo es reconocida –según el Estudio Advice de Éxito Empresarial- como “una empresa orientada a resultados”, con “gestores netamente profesionales”, de quien se aprecia su estrategia corporativa. Empresarios, directivos, analistas financieros y población general destacan la apuesta que ha hecho por el gas natural, como energía limpia y más barata, que contribuye a la sostenibilidad y cuidado del medioambiente. Gas Natural promueve el ahorro y la eficiencia energético y ofrece un mix de gas y electricidad que le hace líder en el  mercado español y facilita su exitosa internacionalización en Hispanoamérica y en Estados Unidos. El Estudio Advice de éxito empresarial destaca que los españoles aprecian, hoy, su calidad de servicio y la atención al cliente; los analistas financieros y expertos sectoriales subrayan su apuesta por energías en un mercado –el del gas-, que “contribuye a satisfacer las necesidades de la población en el futuro”.

Por último, Abertis. Su lema, su leit motif es bien significativo: es una compañía empeñada en cumplir con lo prometido. El Estudio Advice de Éxito Empresarial identifica a Abertis como la empresa que más cumple lo que promete. Esto es especialmente alabado y apreciado por los analistas financieros y los medios de comunicación. Es un empeño de su consejero delegado, Francisco Reinés, que ha hecho de su empresa una compañía predecible. En los tiempos que corren, y en los mercados financieros y cuando se trata de poner en marcha planes de negocio a varios años, esa “predictibilidad” (Alan Greenspan, "The map and the territory") es de enorme importancia. 

Efectivamente, los resultados económicos y la evolución en Bolsa acompañan exitosamente a Abertis. Como su proceso de internacionalización, que hace que la mayor parte de su ebitda esté fuera de España, equitativa y equilibradamente repartido entre España y varias regiones del mundo. El reconocimiento de la marca de Abertis entre población general es cada vez mayor, pero no solo en España: por un motivo que la convierte en una gran empresa exitosa, según el Estudio Advice de éxito empresarial: es la primera compañía del mundo en gestión de infraestructuras, con el mayor número de kilómetros de autopista gestionados. Siendo inicialmente empresa catalana, ha dado el salto exitoso al mundo gracias a la diversificación de sus negocios a escala mundial. En ciernes está la OPV de su división de Telecomunicaciones, Abertis Telecom, para 2015, cuando parece que se acelerarán las operaciones corporativas en España.

Las grandes empresas españolas mencionadas ocupan el pódium de las compañías exitosas en nuestro país. Por supuesto que hay más, pero el espacio, aquí, es reducido. Lo esencial es poner en valor, en España, lo que ya hace la primera economía del mundo, la norteamericana: la aportación a la economía, a la empresa, a la sociedad, a la población y a las pymes, de la gran empresa española, que son nuestra punta de lanza en el mundo y contribuyen decisivamente a afianzar la recuperación económica.

Publicado previamente en Cinco Días el 18 de diciembre de 2014

viernes, 30 de enero de 2015

La internacionalización de Gas Natural Fenosa favorece la competencia

La muy reciente compra –o anuncio de Oferta Pública de Adquisición, OPA, amistosa- de Compañía General de Electricidad de Chile (CGE) por parte de Gas Natural Fenosa es una excelente noticia. Pone de manifiesto la exitosa internacionalización de Gas Natural Fenosa.

Con la compra del primer operador integrado de Chile (gas y electricidad), como ya le acontece en España, Gas Natural Fenosa obtiene el liderazgo más allá de lo que, hasta hace poco podría interpretarse como su mercado natural. Hoy, la pregunta es: ¿dónde están las barreras, dónde las fronteras? Gas Natural compró Unión Fenosa en 2009: aquella fue su última gran compra. Nacional, por un lado, internacional, por otro, porque Unión Fenosa estaba muy extendida por Latinoamérica.

Jorge Díaz Cardiel.
Jorge Díaz Cardiel.

Puede afirmarse que el entorno lógico de desempeño de Gas Natural Fenosa es el mundo. Ya no hay fronteras naturales ni geoestratégicas, ni políticas, lo cual también es una buena noticia. En el mundo de los negocios, los nacionalismos tienen muy poco sentido. Vemos que tienen cabida en regímenes poco abiertos, como el cubano o el venezolano; tampoco en potencias energéticas como Rusia, donde la política manda mucho, especialmente la que emana del poder político del Kremlin.

No es el caso de España, donde un grupo de empresas compite fieramente por el mercado local y por los mercados internacionales. Ahí, existe poco solapamiento. Solo competencia: Gas Natural Fenosa, Iberdrola, EndesaE.ON ya no cuenta, a estos efectos, porque abandona España y la filial en nuestro país de la empresa alemana puede ser adquirida por sus competidores. Gas Natural Fenosa, de la mano de Morgan Stanley y de Riverstone, quiere adquirir los activos de E.ON en España.

El movimiento de Gas Natural Fenosa en Chile, al comprar el segundo suministrador de luz del país, tiene mucho sentido estratégico, al tiempo que la posible compra de los activos de E.ON en España: Gas Natural Fenosa no está compitiendo con Endesa, empresa local, filial española de Enel, sino con su casa matriz, la italiana Enel. Esta se ha hecho con los activos latinoamericanos de Endesa, agrupados en Enersis. Es por tanto una competencia global internacional. De la que debemos sentirnos orgullosos porque espolea la libre empresa y el libre mercado, frente a la formación de oligopolios cerrados e ineficientes o frente al extremo opuesto de la excesiva atomización empresarial.

La internacionalización exitosa de Gas Natural Fenosa es muy buena noticia para dicha empresa, y para el mercado en general. Por tanto, también para los consumidores. Y es parámetro del éxito empresarial de las grandes empresas españolas, conforme demuestra empíricamente el Estudio Advice de éxito empresarial, en su módulo de Compañías de Energía.

 Publicado previamente el 14 de Octubre del 2014 en El Periódico de la Energía

Las empresas tecnológicas cotizan al alza, triunfan y hacen un mundo mejor

Nadie duda del valor de las tecnologías de la información. En España, según la Radiografía de la Pyme SAGE 2014, las pymes (99,88% de nuestro tejido empresarial según INE, Dirce, marzo 2014) consideran imprescindibles las TIC para la gestión de su negocio, otorgándole un peso de 7,6 en escala de 1 a 10.

La gran empresa española, en los sectores esenciales para nuestra economía, también considera que la I+D+i es esencial para el crecimiento, y la generación de empleo, y para el éxito empresarial: Telefónica, primera empresa española por beneficios, al desplegar la fibra óptica contribuye al 0,1% del PIB, cada año. Es la empresa que más invierte en Innovación, en España.

La banca, la sangre que hace que la economía viva, tiene ejemplos como La Caixa-CaixaBank, quien durante varios años seguidos no para de recibir premios de The Banker, Euromoney, y otros como el primer y más tecnológico banco del mundo. El Corte Inglés, primera empresa de distribución de España, está triunfando en Internet gracias al comercio electrónico, expandiéndose por Europa. Gas Natural Fenosa destaca en los estudios Advice de éxito empresarial como la compañía energética de gas y electricidad que más invierte en innovación de todo su sector y lo convierte en uno de los parámetros de su éxito empresarial. Abertis, primera compañía de gestión de infraestructuras del mundo, tiene una división exitosa de telecomunicaciones….

Los ejemplos son muchos entre la gran empresa española y la pyme sigue su ejemplo apoyándose en expertas empresas tecnológicas como SAGE, para triunfar en su negocio. En Estados Unidos, cuna de las tecnologías de la información, el valor de las TIC ha hecho que las cincuenta mayores compañías tecnológicas por capitalización bursátil tengan un valor inconmensurable, es decir, que se sale de los límites normales de medición.

En octubre de 2014, Apple vale en Bolsa 469.768,6 millones de dólares; Google, 310.748,9 millones; Microsoft, 300.968,1 millones; Alibaba (la cuarta, y una que no es norteamericana, sino China, con sede en Hangzhou), 171.980,3 millones, dato impresionante puesto que acaba de salir a Bolsa en Norteamérica y solo tiene 20.000 empleados (frente a gigantes, como la todavía existente Hewlett-Packard, a punto de dividirse en dos, y con 330.000 empleados).

La quinta es Facebook, una empresa con una sola década de existencia, que ha revolucionado la forma en que personas y empresas se relacionan en su vida diaria, a través de las redes sociales, con un valor de 154.247,7 millones; IBM (149.522,7 millones), que sigue siendo una gran empresa y que, curiosamente, tras décadas de enfrentamiento radical, ha alcanzado un acuerdo con Apple, por el que ésta vende al mercado corporativo y aquella al del consumo: viejos enemigos convertidos en amigos, gracias a Virginia Rometty y a Tim Cook, ambos con visión estratégica y pragmática. Oracle (136.855,4 millones), con un presidente ejecutivo que da un paso atrás para coger impulso y apretar las tuercas a sus dos nuevos CEO, dedicándose a lo que le gusta: mandar, ganar dinero, navegar y, en sus ratos libres, impulsar la tecnología en Oracle, eventualmente comprando empresas.

También está Intel, que aún reina de los microprocesadores y cogiendo carrerilla en el nuevo mundo de la movilidad, con un valor bursátil de 133.381,9 millones; Amazon.com (116.368,7 millones), el paladín del comercio electrónico mundial y enfrentado con libreros en Francia, y con toda la distribución tradicional en el mundo entero, excepto en España, donde El Corte Inglés online vende más que ella; Tencent, también china, (de Hong Kong y un valor en Bolsa de 111.480,9).

La décima vuelve a ser estadounidense, Qualcomm, y es la única cuya capitalización está por debajo de los 100.000 millones de dólares, con 99.242,3. Por supuesto, los valores en Bolsa, varían, y esto sucede especialmente en empresas muy exitosas como Apple, cuando lanzan un nuevo producto o un inversor activista, como Carl Icahn, exige que la empresa recompre acciones para aumentar su valor y la rentabilidad y remuneración para el accionista. También, lógicamente, hay más empresas, de gran valor: SAP, Ebay, Hewlett-Packard (aunque ésta, con una facturación de 118.000 millones de dólares, vale en Bolsa solamente 52.469,4, es decir, que Telefónica factura y vale en Bolsa más de lo que HP es considerada por los mercados bursátiles), EMC, etc. Las empresas tecnológicas no solo están vivas y coleando, también triunfan y obtienen beneficios (no como en la burbuja tecnológica de las “punto.com” de los años 90 del siglo pasado). Y valen mucho en Bolsa, y generan valor para sus accionistas, además de, como quería Steve Jobs, “are making the world a better place”, construyen un mundo mejor.

Publicado previamente el 10 de octubre del 2014 en Muy Computer Pro

miércoles, 16 de julio de 2014

España también tiene empresas exitosas

Hay países en que hablar del éxito es tan natural como en otros hablar del tiempo. En Estados Unidos, el éxito personal y el empresarial están bien vistos: las personas quieren mejorar. Los norteamericanos tienen admiración por los individuos y empresas que triunfan, y se sienten orgullosos de Steve Jobs, Bill Gates, Warren Buffett y tantos otros, al igual que de Apple, Microsoft y Berkshire Hathaway.

España también tiene empresas y empresarios exitosos. Generan riqueza y empleo para el país. Bien avanzado el siglo XXI, a nadie debería escandalizar poner en valor a compañías y personas que mejoran nuestra sociedad.

En 2004, iniciamos el Estudio Advice de éxito empresarial para identificar las empresas más exitosas de España y los 25 parámetros que hacen posible ese éxito. Semestralmente, se hacen mediciones empíricas que permiten elaborar rankings de empresas exitosas por cada factor. Los datos son contrastados con 600 líderes de opinión (empresarios, políticos, periodistas, analistas, economistas, tercer sector) y población general (muestra de 1.800 personas, índice de confianza del 95,5% y margen de error del 2,3%): los españoles tenemos mucho que decir sobre el éxito empresarial. Somos ciudadanos, electores, consumidores que recibimos mensajes de las empresas (noticias, publicidad, patrocinios) y tomamos la decisión de comprar unos u otros productos, encumbrando esta empresa y condenando al fracaso a aquella otra.

Somos 46,7 millones de personas con capacidad de discernimiento. No es de extrañar, teniendo este dato en cuenta, que las empresas más exitosas en España se encuentren entre las que tienen un mayor índice de vivacidad, que toma en consideración la notoriedad espontánea, la notoriedad total y la familiaridad o cercanía de esas empresas a los españoles: Telefónica, El Corte Inglés, La Caixa, Repsol, Gas Natural Fenosa, Santander, Inditex, Mercadona, BBVA, Iberdrola, Ferrovial, Acciona, Mango, ACS, Mapfre, Abertis y muchas más.

Hay una segunda premisa importante a la hora de considerar empresas exitosas en España. Es menester comparar peras con peras; no tiene sentido equiparar Apple Retail España –facturó 143 millones en 2013– con Gas Natural Fenosa, con ventas de 24.968 millones de euros. En Estados Unidos, tampoco compararíamos a la filial norteamericana de Abertis, aunque sea muy exitosa, con la casa matriz de HP.

El índice de vivacidad nos indica hasta qué punto los españoles tenemos fresca en la mente a esas grandes empresas, gracias a canales de comunicación concretos identificados empíricamente: la actividad económica a que se dedican; sus patrocinios; las noticias que protagonizan en prensa, radio y televisión; la publicidad, y las noticias que de ellas podemos leer en internet (y en blogs, redes sociales, etc.). Desde 2008, el interés de los españoles por la economía y las noticias empresariales se ha disparado, nos dicen el CIS y el INE: grande es el ansia que tenemos por saber el día y la hora de la recuperación económica, que –según el boletín de junio de 2014 del Banco de España– “está consolidándose”.

A cada empresa antes citada se asocian factores de éxito. La primera, Telefónica, está identificada con “excelencia en gestión empresarial”, “estrategia corporativa”, “innovación”, “internacionalización”, “presidente”, “calidad de productos y servicios” y “buenas relaciones con los medios de comunicación”. Su presidente, César Alierta, se relaciona con “gestión, liderazgo, reputación y buena imagen”. Telefónica –el 93,3% de españoles “saben a qué se dedica, y han visto noticias sobre ella en los medios de comunicación”– lidera su sector y se considera un jugador mundial, no pudiéndosela comparar, en justicia, con las filiales de sus competidores en España, a quienes supera con creces, cuando analistas y medios (Fortune, 2014) la sitúan por encima de Telenor, ATT, Vodafone, América Móvil, Deustche Telekom o Nippon Telegraph & Telephone.

Cuando se trata de bancos, el mercado nacional es esencial para los españoles: conocen la exitosa internacionalización de Santander y BBVA, y la cada vez mayor de Sabadell y Popular, pero, en suelo patrio, el líder es La Caixa (CaixaBank), recién convertida en la tercera fundación más importante del mundo, con 20.000 millones de euros en activos y una obra social de 500 millones cada año. La Caixa es reconocida como la empresa con mejor responsabilidad social, concepto que se concreta en “empleo”, “innovación”, “relación calidad-precio”, “proyectos sociales”, “contribución social” y “medio ambiente”. Su principal directivo es Isidro Fainé, reconocido por su “liderazgo, autoridad y prestigio”. Como banco, CaixaBank destaca por “productos-servicios de calidad”, “atención a los clientes”, “presidente”, “estrategia corporativa” y “gestión empresarial”.

El 90% de los españoles considera que “proporcionar productos y servicios de excelente calidad” y “la mejor atención y trato a los clientes” son fundamentales para el éxito empresarial. En España, El Corte Inglés es la compañía de referencia, tanto entre todas las empresas como en su sector, aunque se reconozca la internacionalización de Inditex y Mango, que, también, El Corte Inglés está implementando, a través de internet y el comercio electrónico, de la mano de Isidoro Álvarez. En “productos/servicios de calidad” lidera El Corte Inglés, y le siguen Inditex, Telefónica, Mercadona, La Caixa, Meliá, Repsol, Gas Natural Fenosa, Eroski, Iberia, BBVA, etcétera.

El sector energético ha protagonizado la actualidad: esto es compatible con que Gas Natural Fenosa sobresalga positivamente por “obtener buenos resultados económicos”, “innovación empresarial” y “responsabilidad social” (contribuir a la sociedad, eficiencia energética, sostenibilidad). La contribución a la sociedad es consecuencia de la obtención de buenos resultados económicos: 8 de cada 10 españoles quieren que las grandes empresas paguen impuestos en su territorio y, desde este punto de vista, es esencial que Gas Natural Fenosa, Repsol, Iberdrola o Endesa los obtengan.

“Cumplir lo prometido” es relevante en una economía de libre mercado, en la que el capitalismo popular –con millones de españoles invirtiendo en Bolsa– está muy extendido. En gestión de infraestructuras, Abertis es la empresa que más cumple lo prometido, y se le reconoce el liderazgo mundial de su sector, en que hay otras empresas españolas internacionalizadas: Ferrovial, OHL, ACS, Sacyr, Acciona, FCC.

En los albores de la recuperación, es buena noticia que los españoles –población general y líderes de opinión– reconozcan y aprecien el éxito de muchas empresas españolas.


Publicado el 15 de julio en  El FOCO de Cinco Días

martes, 15 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (V). La importancia de la pyme en España

Los aumentos de productividad y competitividad en el sector turístico español son factores esenciales para entender el éxito.

Los aumentos de productividad y competitividad en el sector turístico español son factores esenciales para entender el éxito de este sector. No todo se explica por la incertidumbre en los países de Oriente Medio: al fin y al cabo, son pocos los españoles y europeos que han viajado por el mundo árabe y, mucho menos a países de alto riesgo como Siria o Irak. Incluso Egipto, Jordania o Turquía, países turísticos por excelencia, no son hoy el mejor sitio para visitar como turista, debido a la inestabilidad política de la zona.

Pero España ofrece, más allá de “sol y playa”, cada vez más, una excelente atención al cliente y calidad de los productos y servicios. Y las empresas turísticas españolas han jugado un papel esencial en la transformación de este sector haciéndolo atractivo: son los Meliá, NH, Barceló, Paradores Nacionales, y tantas otras empresas de referencia que, además, utilizan cada vez más Internet y el comercio electrónico para atraer visitantes y, de paso, sirven de inspiración vanguardista a los muchos millares de pymes españolas que viven del turismo.

Citar la pyme significa tener en mente al 99,88% de las compañías de nuestro tejido empresarial. Los datos de marzo del Instituto Nacional de Estadística (INE), que elabora el Directorio Central de Empresas o DIRCE, dicen que hay en España 3.142.928 empresas, de las que 3.139.106 (99,88%) son pymes y, por tanto, tienen entre 0 y 249 trabajadores. Ocupan al 63% del total de empleados que hay en España, destacando las microempresas (con el 30,2% del empleo) y las pequeñas empresas (17,4% del empleo total). Por sectores, nos dice el INE, el 55,6% ejerce su actividad en el sector Servicios; el 24,3% en el Comercio, el 13,6% en la Construcción y el 6,5% en la Industria. Por último, las pymes españolas son altamente productivas: con datos del INE, el valor añadido bruto (VAB) por ocupado de la economía española es de 54.251 euros, lo que supone una tasa de crecimiento del 3,15% respecto al año anterior, muy por encima de la media de la Unión europea, estimada por la Comisión Europea en 45.109 euros.

La productividad tan alta de las pymes españolas tampoco sucede por arte de magia. Hay grandes empresas que les ayudan en aquello que es verdaderamente importante. La Radiografía de la Pyme de la compañía tecnológica SAGE en 2013 ya decía que las pymes consideraban imprescindibles a las TIC para mejorar la gestión de su negocio. Evidentemente la financiación es esencial para las pymes, especialmente la bancaria, puesto que dependen en un 70% de ella y, en un 27% (World Economic Forum, OCDE, Comisión Europea, Eurostat, Radiografía de la Pyme SAGE 2013) la (falta de) financiación bancaria es su problema más importante.

Y ahí están bancos como CaixaBank, primero y Banco Popular, después, ayudando a la pyme en ese sentido. Pero cuando se trata de mejorar procesos internos  y externos, las tecnologías de la información son esenciales, pudiendo ayudar a las pymes –como les ha sucedido a las pymes estadounidenses en los últimos veinte años y el presidente Bill Clinton destacó en su obra “Back to Work”, de 2013- a mejorar su productividad en un 20%. Para conseguirlo, las pymes necesitan socios tecnológicos fiables y cercanos. Por contraste con el enfoque hacia lo que llaman “la gran cuenta”, de empresas proveedoras de servicios tecnológicos como SAP, Microsoft u Oracle, las pymes identifican en SAGE un partner tecnológico en el que se puede confiar, porque les acompaña en todo el proceso desde la A a la Z: desde la implantación del IVA de caja al nuevo sistema de pagos SEPA. Las pymes –como muestran los datos del Estudio Advice de Éxito Empresarial de junio de 2014- reconocen mayoritariamente a SAGE como “la empresa tecnológica en la que más se puede confiar para mejorar su negocio”.

Y, como no sólo de tecnología viven las pymes, sino de los contratos con las grandes empresas, vale sacar a colación el papel que juegan las empresas mejor percibidas por la población general –muy especialmente, por las mujeres-, que son las empresas de la gran distribución; en primer lugar El Corte Inglés, seguida por Inditex, Mango y por Mercadona, a quien le aqueja –según los estudios recientes de la OCU- “la falta de más categorías de productos”, versus El Corte Inglés, que es “la única compañía que tiene de todo”.
Y, como se afirmaba al principio, no solo cara a la población general, sino también en lo que a las pymes se refiere: muchos miles de pymes dependen en España de El Corte Inglés, que les ayuda de manera esencial al sostenimiento y florecimiento de su negocio, así como al mantenimiento del empleo, tanto del directo como del indirecto. Gracias a grandes empresas como El Corte Inglés, el comercio aumentó en mayo por tercer mes consecutivo (+0,8%), según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Es una forma concreta de hacer realidad la política de Responsabilidad Social Empresarial de El Corte Inglés, que encapsula el siguiente mensaje: “Si no quedas satisfecho con lo que pasa en el mundo, intenta cambiarlo”. Y, ciertamente, en una España que ha vivido seis años de larga crisis económica, son muchas las cosas que hay que cambiar. En palabras de un alto directivo de El Corte Inglés, “en El Corte Inglés, somos conscientes de que en nuestra sociedad hay muchas cosas que mejorar. Nuestra forma de demostrarlo es siendo respetuosos con el medioambiente, colaborando con todo tipo de organizaciones sociales (ONG, asociaciones, instituciones públicas y privadas) y participando en numerosas actividades. En El Corte Inglés promovemos cada año más de 4.000 acciones relacionadas con la cultura, la acción social, la educación, el medio ambiente, el deporte y la ayuda al desarrollo”.


Publicado previamente el 11 de julio por el Confidencial Digital

miércoles, 9 de abril de 2014

España y la nueva economía

Hay consenso en actualizar al alza las previsiones económicas para nuestro país. 2014 es el año de la recuperación. Para que ésta sea sólida, es menester evolucionar hacia la economía digital, un nuevo enfoque motivador hacia los negocios, apostar por la sostenibilidad y lo social, potenciar la industria, apoyar la pyme, aumentar la financiación, e impulsar la internacionalización de la empresa española y las exportaciones. Y, con los datos positivos, promover la esperanza y la confianza en nosotros mismos, los españoles.

Hace menos de un mes, en febrero de 2014, se produjo una prodigiosa convergencia en las previsiones económicas para nuestro país: el consenso de organismos internacionales y de fuentes de información patrias (Banco de España, Gobierno, Funcas, Servicios de Estudios de grandes entidades financieras como La Caixa y BBVA, etc) convenía que España crecería, en términos de Producto Interior Bruto (PIB) un 1%, este año.

Muy poco después, los mismos analistas internacionales (FMI, Comisión Europea, OCDE) coincidían con los servicios de estudios nacionales en actualizar al alza esas previsiones económicas, elevándolas al 1,2% para 2014. Muy recientemente, el Banco de España, en su Boletín Económico de marzo de 2014, pone su firma a dicho crecimiento, en línea con FUNCAS y con la patronal, la CEOE. Todos coinciden, además, en afirmar que, entre este ejercicio y el siguiente, habrá creación neta de empleo: en torno a 400.000 nuevos puestos de trabajo, entre 2014 y 2015, dicen esas fuentes de información. Los datos de desempleados inscritos en los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo INEM) correspondientes a febrero de este año, ya advertían un cambio de tendencia, por el que se empieza a dejar de destruir empleo neto, y se empieza a crear empleo neto. Como se deduce de la anterior frase, lo importante es –perdón por la redundancia-, el “saldo neto”. En ese sentido, descontado el efecto de la estacionalidad, se estaría creando empleo neto en nuestro país desde hace seis meses y, en los últimos doce, ya habría 61.000 cotizantes nuevos a la Seguridad Social. Cierto, son datos exiguos, que se quedan cortos para una sociedad con 4,8 millones de parados inscritos en los servicios públicos de empleo y, 5,9 millones de desempleados, según la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).

A la vista de estos datos y, tras más de seis años de crisis, podemos optar por quedarnos con los datos negativos y caer en el pesimismo o, como fruto de una decisión libérrima, agarrarnos a los incipientes datos positivos, al objeto de potenciar, si no el optimismo, al menos, fomentar la esperanza que deriva en la necesaria confianza, tanto individual como colectiva, que necesitamos para salir de la crisis, abandonar la recesión y volver al crecimiento económico.

Los datos, lo que algunos llaman con desdén “las estadísticas”, nos dicen que España abandonó la recesión en la segunda mitad de 2013: la economía creció el 0,1% en el tercer trimestre y el 0,2% en el cuarto. El Banco de España pone de manifiesto que ya se produjo un repunte del consumo interno y prevé que esta tendencia se consolide suavemente en el primer trimestre de 2014. BBVA Research afirma que España crecerá el 0,4% en los tres primeros meses del año.

Si en 2013 aumentó un tanto el consumo interno, fundamentalmente tiraron de la economía las exportaciones, que en el conjunto del año crecieron el 5,2%, reduciendo a la mitad el déficit comercial. Cada vez más, España necesita menos financiación exterior, lo cual es una excelente noticia. España exportó bienes y servicios por casi 240.000 millones de euros y ya fueron 140.000 las empresas españolas que exportaron, fundamentalmente a la Unión Europea, pero también a otros destinos. El gran reto no es ya que exporten las grandes empresas, sino que lo haga la pyme, que es el 99,88% de nuestro tejido empresarial y el 63% del empleo, según datos del DIRCE que elabora el INE, y que fueron hechos públicos este mismo mes, correspondientes al 1 de enero de 2013.

Como indica un estudio de la aseguradora Mapfre, ahora lo que necesitan las pymes para exportar es asesoramiento, puesto que el 38% de ellas lo intentan sin ningún tipo de ayuda –ni asesoramiento, ni financiación-, y muchas fracasan desgraciadamente en el empeño.

Crecer rápido gracias a la economía digital

Una encuesta reciente del INE ponía de manifiesto que el entorno económico, la crisis, la falta de financiación eran frenos para la expansión de las pyme. Es ahí donde hay que poner énfasis para que la economía española inicie el despegue. César Alierta, presidente de Telefónica, enmarcó muy bien la cuestión cuando, en el Foro Económico celebrado en Bilbao a principios de marzo (Foro Global España 2014), afirmó que, en habiendo ya desaparecido las suspicacias internacionales que despertaba la economía española, ahora el reto es conseguir “un crecimiento rápido”. El presidente de la primera empresa de España no habla solamente de crecimiento, sino de crecimiento rápido: ahí está la esencia de la cuestión, la piedra angular sobre la que fundamentar esa creación de empleo –fuerte y estable- que todos deseamos.

¿Cómo conseguirlo? Con un nuevo modelo de crecimiento, basado en el desarrollo de la economía del conocimiento. Se trata de un nuevo modelo productivo, en el que las nuevas tecnologías de la información juegan un papel esencial, tanto para la población general –ocio, formación, entretenimiento, educación, conectividad, movilidad, etc-, como para las empresas, puesto que pueden incrementar su productividad y su competitividad. Además, estos incrementos de productividad son más sanos que los que –a lo largo de ya seis años- ha dado lugar la devaluación salarial que ha habido en España, como consecuencia del descenso de los salarios y de los costes laborales en general.

Telefónica puede hablar de estos menesteres –nuevos modelos productivos más competitivos-, porque tiene la “autoridad” (ese concepto que se podría equiparar a “preeminencia fruto de la experiencia, el conocimiento y el ejemplo”, versus la “potestas”, el poder a secas) para hacerlo: en 2013 incrementó sus beneficios un 16,9% y está protagonizando una transformación radical de sus estructuras y orientación de negocio, para convertirse “en una telco digital líder en crecimiento y eficiencia”. Algo estará haciendo bien Telefónica cuando aparece entre las empresas más admiradas del mundo, según el prestigioso ranking de la revista norteamericana Fortune, de marzo de 2014. Más aún, Telefónica aparece en ese ranking mundial, no sólo en el listado general de empresas con más reputación, sino que, con una alta puntuación, es la segunda empresa del sector de Telecomunicaciones más admirada del mundo, por encima de otros gigantes como –por estricto orden-, Telenor, ATT, Vodafone, América Móvil, Deustche Telekom y  Nippon Telegraph & Telephone.

Telefónica está abanderando una transformación de su negocio, del sector, de la economía y la sociedad enteras, en línea con lo que ya se ha hecho en la primera economía del planeta, Estados Unidos, que nos sirve como ejemplo exitoso a imitar. Sabemos que Estados Unidos salió de la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha generado 8,5 millones de empleos netos, en buena medida gracias a la intervención de las tecnologías de la información en los procesos organizativos de las empresas, y en sus operaciones.

No en vano –la última, la semana pasada-, la mayor parte de las reuniones del presidente Obama con empresarios, tienen lugar con primeros ejecutivos de empresas tecnológicas emblemáticas del Silicon Valley. Asistente habitual a dichas reuniones con Barack Obama es Eric Schmidt, autor, junto con Jared Cohen, de la obra reciente “The new digital age: reshaping the future of people, nations and business” (La nueva era digital: transformando el futuro de la sociedad, los países y los negocios), publicado por Alfred a. Knopf, en 2013. El título lo dice todo y tiene la credibilidad de venir de la mano del presidente de una empresa significativa y pionera del Silicon Valley. Es una transformación que también está llevando a cabo una empresa española, igualmente emblemática, como Telefónica, en nuestro país y en los mercados internacionales en los que opera. Admiro profundamente Estados Unidos y sus negocios, pero creo que los españoles tenemos sobrados motivos para sentirnos orgullosos de nosotros mismos: si no, seguramente, Telefónica no estaría presente en el listado de empresas más admiradas del mundo de la revista Fortune (marzo 2014, aunque también destacó en 2013).

Los norteamericanos, incluso antes de salir de la recesión, ya tenían muy claro el camino para recuperar el crecimiento rápido, del que hablaba muy bien César Alierta. En mis habituales viajes por Estados Unidos entre 2009 y 2013, he podido acumular hasta 300 libros de economía que anticipaban con certeza la hoja de ruta que hay que seguir para tener éxito. Por citar solo algunos (menciono tres obras, solamente, de entre trescientas…, por mero sentido común), “After the music stopped” (Cuando paró la música, de Alan S. Blinder, 2013, The Penguin Press), “Capitalism 4.0” (Anatole Kaletsky, 2010, Public Affairs in paper), “Macrowikinomics” (Don Tapscott y D. Williams, 2010, Altantis Books)…: todos estos libros hablan de la necesaria transformación de los negocios hacia el entorno digital, como la mejor forma de conseguir ese “rápido crecimiento” al que aludía César Alierta. Los norteamericanos, además, optaron –como casi siempre, en su caso-, por ver el lado bueno de las cosas, la botella medio llena, con ese espíritu emprendedor que les caracteriza y que, cuando se convive con ellos, es contagioso.

Por eso, me parece muy oportuno citar aquí el segundo libro autobiográfico del presidente Obama (“The audacity of hope”, 2006, Canongate): porque los españoles –para quienes en un 81%, el paro sigue siendo la primera de nuestras preocupaciones, en marzo de 2014-, estamos muy necesitados de “esa audacia de la esperanza” de que habla Obama: necesitamos creer más en nosotros  mismos y en nuestras posibilidades. Y, esto, en mi opinión, no es engañarse al solitario, sino decidir cambiar de actitud, con fortaleza, con reciedumbre, con esfuerzo, que a todos cuesta.

Nueva actitud hacia los negocios

En ese sentido y a este respecto, es muy adecuada la obra del magnate estadounidense de los negocios, Donald Trump, “Think like a champion: an informal education in business and life”, 2009, Vanguard Press (“Piensa como un campeón: una educación informal para los negocios y la vida). Me consta que, en Europa, y en España, hay prejuicios hacia el enfoque que tienen los norteamericanos sobre los negocios: son agresivos y quieren ganar. Considero esa actitud como una enorme virtud y hasta publiqué un libro económico y empresarial sobre el tema, titulado “Éxito con o sin crisis” (2012, LID): si los negocios van bien –menuda obviedad-, se genera riqueza y empleo: ¿y acaso no es esto lo que todos queremos para España?

Para ello, es necesario un cambio fuerte de actitud hacia el mundo de los negocios, en España: es un cambio psicológico, social y sociológico, que derive en comportamientos nuevos. En agosto de 2011 tuve la ocasión de conocer a Donald Trump, en la torre que lleva su nombre, en Nueva York. Me contó la siguiente anécdota: en un seminario con directivos europeos, pidió que levantaran la mano aquellos que se consideraban “vendedores”; muy pocos elevaron sus brazos. En cambio, un bosque de manos se vio, cuando preguntó quiénes se consideraban “consultores”: prácticamente todos. “En Europa, ser vendedor está mal visto; por eso todos quieren identificarse con la profesión tan prestigiosa de consultor”. Trump hizo la misma pregunta en otra convención de directivos en Estados Unidos: a la pregunta de quiénes se consideraban vendedores, levantaron orgullosos la mano, la práctica totalidad de los asistentes.

Vender es hacer negocios y no solo no hay nada que objetar a ello, sino todo lo contrario. Por eso, me parece tan relevante el profundo cambio que otra empresa española está queriendo llevar a cabo en sus estructuras internas, que afectarán positivamente a toda la sociedad: El Corte Inglés, que es líder en España en financiación al consumo y que se está expandiendo exitosamente al negocio digital del comercio electrónico, sin nada que envidiarle al gigante Amazon, está poniendo en marcha un nuevo sistema de incentivos para sus vendedores. Parece mentira que, a estas alturas del siglo XXI haya que recordar en España que, a mayor motivación, más incentivos tenemos las personas para querer conseguir objetivos. En el caso de El Corte Inglés, a más ventas, los más de 60.000 vendedores que tiene, también cobrarán más dinero. No me puedo imaginar a nadie que tenga algo que objetar ante algo tan manifiestamente bueno como esta política. Quizá alguien pudiera decir: ¡eso es capitalismo! Mi respuesta sería, “bienvenido al mundo de los negocios del siglo XXI”. En la medida en que El Corte Inglés es una de las más importantes empresas de nuestro país, y líder en el sector de Distribución –uno de los que más confianza infunde en la población general, especialmente en ese 51% de la sociedad que conforman las mujeres-, sus actuaciones en este contexto tienen un valor ejemplar esencial.

Qué mejor que incentivar el consumo interno, sin descuidar el ahorro. Algunas buenas noticias recibimos: en enero y febrero, España ha batido récords en la entrada de turistas extranjeros (FRONTUR, encuesta del INE), pero también se ha incrementado el turismo nacional: en total, más de seis millones de turistas o lo que es lo mismo, un incremento del 13%. En AENA, que conoce el tráfico en aeropuertos, nos dicen que en los dos primeros meses del año, el tránsito de viajeros se ha incrementado el 2,4%, tras muchos meses de caídas. El sector del automóvil “tira para arriba” de la economía, desde distintos puntos de vista: aumenta la producción (9%), en febrero; aumentan las matriculaciones (7%) y aumentan las exportaciones. El Plan PIVE 5, sin lugar a dudas, ayuda a incentivar la demanda en la compra de coches.

Otros sectores quieren seguir el mismo patrón de comportamiento, como el tecnológico, que quiere un Plan Renove para remozar el parque tecnológico empresarial en España. Hay que tener en cuenta que, según la consultora IDC, la venta de ordenadores se redujo en España en 2013 un 24,9%: la industria (Intel, HP, Microsoft, etc) quiere poner en manos de los consumidores y las empresas los mejores y nuevos equipos a precios mucho más asequibles. De conseguirlo, se daría un paso de gigante en la construcción de la economía del conocimiento, cuando el INE (marzo de 2014) nos dice que el 68% de los españoles entre 18 y 74 años acceden ya a Internet, según su retrato sociodemográfico del internauta español. Otras empresas tecnológicas, como SAGE, ponen foco en ayudar a la pyme a ser más productiva y competitiva, al incorporar las tecnologías de la información a sus procesos.

Financiación, sostenibilidad y responsabilidad social

Si a las pymes españolas no les va bien, no lograremos el crecimiento económico rápido de que hablaba el presidente de Telefónica. Bien está el componente digital y tecnológico, ya comentado; también, el cambio cultural y sociológico orientado a la consecución de objetivos y resultados. Ahora bien, sin financiación para las pymes, no hay nada que hacer. El expresidente de la Reserva Federal norteamericana, Ben Bernanke, lo deja meridianamente claro en su obra “The Federal Reserve and the financial crisis” (La Reserva Federal y la crisis financiera; Princeton, 2013): Estados Unidos no hubiera remontado su peor recesión desde la Gran Depresión de 1929, de no haber sido gracias a la intervención de dos componentes esenciales: las tecnologías de la información en las empresas y, en otro orden de cosas, la financiación necesaria.

En el caso de España –mucho más que en el resto del mundo desarrollado-, nuestras pyme dependen más de la financiación bancaria que de cualquier otro tipo de financiación (80% en España; 50% en Alemania; 30% en Estados Unidos). Quizá, por eso, estamos viendo cómo todos los bancos españoles importantes (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Popular,  Bankinter, etc) se vuelcan en ofrecer crédito a las pyme. En su última encuesta trimestral, el Banco de España identificaba varias cuestiones interesantes a este respecto: que, por un lado, aumentaban las peticiones de crédito de las pequeñas y medianas empresas y que, por otro, las grandes entidades financieras estaban dispuestas a relajar los criterios que exigen para conceder crédito nuevo –y, de hecho, éste ya ha aumentado-. De ambas cuestiones se podía concluir que, quizá el crédito bancario a las pymes –tras varios años de caída; el 8% acumulado en 2013- podría por fin incrementarse.

Algunos bancos, en línea con esa nueva necesaria cultura que prima el querer vender rentablemente sin avergonzarse por ello, están enviando miles de vendedores especializados a las pyme para ofrecerles sus servicios. Es el caso de CaixaBank, que combina ese enfoque personalizado en la atención al cliente, con el hecho de haber recibido varios galardones internacionales por ser el banco más innovador, tecnológicamente, del mundo. En una reciente intervención pública en Londres, el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, afirmaba que, este ejercicio, 2014, sería un año de transición hacia la consecución de la mejora del margen de intereses, que estimaba, en su caso, podía incrementarse un 5%. Este dato es muy relevante, porque ese margen es el que indica –como un termómetro- cómo evoluciona la marcha del negocio tradicional bancario: se presta dinero cobrando un interés, y se remunera a quien lo deposita en la entidad financiera. La diferencia entre lo uno y lo otro es el llamado margen de intermediación: qué más quiere la banca que dedicarse a su negocio propiamente dicho –conceder créditos a particulares y empresas-, y hacerlo de manera rentable. Si sale bien, es un “win-win”, donde todas las partes salen ganando, ya que quienes reciben los créditos –empresas, familias-, pueden financiar sus operaciones y sus compras, y los bancos ganan dinero, sabiendo que les serán devueltos los créditos, con intereses.

Más allá de esto, con un planteamiento estrictamente capitalista y humanista, es necesaria una nueva forma de hacer banca –al igual que antes hablábamos de una nueva forma de hacer negocios-, que introduce en la ecuación la variable de “lo social”. CaixaBank lo pone en práctica de manera concreta a través de la Obra Social de La Caixa, que en el Estudio ADVICE de éxito empresarial (2014), se identifica con “innovación, creación o mantenimiento del empleo, sostenibilidad, contribución social, proyectos sociales, promoción de la cultura y protección del medioambiente”. La Caixa dedica 500 millones de euros anuales a tales menesteres.

Son características de “la nueva economía” que, también algunos de los mejores economistas norteamericanos descubrieron ya hace años, indicando el camino a seguir: también en este punto tan importante, la bibliografía es muy abundante y llama la atención la identificación de las temáticas de las obras con las actividades de La Caixa: así, en “The Economics of enough: how to run the economy as if the future matters” (La economía de lo suficiente:  dirigir la economía como si el futuro importase; Diane Coyle, 2011, Princeton), se habla de sostenibilidad y cuidar los recursos naturales, al tiempo que se expone cómo, en el siglo XXI y, también desde el mundo de las finanzas, se puede trasladar el crecimiento económico generado por el libre mercado, a la mejora de la calidad de vida de las personas.

En “The Globalization Paradox. Democracy and the future of the world economy” (La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial; Dani Rodrik, 2011, Norton) se trata de cómo conseguir un crecimiento sostenible y equilibrado, que abarca el comercio, las finanzas y el mercado de trabajo. El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz –ex asesor económico de Bill Clinton, como el autor antes mencionado, Alan S. Blinder- en “The Price of inequality” (El precio de la desigualdad, 2012, Penguin Group), expone la necesidad de un crecimiento equilibrado para todos, en que se cierren las brechas sociales abiertas por la crisis económica, no “tirando para abajo a los de arriba”, sino fomentando el emprendimiento y el fortalecimiento de la clase media. Ciertamente, con un enfoque más templado y moderado que su colega Paul Krugman en “End this depression now!” (¡Acabad con esta depresión, ya! 2012, Norton), también nobel en Economía.

Y, en la misma línea de promover el desarrollo económico y social, los economistas Laurence J. Kotlikoff y Scott Burns, explican las recetas de un crecimiento económico que no hipoteque a las generaciones futuras: ni, por un lado, penalice a nuestros mayores, que merecen pensiones dignas en la vejez, ni, por otro, ponga el peso de una enorme deuda sobre los hombros de los jóvenes, evitando por tanto “The Clash of Generations: Saving ourselves, our kids and our economy” (El choque generacional: salvarnos nosotros, nuestros hijos y nuestra economía; 2012, MIT Press). Por último, en “Return to prosperity” (Vuelta a la prosperidad; Arthur B Laffer y Stephen Moore, 2010, Threshold Editions) se pone énfasis en potenciar la industria, para que “América pueda recuperar su posición económica de superpotencia”: por la misma regla de tres, La Caixa muestra su apuesta por España gracias a su cartera de participadas, con empresas importantes como Abertis, Gas Natural Fenosa, AGBAR o Repsol, entre otras, todas ellas compañías líderes en sus sectores de actividad.

Abertis es un caso emblemático: cuando corren ríos de tinta en España sobre el rescate público de las autopistas de peaje, resulta que la compañía menos afectada por esa cuestión, es la empresa líder mundial en gestión de infraestructuras, Abertis, con el mayor número de kilómetros en autopistas de peaje del mundo. Es la ventaja de ser una compañía fuertemente internacionalizada, presente en muchos países, tan dispares como Francia o Chile, pero expandiéndose a nuevos mercados como el australiano. Abertis es paradigma de las empresas del IBEX-35, columna vertebral de nuestra economía, puesto que, las ventas de las compañías que están en ese mercado de valores, se incrementaron un 3% de media el año pasado y, en conjunto, dos tercios del negocio lo hicieron fuera de España. En el caso de las empresas constructoras (OHL, Ferrovial, ACS, FCC, Acciona, Sacyr), se ha llegado a contabilizar que, en 2013, el 84% de sus pedidos vinieron del exterior, según diversas fuentes.

No cabe ninguna duda que queda mucho camino por recorrer. El desánimo en la población, tras muchos años de crisis, es grande. No pueden ignorarse problemas tan grandes como el desempleo. Pero, si no hay esperanza, España no volverá a crecer. Y la esperanza debe apoyarse en hechos concretos, para apalancarse en ellos. Estos hechos son los datos positivos que nos ofrece la economía española. Y el ejemplo de tantas grandes empresas nacionales –hemos mencionado algunas-, que marcan el camino a seguir, como hoja de ruta que ya han aplicado exitosamente, la economía y la empresa norteamericanas.

Publicado previamente en El Confidencial Digital el 28 de marzo de 2014

Empresa española estratégica, para economía y recuperación

El Foro Global España 2014 certificó la defunción de la recesión en España, y declaró el inicio de la recuperación. Dejando claro, eso sí, que será un camino lento, con sacrificios, donde el reto más importante es la reducción del desempleo; condición sine qua non para conseguir este último objetivo, se dijo en Bilbao, sede del encuentro, es seguir haciendo reformas.

Más relevante que aquellas, incluso, para estimular el crecimiento económico, fue esta declaración: “Son las empresas las que generan riqueza y empleo”. Las normas jurídicas, por sí solas, no suscitan, ni lo uno ni lo otro, a no ser que vayan acompañadas de una cultura del emprendimiento, como la norteamericana, donde no solo no se demoniza al empresario y, menos aún, a la empresa, sino que se le conceden todas las facilidades para que consiga esos dos nobles cometidos, de los que tan necesitada está España: crecimiento y empleo.

El papel de la empresa, aquí, es esencial, como pusieron de manifiesto esas instituciones que dijeron que, en 2014, España vuelve al crecimiento: el FMI, la OCDE, la Comisión Europea, el Banco de España, el INE o Servicios de Estudios privados (Caixa, BBVA). Las previsiones convergen hacia un crecimiento del PIB en 2014 del 1%, con tímida creación de empleo.

Puesto que fuentes de información autorizadas han enfatizado el sustancial valor de las empresas para generar riqueza, hemos querido medir qué grandes empresas españolas son estratégicas para la economía de nuestro país y la recuperación económica. El estudio de nuestra compañía sobre el éxito empresarial identifica empíricamente qué empresas son más exitosas, conforme a parámetros objetivos y metodología cuantitativa.

Según el estudio, en el primer trimestre de 2014, los españoles consideran que las empresas españolas más estratégicas para nuestra economía y más relevantes para la recuperación (crecimiento económico y empleo) son Telefónica, en primer lugar, que trasciende su sector; en gran distribución, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona y Mango. En bancos, CaixaBank (La Caixa), Santander y BBVA. En energía, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y Repsol. En gestión de infraestructuras, Abertis, Ferrovial, OHL, ACS, FCC, Sacyr y Acciona. En automoción, SEAT. En aerolíneas, Iberia. En Seguros, Mapfre.

Hay más sectores y empresas, pero éstas son las primeras. El 73,6% ha citado, al menos, una gran empresa española, que considera estratégica para nuestra economía. Además, hay siete grandes empresas (Telefónica, Santander, El Corte Inglés, La Caixa, Mercadona, BBVA y Mapfre) que están en la mente de más del 99% de los españoles.

En general, la referencia positiva a esas empresas ha sido relativamente mayor entre hombres, personas entre 25 y 54 años, con estudios superiores; profesionales y directivos. Aquellos que trabajan en gran empresa española o tienen familiares. Los residentes en poblaciones entre 10.001 y 50.000 habitantes.
Hay dos sectores vinculados con éxito: telecomunicaciones y gran distribución (el primero, más entre los hombres; el segundo, más entre las mujeres).

Telefónica, que lidera telecomunicaciones, influye positivamente por los enormes volúmenes de inversión, por su contribución directa al PIB (en línea con la OCDE o el World Economic Forum, doblar la fibra óptica supone incrementar el PIB un 0,3% anual); la innovación –principal factor para salir de la crisis–, la generación de empleo y el posibilitar vivencias esenciales para la población general (movilidad, conectividad, educación, diversión, etc) y las pymes (aumentos de productividad y competitividad). Telefónica es el gran campeón nacional, primera empresa española, aunque, adicionalmente, sea gran jugador mundial y primer operador europeo.

Gran distribución inspira confianza en la sociedad, y está presente en la vida de las personas y empresas, tanto en períodos de crisis como de bonanza. En un sentido, destaca primero El Corte Inglés, seguida por Mercadona; en otro ámbito, sobresalen Inditex y Mango. Algo notable: frente a la tradicional identificación de El Corte Inglés con sus centros comerciales, una gran mayoría de españoles ya considera a esa empresa como “un gigante en Internet”.

Otros sectores son considerados “necesarios”: energía, bancos, gestión de infraestructuras.

Sin energía, “las familias no tienen luz ni calor”, “la industria y las empresas no pueden funcionar”: parece obvio, pero la gente es sabia. Los españoles consideran esenciales a Iberdrola y a Gas Natural Fenosa; menos, a Endesa: cada vez pesa más su condición de “italiana”. En otros lares, Repsol.
Sobre los bancos, tres presidentes de la FED americana (Paul Volcker, Alan Greenspan y Ben Bernanke) definieron su actividad como “la sangre de la economía”: son estratégicos. Se reconoce la internacionalización de dos grandes bancos españoles (Santander y BBVA).

Dentro de España, para la sociedad, la población general y la mayoría de nuestro tejido empresarial –pyme– el banco de referencia es CaixaBank (La Caixa). Hay una realidad dual: CaixaBank es banco y, en su actividad nacional propia, es líder. Además, destaca por la Obra Social (La Caixa), reconocida hace décadas y que, desde que empezó la crisis, se entiende como parámetro de éxito, y forma de ayudar a la misma sociedad que le ha encumbrado: empleo, innovación, proyectos sociales, cultura, emprendimiento, medioambiente. La apuesta de La Caixa por España se manifiesta y concreta, también, en su cartera de participadas, a quienes afecta positivamente su relación: (Gas Natural Fenosa, Abertis, Repsol, AGBAR…).
En España, dos bancos siguen la estela de CaixaBank: Banco Sabadell –expandido en Estados Unidos– y Banco Popular, ambos con fuerte penetración en segmentos concretos.

En gestión de infraestructuras se reconoce una fuerte aportación de Abertis, en primer lugar, por ser líder mundial, y también de Ferrovial, OHL y ACS. En otro ámbito quedan Acciona, FCC y Sacyr.

Hay sectores donde sobresale un solo campeón nacional: en aerolíneas, Iberia, pues afecta al negocio turístico. En automoción, SEAT, aunque pertenezca a un grupo multinacional. En Seguros, Mapfre.
Hay más sectores (alimentación, TIC, hoteleras, etc), más empresas y, además, filiales de multinacionales. Hemos puesto foco donde lo han hecho los españoles: la gran empresa española, estratégica para nuestra economía y la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 25 de Marzo de 2014

martes, 17 de septiembre de 2013

Las grandes empresas (Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Inditex) y los bancos (Caixabank, BBVA, Santander) mantienen el respaldo de los españoles a pesar de la crisis

Las grandes empresas españolas, y por tanto las marcas más conocidas, mantienen el aprecio de los españoles a pesar de la crisis económica, que en España lleva ya más de cinco años. Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Inditex... por este orden, reciben el mayor apoyo. Y algo semejante ocurre con los grandes bancos.

Según un estudio realizado por ADVICE Strategic Consultants, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, a pesar del gran escepticismo en la ciudadanía por la crisis, hay un grupo de grandes empresas que, por el grado de cercanía que han conseguido establecer con la sociedad española, siguen siendo altamente exitosas.

Preguntados por los parámetros del éxito de las grandes empresas, los españoles verbalizan los siguientes: la “mejor atención y trato a sus clientes”; la “oferta de productos o servicios de excelente calidad”; que las “empresas sean respetuosas con el cuidado del medioambiente”, “la innovación”, “la acción social”, “la gestión empresarial”, el líder empresarial” y la “internacionalización” y “el precio”.

Telefónica y El Corte Inglés
Los sondeos y estudios realizados por la citada consultora concluyen que la primera compañía en valoración de los españoles es Telefónica, a la que, curiosamente, sigue su propia marca comercial, Movistar.
Telefónica, según los datos, triunfa por su excelente gestión, la estrategia de negocio, su líder empresarial, la innovación y su expansión internacional.  Es conocida por el 100% de los españoles mayores de edad y se ha convertido en una gran empresa “cercana y familiar” para el 87%. Le siguen, por este orden, El Corte Inglés, Mercadona e Inditex.





Cuando se pregunta a los españoles qué atributos del éxito empresarial asocian con esas empresas, destacan los siguientes: El Corte Inglés es sinónimo de “excelente atención al cliente” y “calidad de sus productos y servicios”. Hay encuestados que, en los llamados “verbatims” o declaraciones textuales, dicen que “El Corte Inglés siempre está ahí”: es decir, forma parte del paisaje o, lo que es lo mismo, los españoles no concebirían una España sin El Corte Inglés en ella.






La gran distribución
La relación entre la empresa y el sector económico al que pertenece es esencial para entender los vínculos entre las grandes empresas y los españoles. De acuerdo con el estudio citado, el sector de Gran Distribución es el que tiene mejor imagen y al que se le concede más confianza (que es la medida de la reputación).

Mercadona e Inditex, no sorprendentemente, son especialmente vinculadas por los españoles con un parámetro positivo: “Precio”.

En el extremo opuesto está el Sector Público y el ámbito de “lo público”, que se identifica enormemente con la política.

Los bancos, a pesar de todo
Los tres grandes bancos, Caixabank, BBVA y Santander, también estén presentes entre las empresas más exitosas, a pesar de que el sector en cuanto tal, es decir, ‘la banca’, no tiene precisamente muy buena imagen. En España esos tres bancos afectan a nueve de cada diez españoles mayores de edad (porcentajes superiores al 90%) y tienen relación con 7 de cada diez.

Se trata de los bancos más sólidos, más fuertes y solventes y con mejores resultados, y las personas de la calle así lo manifiestan también. Por eso, a pesar de la percepción negativa que se tiene sobre el sistema financiero, la fotografía cambia, cuando a los ciudadanos se les pregunta por entidades financieras concretas.

Lo social ‘vende’
A los bancos se les aplican los mismos criterios del éxito empresarial que al resto de grandes empresas, pero de entre ellos destaca Caixabank, por un motivo, sencillo pero poderoso, que ‘blinda’ a esa entidad para hacer su negocio de manera exitosa en España: la acción social, lo que los expertos denominan la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).




Según el estudio de ADVICE Strategic Consultants, lo ‘social' vende. Las personas están dispuestas a comprar productos y servicios de aquellas empresas que se preocupan de la sociedad, que cuidan de ella.

Por ese motivo, la Responsabilidad Social Empresarial es un factor del éxito en el negocio.

Los españoles asocian la RSE a varios factores: “crear o mantener empleo”, “apostar por la innovación”, “ofrecer una buena relación de calidad-precio en los productos”, “invertir en proyectos sociales” y “cuidar el medio ambiente”. En esos parámetros, Caixabank destaca como la primera gran empresa española, trascendiendo no solo a su propio sector de actividad sino a todos los sectores.

Informarse sobre economía y empresa
El estudio concluye también que llama la atención la forma en que los españoles se informan sobre las grandes empresas.

En su Barómetro del Consumidor de primavera de 2013, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ya había llamado la atención sobre dos factores: primero, la creciente importancia que los españoles dan a la información de contenido económico y empresarial; segundo, que los medios de comunicación (prensa, radio, televisión e Internet) son la fuente más fiable de conocimiento empresarial para los españoles, y en la que tienen más confianza y otorgan más credibilidad.

El Estudio ADVICE, llevado a cabo con posterioridad a la encuesta del CIS, dice que, siendo imposible conocer directamente (por experiencia personal) a todas las grandes empresas en España, los españoles siguen informándose acerca de las compañías a través de “las noticias que sobre ellas aparecen en prensa, radio, televisión e Internet” con el 61%.

“Las campañas de publicidad de las empresas” le sigue en relevancia (60%), y a continuación aparece “el tipo de actividad económica a que se dedican las empresas” (60%), aunque la gran empresa muchas veces trasciende al sector, como le sucede a Telefónica, La Caixa o El Corte Inglés. Los “patrocinios” y “las noticias en Internet (medios de comunicación online, redes sociales, blogs)” son muy relevantes para el 57%, ambos.







La realidad es que la gran empresa afecta a todos en su vida diaria, y el estudio considera compañías de energía, como Iberdrola, Repsol, Endesa o Gas Natural. También, las empresas de Gestión de Infraestructuras, donde la primera en la mente de los españoles es Abertis, seguida por Ferrovial y OHL; a continuación, Acciona, ACS, Sacyr y FCC.

Las empresas tecnológicas ya no son ajenas a los españoles, en un país en el que el 67% se ha conectado a Internet en el último año; de ellos el 73% se conecta a diario, y el 86,9% busca información económica y empresarial: dato éste que no debería extrañar en un país en el que para el 82%, la primera preocupación es el paro.

Las tecnologías de la información vinculan a los españoles con Apple, Google, Microsoft, IBM o HP. Y, en una nación en el que (dato INE, enero 2013) al 99,88% de las empresas son pymes, tiene sentido que destaquen las empresas que, como SAGE, se ocupan de hacerle la vida más llevadera a las pymes y los autónomos.

Disociación entre el ‘sistema’ y la sociedad
Jorge Díaz-Cardiel, socio director general de ADVICE Strategic Consultants, comenta, sobre los resultados del estudio, que en España se vive un momento en el que “se produce una fuerte disociación entre el ‘sistema’ y la sociedad.

Muchas encuestas muestran que el entramado político y económico de nuestro país va por un lado, y la población general va por otro. “Cuando hablamos de ‘población general’, nos referimos a los 47 millones de personas que viven en España, tanto españoles como extranjeros residentes en nuestro país, personas con capacidad de votar, comprar, casarse o emigrar.

Para un correcto funcionamiento de la sociedad, es imprescindible “tener en cuenta la voz de la gente”. Sin embargo, algo no va, “cuando los ciudadanos expresan habitualmente en las encuestas que piensan –están convencidos- que el sistema se ha olvidado de ellos. Una conclusión fuerte y clara nos viene a la mente: hay que buscar lazos entre sociedad y sistema para evitar una ruptura total, que no sería buena para nadie”.
“La búsqueda de estos vínculos -exproductos a los ciudadanos, nos el estudio, que en España se viven "y buena imagen posibles cabezas de lista, como ocurre con lplica Díaz-Cardiel- ha sido uno de los principales objetivos del Estudio ADVICE de Éxito Empresarial. Es un estudio de mercado basado en encuesta cuantitativa, con un índice de confianza estadística del 95,5% y margen de error del +-3,2%: se trata de un rigor científico similar al que tienen los mejores estudios del INE, el CIS o el ICO.

Se podrá estar de acuerdo o no con los resultados del Estudio, pero no será posible dudar de la verdad de los datos”. Díaz-Cardiel añade: “Si las grandes empresas quieren vender sus productos a los ciudadanos, parece tremendamente importante que esas compañías tengan en cuenta la opinión de sus clientes (consumidores) o potenciales clientes. Es éste un enfoque sociológico de la economía y la empresa que, nos dice el estudio ADVICE, es necesario si las grandes empresas quieren tener éxito. Ha habido campañas de marketing que han obtenido un sonoro fracaso porque fueron concebidas sin tener en cuenta el parecer de los receptores de esos mensajes. Por contraste, el estudio nos dice que las grandes empresas que se esfuerzan por tender lazos informativos con los ciudadanos, son las que más éxito tienen”.

Publicado previamente el 24 de junio en el Confidencial Digital

Los españoles y sus empresas

El Estudio Advice de éxito empresarial establece vínculos entre las empresas y la población general. Vivimos un momento especial, en el que la ciudadanía desconfía de muchas instituciones. Las empresas, que son las que generan riqueza, pueden tender puentes entre el sistema económico y político y la población.

Lo ideal es tener una versión de las empresas que venga de líderes de opinión y de la sociedad
Es la opinión pública la que otorga credibilidad a las compañías. Por eso es tan importante que la población general exprese lo que entiende que son las principales grandes empresas. Las personas dicen lo que tienen en la cabeza, sin trampa ni cartón.

Las compañías, en general, se dirigen a los 47 millones de personas que vivimos en España: nos ofrecen sus productos y servicios. Es lógico que nosotros tengamos una opinión sobre estas, basada en informaciones y en nuestra experiencia y relación con ellas. Pretender que únicamente opinen los expertos es hurtar a las propias compañías una información vital para su propia gestión orientada al éxito. Lo ideal es tener una visión integral, tanto de líderes de opinión como de la sociedad.

Parámetros del éxito empresarial

Sobre las claves del éxito empresarial, destaca que el 66% otorga una importancia de 9 o 10, en una escala de cero a 10 a la “mejor atención y trato a sus clientes”; el 64%, a la “oferta de productos o servicios de excelente calidad”, y el 57%, a que las “empresas sean respetuosas con el cuidado del medio ambiente”. Si se tiene en cuenta la consideración o importancia que le dan a esos factores por encima del siete, la relevancia de esos factores se dispara: 93% para la atención a los clientes, 93% para la oferta de calidad y 88% para el respeto al medio ambiente.

Además, para el 87%, la innovación tiene un gran peso, por encima del siete. La acción social es también muy relevante, para el 85% es un factor de éxito superior a siete, de los cuales, el 45% le da importancia de 9 o 10.

La gestión empresarial obtiene una calificación superior al siete (83%), lo que da valor al líder, que aporta positivamente al negocio, si lo hace bien. Con igual calificación se sitúa la internacionalización (76%), especialmente importante cuando el mercado interior –tanto el consumo como la inversión– está contraído. 

Comunicación entre empresas y sociedad

Nadie ama lo que no conoce, dice el refrán. ¿Cómo nos informamos sobre las empresas? Los medios de comunicación siguen siendo un formidable canal de comunicación empresarial y, especialmente, como factor de éxito del negocio, poniendo en valor la función del director de comunicación. El 65% cree que el “tener buenas relaciones con los medios de comunicación es una clave de éxito empresarial”, por encima del siete.
Al ser imposible conocer directamente (experiencia personal) a todas las grandes empresas en España, los españoles siguen informándose acerca de las compañías a través de las noticias que sobre ellas aparecen en prensa, radio y televisión. El 61% otorga a este canal un peso superior a siete. 

Las campañas de publicidad de las empresas le siguen en relevancia, (60%) y el tipo de actividad económica a que se dedican las empresas (60%), aunque la gran compañía muchas veces trasciende al sector, como le sucede a Telefónica, El Corte Inglés o La Caixa. Los patrocinios y las noticias en internet (redes sociales o blogs) son muy relevantes para el 57%.

Familiaridad o cercanía entre empresas y población general

El vínculo entre los españoles y la gran empresa es fuerte. Telefónica es la compañía que tiene un vínculo más cercano con los españoles: para el 87%, tiene una gran cercanía, mucha familiaridad y dicen conocerla “muy bien” o “bastante bien”. Es el ejemplo de compañía que trasciende su sector de actividad y es punto de referencia para la población general: es empresa de éxito, con excelente gestión empresarial y una exitosa estrategia de internacionalización.

A continuación se sitúa El Corte Inglés, que, además, sobresale por su atención a los clientes y la calidad de sus productos y servicios.

Telefónica es la compañía que tiene el vínculo más cercano con los españoles, seguida de El Corte Inglés
Por detrás de ambas se encuentran Mercadona e Inditex-Zara. El sector de la gran distribución genera confianza al 60% de los españoles.

Grandes empresas de todos los sectores tienen fuertes vínculos con los españoles. El sector financiero en su conjunto atraviesa un momento delicado por la percepción que los españoles tienen de él. Sin embargo, los ciudadanos no miden a los bancos globalmente, sino que los consideran también de manera individual. La Caixa destaca por su responsabilidad social empresarial, convertida esta característica en un factor atractivo de éxito empresarial para los españoles y ejerce un efecto positivo hacia sus empresas participadas. Están Santander, BBVA y Banco Sabadell; también, Banco Popular y Bankinter.

La energía, con Iberdrola, Repsol, Endesa, Gas Natural y Cepsa, nos son cercanas. Y las tecnologías de la información (TIC) forman parte de nuestra vida diaria, con empresas tan diversas, entre otras, como Google, Microsoft, IBM, Hewlett-Packard y Blackberry. Un 11% dice conocer muy bien o bastante bien a Sage, posiblemente porque es una empresa orientada a las pymes y autónomos, en un país en el que el 98% de nuestro tejido empresarial lo componen las pymes. 

Abertis, seguida por Ferrovial, Acciona, ACS y FCC son empresas de gestión de infraestructuras cercanas a la sociedad; como lo son Pascual, Danone, Nestlé y Kraft, en alimentación.

La responsabilidad social empresarial como factor de éxito tangible

Tras cinco años de crisis económica, la responsabilidad social es un parámetro medible del éxito empresarial: la apuesta por lo social es un valor positivo para los españoles, especialmente cuando se identifica con cuestiones tan tangibles como “crear o mantener empleo”, “respetar el medio ambiente”, “ofrecer la mejor calidad-precio en sus productos y servicios”, “invertir en innovación” y “apoyar económicamente proyectos sociales”. 

Tras La Caixa-CaixaBank van Mercadona, Inditex-Zara, Telefónica y El Corte Inglés, por su RSE, seguidas por Repsol, Santander, Endesa y BBVA.

Publicado previamente en Cinco Días el 7 de Mayo del 2013