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jueves, 12 de marzo de 2015

Distribución, demanda interna y contribución social

Las fuentes de información económica que vamos conociendo durante 2015 coinciden en mejorar las previsiones macroeconómicas de España para 2015 y 2016. Entre otras, están el FMI, la Comisión Europea y la OCDE, entre las internacionales. Las españolas más relevantes, como La Caixa Research, BBVA y Santander también son más optimistas. El Gobierno, más cauto, esperará a finales de abril para actualizar el cuadro macroeconómico que enviará a la Comisión Europea, al tiempo que pondrá al día el Plan de Reformas. Será la tercera vez que lo haga, desde que gobierna. Hasta ahora, las previsiones siempre han sido mejores y los datos económicos (crecimiento del PIB y del empleo), también.

En los años previos, la demanda externa y las exportaciones habían sido los motores del crecimiento económico. A finales de 2014, como puso de manifiesto el Banco de España en su Boletín Económico de enero, se produjo un cambio en la composición del crecimiento económico en el que la demanda interna tomaba el testigo a la externa. Los hogares, con más renta disponible porque aumentó el empleo en 2014, y porque se han quitado de encima deudas (“progresivo despalancamiento”, dice el Banco de España), han gastado más. El comercio al por menor lo notó especialmente, con aumento de su facturación por vez primera desde 2007. El Corte Inglés, por ejemplo tuvo, solo en el mes de diciembre pasado, once millones de visitantes únicos en su tienda online, incrementando su facturación por esa vía en un 60%, consolidando su liderazgo en el comercio electrónico de nuestro país. La Navidad fue buena para el comercio retail, que aumentó sus ventas el 6,5%, en Navidad.

El papel central que ha desempeñado en el cuatro trimestre del año el consumo interno, concretamente de las familias, pone en primer plano la contribución de la Distribución al crecimiento económico. Conforme la recuperación económica se afiance y, con ella, aumente la confianza y el empleo, cabe prever un mayor consumo de las personas. Ahí, la Gran Distribución tiene mucho que decir, porque es uno de los sectores de actividad que, según una mayoría de españoles “más contribuye a la recuperación” y “tiene mejor imagen”, según el Estudio Advice de Éxito Empresarial 2014. Una empresa destaca sobremanera en este ámbito, que es El Corte Inglés: hasta tal medida es punto de referencia en nuestro país, que tan solo en 2013, recibió 600 millones de visitantes en sus diversos centros comerciales.

La proximidad –como concepto, cercanía, familiaridad- de El Corte Inglés juega a su favor. Es empresa muy bien percibida por el 78% de los españoles, especialmente entre las mujeres de todas las edades. El hecho de que sea una Gran Empresa de Gran Distribución “que vende de todo”, la hace particularmente atractiva para los hombres, también. Y su apuesta por el comercio electrónico, como ya hemos visto, de manera exitosa, le granjea el favor de los jóvenes entre 24 y 34 años, especialmente.

Podría pensarse que, como toda la población tiene necesidades de compra, en la que medida en que El Corte Inglés provee de todo, la convierte en una empresa hacia la que hay una gran favorabilidad; y así es, según datos del Estudio Advice entre 2011 y 2014. Al mismo tiempo, en los años de crisis, muchas personas lo han pasado, y lo están pasando mal. La actitud global favorable que tiene la sociedad española hacia El Corte Inglés, no se deriva solo de su contribución económica al ser el primer empleador de España. También está asociada a lo que los expertos llaman responsabilidad social empresarial, o lo que la población general entiende como, simplemente, contribución social.

Ejemplos no faltan. En 2014, El Corte Inglés donó más de 50.000 euros, con la participación de empleados y clientes, a Médicos Sin Fronteras en su lucha contra el Ébola. Hoy esta enfermedad ha sido desplazada por otras noticias, del primer plano de la actualidad, pero en 2014 fue tema central de atención y preocupación y, El Corte Inglés, quiso ayudar económica y solidariamente a quienes más hacen sobre el terreno para salvar vidas.

En otro orden de cosas, aunque todos queremos comer, desgraciadamente no todos tienen los medios a su alcance para conseguirlo. Casi 14 millones de españoles se encuentran hoy cerca del umbral de la pobreza, especialmente pensionistas, parados, y familias de rentas muy bajas. El Corte Inglés quiso paliar su sufrimiento y contribuir a su bienestar entregando a Cáritas, Cruz Roja, Bancos de Alimentos y otras organizaciones, 2.200 millones de toneladas de alimentos para hacérselos llegar a los más necesitados, en 2014.

Como vemos, la contribución a España de la Distribución y de una gran empresa como El Corte Inglés tiene muchas facetas: la macroeconómica, para animar el crecimiento del país y la demanda interna –motor del crecimiento-, la del empleo con más de 100.000 empleados, sus familias, y las de miles y miles de pymes y autónomos que hacen sus negocios gracias a El Corte Inglés. Y la social, que es involucración activa y positiva con sus grupos de interés, con el ánimo de ayudar activa y eficazmente.

Publicado previamente en Cinco Días el 11 de febrero de 2015

jueves, 10 de julio de 2014

El estado de la economía española en cinco capítulos (I). La recuperación se consolida

España viene de una larga recesión que ha durado más de cinco años. Sin embargo, nuestra economía lleva tres trimestres seguidos en positivo.

España viene de una larga recesión que ha durado más de cinco años. Sin embargo, nuestra economía lleva tres trimestres seguidos en positivo y, si se confirman las previsiones del Gobierno, el Banco de España, Funcas o La Caixa Research, el segundo trimestre de este año sería el cuarto consecutivo en que el PIB crece. El Ministerio de Economía y Competitividad está convencido de que, este año, el Producto Interior Bruto (PIB) de España crecerá el 1,5%, superando, incluso, las previsiones que el Gobierno envió a Bruselas el 30 de abril, como parte del nuevo cuadro económico que acompañó al Programa de Estabilidad y al Plan de Reformas.

El arranque del año en positivo para nuestra economía se ha producido en un contexto internacional extraño: EEUU decreció en el primer trimestre un -2,9%, la Eurozona creció solo un 0,2%, y España, aumentó su riqueza exactamente el doble que Europa, el 0,4%. Las fuentes de información coinciden en destacar que, en 2013, las exportaciones de bienes y servicios (34,1% del PIB) fueron el principal motor del crecimiento. Las previsiones para 2014 apuntan a un aumento de la demanda interna, aunque leve, debido al mayor consumo de las familias y la inversión empresarial, al tiempo que aumentan las importaciones. En los seis primeros meses del año, el consumo privado ya ha aumentado el 3%, según el Ministerio de Economía y Competitividad.

No cabe duda que el desempleo en España sigue siendo muy elevado y que la tasa de paro está descendiendo lentamente (122.000 parados menos en junio, con datos de paro registrado del Servicio Público de Empleo, antiguo INEM). La buena noticia es que en los últimos doce meses ya se está creando empleo neto. Las agencias de calificación crediticia (Fitch, Standard & Poors y Moody’s) han mejorado durante el mes de junio sus perspectivas sobre la economía española porque los incipientes datos positivos de los últimos cuatro trimestres parecen consolidarse y convertirse en tendencia.

La deuda de las familias volvió a caer en mayo, por sexto mes consecutivo, y se situó en 769.535 millones de euros, la cifra más baja desde noviembre de 2006, según datos del Banco de España, que constata el proceso de desendeudamiento de los hogares españoles desde el inicio de la crisis económica. En concreto, la cifra registrada en el quinto mes del año es 1.969 millones inferior a la contabilizada en abril y supone un descenso del 5,2% en comparación con el mismo mes de 2013.

El descenso de mayo respecto al mes anterior (-0,25%) se explica por la caída de la deuda hipotecaria de las familias del 0,30%, hasta los 600.365 millones de euros, y por el descenso del 0,09% de los créditos al consumo, hasta 166.104 millones de euros.

En términos interanuales, los créditos al consumo descendieron un 8,8%, mientras que los créditos hipotecarios bajaron un 4,1%. A pesar de esta caída de la inversión en vivienda a lo largo de la crisis, el importe que las familias destinan a su hogar sigue ocupando la mayor parte de su endeudamiento, ya que supone más de dos tercios del mismo.

Por su parte, la deuda de las empresas cayó en mayo un 0,23% y sumó 1,044 billones de euros. En tasa interanual, la deuda empresarial bajó un 5,9%, como consecuencia del proceso de desendeudamiento de las compañías desde el inicio de la crisis.

Internacionalización de la empresa española

Un sector en el que se apoyó durante muchos años el crecimiento económico de España y que luego se vino abajo, se ha volcado recientemente en los mercados exteriores para levantar el vuelo: las grandes constructoras salvan los primeros resultados del año gracias a que tienen el 75% -de media- de su facturación en el exterior (OHL, FCC, Sacyr, ACS, Acciona, etc). Los inversores premian esa estrategia de internacionalización porque, con la excepción de algunas compañías, casi todas estas empresas se han revalorizado en Bolsa en los seis primeros meses del año.

Abertis -multinacional española líder mundial en gestión de infraestructuras, ajena a los problemas de la construcción-, con capacidad de invertir en proyectos por hasta 8.000 millones, tiene los ojos puestos en comprar autopistas en EEUU –entre otros mercados internacionales-, encargando a Barclays (ironías de la vida: el negocio de este banco en España podría ser adquirido por La Caixa, accionista de referencia en Abertis) que busque alternativas de inversión en Norteamérica. Y, quien dice Estados Unidos, en un punto de planeta, dice Israel, en Oriente Medio, país líder en tecnologías de la información y start-ups, donde Abertis está en negociaciones para adquirir el grupo de satélites Spacecom. Y la multinacional española, de origen catalán, y vocación mundial, sigue tendiendo sus tentáculos en Italia, en el negocio de antenas de telefonía (Wind y Telecom Italia).

El sector del automóvil lidera la recuperación de la industria: Los nuevos modelos disparan la producción de coches a más del 12%. De hecho, las plantas españolas no fabricaban a este ritmo desde los años 90. En abril, se fabricó un 15,7% más pese a tener menos días laborables, y las exportaciones crecieron un 8,35%. Mayo ha sido incluso mejor y la Asociación Española de Concesionarios adelanta que la venta de coches, en la primera mitad del año, podría incrementarse casi un 20%. Los continuos Planes VIVE han ayudado sobremanera a mantener a flote este sector tan vital para la economía española. Gran parte de la producción de vehículos en España no tiene solo por mercado final el local, sino también los mercados internacionales, mediante la exportación, especialmente a la Unión Europea.

Como lo es cualquier hecho que suceda en el sector más importante en volumen de toda nuestra economía, “los Servicios”: en marzo, la facturación del sector servicios registró su mayor repunte en 4 años (+3,9% de aumento). Al mismo tiempo, el ritmo de crecimiento de la actividad manufacturera acumula siete meses consecutivos en positivo y marca sus mejores cifras en 50 meses, siendo mayo y junio dos meses récord.

Publicado previamente el 7 de julio en  El Confidencial Digital

martes, 19 de noviembre de 2013

De la recuperación técnica a la real

España salió técnicamente de la recesión en el tercer trimestre del año, creciendo su PIB el 0,1%. Banco de España, INE, OCDE y servicios de estudios económicos nacionales e internacionales certifican que la economía española, aun decreciendo el -1,3% en 2013, está a punto de tocar fondo y de alcanzar un punto de inflexión, a partir del cual volver a crecer. Nuestro foco es la economía predictiva, anticipar qué va a suceder, e identificar tendencias futuras.

Diversas fuentes de información, desde el FMI a la Comisión Europea, prevén que, aunque España vuelva al crecimiento en 2014 –escenarios que varían desde el +0,2% del FMI al +0,8% de Funcas), las proyecciones a medio y largo plazo ofrecen un panorama con claroscuros: resumiendo, según esas previsiones, España tendría por delante cinco años de crecimiento que rondaría el 1% en PIB medio anual, con tasas de desempleo del 25% y una deuda pública que excedería el 100% del PIB. Además, hay que tener en cuenta matices de diversa naturaleza: desde las prudentes advertencias del ministro de Economía sobre que la recuperación debe todavía asentarse, al optimismo de la ministra de Empleo, quien sostiene que la economía española podría crear empleo, creciendo al 1%. Para CEOE, solo habrá recuperación cuando se genere empleo. Líderes empresariales con prestigio y autoritas, como César Alierta -Telefónica- e Isidre Fainé – La Caixa- afirman, con datos, que la recesión ha quedado atrás, aunque la recuperación no será para tirar cohetes. Son moderadamente optimistas y, al mismo tiempo, prudentes. Sabia actitud.

Nuestras grandes empresas son vanguardia, y un indicador de lo que está por venir. Si las exportaciones están empujando nuestra economía, estas compañías son ejemplo de internacionalización exitosa. Y, si sus resultados son mejores, al igual que su evolución en Bolsa –con una revalorización del IBEX 35 del 22%, en 2013-, todo hace prever que su ejemplo se extenderá a las pymes y la economía, en general; cuanto antes, mejor.

Las grandes empresas ya crean trabajo. En octubre, según la Seguridad Social, el empleo en las grandes empresas creció el +0,23% intermensual, con 11.300 trabajadores más. Algo similar sucede con la creación de empresas. La tasa de variación intermensual de grandes empresas inscritas en la Seguridad Social creció en octubre el +1,16%. Como destacaba, primero César Alierta, después Isidre Fainé y, más tarde, Ignacio Galán (Iberdrola), nadie duda ya que la economía española es “hoy, más productiva y competitiva que nunca”. La reducción de costes laborales (2008-2012) ha hecho que muchas compañías sean más productivas, y que hayan repercutido esa rebaja de costes en el precio final de sus productos, pudiendo venderlos de manera más competitiva en los mercados internacionales. Casi 140.000 empresas españolas exportan, lo cual es un record. Las exportaciones aportan positivamente al PIB y, por vez primera, el consumo interno está en positivo.

En cualquier caso, hacen falta más factores, para consolidar la recuperación, como el impulso de la demanda interna, tanto consumo de las familias como de la inversión, en empresas y en las Administraciones Públicas: en este último ámbito, además de su necesaria reforma, es menester exista inversión pública productiva, como sucede en Estados Unidos y Japón, que crecen al 2,8% y el 4,1%, respectivamente.
De entre los muchos parámetros que aún necesita España para crecer, dos son absolutamente imprescindibles. Por un lado, como ha destacado César Alierta, que las tecnologías de la información tengan más peso en el PIB y en la vida de las empresas. Por otro, que las pymes y la población general noten la recuperación, como ha puesto de manifiesto Isidre Fainé. Sus testimonios son muy útiles, porque ellos generan confianza y la sociedad española y los inversores les otorgan credibilidad, dentro y fuera de España.

Las pymes, -suponen el 99,88% del tejido empresarial y el 62,9% del empleo-, todavía no están experimentando las consecuencias positivas de la recuperación. En octubre, según Empleo, la tasa de variación intermensual de pymes inscritas en la Seguridad Social fue negativa (-0,20%): en el caso de las grandes empresas, por contraste, fue positiva. Algo similar sucede con el empleo: en octubre, las pymes destruyeron empleo (-0,44%, tasa variación intermensual), con 30.700 trabajadores menos. En cambio, las grandes empresas crearon empleo neto.

Existe una disociación entre los datos macroeconómicos de muchas fuentes de información, que empiezan a estar en positivo, así como el desenvolvimiento de las grandes empresas, que también es bueno, versus la realidad de las pymes y la de la propia ciudadanía, entendiendo por tal, a los casi 47 millones de personas que residimos en España.

Según datos del CIS de octubre, el 88,4% de los españoles consideran que la situación económica actual es mala. El 52,6% afirman que es “muy mala”. También, más del 80% de los españoles, piensan que la situación económica actual es peor que la de hace doce meses. El paro, con diferencia, sigue siendo la primera preocupación de los españoles (77,4%), seguida por los problemas de índole económica (32,7%). Cara al futuro, el 80% son pesimistas sobre la evolución de la economía el próximo año. Un dato: el 19% de los que hoy tienen trabajo, creen “bastante probable o muy probable”, que les despidan a lo largo de los próximos doce meses. No parece que, al menos en lo que a la economía se refiere, la población española viva un momento precisamente optimista. Tengamos en cuenta de dónde venimos: de seis años de crisis y de un nivel de paro con casi seis millones de desempleados.

Ya dijimos en estas páginas, a propósito de los Presupuestos Generales del Estado para 2014, que echábamos en falta modelos productivos para el crecimiento, como sí vemos en Estados Unidos, Japón o Israel. Ahora afirmamos que, en línea con las declaraciones de los más saben, como Alierta o Fainé, es menester acabar con la realidad dual de la recuperación económica a dos niveles, y que, de los números en positivo, se pase a un crecimiento económico sólido y sostenido, en que pymes y población sientan los efectos positivos, tangibles de la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 17 de noviembre de 2013