miércoles, 9 de abril de 2014

EEUU generó 204.000 empleos: moderado optimismo y prudencia

La tasa de paro norteamericana, en el mes de octubre, subió 0,1%, del 7,2% al 7,3%, debido al aumento de desempleados buscando trabajo que se han declarado como tales y a los efectos del cierre parcial del gobierno. En octubre, eran 11,3 millones de personas las que se encontraban en situación de desempleo. De ahí sale la tasa de paro del 7,3%. Si -con un tipo de medición que no utilizamos en España-, se tiene en cuenta a los desempleados desanimados que ya no buscan activamente empleo y, los que trabajando a tiempo parcial, desearían hacerlo a tiempo completo, la tasa de paro subiría al 13,8%.

Y, sin embargo, Estados Unidos, su economía, siguió generando empleo. 204.000 nuevos puestos de trabajo, para ser exactos. Si no hubiera sido por el cierre parcial del gobierno que tuvo lugar durante las dos primeras semanas de octubre, que mandó a sus casas a cientos de miles de funcionarios, cabe prever que la tasa paro se habría reducido y se hubieran creado casi 50.000 empleos más. Nada es suficiente, sin embargo, para la primera economía del planeta, deseosa de volver al pleno empleo.

"La economía se está fortaleciendo y esto se manifestará positivamente en 2014" afirman desde Citigroup, Morgan Stanley o JP Morgan. Se crece a ritmos del 2,5-2,8% en PIB y, de media, se crean 190.000 puestos de trabajo mensuales. Son cifras positivas, sí, pero no lo suficientes como para que la Reserva Federal decida en el corto plazo aumentar los tipos de interés a corto plazo o reducir la compra de bonos mensuales (85.000 millones de dólares, entre deuda pública e hipotecaria). El actual presidente de la FED dice que los estímulos deben mantenerse, hasta disponer de nuevos y más datos. Y la que será su sucesora, Janet Yellen, está de acuerdo. La moda es un moderado optimismo aderezado de altas dosis de prudencia.

Publicado previamente en el blog de Cinco Días EE.UU y mercados emergentes el 15 de noviembre de 2013

Empresa española estratégica, para economía y recuperación

El Foro Global España 2014 certificó la defunción de la recesión en España, y declaró el inicio de la recuperación. Dejando claro, eso sí, que será un camino lento, con sacrificios, donde el reto más importante es la reducción del desempleo; condición sine qua non para conseguir este último objetivo, se dijo en Bilbao, sede del encuentro, es seguir haciendo reformas.

Más relevante que aquellas, incluso, para estimular el crecimiento económico, fue esta declaración: “Son las empresas las que generan riqueza y empleo”. Las normas jurídicas, por sí solas, no suscitan, ni lo uno ni lo otro, a no ser que vayan acompañadas de una cultura del emprendimiento, como la norteamericana, donde no solo no se demoniza al empresario y, menos aún, a la empresa, sino que se le conceden todas las facilidades para que consiga esos dos nobles cometidos, de los que tan necesitada está España: crecimiento y empleo.

El papel de la empresa, aquí, es esencial, como pusieron de manifiesto esas instituciones que dijeron que, en 2014, España vuelve al crecimiento: el FMI, la OCDE, la Comisión Europea, el Banco de España, el INE o Servicios de Estudios privados (Caixa, BBVA). Las previsiones convergen hacia un crecimiento del PIB en 2014 del 1%, con tímida creación de empleo.

Puesto que fuentes de información autorizadas han enfatizado el sustancial valor de las empresas para generar riqueza, hemos querido medir qué grandes empresas españolas son estratégicas para la economía de nuestro país y la recuperación económica. El estudio de nuestra compañía sobre el éxito empresarial identifica empíricamente qué empresas son más exitosas, conforme a parámetros objetivos y metodología cuantitativa.

Según el estudio, en el primer trimestre de 2014, los españoles consideran que las empresas españolas más estratégicas para nuestra economía y más relevantes para la recuperación (crecimiento económico y empleo) son Telefónica, en primer lugar, que trasciende su sector; en gran distribución, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona y Mango. En bancos, CaixaBank (La Caixa), Santander y BBVA. En energía, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y Repsol. En gestión de infraestructuras, Abertis, Ferrovial, OHL, ACS, FCC, Sacyr y Acciona. En automoción, SEAT. En aerolíneas, Iberia. En Seguros, Mapfre.

Hay más sectores y empresas, pero éstas son las primeras. El 73,6% ha citado, al menos, una gran empresa española, que considera estratégica para nuestra economía. Además, hay siete grandes empresas (Telefónica, Santander, El Corte Inglés, La Caixa, Mercadona, BBVA y Mapfre) que están en la mente de más del 99% de los españoles.

En general, la referencia positiva a esas empresas ha sido relativamente mayor entre hombres, personas entre 25 y 54 años, con estudios superiores; profesionales y directivos. Aquellos que trabajan en gran empresa española o tienen familiares. Los residentes en poblaciones entre 10.001 y 50.000 habitantes.
Hay dos sectores vinculados con éxito: telecomunicaciones y gran distribución (el primero, más entre los hombres; el segundo, más entre las mujeres).

Telefónica, que lidera telecomunicaciones, influye positivamente por los enormes volúmenes de inversión, por su contribución directa al PIB (en línea con la OCDE o el World Economic Forum, doblar la fibra óptica supone incrementar el PIB un 0,3% anual); la innovación –principal factor para salir de la crisis–, la generación de empleo y el posibilitar vivencias esenciales para la población general (movilidad, conectividad, educación, diversión, etc) y las pymes (aumentos de productividad y competitividad). Telefónica es el gran campeón nacional, primera empresa española, aunque, adicionalmente, sea gran jugador mundial y primer operador europeo.

Gran distribución inspira confianza en la sociedad, y está presente en la vida de las personas y empresas, tanto en períodos de crisis como de bonanza. En un sentido, destaca primero El Corte Inglés, seguida por Mercadona; en otro ámbito, sobresalen Inditex y Mango. Algo notable: frente a la tradicional identificación de El Corte Inglés con sus centros comerciales, una gran mayoría de españoles ya considera a esa empresa como “un gigante en Internet”.

Otros sectores son considerados “necesarios”: energía, bancos, gestión de infraestructuras.

Sin energía, “las familias no tienen luz ni calor”, “la industria y las empresas no pueden funcionar”: parece obvio, pero la gente es sabia. Los españoles consideran esenciales a Iberdrola y a Gas Natural Fenosa; menos, a Endesa: cada vez pesa más su condición de “italiana”. En otros lares, Repsol.
Sobre los bancos, tres presidentes de la FED americana (Paul Volcker, Alan Greenspan y Ben Bernanke) definieron su actividad como “la sangre de la economía”: son estratégicos. Se reconoce la internacionalización de dos grandes bancos españoles (Santander y BBVA).

Dentro de España, para la sociedad, la población general y la mayoría de nuestro tejido empresarial –pyme– el banco de referencia es CaixaBank (La Caixa). Hay una realidad dual: CaixaBank es banco y, en su actividad nacional propia, es líder. Además, destaca por la Obra Social (La Caixa), reconocida hace décadas y que, desde que empezó la crisis, se entiende como parámetro de éxito, y forma de ayudar a la misma sociedad que le ha encumbrado: empleo, innovación, proyectos sociales, cultura, emprendimiento, medioambiente. La apuesta de La Caixa por España se manifiesta y concreta, también, en su cartera de participadas, a quienes afecta positivamente su relación: (Gas Natural Fenosa, Abertis, Repsol, AGBAR…).
En España, dos bancos siguen la estela de CaixaBank: Banco Sabadell –expandido en Estados Unidos– y Banco Popular, ambos con fuerte penetración en segmentos concretos.

En gestión de infraestructuras se reconoce una fuerte aportación de Abertis, en primer lugar, por ser líder mundial, y también de Ferrovial, OHL y ACS. En otro ámbito quedan Acciona, FCC y Sacyr.

Hay sectores donde sobresale un solo campeón nacional: en aerolíneas, Iberia, pues afecta al negocio turístico. En automoción, SEAT, aunque pertenezca a un grupo multinacional. En Seguros, Mapfre.
Hay más sectores (alimentación, TIC, hoteleras, etc), más empresas y, además, filiales de multinacionales. Hemos puesto foco donde lo han hecho los españoles: la gran empresa española, estratégica para nuestra economía y la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 25 de Marzo de 2014

Recuperación Económica: motivos para la esperanza

Hace meses que oímos hablar de recuperación económica, con abundancia de datos que, más adelante, repasaremos con brevedad. Sin embargo, son muchos los  que sostienen que, a pesar de las estadísticas de signo más positivo, la recuperación aún tardará en llegar a la llamada economía real, la de familias y empresas. Ambas cuestiones son ciertas: se ha iniciado la recuperación -la recesión ha llegado a su fin-, pero todavía habrá de pasar cierto tiempo hasta que las personas notemos los efectos positivos de manera tangible.

Hay dos cuestiones esenciales que vale la pena dejar claro desde el principio: primero, por qué está siendo lenta la recuperación; segundo, qué puede hacerse para acelerar la recuperación económica y que el crecimiento sea más sólido, de manera que se genere mucho empleo.

Para resolver ambas cuestiones, acudiré a lo que solía decir un gran maestro en economía y sociología: “la historia lo explica todo”. Las crisis económicas que tienen sus orígenes en problemas financieros tardan mucho más en resolverse. Este es el caso de la actual recuperación, y la tesis que sostienen los economistas Reinhart y Rogoff en su famoso estudio “This time is different” (Esta vez es diferente, Princeton, 2009), que ha inspirado las políticas económicas de la Casa Blanca: recordemos que Estados Unidos abandonó la recesión en junio de 2009 y que, desde entonces, ha crecido al 2,2% en PIB, de media, y creado 8,5 millones de puestos de trabajo. Estados Unidos es un buen ejemplo para España.

En su libro, Reinhart y Rogoff explican –tras un estudio hecho sobre 56 países en un período que abarca ocho siglos de historia económica- que las recuperaciones económicas fruto de crisis cuyo origen es financiero son, históricamente, muy lentas. La crisis que hemos vivido tuvo su origen en Estados Unidos entre 2007 y 2009 y sus raíces fueron financieras. En circunstancias normales, Norteamérica se habría recuperado muy rápidamente, pero el peso del sector financiero en ese país es muy fuerte: tan sólo los activos de los cinco grandes bancos de inversión, equivalen al 56% del Producto Interior Bruto nacional. Para los estándares americanos, su recuperación –de cinco años- ha sido lenta, aunque sostenida, y ahora, en los dos últimos trimestres de 2013, ha empezado a coger velocidad de crucero. En España, también ha habido que llevar a cabo una profunda reforma financiera (2009-2012) y, en los dos últimos trimestres del año pasado, la economía ha vuelto a crecer ligeramente.

Para saber cómo acelerar la recuperación es muy interesante leer la obra “Why nations fail” (Por qué fracasan las naciones, Crown Business, de Acemoglu y Robinson, 2012), que explica “los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”. Los autores, dos historiadores económicos de Harvard, también estudian economías de los cinco continentes a lo largo de la historia de la humanidad. Acaban concluyendo que las naciones más libres, con instituciones más inclusivas –lo opuesto a los monopolios-, la economía de libre empresa y libre mercado, y que más apuestan por las tecnologías de la información  y la innovación, son las que más prosperan a largo plazo: en ese sentido, los autores conceden a Estados Unidos un largo período de prosperidad, mientras que expresan que China tiene solo recorrido a corto plazo, a no ser que evolucione hacia un sistema político y económico más parecido al capitalismo y democracia de occidente.

Sobre el impacto de las tecnologías de la información en la economía y en la recuperación, diremos que –en lo que a España se refiere-, es menester un cambio esencial de nuestro modelo productivo, en el que la fabricación, la industria y la innovación tecnológicas tengan un enorme peso. En su discurso sobre el Estado de la Unión (29 de enero de 2014), el presidente Barack Obama explicó la apuesta de su administración por fortalecer la manufactura tecnológica y la innovación, como palancas del crecimiento económico que genera empleos, muy especialmente entre la clase media. Estados Unidos es la patria de Microsoft, Apple, Google, IBM, Facebook, Amazon, HP y tantos otros gigantes tecnológicos sin parangón. El tejido empresarial e industrial de España, hoy, no es como el norteamericano, pero ha de tender a parecerse, asemejarse, al estadounidense. Es hora de olvidarse de los tópicos del estilo de “que inventen ellos”. También podemos inventar nosotros. Para ello, hay que apoyar la innovación y el emprendimiento. Hay ejemplos positivos de ello en la economía española.

Casos de éxito españoles

En ese sentido, hemos conocido una iniciativa de Telefónica llamada “Open Future” (“Futuro Abierto”) para detectar más y mejor proyectos innovadores llevados a cabo por emprendedores a los que apoyar. Telefónica es una empresa eminentemente tecnológica y la que más invierte en innovación en España. Esta apuesta por apoyar a emprendedores que innovan, es una forma de generar riqueza directamente a la sociedad española y, dados los muy elevados volúmenes de inversión, es algo que solo pueden hacer grandes empresas como Telefónica que, además, lleven la innovación tecnológica en su ADN. En Estados Unidos, un puesto de trabajo nuevo generado en producción crea otros 4 de apoyo. Pero un nuevo puesto de trabajo de manufactura en tecnologías de la información hace que se creen otros dieciséis empleos de soporte: es lo que en economía se llama un multiplicador de puestos de trabajo. Por eso, iniciativas como la de Telefónica tienen un fuerte impacto positivo en la recuperación económica y en el bienestar social.

La sociedad española no es ajena a las tecnologías de la información. Según el informe “La Sociedad de la Información en España 2013”, elaborado por la Fundación Telefónica, destaca que en España existen 26 millones de móviles con internet, y que un 80% de los dispositivos que se venden son teléfonos inteligentes. La cifra supone la mitad del actual parque español de líneas móviles, que es de 52 millones, según la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia. Según este estudio, los españoles cada vez estamos más conectados a Internet: “Casi 19 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil unas 150 veces al día”, dice. Y son casi 24,8 millones de españoles los que acceden a Internet en la actualidad, 700.000 más que el año pasado. El 53,8% de la población entre 16 y 74 años accede a Internet a diario. Las famosas redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y muy especialmente, de los jóvenes (el 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años). El estudio resalta que la banda ancha móvil es uno de los motores del avance de la sociedad de la información, con 9,5 millones de nuevos usuarios en 2013.

El Estudio de la Fundación Telefónica rompe con los tópicos que hablan de una España retrasada tecnológicamente. La realidad es muy otra, porque las tecnologías de la información, cada vez más, forman parte de las vidas de las personas en su quehacer diario. Es necesario que esta realidad se traslade al mundo del trabajo y de la empresa. Los estudios nos dicen que nuestras pymes (el 99,88% del tejido empresarial español, según el INE) desean invertir en tecnologías de la información, para ser más productivas y competitivas -Estudio de la Radiografía de la Pyme de SAGE, 2013-. Lo que necesitan las pymes es financiación. 2014 podría ser el año en que se abra el crédito a las empresas, la tan necesaria financiación empresarial.

La reforma financiera se ha culminado con éxito, y hoy hay menos entidades en España que en 2009, pero las que existen, son mucho más fuertes. Los grandes bancos han presentado recientemente sus cuentas correspondientes a 2013 y, por lo general, han obtenido muy buenos números. Que los bancos sean rentables, que ganen dinero, es la condición previa necesaria para que el crédito a empresas y familias vuelva a fluir. Más aún, en un momento en que la sociedad pide a las grandes empresas que hagan una fuerte contribución social, el hecho de que los bancos ganen dinero hace posible esa aportación a la sociedad. Es el caso de La Caixa: CaixaBank ganó un 118,9% más en 2013, gracias a lo cual puede tener una plantilla de 32.000 empleados y una red de 5.730 oficinas, todo en España, lo que le permite atender personalmente a sus clientes, poniendo énfasis en alcanzar la excelencia en la calidad del servicio, y en la atención a las personas. Y, más aún, son beneficios que hacen posible que La Caixa dedique 500 millones a su Obra Social, de los que el 67% irá destinado a fines sociales y, el resto, a ciencia, medioambiente, cultura, educación e investigación.

Nuestra sociedad evoluciona hacia el mundo online y las grandes empresas están adelantándose a los tiempos, en España. El Corte Inglés se está convirtiendo en la primera compañía de gran distribución online de Europa, ofreciendo exitosamente miles de productos en muchas categorías, desde droguería a alimentación. Su plataforma de compraventa online no tiene nada que envidiar a la de los gigantes en Internet estadounidenses, como Amazon, y tampoco sus almacenes y centros de distribución de productos. En mis visitas a Estados Unidos siempre me había maravillado contemplar los inmensos almacenes de Amazon en el estado de Nevada. Los que tiene El Corte Inglés en Coslada para servir a sus millones de clientes que compran por Internet, no tienen nada que envidiar a los americanos.

La internacionalización y las exportaciones, se nos dice desde muchas fuentes de información, son dos de las vías de escape de la economía y las grandes empresas españolas. Quizá Sacyr tenga problemas con el Canal de Panamá, pero los medios de comunicación se han hecho eco de una potencial oferta de Abertis para comprar autopistas en Australia por un importe de 4.000 millones de euros. Abertis ya es, de hecho, la primera compañía del mundo en gestión de infraestructuras.

Si algo tienen en común Telefónica, CaixaBank (La Caixa), El Corte Inglés y Abertis es que son grandes empresas españolas, que triunfan, y que tienen un éxito que redunda en beneficio de la sociedad española, en línea con los parámetros de la incipiente recuperación económica: innovación, tecnologías de la información, financiación, contribución social, internacionalización.

Son motivos de esperanza para una economía que, en los dos últimos trimestres de 2013, volvió a crecer en positivo: el +0,1% y en +0,3%, en el tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente. No son el 4,1% y el 3,2% de la economía norteamericana, pero, por seguir estableciendo las analogías del principio sobre la evolución de ambas economías, podría decirse que España empieza a vivir ahora, los síntomas de recuperación que Estados Unidos experimentó en los inicios de la suya, en junio de 2009, cuando su PIB volvió a crecer.

2014 será el punto de inflexión positivo

Los datos disponibles apuntan a una mejora de las previsiones económicas para 2014, en España. El Gobierno, el Banco de España, el INE, Funcas, CEOE y muchos servicios de estudios nacionales e internacionales han mejorado sus expectativas sobre la economía española. El FMI prevé que España crecerá el +0,6%, el consenso de analistas sitúa el crecimiento en el 0,9% y el Gobierno lo eleva al 1% del PIB. Previsiblemente, en 2013 se cumplirá el objetivo de déficit público (6,5%), lo que haría más factible y creíble volver a conseguirlo en 2014.

Los empresarios empiezan a ver el panorama económico con ojos ligeramente más positivos. En enero, mejoró la confianza empresarial: El Indicador de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA), cuya publicación corresponde al Instituto Nacional de Estadística (INE), subió un 0,8% en el primer trimestre de este año respecto al trimestre anterior, con lo que registró así su cuarto aumento trimestral consecutivo. Esa mejora relativa de la confianza empresarial en el primer trimestre de 2014, se debe a la mejora de las expectativas y, sobre todo, a una mejor percepción de los empresarios sobre el último trimestre de 2013. 
Concretamente, en el primer trimestre de este año, el balance de expectativas (diferencia entre las opiniones de los empresarios optimistas y los pesimistas) mejoró una décima, hasta situarse en -28,7 puntos.

La economía arroja ya algunos datos positivos, como que la producción de coches ha crecido un 9,3%, hasta 2,1 millones de vehículos, y el turismo vivió en 2013 un año récord al recibir  60,6 millones de turistas extranjeros. Si ahora es menester lograr un equilibrio con la demanda interna, los datos de la patronal del turismo son alentadores, puesto que estima que el turismo nacional remontará en 2014: en el primer trimestre, el 30% de los viajeros españoles ya ha hecho reservas turísticas (medio de transporte, alojamiento, etc) para este año.

Las exportaciones viven un buen momento. Según el INE, el 50% de los exportadores prevé que venderá más este año; teniendo en cuenta que las exportaciones ya han aumentado un 5,4% y, como consecuencia, se ha reducido el déficit comercial en un 50%. El mercado de la vivienda tiende, por fin, a estabilizarse: según Tinsa, 400.000 viviendas serían absorbidas por el mercado en los próximos 4 años, conforme aumente el crecimiento económico y se vaya reduciendo la tasa de paro. Fitch, la agencia de calificación de riesgos norteamericana, estima que los precios de la vivienda seguirán bajando en 2014 para estabilizarse en 2015.

Durante la mayor parte de 2013, se produjo una aceleración de la producción industrial y la inversión extranjera podría alcanzar 40.000 millones en 2014. Hoy, hay 12.000 empresas extranjeras que emplean en España a 1,2 millones de personas. Los precios están bajo control, puesto que la inflación cerró 2013 en el 0,3%, la tasa más baja desde 1961. Y, según el Banco de España, como fruto de la reducción de deuda, ha aumentado el índice de riqueza económico-financiera de las familias españolas, subiendo un 20% (dato de septiembre de 2013), alcanzando niveles previos a los de la crisis.

Queda mucho camino por recorrer, especialmente en el ámbito de la reducción de los elevadísimos niveles de desempleo. Pero, al menos, la economía española empieza a remontar. Y, eso se nota en el exterior: según Financial Times, “La economía española empieza a emerger de la oscuridad”. Y, en uno de sus últimos informes, el banco de inversión norteamericano Morgan Stanley afirmaba que, entre inversores institucionales, "hay miedo de perder la oportunidad de invertir en España". Como dijo su colega JP Morgan, “Spain is back”.

Publicado previamente el 7 de febrero de 2014 en El Confidencial Digital

España y EEUU: recuperación y paralelismos

Los llamados hispanistas –Henry Kamen, Joseph Pérez, J.H. Elliott, Geoffrey Parker, etc–, historiadores anglosajones, fundamentalmente, especializados en la España del siglo XVI, coinciden en varias cuestiones: destacan el sentimiento de pertenencia de los españoles a un gran proyecto, y establecen paralelismos entre la España de los Austrias Mayores (Carlos V y Felipe II) y los Estados Unidos de los siglos XX y XXI, la denominada Norteamérica Imperial, por los historiadores Nigell Hamilton (American Caesars) y Stephen Graubard (The Presidents).

El poderío norteamericano no se basa solo en sus ejércitos, sino, esencialmente, en su fortaleza económica. Cuando Obama llegó a la presidencia, tras las elecciones de 2008, su libro de cabecera era The Post American World, (Fareed Zakaria), la más destacada de las obras que, entre 2007 y 2009, trataron la supuesta decadencia de Estados Unidos a favor de potencias emergentes como China. En enero de 2014, tras una recuperación económica que dura cinco años, Obama lee otras cosas (sobre todo, encuestas, porque es año electoral). Norteamérica ha creado 7,3 millones de puestos de trabajo, desde junio de 2009 y prevé que, en 2014, generará otros 2,3 millones adicionales, con crecimiento en PIB del 3%. La renta per cápita estadounidense (ajustada la inflación y, por tanto, estableciendo paridad con el poder de compra individual) es de 55.000 dólares anuales, versus 11.000 de China, en enero de 2014. A China le queda mucho camino que recorrer para alcanzar a Estados Unidos como primera potencia económica, aunque sea ya el primer exportador del mundo.

Obama ha estrenado el año con un buen balance económico, que se inició con su propia reforma financiera: primero, salvando a los bancos en febrero de 2009, para que no arrastraran con su caída a todo el tejido productivo y, a continuación, con la famosa legislación Dodd-Frank de julio de 2010. Es posible que, si escribieran de ello los hispanistas, establecieran analogías entre la reforma financiera de Obama y las llevadas a cabo en España desde 2009 y, especialmente, en 2012. La tasa de paro estadounidense, en diciembre de 2013, descendió al 6,7%, lo que unido al crecimiento económico (media del 2,2% en los últimos cinco años y el previsto para 2014, del 3% o más) y la estabilidad de precios, llevará a la Reserva Federal a reducir la compra de activos mensual, hipotecarios y de deuda pública, paulatinamente durante este año.

Los estadounidenses se sienten orgullosos de sus grandes empresas. Durante lo más profundo de la crisis, en 2009, parecía que el capitalismo de estado chino era una razonable alternativa al capitalismo de Occidente: cuatro de las diez primeras empresas mundiales eran chinas. En 2013, las aguas volvieron a su cauce y 9 de esas 10 grandes empresas eran norteamericanas. Los hispanistas destacan que, en la España del siglo XVI, cuando se quería iniciar un gran proyecto, se le denominaba “tamaña empresa, o gran empresa”: eran iniciativas de las que los españoles se sentían orgullosos. Y eran épocas en que nuestros principales marinos eran vascos, exitosos diplomáticos eran catalanes, grandes capitanes eran castellanos, extremeños, gallegos y andaluces.

La expresión “gran empresa” se utiliza hoy para denominar a las compañías más grandes y exitosas de España, algunas de las cuales han acompañado al presidente del Gobierno español en su visita a Estados Unidos.

Uno de los grandes logros, y motivos de orgullo, que ha podido mostrar España en su visita a la primera economía mundial, son las grandes empresas, que son vanguardia de nuestra economía: Telefónica, la empresa que más invierte en innovación en nuestro país –el principal acelerador del crecimiento económico y la competitividad empresarial, según estudios de la OCDE y The World Economic Forum- y que, según los medios de comunicación, ha animado a otras grandes empresas a ir a Estados Unidos, para mostrar que se puede salir de la crisis, y volver a crecer, como ya hiciera Norteamérica. También, ha estado CaixaBank, mejor banco de España, y el más innovador tecnológicamente del planeta (The Banker, Euromoney) o la primera compañía mundial de gestión de infraestructuras, Abertis, entre otras.

Poniéndose en los zapatos de los norteamericanos, es lógico que la representación española no haya sido solo política, sino esencialmente empresarial. A los estadounidenses (311 millones de habitantes) les impresiona fundamentalmente el tamaño, en todo. Y, muy especialmente, en el ámbito de los negocios. Es menester tener en mente, que Estados Unidos –gobierne quien gobierne–, es el gran adalid del capitalismo, la economía de libre mercado y la libre empresa. Estados Unidos no se comprende sin Apple, Google, Amazon, General Electric, IBM, HP, Citi o Facebook, entre otras. Como tampoco se entiende el panorama empresarial español sin Telefónica, La Caixa o El Corte Inglés, la más importante cadena de distribución de nuestro país, por ejemplo.

España ha dejado claro a Norteamérica que la crisis ha quedado atrás, la economía vuelve a crecer y, por tanto, podemos ser objeto seguro de su inversión, de la misma manera en que nuestras empresas pueden expandirse exitosamente en Estados Unidos. La futura ratificación del Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, vendría como anillo al dedo al nuevo patrón de crecimiento de nuestra economía: la brillante trayectoria de internacionalización de la gran empresa española, a la par que las exportaciones como motor del crecimiento económico, son garantía de la confianza que, en 2014, proyecta España.

La economía ha crecido positivamente dos trimestres seguidos: +0,1% y +0,3% en la segunda mitad del 2013. Las agencias de calificación crediticia –Moody’s, Fitch, S&P- han mejorado su perspectiva sobre España. En 2014, el crecimiento podría rondar el 1% (CEOE, Funcas, Servicios de Estudios de los grandes bancos, organismos internacionales, etc) y reducirse la tasa de paro al 25%. Más que el informe de JP Morgan (Spain is back), reformas, consolidación fiscal, aumentos de productividad y competitividad, innovación y la gran empresa española, que empuja todo el tejido empresarial español –compuesto mayoritariamente por pymes–, son el aval del nuevo panorama, que España expresó a Estados Unidos entre las paredes del Despacho Oval.

Publicado previamente en Cinco Días el 15 de enero de 2014

martes, 19 de noviembre de 2013

De la recuperación técnica a la real

España salió técnicamente de la recesión en el tercer trimestre del año, creciendo su PIB el 0,1%. Banco de España, INE, OCDE y servicios de estudios económicos nacionales e internacionales certifican que la economía española, aun decreciendo el -1,3% en 2013, está a punto de tocar fondo y de alcanzar un punto de inflexión, a partir del cual volver a crecer. Nuestro foco es la economía predictiva, anticipar qué va a suceder, e identificar tendencias futuras.

Diversas fuentes de información, desde el FMI a la Comisión Europea, prevén que, aunque España vuelva al crecimiento en 2014 –escenarios que varían desde el +0,2% del FMI al +0,8% de Funcas), las proyecciones a medio y largo plazo ofrecen un panorama con claroscuros: resumiendo, según esas previsiones, España tendría por delante cinco años de crecimiento que rondaría el 1% en PIB medio anual, con tasas de desempleo del 25% y una deuda pública que excedería el 100% del PIB. Además, hay que tener en cuenta matices de diversa naturaleza: desde las prudentes advertencias del ministro de Economía sobre que la recuperación debe todavía asentarse, al optimismo de la ministra de Empleo, quien sostiene que la economía española podría crear empleo, creciendo al 1%. Para CEOE, solo habrá recuperación cuando se genere empleo. Líderes empresariales con prestigio y autoritas, como César Alierta -Telefónica- e Isidre Fainé – La Caixa- afirman, con datos, que la recesión ha quedado atrás, aunque la recuperación no será para tirar cohetes. Son moderadamente optimistas y, al mismo tiempo, prudentes. Sabia actitud.

Nuestras grandes empresas son vanguardia, y un indicador de lo que está por venir. Si las exportaciones están empujando nuestra economía, estas compañías son ejemplo de internacionalización exitosa. Y, si sus resultados son mejores, al igual que su evolución en Bolsa –con una revalorización del IBEX 35 del 22%, en 2013-, todo hace prever que su ejemplo se extenderá a las pymes y la economía, en general; cuanto antes, mejor.

Las grandes empresas ya crean trabajo. En octubre, según la Seguridad Social, el empleo en las grandes empresas creció el +0,23% intermensual, con 11.300 trabajadores más. Algo similar sucede con la creación de empresas. La tasa de variación intermensual de grandes empresas inscritas en la Seguridad Social creció en octubre el +1,16%. Como destacaba, primero César Alierta, después Isidre Fainé y, más tarde, Ignacio Galán (Iberdrola), nadie duda ya que la economía española es “hoy, más productiva y competitiva que nunca”. La reducción de costes laborales (2008-2012) ha hecho que muchas compañías sean más productivas, y que hayan repercutido esa rebaja de costes en el precio final de sus productos, pudiendo venderlos de manera más competitiva en los mercados internacionales. Casi 140.000 empresas españolas exportan, lo cual es un record. Las exportaciones aportan positivamente al PIB y, por vez primera, el consumo interno está en positivo.

En cualquier caso, hacen falta más factores, para consolidar la recuperación, como el impulso de la demanda interna, tanto consumo de las familias como de la inversión, en empresas y en las Administraciones Públicas: en este último ámbito, además de su necesaria reforma, es menester exista inversión pública productiva, como sucede en Estados Unidos y Japón, que crecen al 2,8% y el 4,1%, respectivamente.
De entre los muchos parámetros que aún necesita España para crecer, dos son absolutamente imprescindibles. Por un lado, como ha destacado César Alierta, que las tecnologías de la información tengan más peso en el PIB y en la vida de las empresas. Por otro, que las pymes y la población general noten la recuperación, como ha puesto de manifiesto Isidre Fainé. Sus testimonios son muy útiles, porque ellos generan confianza y la sociedad española y los inversores les otorgan credibilidad, dentro y fuera de España.

Las pymes, -suponen el 99,88% del tejido empresarial y el 62,9% del empleo-, todavía no están experimentando las consecuencias positivas de la recuperación. En octubre, según Empleo, la tasa de variación intermensual de pymes inscritas en la Seguridad Social fue negativa (-0,20%): en el caso de las grandes empresas, por contraste, fue positiva. Algo similar sucede con el empleo: en octubre, las pymes destruyeron empleo (-0,44%, tasa variación intermensual), con 30.700 trabajadores menos. En cambio, las grandes empresas crearon empleo neto.

Existe una disociación entre los datos macroeconómicos de muchas fuentes de información, que empiezan a estar en positivo, así como el desenvolvimiento de las grandes empresas, que también es bueno, versus la realidad de las pymes y la de la propia ciudadanía, entendiendo por tal, a los casi 47 millones de personas que residimos en España.

Según datos del CIS de octubre, el 88,4% de los españoles consideran que la situación económica actual es mala. El 52,6% afirman que es “muy mala”. También, más del 80% de los españoles, piensan que la situación económica actual es peor que la de hace doce meses. El paro, con diferencia, sigue siendo la primera preocupación de los españoles (77,4%), seguida por los problemas de índole económica (32,7%). Cara al futuro, el 80% son pesimistas sobre la evolución de la economía el próximo año. Un dato: el 19% de los que hoy tienen trabajo, creen “bastante probable o muy probable”, que les despidan a lo largo de los próximos doce meses. No parece que, al menos en lo que a la economía se refiere, la población española viva un momento precisamente optimista. Tengamos en cuenta de dónde venimos: de seis años de crisis y de un nivel de paro con casi seis millones de desempleados.

Ya dijimos en estas páginas, a propósito de los Presupuestos Generales del Estado para 2014, que echábamos en falta modelos productivos para el crecimiento, como sí vemos en Estados Unidos, Japón o Israel. Ahora afirmamos que, en línea con las declaraciones de los más saben, como Alierta o Fainé, es menester acabar con la realidad dual de la recuperación económica a dos niveles, y que, de los números en positivo, se pase a un crecimiento económico sólido y sostenido, en que pymes y población sientan los efectos positivos, tangibles de la recuperación.

Publicado previamente en Cinco Días el 17 de noviembre de 2013

lunes, 11 de noviembre de 2013

PIB al alza en EEUU: tendencia ascendente y factores de crecimiento

El Producto Interior Bruto de Estados Unidos ha crecido un 2,8% en el tercer trimestre de 2013. El dato no es definitivo, como el Departamento de Comercio ha recordado en el comunicado del "Bureau" de Análisis Económico. El día 5 de diciembre sabremos con certeza cuánto creció la primera economía del planeta. El motivo de la revisión es que el anuncio de hoy se basa en datos parciales. Aun así, los datos de que disponemos nos permiten intuir el ritmo al que va creciendo la economía norteamericana. Especialmente, porque sabemos sus principales componentes y su comportamiento, tanto en este trimestre, como en los dos previos.

La tendencia es ascendente: en el primer trimestre, Estados Unidos creció casi el 2% (1,8%); en el segundo, se expandió el 2,5% y, ahora, el 2,8%. Los distintos paneles de economistas de diversas fuentes (tanto los de Business Week Bloomberg, como los de The Wall Street Journal) apostaban por un crecimiento del 2%. Se han quedado cortos por un 0,8%. Pensaban, y así lo expresaron, que los efectos del "Sequester", con la reducción del gasto público implícita, afectaría negativamente al crecimiento económico. La realidad es que los recortes del gasto público (-1,7% en su aportación al PIB) han afectado menos de lo estimado, al menos en este trimestre. Habrá que esperar al cuarto y último trimestre del año, para saber con certeza cuánto ha impactado, teniendo en cuenta que, en octubre, hubo un cierre parcial del gobierno (del 1 al 17 de octubre) y que 800.000 empleados públicos se fueron a sus casas sin cobrar. Esto habrá afectado al consumo, pero también es cierto que el último trimestre del año coincide con las campañas del gran consumo, desde Halloween a Navidad, cuando el consumo personal repunta con fuerza.

El consumo privado, entre julio y septiembre ha sido un componente que ha aportado al crecimiento económico, con un crecimiento del 1,5%, aún menor que en el trimestre anterior (+1,8%). En cambio, han sido las exportaciones (+4,5%) y la inversión en vivienda residencial (+14,6%) quienes más han impulsado el PIB. Las importaciones han decrecido. Y, al mismo tiempo, destaca que aumenta el nivel de renta disponible de los hogares (+4,5%), así como su tasa de ahorro (+4,7%). Cabe deducir que los consumidores son más cautos puesto que, aun cuando han aumentado el consumo, lo han hecho moderadamente, apostando en cambio por ahorrar más, a pesar de disponer de más nivel de renta y mayor poder adquisitivo. 

Aunque está pendiente aún el informe sobre la tasa de paro del mes de octubre -retrasado por el cierre del gobierno en la primera mitad de mes-, partíamos de un porcentaje de desempleo respecto a la población activa, del 7,2%. Es decir, hay once millones de norteamericanos buscando trabajo. Entre ellos, hay cuatro millones y medio que son considerados "parados de larga duración", porque llevan buscando trabajo, sin encontrarlo, durante un período de 27 semanas. En España, por poner las cosas en perspectiva, la tasa de paro es del 25,98%, son más de 5,9 millones los desempleados y dos millones lo son de "larga duración", porque están en esa situación desde hace más de dos años. Es verdad, las comparaciones son odiosas, que dice el refrán: especialmente, en este caso, puesto que, en Norteamérica, cualquier cosa que no sea pleno empleo tiene la consideración de desastre. Quizá por eso, porque se espera una tasa de paro del 7,2% o superior, los consumidores han decidido ser prudentes en sus gastos.

Vale la pena quedarse con la fotografía que nos ofrece el análisis longitudinal temporal: crecimiento económico medio trimestral desde junio de 2009, ininterrumpidamente, del 2,25%. Y, en lo que va de año, crecimiento con tendencia ascendente de trimestre en trimestre. Aunque los efectos del cierre del gobierno en octubre se dejarán notar y, quizá, el PIB no crezca más allá del 2,4% en el último trimestre del año, al menos puede verse una evolución positiva al alza que, de consolidarse a principios de 2014, pondría a la economía norteamericana en disposición de crecer en el entorno del 3%, como espera y desea la Reserva Federal, para reducir la tasa de paro al nivel del 6,5%.

Publicado previamente el 7 de noviembre de 2013 en mi Blog en Cinco Días EE.UU y mercados emergentes

Consecuencias económicas y electorales del acuerdo en Estados Unidos

"Es hora de que el país mire hacia adelante". Con estas palabras, el presidente Obama quiso poner fin a la crisis vivida en Estados Unidos en las últimas dos semanas, con el cierre parcial del gobierno y la posibilidad de que Estados Unidos cayera en una suspensión de pagos, por vez primera en su historia. De hecho, tras firmar la ley que permite que el gobierno vuelva a disponer de fondos y que el límite del techo de gasto se extienda hasta el 7 de febrero, Obama ya ha puesto encima de la mesa sus prioridades para los próximos meses: quiere que se apruebe la reforma de la inmigración -promesa electoral- y que, para mediados de diciembre de 2013, republicanos y demócratas alcancen un acuerdo a largo plazo "sobre ingresos y gastos" que garantice que, durante los próximos diez años, el país no se gobierna "a golpe de crisis" y se acaba con la intertidumbre que atenaza las economía norteamericana y mundial cada vez que hay que aprobar un presupuesto anual o se acerca la fecha tope del techo de endeudamiento del Gobierno.

No hay que olvidar que ya son tres años en que se ha vivido una situación como la actual: en agosto de 2011, el Speaker of the House, John Boehner y el Presidente Obama alcanzaron un acuerdo en la undécima hora, en el último momento, para evitar el desastre. Ya entonces, la intertidumbre pasó factura a Estados Unidos: la agencia de calificación crediticia Standard & Poors rebajó un grado la triple A a la economía norteamericana. Ahora, tres años más tarde, ha sido Fitch quien ha puesto en vigilancia la calificación crediticia de Estados Unidos. En agosto de 2011 se acordaron los recortes de gasto público conocidos como "Sequestration" que, en caso de no haber acuerdo sobre el presupuesto y el límite de techo de deuda del gobierno federal, entrarían en vigor el 1 de marzo de este año. Como anticipamos a finales de 2012 en el diario Cinco Días, esos recortes entraron en vigor el 1 de marzo y, como consecuencia, tan solo en el ejercicio fiscal actual, casi 750.000 funcionarios han perdido su puesto de trabajo, se le ha restado medio punto (-0,5%) al crecimiento económico y programas esenciales del Gobierno -tanto sociales como en defensa- han sido recortados en su financiación. El acuerdo de la madrugada del 16 al 17 de octubre de 2013 no va a parar los recortes del gasto públicos iniciados con el Sequestration.

De hecho, a pesar del acuerdo alcanzado, una parte sustancial del mal, ya está hecho. El cierre parcial del gobierno -con cientos de miles de funcionarios sin trabajar ni cobrar- tiene efectos sobre el crecimiento económico. En el cuarto trimestre del año (T-4), el Producto Interior Bruto se verá mermado en un -0,3%, algo en lo que coinciden tanto S & P como las firmas de consultoría económica Macroeconomics Advisers y ADVICE Strategic Consultants. Las ganancias empresariales de firmas muy importantes en Wall Street se verán resentidas: más de 100 de las 500 empresas que componen el Índice S&P 500 ya han emitido profit warnings: es decir, avisan que ganarán menos debido al cierre parcial del gobierno durante los pasados dieciséis días. Puede que el Gobierno norteamericano no tenga un peso tan fuerte -en tamaño- como los gobiernos europeos, por ejemplo. Pero, en términos económicos, el gobierno estadounidense actúa como "multiplicador del crecimiento". Enteras industrias tienen una fuerte relación con el gobierno: las tecnologías de la información (Intel, Google, IBM, Microsoft, Hewlett-Packard, y tantas otras), la energía (petróleo, gas, electricidad, renovables), la gestión de infraestructuras, el turismo, las telecomunicaciones, la aviación y, por supuesto, DEFENSA (Boeing, Lockheed, entre otras). Si el gobierno no puede pagar nóminas, tampoco puede pagar proveedores y muchas de estas empresas son proveedoras del gobierno federal.

Todo este fiasco ha tenido un efecto directo en la confianza empresarial y en la de los consumidores. Las encuestas de la Reserva Federal y las del Tesoro dicen que la confianza de los empresarios -un índice que los economistas traducimos en algo tan concreto y tangible como la intención de las empresas de invertir- ha caído quince puntos desde que se inició la crisis actual. Y, tanto Gallup como la Universidad de Míchigan nos dicen que, en las dos primeras semanas de octubre de 2013, el índice de confianza de los consumidores ha caído casi 20 puntos, alcanzando su nivel más bajo desde el inicio de la crisis económica, y la quiebra de Lehman Brothers a mediados de septiembre de 2008. Que se resquebraje la confianza de los consumidores es esencial en una economía que, como la norteamericana, tiene un componente esencial en el consumo, porque supone el 71% de su Producto Interior Bruto. 

Una incertidumbre similar se ha extendido en el sector de la construcción y en el mercado inmobiliario. Uno de los síntomas de la recuperación económica iniciada en Estados Unidos en junio de 2009 -además del crecimiento económico y la creación de empleo-, ha sido el aumento del número de transacciones de compraventa de viviendas y que el precio de la vivienda no ha parado de aumentar a un ratio del 12-15% cada trimestre desde junio de 2009. En Estados Unidos, como indica el Índice S&P-Case Shiller, que aumenten tanto las transacciones como el precio de la vivienda es una buena noticia porque es síntoma de recuperación económica. Otra cosa es que, como han puesto de relieve los estudios del recién premio Nobel de Economía, Shiller, haya que evitar la formación de burbujas en la fijación de los precios de los activos, en este caso, concretamente los inmobiliarios, como ya defendió en 2003 en su obra "Irrational Exuberance".

La incertidumbre ha afectado a los inversores en deuda pública norteamericana. China tiene en sus manos casi 1,3 trillones de dólares americanos en deuda pública extranjera, que supone en torno al 22,9% del total de deuda emitida. Si Estados Unidos no hubiera podido pagar a los inversores, la huída de inversiones hubiera sido mayúscula. El problema es que la tan sola posibilidad de que esto hubiera podido suceder, ha tenido un efecto muy negativo en la reputación y el prestigio de la economía americana como "valor seguro y valor refugio en el que invertir", como también lo es el dólar. En la lucha por la primacía económica y geopolítica mundial, China se frota las manos. El primer ministro chino declaró que "ya es hora de que se acabe la primacía económica norteamericana". Como si estuviéramos en los tiempos de la guerra fría, entonces Moscú, ahora, Beijing quieren disputar a Estados Unidos el liderazgo mundial. La crisis derivada de la falta de acuerdo hubiera sido desastrosa, para la economía mundial, sí, pero como se deduce de las declaraciones de Le Kiang, "a río revuelto, ganancia de pescadores", siendo, en este caso, los chinos quienes pescan.

El acuerdo alcanzado por el Senado y la Cámara de Representantes supone que el gobierno federal dispondrá de fondos hasta el 15 de enero y la fecha límite para el techo de endeudamiento del gobierno -hoy, en 16,7 trillones de dólares americanos- se extiende hasta el 7 de febrero. Es decir, no se ha resuelto el problema de fondo, sino que se ha ganado tiempo para, durante los próximos meses, seguir negociando. El presidente Obama lo ha dejado claro: quiere que para el 13 de diciembre haya un acuerdo bipartidista entre republicanos y democratas para que, durante la próxima década, "la cuestión de los ingresos -impuestos- y el gasto público, esté encauzada". Gobierne quien gobierne, Estados Unidos no puede estar cada año al borde del precipicio, sea fiscal, presupuestario o de deuda. 

Sin embargo, ha habido acuerdo, aunque sea temporal y parcial. Los números son elocuentes: en el Senado han votado 81 senadores a favor y 18 lo han hecho en contra. Y hay que tener en cuenta que la mayoría demócrata en el senado es my exigua, lo que significa que muchos senadores republicanos han votado a favor del acuerdo. En la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría, han sido 285 los congresistas que han votado a favor y 144 lo han hecho en contra. Esto significa que ha habido disenso y división dentro de las filas republicanas. 87 congresistas republicanos han votado a favor; todos los demócratas (198) votaron a favor. 

La gran cuestión es porqué los republicanos -o una parte importante de sus miembros en ambas cámaras- han votado a favor del acuerdo. La respuesta hay que entenderla en clave electoral. Y, en noviembre de 2014 habrá elecciones de mitad del segundo mandato de Obama. Las encuestas -las haga quien las haga, es decir, con independencia del signo político- penalizan a los republicanos porque la población les culpa por su actitud y comportamiento obstruccionistas. Ejemplos: una encuesta reciente del diario The Wall Street Journal -no sospechoso de ser simpatizante del presidente Obama- da como resultado que "el 53% de los norteamericanos culpa a los republicanos de la actual crisis presupuestaria y de poner en riesgo la economía del país". El tracking diario de ADVICE Strategic Consultants dice que el índice de aprobación de la gestión del presidente Obama pasa por mínimos históricos: está en el 43,9%. Pues bien, el del Congreso (Senado y Cámara de Representarntes) es aún mucho peor: un escaso 10%, con el 85% de los norteamericanos afirmando que están muy insatisfechos con la forma en senadores y congresistas hacen las cosas.

Es verdad que la sociedad norteamericana está muy dividida y polarizada. Muchos están en contra de la reforma de la sanidad que lleva el nombre de "Obamacare", aprobada por el Senado, la Cámara de Representates y la Casa Blanca en marzo de 2010. Pero que una parte pequeña -aun muy influyente- del partido republicano, compuesto por miembros del Tea Party haya hecho de la anulación de la reforma sanitaria de Obama la piedra angular del apalancamiento para sacar adelante el presupuesto federal para 2014 y ampliar la fecha límite del techo de deuda es algo que ha pasado factura -y muy cara- a los republicanos. Con su sistema electoral indirecto mediante delegados, un partido político no gobierna en Estados Unidos si no tiene un mínimo del 45% del favor de los votantes. Hoy, la estimación de voto para el partido republicano es del 30%. Ciertamente no todos los republicanos salen mal parados. Es muy probable que "paguen justos por pecadores" y que republicanos moderados sean penalizados por los votantes. En cambio, la minoría que representa al Tea Party saldría beneficiada en elecciones primarias republicanas, porque sus votantes premiarán a los candidatos más radicales. Esto será bueno para ellos, pero no para la gran mayoría de políticos republicanos. Las perspectivas electorales para un candidato demócrata presidencial en 2016 mejoran sustancialmente. Y la reforma sanitaria de Obama está para quedarse.
 
Publicado previamente el 17 de Octubre de 2013 en mi Blog en Cinco Días EE.UU y mercados emergentes