jueves, 12 de marzo de 2015

Obama toma la iniciativa: Comercio, Internet, Cambio Climático e Inmigración

Las elecciones legislativas del 4 de noviembre supusieron un duro varapalo para el presidente y para el partido demócrata. Los republicanos se hicieron con el control absoluto de las dos Cámaras del Congreso. En un entorno políticamente polarizado, la primera consecuencia bien pudiere haber sido la paralización de los proyectos del presidente Obama.

Las pautas de comportamiento del electorado desde 1889-1890 (hace dos siglos) muestran que, jamás en la política americana, había habido tanta polarización y enfrentamiento como hoy. Ni siquiera cuando en los años noventa, los republicanos intentaron apartar a Clinton (impeachment, por el asunto de Monica Lewinsky) o, en la década de Bush, los demócratas acusaban al presidente de ser amante de guerras y alienar el país del resto del mundo. Según datos de Advice Strategic Consultants, en los últimos 20 años, se ha doblado el número de americanos que consistentemente expresan opiniones conservadoras o progresistas: los independientes pierden terreno. Tanto es así que los votantes de un partido piensan que “las políticas del otro partido son tan equivocadas que pueden amenazar la existencia del país”.

A pesar de ello, el presidente Obama decidió tomar la iniciativa a mediados del mes de noviembre, cuando aún conserva una mayoría simple en el Senado y antes -enero de 2015- de que el nuevo Congreso tome posesión. Obama se encontrará entonces con la oposición de los republicanos, aunque no más que en los dos últimos años, aunque sí con más poder. Por eso, Obama ha "amenazado" con gobernar mediante órdenes ejecutivas. No es el primer presidente en hacerlo, ni será el último. Bill Clinton y George Bush, con el poder legislativo en contra, hicieron exactamente lo mismo, el primero en la década de los años noventa; el segundo, en la primera década de los 2000.

Nada más celebrarse las elecciones legislativas en América, Obama viajó a China para asistir a la reunión de la APEC (Asia Pacific Economic Cooperation). En este foro, en este entorno, el presidente tomó una serie de iniciativas de fuerte calado; entre otras, el impulso del libre comercio -algo que en lo que podría ponerse de acuerdo con los republicanos-, acuerdos con China para reducir las emisiones de efecto invernadero y, en el ámbito de las Telecomunicaciones, una fuerte apuesta por la llamada Neutralidad en la Red. Más recientemente, quiere llevar a cabo una fuerte reforma parcial de la Inmigración.

El impulso al libre comercio en China lo hace Obama tras varios años de desencuentro con dicho país. Queda lejos el Diálogo Económico y Estratégico que inauguraron Timothy Geithner y Hillary Clinton en abril de 2009, siendo secretario del Tesoro y Secretaria de Estado el uno y la otra, respectivamente. Con la llegada a la presidencia de China de Xi Jinping, el gigante asiático ve como una amenaza lo que Hillary Clinton denomina como la "reorientación de Estados Unidos hacia China", versus el enfoque hacia Oriente Medio y sus guerras de George W. Bush.

El gran acuerdo de libre comercio que ha querido impulsar Obama en China es el Trans-Pacific Partnership (TPP). En palabras de Obama, “este acuerdo tiene potencial de convertirse en un logro histórico". Los países que integran el acuerdo son, además de Estados Unidos: Canada, Mexico, Chile, Japan, Australia, New Zealand, Brunei, Malaysia, Peru, Singapore, y Vietnam. China no ha sido invitada a formar parte de ese grupo de doce países, cuya riqueza combinada supone el 40% de la economía global (27.5 trillones de dólares), y un tercio del comercio mundial, según un informe publicado por Brookings Institution.

Por su parte China ha impulsado la creación de un pacto que rivaliza con el norteamericano, llamado  "Free Trade Area of the Asia-Pacific (FTAAP)". Y, demostrando sus poderes, el Presidente Xi Jinping afirmó que China "invertirá 1.25 trillones de dólares en el extranjero en la próxima década, y comprará bienes y servicios por importe de más de 10 trillones de dólares en los siguientes cinco años".

Cambio climático
Al mismo tiempo, Obama llevó a su terreno al presidente chino en el ámbito de su lucha contra el cambio climático. Obama y Xi anunciaron que Estados Unidos y China habían alcanzado un acuerdo para reducir emisiones de gases de efecto invernadero: Norteamérica se ha autoimpuesto objetivos más ambiciosos en ese campo, y China va a impulsar su apuesta por las energías renovables. Hay que tener en cuenta que estas dos economías son las más grandes y vibrantes y, también, las más contaminantes del planeta.

Hasta ahora, la postura de China había sido la de "denunciar la hipocresía de las economías avanzadas, que en vez de señalar a las emergentes, deberían liderar con el ejemplo". Con este posicionamiento, China tenía la excusa perfecta para no hacer mucho en este campo. En cambio, ahora parece que la segunda economía del planeta está dispuesta a asumir su responsabilidad, haciendo exclamar al presidente Obama que “este acuerdo es un paso esencial en la relación entre ambos países”.

Estados Unidos se ha comprometido a recortar sus emisiones de gas de efecto invernadero, al menos en un 26% en 2025, por debajo de los niveles de hace diez años. Por su parte, China tiene sus propios objetivos: quiere incrementar el porcentaje de energía renovable sobre el total de su mix de energía, hasta que llegue suponer el 20% del total en 2030. 

Aunque muchos han expresado su decepción, porque esperaban objetivos más ambiciosos, la realidad es que, poniendo en contexto ambas promesas, hay que decir que ambas tienen valor: Obama tiene la oposición de los republicanos, que niegan los efectos de la mano del hombre sobre el cambio climático, y que no quieren adoptar medidas en este campo, porque creen que afectará negativamente a la industria, la economía y el empleo. En el caso de China, el país más contaminante del mundo, un paso de esta naturaleza, en siendo el primero, adquiere una dimensión de grandísimas proporciones.

La neutralidad en Internet
Para muchos consumidores, y liberales y progresistas, la llamada de atención del Presidente Obama  a la Federal Communications Commission (FCC, Comisión Federal de Comunicaciones), para que haga todo lo que está en su mano para proteger la neutralidad en la red, ha sido un gran motivo de alegría. La forma concreta de llevarlo a cabo, sería mediante la reclasificación de las redes de banda ancha como servicios de telecomunicaciones y, por tanto, sujetándolas a las mismas normas que regulan las redes telefónicas. Ha sido un anuncio fuerte y de calado: se ha puesto del lado de quienes sueñan con normas de regulación más duras en Internet, a lo que se oponen compañías como Verizon o Comcast -esta última, ya ha puesto a trabajar a las más de 150 compañías de lobby que trabajan para ella en Washington; de hecho es la empresa americana que más lobistas emplea-. Los republicanos, no solo ven el anuncio del presidente como una injerencia gubernamental inaceptable en las normas del libre mercado, sino que lo consideran un ultraje hacia ellos, porque acaban de ganar las elecciones legislativas y entienden que, cuando menos, debían haber sido consultados.

Obama desea impedir que los proveedores de Internet traten de manera diferente distintos tipos de tráfico en Internet. El presidente quiere evitar que se bloqueen webs o que se haga que vayan/naveguen más lentamente; pide más transparencia en los acuerdos entre compañías de contenidos y los proveedores de Internet, y desea una prohibición del pago por un servicio más rápido. Las redes wireless o inalámbricas, deberían estar sujetas a las mismas normas, en contra de la excepción que, en 2010 impuso la FCC sobre la regulación de Internet. 

Para Obama “ha llegado el momento de reconocer que -es lo que debería hacer la FCC- el servicio de banda ancha tiene la misma importancia que otros servicios de telecomunicaciones y, en consecuencia, debe tener las mismas obligaciones- (...) Esto es un reconocimiento esencial de los servicios que los Internet Service Providers (ISP) ofrecen a los hogares y empresas americanos, así como de las obligaciones necesarias para asegurar que las redes funcionan de la misma manera para todos y no solo para una o dos compalías". Ciertamente, Obama se ha puesto del lado de muchas asociaciones de consumidores, a costa de enfado de varias empresas de telecomunicaciones, que, como Verizon, amenazan con ir a juicio, porque ponen en tela de juicio la legalidad de la propuesta de Obama.

Inmigración
El presidente anunciará en los próximos días -la semana que viene- una reforma parcial de la inmigración, a pesar de la oposición de los republicanos. Concretamente, Obama hará cambios en el sistema de implementación de las leyes de expulsión, que protegerán a cinco millones de inmigrantes ilegales de la amenaza de la deportación: les suministrará de permisos de trabajo, por ejemplo.

Obama utilizará sus poderes ejecutivos para afirmar su autoridad (más bien, la potestas) para aplicar las leyes como Dios le da a entender como Jefe del Estado ejecutivo que es. Sus medidas afectarán a 12.000 agentes de inmigración, y la forma en que se conducen (actitud), y comportan. Parte importante de los planes de Obama consistirá en permitir a muchos padres de niños -que ya tienen la ciudadanía norteamericana o son residentes legales-, el obtener los documentos necesarios para trabajar legalmente, sin preocuparse del peligro de ser descubiertos, y ser separados de sus familias, mediante la devolución a sus países de origen. Tan solo esta medida, afectaría a 3,3 millones de personas que han vivido ilegalmente en Norteamérica en los últimos cinco años, según Migration Policy Institute. Además, el presidente quiere conceder más derechos a personas que llevan viviendo en el país al menos diez años (en torno a 2.5 millones de personas).

Dar más protección a inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, y a sus padres, afectaría a un millón adicional de personas. 

Para la industria tecnológica (TIC) de Silicon Valley, las acciones de Obama serían como miel para el paladar, porque los beneficios se extenderían a los inmigrantes con "capacidades tecnológicas", como han pedido HP, IBM, Apple, Microsoft, Google, Amazon y Facebook, entre otros gigantes high-tech.
Estaban equivocados, se equivocaron, quienes dieron por moribundo o, incluso, por muerto, al presidente Obama, tras la debacle demócrata en las elecciones legislativas. Obama está más vivo y activo que nunca. Y tiene dos años enteros por delante.

Publicado previamente en Cinco Días el 13 de noviembre de 2014

TIC de EEUU y nuestra Sociedad del Conocimiento

El mercado de pc’s creció en España otro trimestre más. Entre julio y septiembre de 2014, y según datos de varias consultoras, como IDC, GFK y ADVICE Strategic Consultants (cada una mide cuestiones distintas, pero llega a las mismas conclusiones), se vendieron 849.027 ordenadores, un 41,7% más, respecto al mismo trimestre de 2013, cuando los fabricantes vendieron 599.172 unidades. 

La industria TIC suma tres trimestres consecutivos de crecimiento, porque entre enero y marzo se incrementó un 15% (después de reducirse ininterrumpidamente durante los tres años previos), y subió también un 51,5% en el segundo trimestre.

Esto es muy buena noticia, porque representa un avance en la Sociedad Española del Conocimiento: cuanta más tecnología se venda en España, mejor. Hoy, ni empresas ni consumidores compran nada que no vayan a usar. Se acabaron los gastos superfluos. Pongamos por caso la pyme, el tipo de empresa que más ha sufrido con la crisis –donde más empleo se ha perdido entre 2008 y 2013, según el INE y la Seguridad Social, y el Ministerio de Trabajo- y que, al mismo tiempo supone el 99,88% de nuestro tejido empresarial y soporta el 62,9% del empleo (INE, DIRCE, marzo 2014).

Según la Radiografía de la Pyme 2014 -de la empresa tecnológica SAGE-, las pymes españolas dan una importancia a las Tecnologías de la Información (TIC) de 7,6 (en escala de 1 a 10), en la gestión de su negocio. Es decir, que la pyme considera esencial a las TIC para que su negocio sea más productivo y más competitivo. Esto explicaría por qué los estudios del INE nos dicen que las pymes no han dejado de adquirir tecnología en los años de crisis (Ontsi, Red.es). Más aún, como manifiesta el Estudio de SAGE España, las pymes de nuestro país consideran que las TIC les ayudarán a aumentar las ventas y los beneficios; tan solo faltaría que, la banca, como ya está haciendo exitosamente CaixaBank, abriera la puerta del crédito a las empresas pequeñas y medianas, y el panorama sería casi perfecto para consolidar la recuperación económica con un nuevo modelo productivo más sostenible y menos sujeto a los ciclos.

Las tres consultoras antes citadas (IDC, ADVICE Strategic Consultants y GFK) anticipan que en el último trimestre del año, las ventas de PC aumentarán un 4,31% adicional. La Campaña de Navidad, en el mercado del consumo, y la bajada de precios para las empresas, deberían ayudar. Si se cumplen estas previsiones, el mercado cerraría el año con un crecimiento cercano al 30%.

En el tercer trimestre, el mercado español de ordenadores mejoró más que otros países de Europa: en Italia y Portugal creció un 30%, un 28% en Alemania, un 26% en Francia y un 23% en Reino Unido. El crecimiento de la industria en este periodo tuvo lugar tanto en portátiles (se elevó un 49,9%, hasta los 583.787 unidades), como en equipos de sobremesa (subió un 26,5%, hasta 265.240).
Por segmentos, la subida fue mayor en Consumo, donde las ventas se elevaron un 52,7%, que en el entorno Profesional, donde el subidón también fue significativo (un 28,6%). Con todo, el ámbito empresarial, que suma cuatro trimestres consecutivos al alza, supone ya el 40% del mercado de pc, en unidades, y el 52% en facturación.

Por fabricantes, HP (Hewlett-Packard) continuó siendo líder (26,7% de cuota de mercado), seguido de Acer y Lenovo, con un 20,1% y un 15%, respectivamente. Acer casi dobló su cuota frente al tercer trimestre de 2013. Por su parte, Asus y Toshiba, que han sido superadas por Lenovo en portátiles, quedaron en cuarta y quinta posición, en el ranking global en España.

Algunas tecnológicas de Internet pagan pocos impuestos en España
Mientras la industria tecnológica tradicional vende más, generando riqueza para el país, son muchos los medios de comunicación españoles (Expansión, El País, El Economista, entre otros) que destacan que, el meta sector tecnológico de Internet paga pocos impuestos en España. “Las complejas estrategias societarias diseñadas por sus asesores y las grietas en el muro de la fiscalidad internacional les permiten reducir legalmente su tributación” dice El País. Las ocho empresas principales (Apple, Yahoo!, Amazon, Twitter, Microsoft, Ebay, Google y Facebook), “pagaron en 2013 a la Agencia Tributaria solo por una pequeña porción de las ganancias generadas en España”.

Las cifras analizadas por el diario EL PAÍS proceden de las cuentas anuales del ejercicio fiscal de 2013 de 11 compañías (algunas tienen varias filiales) de estas ocho corporaciones depositadas en el Registro Mercantil. Según datos publicados por ese periódico, las empresas antes citadas, habrían pagado a Hacienda algo más de 17 millones de euros.

El Gobierno concede ayudas a HP para impresión 3D en Barcelona
En este contexto, no es de extrañar que, la semana pasada, el Consejo de Ministros autorizara la concesión de una ayuda de 21,25 millones de euros a Hewlett-Packard España para potenciar la I+D+i en nuevas tecnologías, y nuevos materiales para crear una nueva impresora 3D más rápida, barata y de mayor calidad, con el fin de que se superen las principales barreras del mercado para que esta tecnología pueda adoptarse masivamente.

Las ayudas aprobadas por el Gobierno español llegan después de que HP anunciara el pasado abril, durante una visita de su CEO, Meg Whitman, a España, que su negocio mundial de impresión 3D tendría su sede en Barcelona, lo que suponía un fuerte apoyo al centro internacional que la empresa tiene en la ciudad Condal, responsable del negocio de impresión de gran formato de la empresa.
El presupuesto total del proyecto es de 50 millones de euros. Pero, según explicó el Gobierno, tras autorizar el proyecto, el Ministerio de Industria concederá una ayuda a HP de 5,31 millones como subvención, y 15,94 millones como préstamo.

El proyecto se llevará a cabo en el centro de I+D que la compañía tiene en Barcelona, en Sant Cugat. Este centro se creó en 1985 –cuando yo lo conocí, de la mano de Juan Soto-, y, en la actualidad, emplea a más de 2.600 personas, 450 de ellos ingenieros. Está especializado en las impresoras de gran formato, es uno de los seis centros de I+D de HP en el mundo en este ámbito, y alberga las oficinas centrales de esta división. Como me decía una amiga que trabajó allí muchos años: “Jorge, la HP Barcelona Division es como estar en Silicon Valley, es otra dimensión… ¡internacional!”.

Según el Ejecutivo español, las ayudas darán a HP España una ventaja competitiva frente a la I+D de la empresa en otros países como Israel o Singapur, “lo que garantiza la continuidad en España de un centro pionero en I+D en el sector TIC”. Algo que hemos sostenido siempre, porque nos gusta el modelo económico de Israel, que genera mucha riqueza gracias a las TIC en su PIB.

El sector de la impresión 3D es uno de los de mayor potencial, siendo prioritario para Gobiernos como el de EE UU o el británico. Las aplicaciones potenciales son “múltiples e inimaginables”, con una estimación de crecimiento anual del 20% hasta 2022.

HP estima que las ventas mundiales de impresoras 3D y el software y los servicios relacionados crecerán casi hasta los 11.000 millones de dólares para 2021. Una cifra que muestra el impulso que se prevé viva esta revolucionaria tecnología, pues en 2012 generó 2.200 millones de dólares. Gartner anticipa, por su parte, que el mercado de la impresión 3D alcanzará los 5.700 millones de dólares en 2017.

No es de extrañar que, si HP hace una apuesta por España, el país le corresponda con la misma moneda. Moraleja, lección…, como se le quiera denominar a esta llamada de atención, que debería ser una admonición positiva, para esas empresas tecnológicas que pagan pocos impuestos en España, según los medios de comunicación.

Publicado previamente en Cinco Días el 12 de noviembre de 2014

Demócratas pierden elecciones y el desempleo en EEUU baja al 5,8%

El empleo no agrícola aumentó en 214.000 personas en Estados Unidos en octubre, y la tasa de desempleo bajó a 5,8 por ciento, informó la Oficina de Estadísticas Laborales. El empleo aumentó en los servicios de alimentación y bebidas, comercio al por menor, y cuidado de la salud.

Tanto la tasa de desempleo (5,8 por ciento) como el número de personas desempleadas (9 millones), bajó en octubre. Desde el comienzo del año, la tasa de paro y el número de parados ha disminuido en un 0,8 punto porcentual y 1,2 millones, respectivamente.

Entre los principales grupos de trabajadores, la tasa de desempleo para los blancos se redujo a 4.8
por ciento en octubre. Los porcentajes para los hombres adultos (5.1 por ciento), las mujeres adultas (5.4 por ciento), adolescentes (18,6 por ciento), negros (10,9 por ciento) y los hispanos (6.8 ciento) cambió poco durante el mes. La tasa de desempleo para los asiáticos fue de 5,0 por ciento (sin desestacionalizar), con pocos cambios respecto al año anterior.

En octubre, el número de desempleados de larga duración (aquellos sin trabajo durante 27 semanas o
más) cambió poco, en 2,9 millones. Estas personas representaron el 32,0 por ciento de los desempleados. En los últimos 12 meses, el número de largo plazo desempleados ha disminuido en 1,1 millones.

La tasa de participación en la fuerza laboral en el sector privado, cambió poco: en el 62,8 por ciento
en octubre, y ha sido esencialmente plana desde abril. El ratio de empleo-población, aumentó al 59,2 por ciento en octubre.

El número de personas empleadas a tiempo parcial por razones económicas (a veces se hace referencia a los trabajadores a tiempo parcial como involuntarios) estaba a punto sin cambios en octubre a 7,0 millones. Estas personas, que habrían preferido el empleo a tiempo completo, estaban trabajando a tiempo parcial, debido a que sus horas se había recortado, o porque no fueron capaces de encontrar un trabajo de tiempo completo.

En octubre, 2,2 millones de personas se unieron a la fuerza laboral, con pocos cambios respecto al año anterior. (Los datos no están ajustados estacionalmente). Estas personas no estaban en la fuerza de trabajo, querían y estaban disponibles para trabajar, y había buscado trabajo en algún momento de los 12 meses anteriores. No eran tenidos en cuenta como desempleados, porque no habían buscado trabajo en las 4 semanas anterior a la encuesta (similar a la EPA del INE, en España).

Hubo 770.000 trabajadores desalentados  o desanimados en Octubre, esencialmente sin cambios respecto al año anterior. (Los datos no son estacionalmente ajustados.) Desalentado/desanimados son aquellas  las personas no están buscando activamente trabajo, porque creen que no hay empleos disponibles para ellos. El resto -1,4 millones de personas marginalmente vinculadas a la fuerza de trabajo en octubre-, no habían buscado trabajar, por razones tales como la asistencia a la escuela o las responsabilidades familiares.

El empleo total del trabajo no agrícola aumentó en 214.000 en octubre, en línea con la ganancia promedio mensual de 222.000 durante los 12 meses anteriores. En octubre, el crecimiento se produjo en los servicios de alimentación y de bebidas, comercio al por menor, y la salud.

Servicios de alimentación y bares y restaurantes añadieron 42.000 empleos en octubre, en comparación con una ganancia promedio de 26.000 empleos al mes durante los 12 meses anteriores.

El empleo en el comercio minorista aumentó en 27.000 en octubre. Dentro de la industria,
el empleo creció en las tiendas de mercancía general (12.000) y los concesionarios de automóviles
(4.000). Comercio al por menor ha añadido 249.000 puestos de trabajo durante el año pasado.

La atención de la salud agregó 25.000 puestos de trabajo en octubre, en línea con el promedio anterior de los 12 meses previos, con una ganancia media de 21.000 puestos de trabajo al mes. En octubre, el empleo aumentó en ambulatorio y los servicios de atención de la salud (19.000).

El empleo en los servicios profesionales y de negocios, continuó su tendencia a lo largo de
el mes (37.000). Durante los 12 meses anteriores, las ganancias de empleo promedio fue de 56.000 al
mes. En octubre, el empleo continuó registrando una tendencia alcista en los servicios de ayuda temporal (15.000) y en el diseño de los sistemas de informática y servicios conexos (7.000).

En octubre, el empleo manufacturero continúa en una tendencia al alza (15.000). Dentro de la industria, las ganancias de empleo se produjeron en maquinaria (5000), muebles y productos relacionados (4.000), y los semiconductores y componentes electrónicos (2000). A lo largo del año, la industria manufacturera ha añadido 170.000 puestos de trabajo, principalmente en bienes duraderos.

El empleo también continuó registrando una tendencia alcista en el transporte y almacenamiento (13.000) y la construcción (12.000).

El empleo en otras industrias importantes, como la minería y la explotación forestal, el comercio al por mayor; las tecnologías de la información, las actividades financieras y el gobierno, mostraron pocos cambios durante el mes.

En octubre, la semana de trabajo promedio para todos los empleados sobre las nóminas no agrícolas privadas subió un 0,1 por hora para 34,6 horas. La semana de trabajo de fabricación se mantuvo sin cambios en 40,8 horas, y las horas extraordinarias en fábrica bajaron a 3,4 horas. El promedio de la semana de trabajo para los empleados de producción y no supervisores sobre las nóminas no agrícolas privadas subió un 0,1 por hora para 33,8 horas.

Las ganancias promedio por hora para todos los empleados en las nóminas no agrícolas privadas aumentaron 3 centavos de dólar, hasta los 24,57 dólares en octubre. A lo largo del año, los ingresos por hora promedio han aumentado en 2,0 por ciento. En octubre, las ganancias medias por hora de producción del sector privado y los empleados no supervisores aumentaron 4 centavos a 20,70 dólares.

El cambio en el empleo total del trabajo no agrícola para agosto fue revisada de 180.000 hasta 203.000, y el cambio para septiembre fue revisado desde 248.000 a 256.000. Con estas revisiones, el aumento del empleo en agosto y septiembre combinado fue de 31.000 más que lo reportado previamente.

Los demócratas perdieron las elecciones, pero la economía y el empleo siguen ganando.

Publicado en Cinco Días el 7 de Noviembre de 2014

viernes, 30 de enero de 2015

Este y Oeste: dos formas de crecer y generar empleo

Ilustración: un pulso entre dos brazos que representan a Estados Unidos y China.
En mis continuos viajes a Estados Unidos, desde junio de 2009, cuando comenzó la recuperación económica americana, todos los años he visto crecer la ansiedad estadounidense respecto al ascenso económico de China (When China rules the world, Martin Jacques, Allen Lane 2009,). Se refleja en los medios de comunicación, en los más de trescientos libros que he leído sobre la materia y en el sentir de la calle, proyectado en las encuestas que influyen en los políticos norteamericanos.

Según el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o The Boston Consulting Group, la economía china será mayor que la norteamericana en porcentaje de Producto Interior Bruto (PIB) mundial en 2019: China (18% del PIB) será la economía más grande del planeta, seguida de Estados Unidos (17%). En la primera página de la obra de Friedman y Mandelbaum (That used to be us, FSG 2011) se cita al presidente norteamericano Barack Obama: “No tiene sentido que China tenga mejores trenes que nosotros, o que Singapur tenga mejores aeropuertos que los nuestros. Sabemos que China tiene el ordenador más rápido del planeta: that used to be us, eso solíamos ser nosotros” (Obama, 3 de noviembre, 2010).

Desde la muerte de Mao, en 1977 –y el ascenso de Deng Xiaoping–, China ha creado 400 millones de puestos de trabajo: personas que salieron de la pobreza, y se incorporaron a la clase media (China goes global, David Shambaugh, Oxford University Press 2013). Ciertamente, en las últimas tres décadas, Norteamérica no ha creado tantos empleos. Por supuesto, puede argumentarse la obvia disparidad demográfica: el censo oficial del Partido Comunista Chino
–distinto del oficial del Buró de Estadísticas del Gobierno chino– muestra una población de 1.500 millones de chinos (versus 1,3 de la segunda fuente). El censo estadounidense de julio de 2013 habla de 311 millones de norteamericanos. Son realidades muy distintas, por tanto, que favorecen a Estados Unidos.

Aun así, la pregunta persiste: ¿alcanzará China a Estados Unidos como primera economía del planeta? Con Alan Greenspan (ex presidente de la Reserva Federal estadounidense: The map and the territory. Risk, human nature and the future of forecasting, Penguin Press 2013), afirmamos que no porque, de nuevo, hablamos de realidades diferentes. Demos la respuesta final: cuando, en 2019, China alcance a Estados Unidos en tamaño relativo del PIB mundial, los chinos seguirán siendo pobres y los norteamericanos seguirán siendo ricos…, incluso más ricos. Las mismas fuentes antes citadas (FMI, Banco Mundial) proyectan un PIB per cápita –basado en paridad de poder adquisitivo– de 16.000 dólares anuales para los chinos, versus 66.000 anticipados para los norteamericanos.
Como suele decir Jim O’Neill, inventor del acrónimo BRIC (Brasil, Rusia, India, China) en 2001, y más recientemente del acrónimo MINT (The Growth Map. Economic opportunity in the BRICs and beyond, Portfolio 2011: México, Indonesia, Nigeria, Turquía): “Un mercado de trabajo en ebullición suele ser síntoma de una economía boyante”, aunque no siempre. Y de acuerdo con Simon Baptist, economista jefe de The Economist Intelligence Unit y su director regional en Asia: “El crecimiento económico que genera empleo a lo largo del ciclo es empujado por cambios en la demanda (…); a largo plazo, el potencial de crecimiento económico de un país depende de la oferta: cuántos trabajadores tiene y cuán productivos son”.

Estados Unidos y China, modelos diferentes

Ambos expertos nos ayudan a entender las diferencias en crecimiento económico y generación de empleo entre Estados Unidos y China. Con menor crecimiento económico, Estados Unidos genera más empleo –en términos relativos– que China, a quien además se le acaba el fuelle económico: tras tres décadas creciendo a dos dígitos, la segunda década del nuevo siglo ha visto crecimientos del 7,7-7,5%, crecimiento insuficiente en PIB para generar empleo en China. Estados Unidos, en cambio, aumenta en empleo y productividad, mientras China desacelera en lo uno y en lo otro debido al aumento de los costes laborales y de producción. Este es uno de los motivos que lleva a gigantes corporativos americanos a volver al made in America y repatriar producción a Estados Unidos (Apple, GM, HP, Wal-Mart). En 2019, los costes de producción chinos aumentarán el 102%, versus el 96% estadounidense: los americanos seguirán siendo más productivos que los chinos, dentro de cinco años.

En los últimos 54 meses, las empresas han generado 10 millones de empleos en Estados Unidos: el más largo período de creación de empleo en el sector privado desde 1939 (Departamento de Trabajo estadounidense, septiembre 2014). Entre marzo de 2010 y agosto de 2014, la economía americana ha crecido una media del 2,2% en PIB y cada mes se han creado, también de media, 186.000 empleos netos. Cierto, ambas citas son medias, porque la economía americana creció en el último trimestre un 4,2% (venía de una contracción del -2,9%) y en agosto solo se crearon 142.000 puestos de trabajo, dejando la tasa de paro en el 6,1%. Nuestras predicciones son que Norteamérica alcanzará la ansiada tasa de desempleo del 5,5% (objetivo de la Reserva Federal, con Ben Bernanke y, ahora, con Janet Yellen) a mediados de 2016, lo que podría facilitar que otro presidente demócrata sucediera al actual.

Esto abundaría en las tesis de los economistas de Princeton, Alan Blinder y Mark Watson, que sostienen que la economía americana crece más y genera más empleo con presidentes demócratas que con republicanos, habiendo estudiado la evolución del PIB anualizado y la generación de empleo desde Truman a Obama: “Desde 1961…, los republicanos han dirigido la Casa Blanca 28 años; los demócratas, 24 –dijo Bill Clinton, en 2012. En estos 52 años, el sector privado ha generado 66 millones de empleos. ¿Cuál es el saldo? Los republicanos, 24 millones; los demócratas, 42 millones”. Concluye Blinder: “Y Obama ha añadido (2012-2014) otros cinco millones al saldo.

Blinder (After the music stopped: The Financial Crisis, the Response, and the Work Ahead, Penguin 2013) y Michael Grunwald (The New, New Deal, Simon & Schuster 2012) atribuyen a motivos distintos la creación de 10 millones de puestos de trabajo en Norteamérica con Obama. Blinder, que trabajó con Clinton y con Greenspan, compara la era Obama con la de Clinton y concluye que son los incrementos de productividad, gracias a las tecnologías de la información (TIC), los que más aportan al empleo. Grunwald defiende la tesis de que el paquete de estímulo a la economía (787 billones de dólares) de febrero de 2009, que salvó el automóvil, los bancos, las aseguradoras, la construcción e invirtió en infraestructuras, TIC y energías verdes –por simplificar–, es el motivo de la generación de empleo de Obama.

TIC y empleo en Estados Unidos

Para Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal (The FED and the financial crisis, Princeton 2013) y Timothy Geithner, ex secretario del Tesoro (Stress Test, Crown 2014), la respuesta adecuada sería una mezcla de ambas tesis: el crecimiento con empleo de los últimos cinco años ha sido resultado de la inversión pública y privada, el moderado incremento del consumo (70% del PIB americano), bajos precios del petróleo y fuertes aumentos de productividad. En este último punto, ponen énfasis tanto Blinder (demócrata), como Bernanke (libertario, versión más extrema del republicanismo).

Según Blinder, en los años noventa, América se benefició de uno de los crecimientos económicos más fuertes, superior al 3%, gracias a una fuerza laboral que se expandía a más del 1% anual, debido a incrementos de productividad anual del 3%, fruto de la implementación de las TIC en las empresas e Internet. Entre febrero de 1996 y abril de 2000 (segundo mandato del presidente Clinton), la creación de trabajo fue de 240.000 empleos mensuales (como en la primera mitad de 2014). Para ver una recuperación mayor, hay que remontarse a principios de los años cincuenta, cuando hubo un período de 13 meses en que se generaron 315.000 empleos cada mes, con bajo crecimiento económico.

En Estados Unidos, en los años cincuenta y noventa del siglo XX y entre 2009 y 2014 se han producido aumentos de productividad gracias a las tecnologías de la información, que han facilitado el crecimiento económico y la generación de empleo. Por supuesto, la inversión pública y privada, el desarrollo de las infraestructuras y, en última instancia, la capacidad de consumo de los norteamericanos han hecho el resto, pero las TIC son el común denominador que une los tres períodos de expansión. Y es el parámetro que se echa en falta en la economía china –que apostó muy fuerte por el factor trabajo a muy bajo precio, durante tres décadas- y en las BRIC y MINT– de Jim O’Neill, antes mencionadas.

En Why Nations Fail: The Origins of Power, Prosperity, and Poverty (Crown 2013), dos economistas de Harvard, Daron Acemoglu y James Robinson, aseveran que las nuevas tecnologías explican el triunfo del Imperio Romano sobre sus contemporáneos, o la primacía de Estados Unidos sobre la Unión Soviética en la Guerra Fría, entre otros ejemplos.

El capitalismo de estado chino, con instituciones políticas que no son inclusivas de la ciudadanía –a pesar de ser el segundo país del mundo con millonarios, 1,5 millones versus los 7,3 millones de Estados Unidos, según The Boston Consulting Group, en junio de 2014–, tiene el germen de la desaceleración de su crecimiento económico, sin el cual China es incapaz de generar empleo (ya vimos que Norteamérica era capaz de crear puestos de trabajo con poco crecimiento). La expansión de China por toda Asia, sus inversiones en América Latina, la compra de materias primas en África hacen que su alcance sea global (As China goes, so goes the world, Karl Gerth, Hill & Wang 2010) y que, por tanto, su potencial ralentización económica pudiere afectar al resto de países BRIC y MINT.
En cambio, la influencia de Estados Unidos –por ejemplo, a través del Acuerdo de Libre Comercio o TTIP con la Unión Europea– en Europa podría ser beneficiosa en términos de PIB y empleo para ambas partes, aunque esta temática se saldría del ámbito de nuestro artículo.

Nota: Este artículo fue escrito durante la primera semana de septiembre.

Publicado previamente en Catalunya Económica

IBM: “¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?”

La frase es de Louis V. Gerstner, quien fuera emblemático presidente de IBM. En su obra, explica la fabulosa y radical transformación del gigante azul en los años noventa. En 1993, con cientos de miles de empleados, falta de sinergias y tecnologías anticuadas, IBM se había convertido en su peor enemigo. Y la competencia hacía daño: los HP (Hewlett-Packard), Sun, Oracle y tantos otros crecían a costa de IBM. Apple vivía su propia transición, en la que Jobs no era protagonista: el mismo Steve Jobs que en 1984 atacó al gigante azul con su famoso anuncio basado en la estética de la película de Ridley Scott, Blade Runner, en que IBM es identificado con el Gran Hermano. Eran tiempos duros para la informática personal y fabulosos para los grandes sistemas, hasta que la tendencia se invirtió y a IBM el cambio cogió desprevenida y con paso cambiado. Tuvo que venir un gestor como Louis V. Gerstner para hacer bailar el elefante (IBM) y provocar en él una reacción que le resucitara. Y lo consiguió con éxito.

Los analistas financieros dicen que, veinte años más tarde de aquellos acontecimientos, IBM está necesitada de una transformación radical. Lo afirman tras constatar que los ingresos de IBM han descendido un 4%, versus las estimaciones, en el último trimestre. La facturación de IBM hoy es la misma que en 2008. Primero Sam Palmisano, después la actual presidenta, Virginia Rometty, han dedicado 108 billones de dólares a la compra de acciones de IBM y 38 billones a la remuneración del accionista.

Con razón, la acción de IBM se ha revalorizado tanto en los últimos años: la propia empresa ha comprado sus acciones como si fueran oro. Los analistas financieros creen que es una forma artificial de inflar el valor y accionistas esenciales de IBM, como Warren Buffett, principal y mejor inversor en Bolsa de todos los tiempos, se ha hecho con el 7% de IBM, superando su aversión “por las empresas tecnológicas, siempre impredecibles”, poniendo sus esperanzas en la generación de EPS a futuro (earnings per share) por parte de IBM.

¿Tiene IBM una estrategia en marcha? 

Rometty no para de decir que sí, al tiempo que explica que los cambios llevan tiempo. Pero el tiempo no está a su favor, como le ha sucedido a Hewlett-Packard (HP), quien tras años de transformación ha decidido separarse en dos empresas (spin off). La presidenta de IBM afirma que la cuestión esencial no es si IBM tiene una estrategia exitosa sino si va a ser capaz de llevarla a cabo con la rapidez que exigen los nuevos tiempos de la “Segunda Era de Internet”.

La alianza en movilidad con Apple y SAP en el cloud, la venta de la fabricación de chips a Globalfoundries (que no su diseño ni el I+D), el traspaso de ordenadores personales y hardware auxiliar a Lenovo, el nuevo foco en Big Data, cloud, servicios (frente al estancado negocio tradicional de hardware, software y servicios de IBM)…, son todos movimientos que forman parte de una estrategia que ya inició Palmisano y ha continuado con fuerza renovada Rometty.

Si la cuestión a resolver, es el tiempo de ejecución, Virgina Rometty tiene un formidable ejemplo en lo que ya hizo Louis V. Gerstner, y publicó en su libro, “¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?”. Basta con adaptar y aplicar el manual a los nuevos tiempos.

Publicado previamente el 23 de octubre de 2014 en Muy ComputerPro

Imagen de Obama hoy, versus legado a largo plazo

Multitud de encuestas anticipan una victoria republicana en las elecciones de mitad de mandato de noviembre de este año. Si así fuere, los demócratas perderían la única cámara que aun controlan -el senado- y el presidente Obama quedaría solo ante el peligro, atrincherado en la Casa Blanca, teniendo que elegir entre cualquiera de las siguientes opciones: firmar las leyes -de sabor republicano- que le envíe el Congreso; vetarlas, o llegar a un entendimiento con los conservadores. Quizá esta última opción fuera la más sensata para facilitar la amable gobernabilidad del país; pero es difícil que llegue a buen puerto, porque los republicanos apuntalan su estrategia electoral en oponerse al presidente. Difícil es que, por tanto, se alíen con él tras la victoria, en caso de que la consigan.

Este es el marco en el que el presidente Obama llega a su vigésimo tercer trimestre como presidente. Muy importante, nos dice la historia reciente, para aquellos presidentes de dos mandatos que, llegan a las vísperas de las elecciones de mitad del segundo mandato... en situación..., "buena" o "mala".

El índice de aprobación de la gestión del presidente Obama, a punto de celebrarse las elecciones legislativas y para elegir gobernadores, influye en el ánimo de los electores y en su orientación del voto. El índice de aprobación de la gestión de Obama en su trimestre número veintitrés como presidente, es del 41,5%, bastante bajo, comparado con el 63% de inicios de su presidencia. Peor es el índice de desaprobación de su gestión, que se sitúa en el 53,4%. Aún así, algunos sostienen que, a pesar de lo que digan las encuestas en el corto plazo, lo que importa son las políticas que ha hecho el presidente y que eso es lo que convierte en un gran político. Así se expresa el Economista y Premio Nobel de dicha disciplina en la última portada de la revista Rolling Stone ("In defense of Obama", octubre 2014).

Veamos cómo ha influido históricamente la percepción de la gestión del presidente, en términos electorales, cara a su partido, en circunstancias similares a las actuales, y qué ha hecho grandes a unos presidentes y a otros. En 1998, Bill Clinton aún no había llegado a su purgatorio personal, que arrastró el país, y la economía crecía y generaba empleo; el índice de aprobación de su gestión era elevado y los demócratas ganaron puestos en la Cámara de Representantes y en Senado. En 2006, cuando pintaban bastos en Irak y en Afganistán, los sucesos del Huracán Katrina erosionaron la imagen de "compassionate conservatism" de George W. Bush proyectando incompetencia, ineficacia y falta de atención a las necesidades de los que peor lo pasan, en pleno vigésimo tercer trimestre de la presidencia de Bush hijo, su partido, el republicano perdió la mayoría en las dos Cámaras del Congreso, propiciando la victoria demócrata de 2006 que anticipó la victoria presidencial de Obama dos años más tarde (noviembre de 2006).

Algo parecido sucedió a los republicanos en el trimestre número 23 de la presidencia de Richard Nixon: consecuencia de la fuerte presión por el escándalo que él mismo había creado (Watergate, agosto 1974), Nixon dimitió. En las elecciones de noviembre de ese año, legislativas de mitad de mandato, los republicanos sufrieron una derrota.

Hay relación entre la percepción que se tiene del presidente, de su gestión, y la orientación del voto en las elecciones legislativas. Cuán grande sea un presidente, en atención a la defensa encendida de Obama por parte de Krugman, es algo que solo el tiempo puede decir. Hay logros de presidentes, que en su momento fueron controvertidos, pero pasado el tiempo se han convertido en grandes hazañas: la política económica de Roosevelt y la creación de la Seguridad Social en 1939, que llega hasta nuestros días; "The Bill of Rights" de LBJ, Johnson, que inició el fin de la segregación racial; el reinicio de pacíficas relaciones con la China comunista de Mao Zedong que hizo Nixon, o las negociaciones nucleares de Reagan con Gorbachev, forzando su mano gracias a la iniciativa "Star Wars", que dio al traste con la economía soviética y, en última instancia, provocó la caída del Muro de Berlín, liberando media Europa.

Sabemos que Obama, sus políticas combinadas con la iniciativa del sector privado, han sacado América de la Gran Recesión y que el país ha crecido una media del 2,2%, creando 198.000 empleos mensuales desde junio de 2009 (54 meses consecutivos, 10 millones de empleos). La Reforma Sanitaria, Obamacare, que provee de seguro médico a 32 millones de nuevos pacientes aún está en sus albores y siempre ha sido controvertida, incluso antes de su aprobación en marzo de 2010.

El hoy y ahora de las encuestas indican castigo al presidente a través de su partido en el Congreso. Si el legado de Obama es percibido más positivamente que hoy a medio y largo plazo, lo sabremos en noviembre de 2016, con las elecciones presidenciales. Entonces, el 53% del electorado tendrá la llave de la presidencia, esto es las mujeres, que en 2012 apoyaron mayoritariamente a Obama (55%).

Publicado previamente el 21 de Octubre de 2014 en mi blog de Cinco Días EE.UU y mercados emergentes

Microsoft: tiempos de necesaria mudanza con Windows 10

El consejero delegado de una de las principales empresas del IBEX me miró y, riéndose afirmó: “Jorge, esto te pasa por ser vanguardista… ¿early adopter”? Mi amigo había visto cómo mi flamante tableta nueva Samsung (con teclado auxiliar) y el sistema operativo Windows 8, ambos recién estrenados (dos años hace), fallaban y tenía que acudir al plan B: portátil de ACER (inmenso), con Intel Core i5 y el fiable Windows 7.

La presentación salió bien. Solo tiempo después supe que Windows 8 había fallado a muchos clientes, tanto en los mercados corporativos como pymes y consumo. Ahora vuelto a instalar el sistema operativo en esa tableta/pc pero ya con Windows 8.1 y el mismo Office Suite de 2010. Combino un sistema operativo moderno, con un interface conocido, en los programas que más uso: Power Point, Word y Excel. Y el caso es que Windows 7 nunca (me) ha dado problemas pero Windows sí 8 falla.

Mi caso no es una excepción, en absoluto. Antes era al contrario. Y en mi mesa de trabajo hay dos PCs, dos portátiles de bastante tamaño, un NoteBook invención de Intel (Semper fidelis, como los Marines americanos, puesto que trabajé como director de marketing para Intel Corp, cuyos recientes resultados económico financieros récord, permiten anticipar un futuro más halagüeño para la informática tradicional).

Los datos de Forrester, IDC, NetMarketShare, Advice Strategic Consultants y otros dicen lo mismo: Windows 8 no triunfa, en el mercado de PCs en su conjunto solo el 13.4% usan Windows 8, o Windows 8.1. No somos muchos, por tanto… Y, en cambio, el 51.2% de los ordenadores funciona con Windows 7; mientras que y el 23.9% es con Windows XP, versión del OS ya no mantenida o “soportada” por Microsoft. De los siete dispositivos de mi despacho solo uno corre en Windows 8.1, el resto funciona con Windows 7 y los trabajadores de mi empresa también con Windows 7 y Office 2010.

Son tiempos de necesaria mudanza en Microsoft. La compañía ya ha anunciado que lanzará un nuevo sistema operativo que correrá en todos los dispositivos. Inevitable hacer la broma fácil: como Sauron en “El Señor de los Anillos de Tolkien”, que fabricó un anillo para dominarlos a todos, también Microsoft dice que Windows 10 funcionará en todo tipo de dispositivos. Será uno, grande y libre, en palabras simplonas: “una familia de productos, una plataforma, una tienda”. Lo dicho, una, grande y libre y no cien pequeñas y cabreadas, que diría el fallecido Manuel Fraga Iribarne.

Es decir, de la autarquía y falta de libertad pasamos a la libertad de libre mercado que es lo que le va a pasar a Microsoft. Su idea no es nueva ya que Bill Gates la tenía en la cabeza hace muchos años, pero antes que él la vio venir Steve Jobs, fundador de Apple. No que el tipo me cayera muy bien. Alguien que afirma, citando a Picasso, que “un buen artista copia; un artista genial roba”, pues honestamente no me convence, siendo tan partidario como soy de las patentes, los copyrights y derechos de propiedad intelectual, que deben ser protegidos para seguir incentivando la innovación y que los autores tengan motivos para seguir trabajando. No obstante, de mis tiempos de estudiante se me quedó grabado uno de los tres principios generales del derecho: “eius sum quique tribuendi” o darle a cada uno lo suyo, definición clásica de la justicia. Jobs no respetaba ni esto, ni otras muchas cosas, como todos saben, gracias a su biografía autorizada y oficial de Isaacson.

Aunque, con Steve Jobs y con Bill Gates, uno no sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina, si el uno o el otro, que versiones de la película –como de los sistemas operativos- las hay de todos los gustos y colores.

Lo que está claro, es que Microsoft se la juega. Ha decidido apostar por un branding muy agresivo y significativo llamando al nuevo sistema operativo Windows 10, para destacar que, sin Windows 9 (que se salta a la torera) el 10 lo es todo, es el OS definitivo. Más le vale que sea cierto, porque la era de los monopolios en la informática ha acabado, a pesar de los procesos de concentración empresarial que estamos viendo. Sin olvidarnos de la nube o cloud, donde IBM está dando sorpresas aliándose con tradicionales enemigos como SAP, o de mercados enteros que ignoran a Microsoft Dynamics y se abrazan a lo que funciona, como sucede a las pymes con SAGE.

Bienvenida sea la democracia parlamentaria, la libre empresa y el libre mercado.

Publicado previamente el 17 de Octubre de 2014 en Muy Computer Pro